"Fin de la leyenda"
Despertó precipitadamente y al abrir los ojos unas segadoras luces lo alumbraron obligándolo a cerraros nuevamente.
• ¡¿Que rayos?! –Se sienta notando que estaba sobre una camilla, en un salón completamente blanco y lleno de herramientas quirúrgicas por lo que dedujo que se encontraba en un hospital- ¿Que hago aquí? -Se puso en pie y salió del cuarto esperando cruzarse con algún doctor o alguna enfermera pero se encontró totalmente solo- ¿Hola? –Como respuesta solo escucho el eco de sus pasos sobre el frío piso de mármol al caminar-
Algo confundido tomo el ascensor dirigiendo a la planta baja, pero al llegar se encontró la recepción igual de inhabitada decidiendo salir de aquel blanco edificio tranquilamente cuando se encontró por primera vez en su vida con las calles del centro de Osaka totalmente vacías, ni gente ni animales, solo los negocios cerrados y autos abandonados con los faroles de calle y semáforos en corto dejando el labor de iluminar a la blanca luna en el cielo.
• Oke, quien este haciéndome esto sabe muy bien que no me gustan las escondidas y me las pagara caro –Comento comenzando a fastidiarse mirando a su alrededor, esperando una respuesta que jamás obtuvo-
Molesto ante la supuesta broma subió a un auto y comenzó a manejar por la ciudad esperando encontrar al responsable o al menos a alguien más, manejo un par de horas por la cuidad, paso una y otra vez por las calles más transitadas de Osaka buscando furtivamente con la mirada rastro de alma aluna, pero hacia donde miraba siempre era lo mismo, nadie.
Esa situación ya comenzaba a desesperarle, nunca antes había sentido tanto la necesidad de estar acompañado, se sentía solo dentro de un frío e interminable abismo llamado cuidad.
• ¡Lo tengo! –Saco su celular y sin pensarlo marco el número de Shermie, pero en vez de escuchar el tono del teléfono escucho un molesto pitido que le obligo a alejar el aparato de su oído y miro la pantalla donde marcaba "Fuera de servicio"- ¡Maldición! –Freno el auto bruscamente y se bajo estrellando el teléfono contra el suelo- ¡Maldita sea! –Se quejo viendo los miles de pedacitos de plástico a los que se había reducido el aparato y suspiro- ¿Que rayos esta pasando…?
Subió la mirada notando que había manejado por una ruta a las afueras de Osaka y ahora se encontraba sobre una colina desde la cual se podía apreciar una hermosa vista de toda la cuidad, un conjunto de luces brillando a la distancia en medio de la oscuridad.
Comenzó formarse neblina y la brisa soplaba helada enfriando al peliblanco que solo llevaba puesta la ropa con la que había participado del KOF, ese entupido torneo en el que todo había comenzado. Los recuerdos de ese horrible suceso invadieron su mente atormentándolo y aturdido por estos se tomo la cabeza deseando olvidarlos, cuando de pronto todos fueron callados al escuchar una infantil risa a sus espaldas.
Todavía con la esperanza de por fin encontrar a alguien que lo salve de ese infierno volteo, pero al ver de quien se trataba su esperanza se esfumo transformándose en miedo, no podía creer lo que observaban sus ojos, pudo sentir como su piel se erizaba tornándose pálida, su sangre se helaba y todo su cuerpo comenzaba a temblar.
• N-No... No puede ser… -Balbuceo en shock- ¡T-Tu estas muerto! – Grito dificultosamente mientras alzaba su temblorosa mano señalando la figura parada frente a él- ¡Yo te mate! ¡Yo te mate! –Gritaba desesperado y horrorizado al menor frente a él mientras este solo se limitaba a sonreír maliciosamente bajo los castaños mechones que tapaban parte de su rostro- ¡Tu no estas aquí! ¡Esto no es real! ¡Solo es un sueño! –Ríe nerviosamente- ¡Si! ¡Así es! ¡Todo esto solo unas horrenda pesadilla! –Sigue riendo al tiempo que cae de rodillas al suelo- Y cuando despierte… Cuando despierte tú estarás muerto, tú estarás muerto igual que…
De pronto la fantasmal figura frente él lo interrumpe terminando la oración por él con una amplia sonrisa sádica en el rostro.
• Tú
Los ojos del peliblanco se abrieron a más no poder y de pronto, para él, el tiempo se detuvo para siempre.
FIN
