Este está en el mundo de "Vida y obra ninja"...

OoOoO

I.

4 días después del ataque.

Un hombre de mediana edad, inmensamente alto y musculoso, entra imperiosamente al hospital. La sala de espera está a rebosar de personas, algunas haciendo fila para que un par de medic-nin les revisaran y cambiaran sus vendas; otras sentadas sin más, mientras que la mayoría rodea el escritorio de recepción clamando sin parar por saber de sus seres queridos: que cómo estaban o si por fin habían aparecido de debajo de los escombros.

A pesar de ello, cuando el hombre moreno, con largo cabello encanecido y varias cicatrices hechas por armas filosas, se acerca allí; los demás le dan espacio sin más.

―¿Cómo está Naori? Naori Uchiha, mi esposa. Soy Kenshin Uchiha, me dicen que está aquí. ¿Cómo está?―dice con una voz alta y con mucha rapidez de los nervios, y el miedo.

No se da cuenta de que muchos se han callado y le están mirando sorprendidos. Tampoco de que, que una enfermera le atendiera personalmente y lo llevara hacia una habitación al instante, no era para nada común. Como que una habitación individual lo siga siendo, cuando en la mayoría de esas descansaban hasta seis personas gracias a camarotes bien ordenados. Solo ve a los otros pacientes acostados en los pasillos porque hace lo posible por no pisarles en su agitación.

De lo que sí se da cuenta es de que su Naori está viva, porque es lo único que le importa. También de que su mano está fría, que babosas blanco azuladas están arrastrándose por sus piernas, y de que está insconciente porque, por más que le habla en susurros agradeciendo que esté viva y regañándola por haber hecho algo muy estúpido como poner en un genjitsu a un biju; ella no se despierta para encogerse de hombros por su actuar y alegrarle el día.

No se da cuenta de que la enfermera se va o de que la rubia de grandes pechos le habla hasta que siente un fuerte apretón en su hombro.

―¿Quiere saber su pronóstico o no? ―le pregunta Tsunade cuando él la mira.

Kenshin recuerda que ella le había salvado la vida en la segunda guerra ninja, de morir asesinado por un veneno de Suna. Se siente menos temeroso.

―Por favor, Senju-sama ―empieza a bajar su torso para hacerle una reverencia y pedirle su ayuda por Naori, pero la rubia solo carraspea de mala gana y evita que se mueva con la mano en su hombro.

―No tengo tiempo para el besuqueo de las plantas de los pies... He curado los problemas cerebrales que el genjitsu le produjo, pero no puedo hacer nada por su ceguera. Su única opción es un trasplante de ojos cuando el nervio sane del todo, más o menos en un año. En cuanto a las piernas, si no fuera porque Katsuyu le ha dado tratamiento especial y obtuvimos una medicina milagrosa para los pacientes peor parados, las habríamos tenido que amputar. Así las cosas, se le están pudiendo volver a crecer las músculos, los nervios y las venas y las arterias correspondientes. Sin embargo, serán tan débiles como los de un recién nacido, así que tendrá que hacer mucha terapia física. En un par de días vamos a iniciar a despertarla cada tantas horas por varios minutos. Creemos que en menos de dos meses podrá salir de aquí, aunque en silla de ruedas.

Por más que Tsunade lo quiere evitar, Kenshin le dirige una reverencia de suelo por lo agradecido que está. Cuando la rubia sale para seguir con sus rondas, y olvidándose de las Katsuyu, él vuelve a tomarle la mano a su esposa y le susurra:

―Me voy a mi viaje semestral al País del Hierro y se te ocurre jugar juegos mentales con un biju. Ri-chan, que nunca más te voy a dejar fuera de mi alcance. ―y le da un beso en la sien.

… Él nunca sabrá que en la noche de ese día, después de haberse despedido de él con un paseo romántico, Naori había planeado suicidarse. Cuando ella despertara del todo unos días después, y al saber que la fecha de su muerte ya había pasado, se dio a la idea de que Kami-sama aún tenía planes para ella en esa vida. Y de que debía agradecer el perdón de éste por matar a su madre de alguna manera... Meses después, esa manera se aparecería en la forma de una persona muy testaruda.