II siete días después del ataque del kyubi.
Por ser un lugar en los que se concentra personas con gran poder político y, varias veces, también bélico; la sala de reuniones del Consejo de los Cabeza de clan se encuentra bajo tierra y abajo de la Montaña de los Hokages. Ciertos ANBU y el hokage tienen la capacidad de abrirla. Los cabeza de clanes ninja saben cómo llegar hasta su puerta desde una entrada secreta en la Torre del hokage. Los cabeza de clanes civiles, como se les llamaban a los que tienen poder económico, político e institucional, eran llevados allí encapuchados y haciendo uso del shunshin.
… Esas precauciones se cambiaron y mejoraron mucho para ese día, siete después del ataque del kyubi, en que el Consejo se reúne por primera vez después de lo sucedido.
Los gritos, exclamaciones, desacuerdos, ira y miedo son patentes desde casi el inicio. Hasta han estado cerca de llegar a los jitsus por discusiones estúpidas, sobre-reacciones ante lo exacerbado del ambiente.
El sandaime fuma y Tsunade se cura la cabeza con chakra. Los dos son de los pocos en silencio. Shinji Nara suspira y se duerme. Su ronquido, de alguna manera, logra que todos se callen y se den cuenta de lo estúpido de la situación.
El sandaime, con el cansancio de tantas decisiones tomadas en sus tantos años de vida, se yergue y dice como si tal cosa:
―Lo haremos de esta manera: hablaremos temas que ya fijé. Como no hay tiempo para reportes, haremos de cuenta que se está en alarma amarilla en todos esos frentes. Daré primero mis sugerencias al respecto. Se votará cada una de ellas, y se aprueba con mayoría simple. Si no se aprueba, se discute cómo mejorarla. Al final, ustedes pueden dar un máximo de dos sugerencias en cada tema. Se les dará la palabra en orden alfabético por apellido. Todo lo anterior es una orden directa del hokage en prácticas, yo ―Y deja salir su intención de matar. Todos los toman como lo que es: una señal de que no está para juegos. Como nadie dice nada en contra de esas reglas básicas, distintas a lo que comúnmente pasa en esas reuniones, el sandaime vuelve a sentarse y dice―: Primer tema del día. Fortificación de nuestras defensas. Mi primera propuesta: pedir a todos los ninjas no espías que regresen a casa y…
Esa reunión duró horas. Claro que volvió a hacer caótica en varios momentos, por supuesto que no todos los temas pudieron ser hablados y, los que sí, los consensos a los que se llegaron no eran suficientes para las tantas necesidades.
Pero Konoha realmente volvía a levantarse justo allí.
