El último :3

Siento la tardanza.

Palabra: Roleplay.


Ama y sirviente.


En una parte de Japón, la más escondida calle. En la esquina que nunca nadie se fija. En el número innombrable. Donde el cartel de neón ha caído. Ese tan peculiar lugar, es el único sitio donde una mujer podría dejar escapar una parte inhibida de su personalidad. Una oculta y descarada.

Atentos a las consecuencias, hombres.

—No.

Sakuno enarcó una ceja cuando escuchó la negación. Levantó los ojos del libro que sostenía sobre sus piernas y la clavó el hombre frente a ella. Vestido de mayordomo, con unos preciosos ojos avispados y brillantes. Los cabellos oscuros de toques verdes echados hacia atrás y sujetos con gomina.

—¿Qué? — cuestionó.

—¿Por qué he de hacer eso?

Sakuno miró a su alrededor sin comprender a qué se refería.

—¿Ryoma-kun?

El hombre caminó hacia ella, depositando una copa con líquido rosa sobre la mesita frente a ella. Nadie iba a mirarles. Nadie preguntaría. Ella tampoco quería mirar a su alrededor. El joven se arrodilló ante ella, abriéndole las piernas con los codos y presionando su torso contra el suyo, buscando su mirada.

—E-estas demasiado cerca —protestó.

—Esa es la idea, ama.

Sakuno suspiró. Posó sus manos sobre sus hombros y lo empujó lo más que pudo.

—Saque la idea de ese… lugar. Pero creo que no es buena idea… Quizás incluso sería más fácil sin cambiáramos los roles —opinó.

Él negó.

—La cuestión más bien es que no puedes enviarme a comprarte algo como ama en un lugar donde se supone que tienes darme órdenes sexuales —susurró.

Ryuzaki enrojeció tanto que Ryoma se inclinó para besarla antes de que alguien se percatara. Cuando el beso provocó un lánguido gemido en ella, se apartó. A lo lejos se escuchó un gemido por debajo de la música.

—¿Lo entiendes?

Ella asintió mordiéndose el labio inferior. Le miró un instante y se tocó los labios.

—Haz eso que haces tan bien con tu lengua —demandó.

Ryoma enarcó una ceja y antes de que ella tuviera tiempo de detenerle, se agachó hasta su ingle. Recostándose hacia atrás y levantando las piernas, presionó sus dedos contra sus cabellos, exclamando un gemido erótico.

—Yo no… decía… oh, diantres. No importa. ¡Ryoma-kun!

Sacudiéndose, se tensó y hasta que no terminaron los espasmos, él no salió de debajo de su falda, con los labios brillantes y los ojos entrecerrados.

—¿Te referías a otra cosa?

Ella asintió.

—Pues dilo —gruñó y se removió los pantalones hasta dejar libre su sexo.

Sakuno agrandó los ojos, sorprendida.

—Espera yo no…

Ryoma se hundió en ella firme y Sakuno se estremeció bajo él, enredando sus piernas en su cintura, moviéndose contra sus caderas.

—¿Por qué me llevas tanto la contraria? —jadeó una vez un segundo orgasmo la dejó tumbada contra el sofá.

—Porque soy un mayordomo rebelde. El peor que podías haber escogido de todo este lugar.

Sonriendo orgulloso, él volvió a moverse en su interior hasta que halló su propio placer. Sakuno se derritió al sentirle, mordiéndose el labio inferior.

—No. Creo que escogí el mejor.

Ambos sonrieron y jugaron a darse besos con las narices. Entretenidos en el juego, volvieron en sí cuando el comunicador cayó de la oreja de Sakuno por una mala caricia.

Volvían a estar en el salón de su casa, sobre su sofá, con las cortinas y luces cerradas. Ambos se miraron. Sakuno rio con ganas.

—Te dije que jugar iba a ser divertido —recordó él incorporándose.

Sakuno lo imitó y se miró el camisón que anteriormente había sido un despampanante vestido.

Se mordió el labio inferior y buscó entre los diferentes cartuchos.

—¿No habrá ninguno… más exótico?

Ryoma se detuvo antes de quitarse su auricular.

—¿Exótico? Chica, en otros lugares de la tierra nosotros somos exóticos.

Ella rio nuevamente y él se sentó para buscar en la caja. Sacó uno de los cartuchos.

—El rey y la cortesana —leyó y luego la miró enarcando una ceja—. ¿Te atreves?

Ella se ruborizó.

—Oh, mi señor. Por favor, tráteme bien.

Hizo una burda reverencia ante él.

Entre risas, sexo y gritos de placer, Ryoma decidió que días después, le daría las gracias a Eiji por un regalo tan sumamente… divertido.


FIN

Evento Ponta Pair semana Smut.

Nota: No he usado el día AU porque lo he metido mucho entre los capítulos :3

Gracias por leer.