-¿Alguna vez pensaste que tu vida cambiaría por completo?-
— Pequeña Mizuki-chan, este será tu nuevo hogar… — Toma la mano de la pequeña niña que está a su lado con más fuerza, pero sin lastimarla — ¡Bienvenida a Sunshine Residence!
-¿Qué tu destino sería diferente?-
— Desde hoy, vivirás aquí… ¿estás feliz? — La mujer rubia le sonríe.
-Deseabas ser feliz con alguien más… no importara quien fuese… tú querías alguien a tu lado-
— Te presentare a tus nuevos hermanos… — Se detiene por un momento para ponerse en cuclillas frente a la pequeña niña — ¿Sabes? Ellos están muy emocionados por tu llegada, desde hace días han estado preguntando por ti… — Acaricia su cabello con delicadeza — A pesar de que no te conocen, ya te quieren… ¡¿No es eso grandioso?!
-No sólo tu deseo se volvió realidad… no sólo tienes a una persona que te quiere, sino a varias que desean que tú seas feliz-
…
…
…
Ya ha pasado bastante tiempo desde que me aleje de ustedes, ¿verdad?
¿Recuerdan el día que llegue?
Yo sólo tenía seis años cuando los conocí.
Sólo conocí a doce de ustedes, ya que el pequeño Wataru todavía no nacía.
¿Recuerdan el día en que me separaron de ustedes?
Yo sólo tenía diez años.
No cumplí mi promesa de estar con Wataru-chan en el transcurso de su crecimiento… aunque él en estos momentos tenga diez años, no me recordara cuando me fui… tan sólo él tenía dos años…
Ahora, a mis dieciocho años, regresare a casa.
Regresare al lugar donde fui alejada de mis hermanos sin mi consentimiento.
Regresare sólo por ustedes.
Por que los amo a todos ustedes.
…
…
…
Capítulo 1.- Un re-encuentro inoportuno.
Caminaba por las calles para llegar al lugar indicado.
Ya había pasado un largo tiempo desde que estuve en ese lugar, pero todavía no olvidaba la dirección de la residencia.
Mientras caminaba, sonreía al pensar la reacción que tendrían mis hermanos cuando me vean de vuelta… aunque también, yo me sorprendería también ya que todos habrán crecido y tal vez algunos ni los llegue a reconocer tan rápidamente.
Ya estaba cerca de la residencia.
Mi corazón empezó a latir con más rapidez.
Apresure mi paso, y cada vez que pisaba el suelo, el sonido que hacían mis zapatillas sonaba más fuerte.
¿Qué pensara la gente de mí al verme de esa manera?
Pensaran que tengo el tiempo contado para llegar a un lugar… y de algún modo, es cierto, necesitaba llegar a la residencia con urgencia para encontrarme con todos mis hermanos sin excepción.
…
Estando ya frente a la puerta de la residencia, respire hondo y me daba ánimos para tocar el timbre.
— Tranquila Mizuki, tu puedes… sólo debes tocar el timbre y ya está.
Decidida, pose mi dedo índice derecha en el botón del timbre.
La tonada que hacía el timbre se escuchaba tan fuerte, que llego el sonido hasta donde yo estaba.
Esperaba con temor la voz de quien recibiría mi llegada.
— Buenas tardes, bienvenida a Sunshine Residence, ¿puedo servirle en algo?
Trababa de recordar esa voz, pero no se me ocurría de cual de mis hermanos sería esa voz.
Debería ser de alguno de los mayores…
— ¿Señorita? ¿Sucede algo? — La voz de aquel hombre se escuchaba algo preocupado — ¿Me escucha?
— S-Si, lo escucho… — Ríe con nerviosismo — Lo lamento, yo… soy… — Traga saliva con esfuerzo— M-Mizuki… su hermana.
Terminando mi frase, ya no escuche la voz de aquel hombre.
¿Pensara que le estoy jugando una broma?
Espero que no…
…
Pasaron algunos minutos y nadie atendía la puerta.
Suspire.
Resignada, me di la media vuelta para regresar por el camino que había tomado hasta aquí.
Si regreso otro día, tal vez alguno de ellos me atienda.
-Narrador-
La joven empezó a caminar para irse de aquel lugar.
Miraba hacia el suelo, decepcionada.
Tal pareciera que estuviese a punto de llorar.
Escucho un fuerte ruido proveniente de la puerta principal.
Al darse la vuelta, ella estaba envuelta entre los brazos de uno de sus hermanos.
— ¿E-En verdad… eres Mizuki?
La voz de aquel hermano se escuchaba quebrada.
— S-Si, soy Mizuki… — Corresponde el abrazo — Tu debes ser Ukyo, ¿verdad? Nunca olvidaría tu hermoso color de cabello y aquellos ojos azules tan hipnotizantes.
— Si, yo soy Ukyo… te he extrañado todo este tiempo… — Deja de abrazar a la joven para mirarla fijamente a los ojos — ¿por qué te fuiste hace ocho años sin decirnos nada? Nosotros… — Una de sus manos acaricia la mejilla de la joven — Estábamos tan preocupados por ti, sin saber nada de ti.
La joven miro con tristeza a su hermano mayor.
No sabía cómo explicarle la razón por la cual ella se había ido.
No quería decirle el por qué se fue, no en ese momento.
— Lo siento tanto, en verdad, pero no puedo decirte las razones por las cuales me fui de la residencia. — Baja la mirada — Pero un día, les daré una buena explicación, lo prometo.
— Esta bien. — Sonríe — Has crecido bastante, ya no eres la misma niña pequeña que tenía siempre como peinado dos coletas… ahora… —Sus ojos empiezan a humedecerse — Ya eres una señorita.
Cuando vivío con ellos, nunca había visto a Ukyo de esa manera.
El primer día en que lo conoció, se le veía serio, y conforme lo conocía, además de ser de esa manera, era muy amable y demasiado inteligente.
[Recuerdo]
— Pequeña Mizuki-chan, ellos son tus hermanos, salúdalos.
— Nee~ ¿Ella es Mizuki? ¡Hola! Yo soy… — No termino su frase porque la niña lo ignoro y salió corriendo — ¡Hey!
La pequeña niña corrió al ver a uno de sus nuevos hermanos.
Era un joven de diecisiete años que tenía el mismo color de cabello y ojos que su madre adoptiva.
— ¡Hola, mucho gusto! Yo soy Mizuki… — Empieza a sonrojarse
— Mucho gusto, Mizuki… mi nombre es Ukyo… cuida de mi.
— ¡Por supuesto! Como no cuidar a un joven tan guapo como tú.
Algunos de los hermanos empezaron a reír al ver la reacción de su hermano.
— Cuando sea más grande, ¿te casarías conmigo?
— ¿Eh?
— Nee nee~ ¿Por qué no mejor te casas conmigo? — La abraza
— No, no eres tan guapo como Ukyo, aparte, me caes mal.
Tsubaki comenzó con un gran berrinche al escuchar eso de su hermana menor.
[Fin del recuerdo]
— Los demás se estarán preguntando la razón por la cual corrí hasta aquí, así que debo darles una buena explicación. — Ríe avergonzado — Admito que quería ser el primero en recibirte.
— Me alegra que tú hayas sido el que me haya recibido, estoy ansiosa por volver a ver a los demás.
— Entonces, vamos… — Su mano izquierda estrecha la mano derecha de Mizuko, mientras que la otra mano libre toma la malera de esta — Perder más tiempo sería imperdonable.
— ¡Vamos!
-Has alegrado el corazón de uno de los trece chicos-
-¿Cómo reaccionaran los demás por tu llegada?-
-Eso, lo conocerás mas adelante-
