-Aquellos momentos que pasamos juntos-

-Siempre los atesorare-

-Ya que hay detalles que por más pequeños que parezcan-

-Pueden permanecer en la memoria de las personas por años-

Capítulo 2.- Bienvenida a casa.

Ukyo-san abrió la puerta de la entrada principal.

— Pasa. — Hace un ademán con su mano para indicarle a su hermana menor que pasara primero.

— Gracias, Kyo-nii. — Una sonrisa posa en su rostro.

— Hace mucho tiempo que deseaba escucharte de nuevo decirme de esa manera. — Ajusta sus anteojos. — A decir verdad, extrañaba todo de ti.

— ¿Acaso Kyo-nii quiere que me sonroje y llore por sus palabras? — Ríe un poco. — Porque lo está haciendo. — Cubre su rostro con una de sus manos.

— L-Lo siento, sólo que estoy muy feliz de tu regreso, eso es todo.

— Yo también estoy muy feliz, aunque debo de admitir que también estoy muy nerviosa.

Mientras hablábamos, caminábamos por el pasillo para llegar al ascensor.

— ¿Nerviosa? — Toma la mano de la joven nuevamente. — ¿Por qué?

— Tal vez algunos de ustedes no reaccionen como reacciono Kyo-nii… — Baja la mirada. — Algunos podrán odiarme por haberme ido sin avisarles ni decirles a donde fui… lo siento.

— Estoy seguro que si les explicas como sucedieron las cosas, te entenderán, después de todo, somos una familia unida. — Pone una mirada seria. — Pero si mis hermanos no lo toman bien, tendré que ser severos con ellos.

— Cuando Kyo-nii se pone en esa faceta, me da mucho miedo. — Ríe.

— Prometí protegerte cuando eras tan solo una niña, ¿no?

[Recuerdo]

Los primeros días en los cuales estuve viviendo en mi nuevo hogar, me sentía muy incómoda por vivir en un lugar donde "no pertenezco".

Algunos de ellos intentaban interactuar conmigo, pero casi siempre yo les negaba esa conexión conmigo.

Tal vez madre creyó que yo sería muy imperativa, pero ese "lado" sólo lo muestro cuando ella estaba en casa; pensaba que si no me veía feliz, me abandonaría como muchos otros padres lo hicieron.

Ukyo me ayudo bastante para incorporarme a su familia.

Kyo-nii siempre me escuchaba, y a pesar de su "corta edad", el hablaba ya como un adulto y me daba consejos y apoyo para intentar convivir con mi nueva familia.

— No debes tenernos miedo… intentamos que tú te sientas bien viviendo con nosotros, pero si tu no aportas algo, nos será imposible ayudarte y comprenderte — Sonríe. — Si crees que alguno de mis hermanos es malo contigo, yo te protegeré y te ayudare.

Gracias a esas palabras, fui más abierta con mis nuevos hermanos.

[Final del recuerdo]

— Es verdad, Ukyo-san siempre ha sido…

— Nee nee~ Kyo-nii, ¿qué fue lo que sucedió hace rato? Saliste corriendo de la cocina y todos nosotros nos preguntábamos que había sucedido.

— Realmente nos sorprendió la forma en cómo te comportaste… —El gemelo fija su vista a la joven que está a un lado de su hermano mayor. —Kyo-nii, ¿Quién es ella?

— ¿Acaso no me recuerdan, Tsu-kun y Azusa-nii? Soy Mizuki. — Sonríe.

— ¡¿Mizuki?! ¿La pequeña Mizuki? —El albino corre hacia donde está la joven para abrazarla. — ¡Volviste!

— ¡Tsubaki! ¡Tus modales! — El rubio trata de separar al albino de la joven.

— ¡Oh, vamos Kyo-nii! Tú también hiciste lo mismo, ¿por qué yo no puedo hacerlo también?

— Así que has vuelto, Mizuki-chan… nos alegra que estés de vuelta. — Acaricia la cabeza de la joven con delicadeza.

— Gracias a los dos… aunque… tengo una duda… — Se separa del albino. —¿Por qué te pintaste tu cabello?

— Es una larga historia~ ¿Por qué lo preguntas? ¿Te gusto así?

— La verdad… no. — Sonríe avergonzada. —Lo siento.

— ¡Mizuki-chan! ¡Siempre cruel como siempre!

Ukyo aclara su garganta.

— Tenemos que decirles a los demás que ha vuelto Mizuki, así que si dejaran de interponerse en su camino se los agradecería mucho.

— ¡Vamos, Mizuki-chan!~ — Sujeta la mano de la joven.

El ascensor se detuvo en el quinto piso.
Las puertas se abrieron y los cuatro salimos de él.

La sala principal seguía siendo casi igual como la recordaba, sólo algunos detalles de decoración eran diferentes.

Desde el piso de arriba, vi hacia abajo y note algunas caras conocidas.
A pesar de que han pasado doce años desde que no estoy viviendo aquí, puedo notar fácilmente quien es cada quien de mis hermanos. Algunos de ellos cambiaron muy poco.

Ukyo me ayudo a bajar mi equipaje y los gemelos cada uno de ellos sujetaba uno de mis brazos.

— ¡Oh!~ Así que por esta hermosa joven Kyo-nii corrió para atenderla… muy bien hecho Kyo-nii, yo hubiese hecho los mismo. — El hombre vestido como un monje se levanta de su asiento para acercarse a la joven. — Bienvenida, un placer conocerte, mi nombre es… — Este fue interrumpido.

—Kaname. — Pone una mueca. — ¿Enserio sigues siendo igual de picaron con las mujeres? En verdad que tu nunca cambiaras… — Suspira.

— … — Su sonrisa fue remplazada por una mirada seria. — Eres Mizuki…

— ¡Sí! Soy Mizuki. — Ladea su cabeza. — ¿Sucede algo, Kaname?

— … —

— ¡¿Qué es lo que sucede aquí?! ¡Kana-nii se ha puesto muy tenso! — El pelirrojo alza la voz.

Kaname me observaba de una manera triste.
Tal pareciera que este tuviese tanta nostalgia por verme.

Espero no haberle causado tanto daño cuando me fui de casa sin darles ninguna explicación.

— No sucede nada. — Regresa a su faceta de siempre. —Tenemos una visita muy importante el día de hoy. — Da media vuelta para observar a sus hermanos.

— Kaname… — Sujeta su manga.

—Mizuki-chan ha vuelto.

Algunos de mis hermanos se levantaron del sofá rojo.

Otros se quedaron en su lugar al no recordar ese nombre ni mucho menos a la persona que estaban presentando.

—Kaname… ella debía presentarse… — El rubio gruñe al haber arruinado la sorpresa tan pronto.

— Mizuki se le veía muy nerviosa, yo sólo le ayude un poco. — Ríe.

— ¿Mizuki? ¿Quién es? — El más joven de la familia pregunto vacilante.

— Tal vez tu no la recuerde porque eras sólo un bebé cuando la conociste, pero ella es tu hermana mayor, Mizuki. — Un hombre castaño le responde al niño. — Ella tuvo que irse por un largo tiempo por algunas circunstancias, pero ahora ha vuelto.

Masaomi-san siempre tenía respuestas para darle al pequeño Wataru.

— Haz crecido bastante Wataru… y eso que hace unos años te tenía en mis brazos, arrullándote. — Empieza a quebrar su voz. — Me alegra mucho volver a verte… bueno, en si me alegra volver a verlos a todos.

Algunas lágrimas bajaron por mis mejillas.

Desde hace tiempo deseaba regresar con ellos; con mi familia.

— Lo siento…

No me gustaba llorar en frente de la personas, menos que mis hermanos me vean llorar.

— Lo siento tanto…

La culpa de haberme ido sin darles alguna explicación me causaba mucho daño.

— En verdad…

No merecía su perdón.

— Mizuki… — El rubio posa una mano en el hombro de la joven. — No debes disculparte.

— Pero Kyo-nii…

— Kyo-nii tiene razón, lo que importa es que estés aquí. —El monje quita algunas lágrimas del rostro de Mizuki. — No te agobies por algo que ya paso.

[Recuerdo]

— ¡Mizuki no está en su habitación ni en ninguna parte! — El joven rubio corría por toda la sale.

— Kyo-nii, tranquilo, tal vez salió y no nos aviso.

— Por dios Kaname, es sólo una niña para salir así a la calle.

Los hermanos mayores empezaron a buscar de nuevo a Mizuki.
Kaname sólo los observaba mientras estaba sentado en el sofá.
El ya imaginaba que su hermanita haría algo así un día de estos.

Había notado a su hermanita algo preocupada hace unos días, pero esta lo negaba por completo cuando se le preguntaba el porqué estaba así.

No imaginaba que muy pronto esta se alejaría de ellos sin despedirse o por lo menos dejar una nota explicando sus razones de su "huída".

Esto le afecto bastante.
Su pequeña hermana le había dado algo que le faltaba para que su vida fuese perfecta.

Felicidad.

-Deja el pasado atrás-

-Ahora lo que importa-

-Es lo que harás en el presente-