-Tu regreso fue el único motivo por el cual ahora soy feliz-
-"Gracias por volver a tu verdadero hogar"-
-Pero ahora-
-Tengo miedo de que puedas irte otra vez y desaparecer-
-"Por favor"-
-"No te alejes de mi lado otra vez"-
Capítulo 3.- Estoy en casa.
— ¡Oh!~ ¿Pero a quién tenemos aquí? Nuestra pequeña Imouto-san ha vuelto~ — Una "mujer" de cabello anaranjado con vestido rojo y chaqueta oscura se levanta del sillón y camina hacia la dirección donde está la joven. — ¡Mírate! Ahora eres una bella señorita.
— Ukyo-san… — Le susurra — ¿Quién es ella?
— Suspiro — El es… — No termina su frase al ser empujado.
— ¿No me reconoces, Imouto-san? — Pone sus manos en los hombros de la joven. — Mírame bien.
— ¡Ah! — Sus ojos se iluminan. — ¿Hikaru? ¿Por qué estás vestido… así? — Señala su vestimenta.
— Es una larga historia, Imouto-san. — Le guiña un ojo. — Pero lo que importa es… ¿tu estadía es temporal o es permanente? — Su voz se volvió grave.
— ¡Hikaru! — El rubio regaña al menor.
— La verdad no lo sé. — Baja la mirada. — Lo siento si no puedo darte una respuesta a tu pregunta.
— No importa si te quedas tan sólo unos días, lo importante es que estás aquí. — Un joven peli plateado sonríe dulcemente a la joven. — Nos alegra mucho que estés aquí, bienvenida.
Esa voz, era la de Iori-kun.
Al principio pensé que sería uno de mis hermanos que me recibiera con los brazos abiertos y una gran sonrisa… pero tal parece que los años lo han hecho cambiar bastante.
Aquel niño alegre y lleno de vida, había desaparecido.
— Gracias, Iori-kun.
— E-Entonces tu… — Empieza a ponerse nervioso. — ¿Eres Mizuki?
Era imposible no reconocerlo.
Subaru-san seguía siendo el mismo de siempre.
— Sí, soy Mizuki. — Sonríe.
— Realmente nos has sorprendido a todos por tu regreso. — Un hombre peli naranja desajusta su corbata.
— ¿Natsume? ¡Oh por favor! ¿Tú también te pintaste el cabello? — Hace un puchero.
— ¿Tiene algo de malo? — Arquea una ceja.
— Realmente no, pero no entiendo él porque lo han hecho. — Suspiro.
— ¡Algún día te contaremos, Mi-zu-ki-chan~! — El peliblanco ríe de una manera extraña.
— A propósito, Natsume, ¿sigues practicando atletismo?
El ambiente se puso tenso.
— No, ya no lo hace, decidió abandonar sus sueños para hacer otras cosas. —
Subaru-san al parecer está molesto por la decisión que tomo Natsume-san al abandonar el atletismo.
— Ya veo… lo siento si fui imprudente.
— No te preocupes. — El pelinaranja se levanta del sillón. — Tengo que irme, nos vemos luego, Mizuki… — Acaricia la cabeza de la joven. — Y, bienvenida a casa.
Sin decir nada más, Natsume-san subió las escaleras y tomo el elevador.
Tal vez, si no hubiese hecho esa pregunta, el no se hubiera ido.
— Mizuki-chan… tiene el cabello muy hermoso.
— ¿Louis-san? — Sonríe. — Siempre has dicho que mi cabello es lindo.
— Lo digo porque es verdad. — Acaricia su cabello. — Me gustaría peinártelo un día.
— Cuando gustes, Louis-san.
— Así que tú eres nuestra hermana que nos abandono hace unos años.
Un joven de cabello castaño que estaba cruzado de brazos mira con enojo a la joven.
— ¡Idiota! ¡No digas eso! — El pelirrojo le da un fuerte golpe en su brazo.
— ¡Oye! ¡Ten más cuidado, ¿quieres?! Sólo estoy diciendo la verdad.
— Debes tener más cuidado con lo que dices, estúpido Idol.
— ¿A quién le dices estúpido, idiota?
— Tranquilo chicos, no es momento de pelear. — El pediatra trata de tranquilizar a sus hermanos pequeños.
— Gracias Yusuke-kun por ayudarme, pero no es necesario… Futo-kun tiene razón, los abandone.
— ¡Onee-chan no debe ponerse triste! — El más pequeño de todos toma de sus manos. — Onee-chan tuvo una razón muy importante para irse sin decir una razón.
— Por primera vez le doy la razón a Wataru. — El rubio sujeta el hombro de la joven. — No debes sentirte mal por lo que ha pasado, algún día nos explicaras las razones por la cuales te fuiste.
— Ukyo-san…
— ¡Oh!~ Kyo-nii se ha vuelto muy comprensivo con Imouto-san~ ¡Que buen hermano mayor eres! — Ríe.
— Hikaru…
Algunos de ellos han cambiado por completo.
Otros, siguen siendo los mismos.
Quiero conocer por todo lo que han pasado.
No importa si son momentos tristes o alegres.
Me he perdido varios años de su vida por estar alejados de ellos.
No permitiré perderme más momentos ahora que he vuelto con ellos.
¡Lo prometo!
— Gracias a todos por recibirme, espero no causales problemas por venir sin avisar, pero quería darles una sorpresa.
— No hay ningún problema, Imouto-san, puedes ocupar la habitación de Natsu-nii.
— ¿D-Dormiré en su habitación? — Susurra. — Me gustaría dormir mejor en la habitación de...
— Natsume ya no vive aquí, así que su habitación está desocupada.
— ¡Oh!~ Y-Ya veo… gracias Masaomi-san.
— Sólo debemos arreglarla un poco ya que no ha sido usada por un tiempo. — El rubio se escucha algo preocupado. — ¿No tendrás problemas en dormir en una habitación algo desordenada y polvorienta?
— Bueno, por mi no tengo problemas, al contrario, agradezco que se preocupen por mí.
— Por supuesto que nos preocupamos por ti, Imouto-chan, somos hermanos.
— Kaname-san…
— O tal vez Imouto-san pueda dormir en la habitación de alguno de nosotros~
— No sería mala idea.
Todos se quedaron con la boca abierta al escuchar mi opinión.
— Estaba bromeando, lo siento. — Ríe.
— Imouto-san es genial. — Le da palmaditas en su espalda.
De ahora en adelante, viviré con mis hermanos.
Deseo pasar un largo tiempo con ellos.
Lo que me queda de vida… quiero pasarla a su lado.
-Seré feliz siempre y cuando estés a mi lado-
-Si tú te alejas-
-No sé lo que haré-
-Así que te pido-
-Nunca te alejes de mi lado-
