-Caí rendido a tus pies ante tanta belleza que deslumbras.-

-Lo que siento por ti, cada vez es más fuerte.-

-Pero…-

-El amor, como si fuera una copia del pecado.-

-Fue una jugarreta cruel del destino.-

Capítulo 6.- Pasado lamentable.

— Iori-kun, buenos días.

Ya había saludado algunos de mis hermanos cuando estaba en el comedor.

Mi plan inicial, era ayudar en la cocina, pero debo de admitir, no es mi fuerte, además, Kyo-nii me dijo que debía mejor intentar adaptarme nuevamente a la residencia y a mis hermanos.

— Mizuki-chan, buenos días.

— El jardín es precioso, todas estas flores… son hermosas.

— No tanto como tú, Imouto-chan. — Le susurra en el oído a Mizuki.

No me había dado cuenta que Kaname estaba detrás de mí; di un salto por la sorpresa que me había dado.

— Kaname-san…

— ¿Cómo pasaste la noche, Imouto-chan? ¿No me necesitaste cerca de ti para dormir más cómoda? — Guiña uno de sus ojos.

— Y-Yo… — Da unos pasos hacia atrás para alejarse del monje.

— Suficiente, Kaname-niisan… la estás incomodando. — Un semblante demasiado serio estaba en su rostro.

— Lo siento, Imouto-chan, sólo deseaba saber si habías estado cómoda en tu primera noche en la residencia, después de tanto tiempo de no vivir aquí. — Sonríe ligeramente.

— Pase buena noche, Kaname-san, gracias por preguntar.

— ¿No deberías estar en el templo "donde trabajas"? — Aquel semblante todavía no desaparecía de su rostro, pero parecía más que nada… desafiante.

— He pedido algunos días libres para no ir al templo, ahora que ha regresado nuestra amada hermanita, no me gustaría perder tiempo… nuestra vida aquí no es eterna, y deseo tener varios hermosos recuerdos, junto con Mizuki-chan.

Kaname-san ha cambiado, debo de admitirlo. Tal vez su lado "coqueto" no desaparezca nunca, pero ese lado serio, cuando empieza hablar de esa manera tan profunda, siento como si quisiese tener una larga conversación para conocer "la verdadera razón de nuestra existencia".

— Nuestra vida aquí no es eterna… — Iori susurro esta última frase.

— No es necesario que pidas días libres para convivir conmigo, tenlo por seguro que siempre pasaremos tiempo juntos, no diré que será por demasiado tiempo, pero si el necesario para tener aquellos recuerdos que tanto anhelas tener.

— Imouto-chan… si tan sólo entendieras mejor mis palabras… — Una de sus manos acaricia suavemente la barbilla de Mizuki. — No puedo culparte, eres muy joven para entender.

— No se necesita ser un adulto para comprender lo importante de una vida, con vivir la perdida de alguien especial es suficiente… — Iori sostiene con una de sus manos, la cruz que tiene en su cuello.

Esta conversación… me parecía demasiado confusa.
Ellos sólo entendían de lo que están hablando.

— ¿Ha sucedido algo en mi ausencia que yo deba conocer?

— Nada importante, Imouto-chan, no creo que sea conveniente hablar de este tipo de cosas cuando acabas de regresar a casa.

— ¿Nada importante? —De nuevo, susurraba lo que había dicho.

— Se trata de ti, ¿Iori-kun?

Iori no contesto.

— ¡El desayuno ya está listo! — Se escucha gritar a Yusuke desde la puerta.

— Será mejor que vayamos al comedor, Ukyo-niisan puede molestarse si seguimos aquí.

Iori comenzó a caminar hacia la puerta.

— Me olvidaba de algo… — La flor que sostenía Iori se le fue dada a Mizuki. — Quería darte esto.

— Iori-kun, esta hermosa, gracias.

Iori sólo asiente y sigue caminando.

— Imouto-chan, ¿conoces lo que significa está flor? — Señala la flor que le dio Iori.

— ¿Las flores tienen algún significado en específico? — Voltea a ver a Kaname con confusión.

— Por supuesto. — Hace un ademán para caminar junto con Mizuki hacia el comedor. — Todas las flores expresan un sentimiento diferente, cada una tiene su significado, aunque, algunas veces, estás tienen varios significados que pueden contradecirse dependiendo del color que tenga la flor.

— ¿En verdad? No lo sabía… — Mira de nuevo a Kaname con curiosidad. — ¿Sabes que significa esta flor?

— La acacia amarilla… —

Kaname deja de hablar por un momento, pareciese que estuviese dudando decirle el verdadero significado a Mizuki.

— La verdad, no lo sé, lo siento.

— Que lastima, bueno, creo que no es necesario conocer el verdadero significado de las flores, siento que con sólo regalarlas es suficiente para dar a conocer el aprecio que tienes hacia una persona.

— Tienes razón, Imouto-chan.

La acacia amarilla significa "amor secreto".
Pero su color puede significar "
odio".

Terminando el desayuno, decidi, ahora sí, ayudar a Ukyo-san a lavar todo lo que se había ensuciado en el desayuno.

— Como siempre, todo estuvo delicioso, Ukyo-san. Si no fuese abogado, tal vez ahora sería un gran cocinero.

— Agradezco mucho tu halago, Mizuki. — Una pequeña sonrisa aparece en su rostro mientras sostiene un plato empapado.

— Ukyo-san, quiero que me cuente algunas cosas cuando estuvo en la Universidad, además de haber estudiado mucho y todo eso, ¿tuvo alguna pareja?

La sonrisa de Ukyo se desvaneció, y el plato que sostenía en sus manos cayó al lavadero de cocina; se rompió en muchos pedazos, al igual que el corazón de Ukyo al recordar esa "herida cerrada".

— ¿Ukyo-san?

Ukyo sostuvo con fuerza el delantal verde que vestía en ese momento.

— Mizuki… ¿podrías limpiar todo esto…? Acabo de recordar que un cliente iba a llamarme, y mi celular está en mi habitación. —Empieza a quitarse el delantal. — Se que son muchas cosas de lavar, pero en la comida y en la cena, no tendrás que ayudarme en nada. — Dobla su delantal y lo pone en su brazo derecho. — Bueno, te dejo el resto.

Kyo-nii, con una mirada demasiado triste, se aleja de mi lado para irse a su habitación.

Sabía que era mentira lo que me había dicho.

Ahora entendía la conversación que tuve hace un momento con Kaname-san y Iori-kun.

Kyo-nii e Iori-kun han pasado por momentos malos, en los cuales, tuvieron culpa las personas con las que salían.

Tal vez la mayoría de mis hermanos han pasado por estas situaciones, pero ellos, han pasado por peores momentos, y gracias a ello, no pueden sanar su corazón, por esa herida que no pueden cicatrizar.

— Lo siento, Ukyo-san… lo siento, Iori-kun…

Todos nosotros tenemos una herida, de la cual, tal vez nunca podremos superar.

Las heridas del pasado son muy difíciles de sanar.

Somos prisioneros de nuestros errores, victimas del arrepentimiento; sólo deseamos que esto nunca vuelva a pasarnos.

Varias personas tratan de huir de su pasado, pero eso es simplemente imposible.

Sólo aquellos que sean fuertes, vivirán con ellos por el resto de su vida.

Y los que no afrontan o no traten de superar el pasado, se quedan atrás, teniendo ese sufrimiento que no los dejara avanzar.

— Lo siento, chicos.

-Siempre me arrepiento de mis acciones.-

-Ahora mismo, me arrepiento de lo que estoy haciendo.-

-Es un acto imperdonable.-

-Y obtendré como resultado, el odio absoluto de todos aquellos que apenas estoy comenzando a querer.-

— No quiero continuar con esto…