...

-Siempre me he pregunto el porqué de ocultarnos cosas-

-No es necesario-

-Eres parte de nuestra familia-

-Y en familia, no deben haber secretos-

-¿Verdad?-

Capítulo 7.- Mentir.

Ya había pasado algunas semanas viviendo con mis hermanos.

En realidad, extrañaba bastante la calidez "hogareña" que me daba vivir aquí.

— ¡Nee nee! Mizuki-chan~ — El peliblanco toca uno de los hombros de la joven. — ¿podrías ayudarnos a Azusa y a mí en algo? Por favor~

— Por supuesto, ¿en qué puedo ayudar? — Preguntaba intrigada y algo emocionada.

— Verás, nosotros estamos ensayando para un guion, pero Tsubaki insiste en que necesitamos una voz femenina para que se sienta un poco más el ambiente de la escena. — Suspira.

— Entonces… ¿nos ayudarías? — Sonríe.

— Bueno… no creo serles de mucha ayuda, pero trataré de dar mi mayor esfuerzo por ayudarlos.

— ¿¡En serio!? — Toma con fuerza la mano derecha de Mizuki. — ¡Sabía que aceptarías, vamos! — Comienza a jalar a Mizuki para llevarla a la sala principal.

— ¡T-Tsubaki-san! No es necesario jalarme de esa manera, puedo caminar sola… — Trata de soltarse del agarre de Tsubaki; aunque es en vano, este la sostenía con mucha fuerza, como si un niño llevase a sus padres a los juegos mecánicos de un feria de los cuales el desea subirse.

— Tsubaki… por favor, compórtate. — Trata de seguir el paso apresurado de Tsubaki y de Mizuki. — Lo siento mucho por el comportamiento de Tsubaki, algunas veces no tiene modales.

— No te preocupes, Azusa-san, no puedo negarme a esto, ya que lo hace feliz.

— Ya veo… gracias. — El pelinegro sonríe ligeramente.

Estando ya en la sala principal, tomamos asiento. Tsubaki me dio una de las copias del guion.

No me dieron muchos detalles, ya que ellos mismo comentaron que no era necesario.

— Entonces… ¿lista? — El "megane" fija su vista a donde esta Mizuki.

— ¡Lista!

Y es en ese momento, me di cuenta que no debía ayudarlos.

El guion era de una joven que ocultaba algo importante a las personas que están a su alrededor.

— Así que era verdad… — El peliblanco comienza a interpretar su papel. —Todo este tiempo nos has estado ocultando algo. — La voz que tenía en ese momento; se podía sentir todo el dolor del personaje que interpreta.

— ¿Por qué? ¿Por qué has sido tan egoísta con nosotros? — El pelinegro ahora toma el rol. — ¿Te has dado cuenta de todo el daño que nos has hecho? Nos has engaño desde un principio, y tú… tan sólo seguías viviendo como si no pasara nada malo… ¿Acaso nunca pensaste en nosotros? — Al igual que el peliblanco, trataba de mostrar dolor mientras decía su guión.

— Ahora, ¿qué nos dirás? ¿Nos mentiras otra vez? ¿Seguirás negándolo? ¡Responde! — La voz del peliblanco sonaba realmente impresionante, todo ese odio mostrado en sus palabras, se notaba tan real.

Terminando ese dialogo, tocaba mi turno.

Miraba al guión con mucho terror, aquel guión, me decía de alguna manera la respuesta que todos mis hermanos me darían al descubrir mi secreto.

Mis manos empezaron a temblar, y mi boca no articulaba palabra alguna.

¿Qué debía hacer?

Enseguida me auto conteste al pensar que debía decir mi dialogo, pero, me era imposible hacerlo.

— Mizuki-chan, ¿estás bien? — Los gemelos preguntaban al mismo tiempo.

— Yo… — Trate de respirar con normalidad, no debía agitarme, no debía demostrar mi temor de que alguien descubriese mi secreto, sólo yo lo conozco… ¿verdad? No debo temer. — ¡Todo lo que han dicho, es mentira! — Con mucho esfuerzo, decidí seguir con el guión. — ¿Acaso van a creer más en un extraño que a mí? Ustedes… ¡nunca creyeron en mi! ¡Ustedes son los egoístas! — De algún modo, el dialogo me estaba dando respuestas adecuados cuando llegase el momento de conocerse la verdad. — ¡Los odio! — Y terminando el dialogo, hubo un momento de silencio… un silencio, que se volvió algo incomodo.

— Mizuki-chan… vaya… — El peliblanco mostraba un semblante serio. — Eso fue… ¡increíble! Realmente eres muy buena en esto, ¿sabes? — Para luego, cambiarlo a uno muy alegre.

— Estoy de acuerdo con Tsubaki, fue impresionante tu interpretación. — El rostro del pelinegro se mostraba sorprendido. — Pareciese que lo que decías es lo que sentías. Te adentraste mucho en el papel protagónico.

— ¡Es cierto! ¡Sería espectacular si tú interpretaras este papel!

—N-No es para tanto, chicos, sólo… traté de hacer bien el favor que me pidieron, eso es todo.

Y de nuevo, comenzaba a mentir.

Fingiendo que todo estaba bien, y que sólo "hacía mi trabajo".

Habían pasado algunas horas del ensayo de los gemelos, ellos seguían insistiendo en que interpretaba muy bien al personaje, en un momento, hasta comentaron que debía dedicarme a esto.

Yo simplemente me negaba.

Los gemelos se despidieron y se fueron de la sala. Dejándome sola.

— Vaya, hay tanto silencio hoy en la residencia, esto es algo que no pasa todos los días. — Ríe.

El silencio no duro más tiempo, ya que el tono de llamada de mi celular comenzó a escucharse.

Al ver en la pantalla el número, dude por un momento en contestar.

Mire hacia los lados para ver si no estaba alguno de mis hermanos cerca.

Y antes del contestar, alguien me interrumpió en el acto.

— ¿Por qué no contesta la llamada, Imouto-san? — "El travestido" le había susurrado cerca del oído a Mizuki; trato de alejarse lo más rápido que pudo. — ¿Le está llamando alguien misterioso que nosotros no debamos conocer?

— ¡H-Hikaru-san, no hago esto de nuevo, casi haces que me dé un ataque! — Rechaza la llamada en ese momento, para luego guardar su teléfono en uno de los bolsillos de su pantalón. — N-No lo escuche llegar, ¿desde cuándo ha estado aquí, detrás de mí? — Esperaba que fuese por poco tiempo; rogaba internamente que este no haya visto el número o el nombre de la persona.

— Acabo de llegar, escuche una tonada cerca de la sala y quise saber qué era lo que se escuchaba… pero insisto, ¿tienes algún secreto que deseas contarme, Imouto-san? — Sonríe de oreja a oreja, se le veía muy interesado en conocer esa "persona misteriosa".

— ¡N-No! No tengo ningún secreto, sólo reaccione de esa manera porqué me asustaste, eso es todo. — Ríe con nerviosismo. — Y sí que me diste un gran susto.

Trata de contener su risa. — ¡Oh! Así que fue eso… lo siento. — Sonríe. — Ya ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hemos hablado, y todavía sigo esperando en saber la razón por la cual te alejaste de nosotros hace ya diez años. — Se sienta a un lado de Mizuki. — Sabes, mis hermanos no lo han demostrado mucho, pero no pueden esperar por mucho más tiempo en saber la razón, no puedo culparlos, yo soy el más interesado en conocerlo, y siento que es injusto seguir haciéndonos esperar por mucho más tiempo, como ya he dicho antes, han pasado diez años… ninguno de nosotros somos pacientes. — Esa macabra sonrisa comenzaba hacerse más aterradora.

— Yo les explicare, en verdad, pero… — Fue interrumpida mientras estaba hablando.

— No más escusas… ¿quieres jugar con nosotros? ¿En verdad quieres causar lastima y que nosotros siempre nos sintamos culpables por ello? No has cambiado en absoluto, Imouto-san. — Remarca el "Imouto-san". — Deseamos conocer la verdad, sin escusas ni pretextos. Sé que acostumbras a mentir en algunas ocasiones para no ser reprendida.

[Recuerdo]

— Imouto-san, ¿tú rompiste el jarrón de la sala? — Un joven Hikaru le preguntaba a su hermana menor de ocho años.

— ¡Y-Yo no fui! ¡Ni siquiera sabía que estaba este jarrón en la sala! — Niega con la cabeza.

— Te creería si no te hubiese visto tirarlo por accidente. Mentir no está bien.

[Fin del recuerdo]

— Entonces… quiero escucharte, Imouto-san.

Estaba en grandes problemas.

-Como verás, no soy para nada paciente-

-Odio que alguien me oculte cosas y que luego mientan-

-"Odio a esas personas"-