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-Quédate Conmigo-
Summary: Elizabeth trata de ayudar a su hermana mayor de escapar del compromiso con su pretensioso primo, sin embargo, ¿puede una mujer sin dinero elegir con quien casarse en pleno siglo XIX?... ¿y si durante su plan, consigue la ayuda de un singular cómplice?
Nota del Autor: Los personajes de Orgullo y Prejuicio no me pertenecen, solo hago esta historia con fines de entretenimiento.
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-Capítulo 3. Nuestro Primer Baile. Parte Uno-
―…Señor Darcy, ¿me está escuchando? ―le cuestiono Caroline observándolo con el ceño levemente fruncido, mientras que los tres residentes de la finca de Netherfield Park esperaban pacientemente a los primeros invitados de la velada.
Fitzwilliam meneo ligeramente la cabeza al percatarse de la mirada ceñida que le estaba dedicando la dama― Discúlpeme, me distraje un instante ¿que decía? ―le explico él, tratando que su ensoñación no fuera tan obvia ante los Bingley.
Llevaba ya algunos minutos sin escuchar palabra alguna por parte de Caroline, concentrándose por completo en la conversación que había sostenido con la Señorita Elizabeth hace una semana atrás en su camino hacia Meryton, más específicamente en los tentadores labios de la joven. "¿Cómo sería su sabor si los probaba?", se había cuestionado mentalmente durante toda la tarde.
Pero sobre todo, lo que más le intrigaba en estos momentos era como había aceptado ayudar a la joven en su irracional plan de juntar a Charles con la Señorita Jane Bennet. Aún era todo un misterio para él, y lo único que recordaba de aquel encuentro era ser seducido por la bella sonrisa de la dama. Y después de este último pensamiento, ahora fue Fitzwilliam quien frunció levemente el ceño al percatarse que su atracción por Elizabeth Bennet era todo menos sana para su mente.
― Le decía que espero que esta noche termine pronto, Charles ha invitado a medio Hertfordshire al baile de hoy ―continuo la joven Bingley, paseándose entre los dos enormes sillones que se encontraban en el despacho de la finca.
― Es una fiesta Caroline, entre más gente mejor ―le comento hermano con una enorme sonrisa, sentado en uno de los dos sillones justo enfrente de donde se encontraba Darcy.
― ¿Cómo puedes decir eso Charles? ―le pregunto Caroline― Aunque lo peor de todo fue que invitaste a las Bennet, esa mujer con sus cinco hijas no hacen otra cosa que ridiculizarse frente a los demás, no deberías relacionarte con ellas en el futuro.
― Me agradan las Bennet, ―declaro Charles dedicándole otra gran sonrisa a su hermana antes de continuar― al menos la Señorita Bennet y su hermana Elizabeth son muy agradables.
Fitzwilliam por su parte solo le dedico una mirada curiosa a Caroline al escuchar el comentario de su amigo, observando como un gesto de irritación aparecía en el rostro de la joven.
― Charles, ¿no estarás pensado en relacionarte con Elizabeth Bennet? ―le interrogo Caroline con evidente desdén por la dama en cuestión.
― ¿Qué te hace pensar eso? ―le cuestiono Charles con voz distraída, aunque no escondía que se estaba entreteniendo con la conversación.
― En las dos últimas veladas que pasamos fuera de Netherfield Park, bailaste con la Señorita Elizabeth en más de una ocasión. Además, la Señora Bennet le ha dicho a medio mundo que pronto una de sus hijas tendrá un matrimonio ventajoso, y no estaba hablando de Jane Bennet.
―Para mí, la Señorita Elizabeth es joven es muy divertida y bonita ―le comento Charles observando como sus palabras incomodaban a su amigo― ¿tú qué piensas de ella, Darcy?
― Bingley, jamás entenderé ese deseo tuyo por encontrarle virtudes a todo y a todos los que conoces ―le explico Fitzwilliam sin contestar enteramente a su pregunta, porque si expresara lo que realmente pensaba sobre Elizabeth Bennet, le hubiera respondido que los adjetivos "divertida" y "bonita" se quedaban cortos para describir a la joven.
― Oh Señor Darcy, no sea tan cruel ―le dijo Caroline soltando una risita burlona en el proceso.
― Vamos Darcy, algo debe tener Elizabeth Bennet que te guste ―le cuestiono Charles, esperando tener una respuesta más decente por parte de él.
Fitzwilliam frunció el ceño por segunda ocasión, en realidad no había tratado de ofender a Elizabeth con su comentario anterior, aunque seguía sin admitir abiertamente su inesperada atracción por ella.
― Tiene bonitos ojos ―declaro después de unos segundos en silencio, ante las miradas curiosas de los hermanos Bingley. Recordando cómo había admirado con anterioridad la inusual inteligencia que desprendía de los hermosos ojos de la Señorita Elizabeth.
― No tiene que ser condescendiente con Charles, Señor Darcy, nadie más que nosotros lo escucha en estos momentos ―le explico Caroline con una sonrisa autosuficiente mientras se paseaba enfrente de él.
― Basta ya de hablar sobre las jóvenes guapas de la región, están por llegar los invitados y tenemos que estar preparados. ―les comento Charles a ambos dejando su asiento en el sillón― ¿Nos acompañas Darcy?
― Adelántense, me quedare aquí unos minutos más ―le respondió Fitzwilliam sin muchos ánimos de salir ni saludar al centenar de invitados que arribarían al baile.
―Lo envidio Señor Darcy, yo con gusto me quedaría en el despacho y le haría compañía durante toda la noche, pero al ser la anfitriona tengo que recibir a los invitados.
Fitzwilliam no dijo nada después del osado comentario de la Señorita Bingley, liberando un ligero suspiro de frustración cuando escucho la puerta cerrarse detrás de él.
No sabía cuánto tiempo más iba aguantar quedarse callado mientras Caroline se lucia en menospreciar a Elizabeth cada vez que tenía oportunidad, recordando como en la fiesta de los Lucas había declarado que la segunda hija del matrimonio Bennet parecía más una criada que una dama de sociedad.
Y ante aquel burdo comentario Darcy no pudo dejar de contemplar durante horas la piel levemente bronceada de la Señorita Elizabeth, deduciendo que muy seguramente a la joven le gustaba caminar bajo el sol, aunque para él aquel tenue bronceado le parecía atractivo antes que perjudicial en la dama.
Fitzwilliam se quedó poco más de media hora sentado en silencio antes de salir del despacho, decidiendo que debía dejar su escondite al escuchar algunas las voces en el salón principal.
Y después de varios minutos deambulando entre los invitados, pudo notar como era víctima de la examinación descarada de algunos o de las miradas con desdén de otros, provocando que su expresión se endureciera por cada paso que daba. "¿Por qué había accedido desperdiciar su velada asistiendo a la fiesta de los Bingley, pudiendo fingir un dolor de cabeza y permanecer en el despacho de Charles durante toda la noche?"; se cuestionó mentalmente, encontrando la respuesta a su pregunta segundos después.
―Señorita Elizabeth ―Fitzwilliam la llamo a tan solo un par de pasos detrás de ella, lo suficiente cerca para percatarse que la joven había dado un pequeño respingo al escucharlo.
― Oh Señor Darcy, me ha asustado ―le explico Lizzie al verlo, con una mano en el pecho mientras inspiraba profundamente.
― Discúlpeme, no fue mi intensión ―le dijo él dedicándole una inclinación, pudiendo apreciar el rubor que invadió las mejillas de la dama antes de que también hiciera una reverencia.
Descubriendo que el resentimiento que le había provocado las miradas insolentes de los demás invitados se desvaneció cuando por fin puedo verla nuevamente.
― No se disculpe, de hecho estaba tan concentrada en mis pensamientos que no note su presencia.
― ¿Y está disfrutando de la velada? ―le pregunto Darcy después de un incómodo silencio entre ambos, mientras que se percataba de lo hermosa que estaba la Señorita Elizabeth con un sencillo pero muy favorecedor vestido blanco y con el cabello arreglado elegantemente.
― Mucho, aunque acabo de llegar hace apenas unos minutos, ―le respondió ella con ironía― pero le puedo decir que el salón está muy bellamente decorado.
― Señorita Elizabeth…
― Puede llamarme solo Elizabeth.
― ¿Disculpe? ―Darcy la observo confundido por su repentino comentario, olvidándose de lo que quería decirle segundos antes.
Elizabeth denotaba inocencia en sus palabras, sin embargo Fitzwilliam pudo descubrir una casi imperceptible ceja levantada y la formación de los hoyuelos en sus mejillas al asomarse una tenue sonrisa.
― Creo que conoce varios de mis secretos, y hemos hablado con demasiada sinceridad en el pasado, así que si lo desea puede llamarme simplemente Elizabeth ―le explico ella al observar algo de duda en el rostro del caballero.
Fitzwilliam no dijo nada, limitándose a solo asentir con el ceño levemente fruncido, extrañado por la repentina muestra de confianza de la joven.
― Tengo ya una idea para unir a al Señor Bingley con mi hermana… ―le comento Lizzie segundos después― aunque no podre llevarla a cabo yo sola.
― ¿Y qué es lo que necesita? ―le pregunto Darcy, incorporándose a la conversación.
― Su ayuda activa durante mi plan ―le respondió ella con franqueza.
― ¿Como dice? ―y por segunda vez en tan solo unos minutos, Elizabeth Bennet volvía a confundirlo con sus audaces palabras, aunque la joven no parecía notar su aturdimiento momentáneo.
― Señor Darcy, ¿puedo hablar con usted en privado? ―le cuestiono Lizzie mientras que sus labios se curvaron para formar una fugaz sonrisa traviesa, durando el tiempo suficiente para que Fitzwillian quedara cautivado por ella.
― ¿Ahora? ―le cuestiono él, sorprendido por la inesperada petición de la dama.
Y fue en ese momento en que Darcy agradecía que la Señorita Elizabeth no pudiera leer sus pensamientos, ya que su mente empezó a recrear todo lo que podía hacer en privado con ella en estos instantes.
―Así es, ¿sabe usted de un lugar más… –Elizabeth miro hacia el rededor con el ceño ligeramente fruncido antes de continuar, gesto que Darcy tuvo que admitir que era adorable en la ella― tranquilo para poder conversar?
― Podemos usar la biblioteca de la residencia si no le molesta –le respondió él, recordando que los hermanos Bingley no eran fanáticos a la lectura, por lo que siempre la biblioteca de Netherfield se encontraba vacía.
― Me parece perfecto, ¿en dónde se encuentra? ―le cuestiono la joven invisiblemente entusiasmada por la idea de reunirse en la biblioteca del lugar.
― Por el pasillo principal hasta el fondo a la derecha –le respondió Darcy de forma automática, ya que aquel sitio era su refugio cuando quería escapar de las constantes atenciones de Caroline Bingley.
― ¿Le parece bien vernos ahí en una hora?
― Por mí no hay problema –Fitzwilliam no pudo evitar dedicarle una tenue sonrisa junto con su respuesta, sin importarle que más de uno en el salón los estuviese mirando en estos momentos.
―Muchas gracias Señor Darcy, tengo que irme seguramente mi madre me busca –le comento ella devolviéndole la sonrisa de forma más encantadora antes de marcharse con sus familiares.
Fitzwilliam simplemente se dispuso a esperar su siguiente conversación, contemplándola durante la siguiente media hora. Sintiendo como poco a poco iba formándose un nudo en el estómago cuando observo como Elizabeth era el centro de atención para varios de los caballeros en la velada.
"Creo que te gusta más de lo que debería gustarte"; Darcy se habló mentalmente, mientras su mirada la seguía por toda la pista de baile "¡Claro que te gusta pobre ingenuo, si ni siquiera puedes quitarle los ojos de encima aun cuando ella no nota tu presencia!"
Volvió a fruncir el ceño, mientras su mal humor aumentaba al constatar como la Señorita Elizabeth llevaba ya cuatro bailes con tres diferentes hombres. En el primero y el tercero su pareja fue Charles, sin embargo el segundo fue con un caballero que no dejo de elogiarla durante todo la pieza de música, y el último fue un joven militar con el cual llevaba más de cinco minutos hablando animadamente a tan solo un par de pasos de él.
Y Fitzwillian no pudo dejar de sentirse celoso por verla flirtear tan abiertamente con los demás hombres, y su irritación seguramente era tan evidente para los demás, que hasta Caroline Bingley se acercó lentamente hacia él con una sonrisa burlona en los labios.
Darcy pudo notar como todo su cuerpo se tensaba. Tenía más que suficiente con la confusión que le causaba su creciente fascinación por Elizabeth Bennet, para agregar el hecho de que fuera tan evidente para alguien más, situación más que intolerable para él.
― Me siento igual que usted Señor Darcy, creo que estamos muy lejos de la alta sociedad de Londres en estos momentos.
Fitzwilliam simplemente se limitó a asentir sin muchos ánimos de conversar con la Señorita Bingley, mientras sus ojos seguían fijos en Elizabeth.
―Aunque no echaría de menos los bailes de la capital si los invitados de esta noche fueran más respetables. ―le comento Caroline con un aire de superioridad en su voz― Mire a la Señorita Elizabeth por ejemplo, ha estado durante toda la velada pasando de un brazo a otro, ¿acaso los caballeros encuentran belleza en ella que yo no logro percibir?
― No sé que es lo que quiere conseguir con su pregunta, Caroline ―le indico Fitzwilliam cuando noto como la joven Bingley lo observaba atentamente, seguramente esperando una respuesta de su parte.
―Lo que quiero saber es, ¿si usted encuentra a la Señorita Elizabeth tan atractiva como para llenarla de atenciones durante toda la noche? ―le explico Caroline aun con una expresión de superioridad en el rostro.
― Es una joven tolerable me atrevería a decir, aunque no llegaría a tentarme como para invitarla a bailar ―le declaro Darcy luego de algunos segundos, dejando que su exasperación por la situación escogiera las palabras que salieron de su boca.
Observando instantes después como Elizabeth había disminuido la intensidad de su sonrisa, y sus movimientos eran mucho más tensos mientras hablaba con el militar.
― Tiene toda la razón Señor Darcy. ―le comento la Señorita Bingley satisfecha por su respuesta justo antes de ser llamada desde el otro lado del salón― Discúlpeme, Sir William Lucas quiere presentarme a alguien.
Fitzwilliam se insultó a sí mismo en voz baja al ver la mirada de desdén que le dedicaba Elizabeth antes de desaparecer del salón.
Tenía que disculparse con ella lo las pronto posible, ya que seguramente había escuchado como fingía despreciarla delante de Caroline Bingley, desprecio que cada vez estaba más alejado de la realidad.
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¡Hola! Yo de nuevo por aquí. La verdad, me gusto escribir este capítulo bajo la perspectiva de Mr. Darcy y voy a seguir haciéndolo durante la historia (lo de cambiar de protagonista principal entre los capítulos), ya que en mi parecer la lectura es mucho más entretenida cuando sabemos sobre los pensamientos de ambos protagonistas.
Así que esta vez le toco a nuestro querido Mr. Darcy, aunque al final no tuvo mucha suerte por no medir sus palabras (y eso le pasa por hablar con Caroline XD); así que esperen la parte dos de este encuentro entre Lizzy y él.
Quiero agradecer a sueño de luna, Teen Janeite, asmescasso y Haydea princess of Janina por seguir y/o poner en favoritos esta historia :D
Y a las lectoras que me dejaron sus comentarios en el capítulo anterior, muchas gracias, la verdad me dio gusto que mi descabellada idea les gustara; ya que quiero plasmar algo diferente con esta historia a comparación de lo que he escrito antes:
Molita: Muchas gracias por tu comentario, me alegra que la historia te esté gustando. Y con respecto a que las mentes algo desequilibradas han ayudado a la humanidad, tengo que darte la razón XD. Aunque a veces pienso que escribir tanto sobre nuestra querida pareja del siglo XIX terminara por desequilibrar por completo mi mente en el futuro XD. Te mando un fuerte abrazo.
Ga Darcy: Hola, es un gusto tenerte como lectura en esta historia :D, y debido a que termine uno de mis Fic aquí me tienes con otra loca idea, solo espero que los siguientes capítulos sean de tu agrado. Aunque con Mr. Darcy con protagonista es difícil no seguir leyendo XD. Te mando un abrazo.
Sueo de luna: Muchas gracias por escribir, es para mí un placer compartir esta historia, así que espera más capítulos pronto. Te mando un fuerte abrazo, y espero que la trama del Fic te sigua gustando como hasta ahora :D
AnaMa9507: Hola Ana, gracias por pasarte por aquí. La verdad esta historia la tenía guardada ya que quería terminar uno mis Fic antes, así que espera nuevas escenas entre Mr. Darcy y Lizzie, ya que pienso hacer esta historia un poco más amena y divertida. Te mando un fuerte abrazo.
Teen Janeite: Gracias por escribir, la verdad agradezco tu opinión sobre la historia, ya que es el motivo por la que la subo y la comparto con ustedes. Espero que los siguientes capítulos te gusten, ahora que cada vez nuestro Mr. Darcy se enamora inconscientemente de Elizabeth. Te mando un fuerte abrazo a ti también.
Y sin nada más que decir me despido.
¡Saludos!
Atte. Elizabeth Mustang.
