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-Quédate Conmigo-
Summary: Elizabeth Bennet trata de ayudar a su hermana de escapar de su compromiso con su pretensioso primo. Sin embargo, ¿acaso una mujer sin dinero puede elegir con quien casarse en pleno siglo XIX?... ¿y si durante su plan, consigue la ayuda de un singular cómplice?
Nota del Autor: Los personajes de Orgullo y Prejuicio no me pertenecen, solo hago esta historia con fines de entretenimiento.
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-Capítulo 4. Nuestro Primer Baile. Parte Dos-
No podía sentir nada más que enojo aunque lo intentara; simplemente no podía forzarse a reaccionar de otra forma que no fuera exasperación por las palabras del Señor Darcy.
Y en estos momentos lo que Elizabeth Bennet quería hacer era esconderse, tener unos minutos a solas para calmase y replantear sus opciones; aun cuando su madre la llamara desde el otro del salón, instigándola a seguir bailando con el Señor Bingley, el cual la esperaba con una gran sonrisa en el rostro.
"Que irónico", pensó Lizzie mientras rechazaba sutilmente la insistente invitación de su madre; ya que el afable y alegre carácter el Señor Bingley lo único que causaría en ella en estos instantes seria aumentar su enojo actual, aun cuando el pobre hombre no tuviera la culpa de ello.
Elizabeth salió del salón tan rápido como pudo, directo hacia uno de los corredores de la mansión con el afán de encontrar algo de privacidad en el lado norte de la residencia; donde el número de invitados era mucho menor.
Y por mucho que aspiraba que su mente odiara al Señor Darcy por sus hirientes palabras, no podía controlar la reacción de su cuerpo por su presencia. En varias ocasiones se había descubierto contemplándolo durante la velada, aun cuando sus parejas de baile se deshacían por atraer su atención, Elizabeth no podía dejar de fijar su mirada hacia el caballero, percatándose que él también la observaba.
Además, no podía privarse a sí misma de admirar ese esplendido ejemplar masculino.
Elizabeth frunció ligeramente el ceño al ver donde iban sus pensamientos, mientras entraba en una de las habitaciones de la elegante mansión, agradeciendo que estuviera vacía; "Es ilógico que alguien tan perfecto físicamente tuviese un carácter y un comportamiento tan arrogante y orgulloso", se cuestionó mentalmente, sorprendiéndosede que en más de una ocasión el Señor Darcy le había parecido "apuesto", "cautivador", y por qué no decirlo "tentador" en varios aspectos.
Lizzie se mordió el labio inferior por su última reflexión mientras cerraba la enorme puerta de roble de atrás de ella, recordándose la frase del Señor Darcy hacia su persona para apaciguar su repentina fascinación por el caballero; "Es una joven tolerable me atrevería a decir, aunque no llegaría a tentarme como para invitarla a bailar."
Replanteándose su opinión hacia él instantes después, ahora para Elizabeth, el Señor Darcy era el hombre más "arrogante, engreído e irritante" que había conocido en el mundo.
Tardo unos minutos antes de notar en donde se encontraba, alzando la mirada del suelo para percatarse del amplio de lugar y de las estanterías repletas de libros a su alrededor.
― La biblioteca ―se dijo a si misma mientras daba unos cuantos pasos por el lugar; al parecer había seguido inconscientemente las indicaciones del Señor Darcy.
Elizabeth no pudo dejar de sonreír segundos después por lo elegante y lo maravilloso del lugar, seguramente había más libros de los que podría leer en su vida; lamentando que los Bingley no fueran aficionados a la lectura y dejar esta magnífica habitación abandonada.
― Señorita Elizabeth ―escucho como alguien la llamaba detrás de ella, sintiendo como sus piel se erizaba por la cercanía de aquella la voz masculina.
― ¿Qué hace usted aquí? ―le cuestiono Lizzie dándose la vuelta y mirándolo con evidente desdén, estaba tan abstraída admirando el resplandor del lugar que no se había dado cuenta de la presencia del caballero y de lo cerca que encontraba de ella.
― Se suponía que nos veríamos en la biblioteca en una hora ―le explico él diciéndole lo obvio, dando un paso hacia atrás al ver la visible exasperación de la dama.
― Permítame decirle que ya no deseo hablar con usted, ni ahora ni nunca ―le comunico Elizabeth cruzando ambos brazos, sin importarle que su comportamiento no fuera el más cortes en estos momentos; recordando que el hombre que tenía en frente había herido su orgullo y su vanidad hace apenas unos minutos, situación que no iba a olvidar fácilmente.
― Sé que me ha escuchado ―le comento el Señor Darcy con una mueca de pesar― cuando hablaba con la Señorita Bingley, y quiero disculparme con usted por mis insensatas palabras.
Lizzie sintió como se ablandaba por el visible arrepentimiento del caballero; sin embargo, tan pronto como recordó su enfado hacia él, le hablo con seriedad y severidad― No tiene por qué hacerlo Señor Darcy, ha sido lo bastante claro en el pasado. Y tal vez perdonaría su vanidad si no hubiese ofendido la mía desde un principio.
― Estaba molesto, y cuando la Señorita Bingley me pregunto que si pensaba que usted era atractiva, mentí ―le confeso él, pasándose los dedos por el cabello con demasiada urgencia, en un innato intento de que le creyera― le mentí, porque no tenía humor de seguir conversando con ella. Y no dejare de pedirle disculpas hasta que me crea.
Elizabeth lo miro con recelo durante unos instantes, el Señor Darcy siempre había sido un perfecto caballero cuando estaban los dos solos, y muy seguramente su comportamiento taciturno y huraño hacia los demás podía deberse a falta de confianza. Por otro lado, cualquiera que estuviera en compañía de Caroline Bingley podía perder la paciencia fácilmente por sus comentarios austeros y poco amables.
Además, era la primera vez que alguien le pedida disculpas con tanta apremio en sus escasos veinte años; por lo que el caballero tenía que estar diciéndole le verdad.
― Le creo, y como le dije anteriormente no tiene por qué disculparse.
― Todo lo contrario, si tengo que hacerlo ―le aseguro él, dando un paso hacia ella para disminuir la distancia entre ambos― porque lo que dije fue todo lo contrario a lo que siento.
― ¿Y qué es lo que siente? ―Lizzie le cuestiono con apenas con un hilo de voz, sintiendo como el color empezaba a invadir sus mejillas, avergonzada por tener el valor de preguntarle sobre sus sentimientos hacia ella.
Él la miro intensamente durante unos segundos antes de responder― Siento que es más que "tolerable" Señorita Elizabeth, y créame cuando le digo que el hombre que tenga la suerte de desposarla será el ser más afortunado y dichoso del mundo.
― No tiene que hacerme sentir bien, pero gracias por sus palabras de todos modos ―Elizabeth pestaño varias veces sin todavía creer lo que acaba de escuchar por parte del señor Darcy; y aunque no fue exactamente una declaración de admiración por ella, había sido lo más agradable y sincero que le habían dicho en toda su vida.
― Creo haberle escuchado decir que había suficiente confianza entre nosotros como para hablar sinceramente ―le comento él, dedicándole una tenue sonrisa galante antes que un denso silencio los invadiera.
― Entonces… ¿Me contara su plan? ―le cuestiono Darcy momentos después, regresándola de su ensoñación momentánea.
―Oh si, por supuesto ―Lizzie volvió a pestañar al percatarse de la sonrisa burlona que le dedicaba el caballero, sintiendo como reaparecía el leve sonrojo en sus mejillas― lo que tengo planeado es provocar un encuentro a solas entre el Señor Bingley y mi hermana ―le explico ella, retomando su compostura inicial― y para que esto suceda, ya he recibido una invitación del Señor Bingley para visitar Netherfield Park junto con Jane para recorrer los jardines de la mansión.
― Y si me permite preguntarle, ¿en dónde entro yo? ―le cuestiono él enmarcado una ceja, visiblemente entretenido.
― Usted tendrá que distraer a la Señorita Bingley durante todo el día.
El Señor Darcy la miro extrañado por su participación en el plan, dejando escapar un leve suspiro antes de hablar― ¿Tengo que hacerlo? –le pregunto, aunque su tono de voz era más bien de súplica que de cuestionamiento.
Elizabeth no pudo evitar dejar escapar una ligera sonrisa por sus palabras; al parecer el caballero repudiaba la compañía de Caroline Bingley tanto como ella lo hacía.
― Creo que será la única forma de perdonar sus antiguas palabras Señor Darcy, además usted es el único que puede apartarla del Señor Bingley para que yo pueda dejarlo solo con mi hermana Jane.
― Si lo hago, entonces usted me deberá un favor ―Darcy la miro divertido, sonriéndole antes de continuar― y tenga por seguro que se lo cobrare.
― ¿Y qué puedo hacer yo para pagárselo?, como bien sabe no soy una joven de muchos recursos, y he de confesar que soy muy mala para las manualidades ―Lizzie se sonrojo sin saber enteramente porque, empezando a hablar rápidamente mientras desviaba la mirada― solamente le podre devolver el favor con otro, aunque no creo…
― Un baile ―le dijo él, provocando otro corto silencio entre ambos.
― ¿Cómo dijo? ―Lizzie volvió su cabeza ligeramente para mirarlo nuevamente, observando un exótico brillo en esos ojos azules. Sintiendo que con aquella vehemente mirada que le dedicaba en estos momentos el Señor Darcy, podía hacerle olvidar fácilmente lo arrogante y presuntuoso que era en ocasiones.
― Señori… ―empezó a decir él, aunque se detuvo al recordar que ella le había dado permiso de dejar a un lado los convencionalismos entre ellos― si acepta bailar conmigo Elizabeth, estaría dispuesto a pasar toda una tarde con la Señorita Bingley por usted.
― No tiene que pedírmelo, yo con mucho gusto lo haría sin nada a cambio Señor Darcy.
― Fitzwilliam ―le musito él, dedicándole una media sonrisa ante el asombro de la joven, ofreciéndole el brazo para invitarla a abandonar la biblioteca― puede llamarme simplemente Fitzwilliam.
Elizabeth se colgó del brazo del caballero para entrar en el gran salón de la mansión, donde los invitados seguían con la velada sin haber notado su ausencia. Lizzie no sabía por qué estaba tan inusualmente nerviosa e insegura en compañía del Señor Darcy; tal vez era porque había formado una extraña amistad con el hombre que tenía fama de ser el más orgulloso y egoísta que había pisado el condado de Hertfordshire.
Elizabeth lo miro de reojo, su rostro como siempre se mantenía altivo y con el mentón alto, como si quisiese asegurar a todas aquellas personas que lo observaban que no olvidaran su superioridad y su rango en la sociedad. Sin embargo, Lizzie había conocido otro lado de Fitzwilliam Darcy; uno más amigable, gentil y hasta se atrevía a decir cariñoso con ella.
― Señor Darcy, lo he buscado durante por todo el salón… ¿Señorita Elizabeth? ―inquirió Caroline acercándose velozmente hacia él, incapaz de enmascarar su desconcierto al encontrar a Elizabeth Bennet del brazo del caballero.
― Señorita Bingley, ¿que decía? ―le pregunto Darcy al observa como Caroline se queda sin palabras y apretaba los labios mientras le dedicaba una mirada esquivez a Elizabeth.
― Oh, nada importante, ya tendremos tiempo para hablar a solas en otra ocasión…
― Entonces si me permite, le he pedido a la Señorita Elizabeth su compañía en el siguiente baile ―le comunico Fitzwilliam; y Lizzie pudo ver como una sonrisa aprecia en los labios del caballero, seguramente entretenido por la expresión de completo asombro de Caroline Bingley por sus palabras.
Y después de caminar hacia la pista de baile, Elizabeth no pudo controlar una tenue risa que salió de sus labios al observa la cara de perplejidad y frustración de Caroline Bingley les dedicaba; reconociendo que le encantaba que el Señor Darcy la escogiera a ella entre las demás damas de la noche.
― Pensé que no le gustaba bailar ―le comento Lizzie cuando se alejaron de la Señorita Bingley, recordando las palabras del caballero la primera vez que lo había visto en el baile público de Meryton.
Él le otorgo una mirada risueña antes de hablar― No me gusta ―le explico, tomando su mano para que ambos tomara posición a la mitad del salón― aunque podía llegar agradarme con la pareja adecuada.
Y luego de unos segundos el baile empezó, mezclándose entre los demás parejas mientras la música comenzaba a invadir el lugar, notando que más de uno se detenía para verlos bailar en el centro del salón.
― Al parecer, todos nos observan ―le declaro Elizabeth después de una corta pausa entre ellos, frunciendo levemente el ceño al percatarse de la extensa examinación de los demás invitados― tal parece que somos el centro de atención de la noche.
Él sonrió abiertamente por su comentario, acercándose a ella para susurrarle en el oído― se que puede acostumbrarse Elizabeth ―le dijo, provocando que Lizzie sintiera como su aliento acariciaba suavemente su mejilla.
― ¿A ser objeto del escrutinio y el cotilleo de las madres casaderas? ―Elizabeth le regreso la sonrisa, sintiendo como el rubor volvía invadir su rostro por cuarta vez en la noche.
Darcy se rio levemente tras sus palabras, gesto que no paso desaparecido por Elizabeth, contagiándose de su encantadora risa segundos después.
― No me refería a eso ―le explico Fitzwilliam negando con la cabeza, envolviendo su mano alrededor de su cintura y acercándola más hacia él; provocando que Elizabeth contuviera un gemido de sorpresa por su inesperado movimiento― lo que le decía, es que puede acostumbrarse perfectamente a ser el centro de atención, y de hecho hay ocasiones que lo es y ni siquiera se da cuenta de ello.
Elizabeth lo miro aturdida durante un segundo por su anterior comentario. Asegurándose a si misma que estar en los brazos del Señor Darcy no era situación para nada desagradable para ella.
Fitzwilliam se inclinó y le susurro en el oído nuevamente― y yo perfectamente puedo acostumbrarme a su compañía si así me lo permite.
Elizabeth incrédula por lo que acababa de escuchar, observo como aquellos labios volvían a sonreírle; "¿Acaso el Señor Darcy me estaba cortejando?", se cuestionó por un instante, aunque supuso que su propio desconcierto por la cercanía del caballero estaba haciendo estragos en su mente.
Sintiéndose confundida durante resto la velada, interrogándose en varias ocasiones si un hombre como Fitzwilliam Darcy podía interesarse en una joven como ella.
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¡Hola, yo otra vez por aquí!; trayéndoles el siguiente capítulo.
Una amiga mía de Fanfiction pero de otro fandom me dijo que debería esperar más tiempo entre cada capítulo, para que todos los lectores alcancen a leer y que se produzca más interés hacia la historia; y tal vez tenga razón, sin embargo pienso que si tengo el capítulo listo no sería justo guardarlo unos días más. Así que actualizare hasta historia lo más rápido que pueda.
Quiero agradecer a todos los que leen la historia, la verdad a mí me gusta compartir con ustedes mi alocada imaginación, solo espero que la trama de la historia les esté gustando: fasistaanime, ariadne cullen, Datyi y Ana Suarez por seguir la historia y/o ponerla en sus favoritos.
Y a las tres personitas por dejarme su comentario, muchas gracias :D, siempre son sus palabras las que me animan a continuar escribiente (aunque mi activa imaginación también me ayuda XD):
Molita: Gracias por comentar :D, te agradezco tu apoyo durante la historia, como veras el plan de Lizzy por unir a su hermana Jane con Charles tal vez puede traer consecuencias inesperadas para ella XD. Y si, creo que ambas tenemos un desequilibrio grave por leer tanto de este ecantador caballero. Te mando un fuerte abrazo.
AnaMa9570: Gracias por escribir, me da gusto que el capítulo anterior te gustara, como te darás cuentas ambos empiezan a sentir algo por el otro; aunque tal parecer que los dos son algo "testaduros" para confesarlo abiertamente. Gracias por leer. Te mando un abrazo.
Sam: Gracias por seguir leyendo, me alegra que te guste la historia, espera más capítulos pronto ;). Te mando un saludo.
Ga Darcy: estaba a punto de subir el capitulo cuando vi tu comentario, justo a tiempo. Gracias por escribir, y se puede ver que ambos se coquetean entre ellos, pero sin revelar abiertamente su atracción por el otro XD. Aunque te puedo asegurar que no va a pasar mucho tiempo hasta que alguno de los dos termine confesandolo. Te mando un fuerte abrazo.
Sin nada más que decir me despido.
¡Saludos!
Atte. Elizabeth Mustang.
