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-Quédate Conmigo-
Summary: Summary: Elizabeth trata de ayudar a su hermana mayor de escapar del compromiso con su pretensioso primo, sin embargo, ¿Puede una mujer sin dinero elegir con quien casarse en pleno siglo XIX? ¿Y si durante su plan, consigue la ayuda de un singular cómplice?
Nota del Autor: Los personajes de Orgullo y Prejuicio no me pertenecen, solo hago esta historia con fines de entretenimiento.
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-Capítulo 5. Solo un Hombre-
Fitzwilliam acomodó diligentemente su corbata por octava vez antes de salir de su habitación, dirigiéndose momentos después al piso inferior de la mansión de Netherfield Park, en donde los hermanos Bingley se encontraban esperando a las invitadas de esta tarde.
Sin embargo, detuvo su paso justo antes de empezar a bajar las escaleras para verificar por última vez su vestuario. Llevaba una de sus chaquetas nuevas de color azul marino, además de su chaleco de mismo color con tenues rayas doradas. Tal conjunto era el que solía utilizar cuando se encontraba en la capital, específicamente para asistir a las reuniones de la alta sociedad londinense; no para dar un corto paseo por los alrededores de una finca en el aislado condado de Hertfordshine.
Recordando instantes después como había rechazado el traje de color gris con negro que su ayuda de recamara le había aconsejado portar este día, argumentando que el día ya era demasiado gris para también llevarlo en su vestuario, debido a las eminentes nubes que se acercaban desde el norte. Decidiendo finalmente vestir su conjunto azul marino con dorado, el cual no lo había usado desde su llegada a Netherfield.
Darcy frunció el ceño mientras empezaba a bajar rápidamente las escaleras, pensando que tal vez su vestuario era demasiado elegante para una simple visita vespertina, aunque reconocía que la asistencia de Elizabeth Bennet lo había motivado a mejorar su atuendo considerablemente, preguntándose en más de una ocasión durante toda la mañana cual sería el color del vestido que portaría la joven esta tarde.
― Señor Darcy, que apuesto luce hoy.
Fue la voz cantarina de Caroline Bingley la que le dio la bienvenida a la sala de estar de la residencia, junto con dos pares de ojos curiosos que lo examinaron de pies a cabeza cuando ingreso al lugar― Aunque no debió usar uno de sus mejores trajes, recuerde que solo vendrán las Señoritas Bennet a pasar la tarde.
― Se podría decir que a tu lado parezco todo un pordiosero, viejo amigo ―le comento Charles con una sonrisa burlona, sin sentirse mal por portar su simple atuendo de chaqueta y chaleco color gris pálido.
― No exageres Charles, es lo que comúnmente usaría… ―"para tratar de conquistar a una dama", Darcy término la frase en su mente, esperando que su interés por la Señorita Elizabeth no fuera tan evidente ante los hermanos Bingley.
― Solo espero saber al final de día cuales fueron sus motivos para portar tan elegante vestuario –le comento la joven Bingley, mientras le dedicaba lo que parecía ser una sonrisa seductora.
Fitzwilliam fruncido el ceño por el comentario de Caroline, y sin responder el evidente flirteo de la dama tomo su reloj y observo la hora antes de guardarlo en su bolcillo nuevamente, empezando a caminar de un lado a otro por la amplia sala de los Bingley. Aminorando su paso segundos después, con el fin de no parecer demasiado ansioso por la llegada de las Señoritas Bennet.
― Ya era hora de que aparecieran nuestras invitadas, y con media hora de retraso ―comento Caroline con un gesto de indignación, tras escuchar tres pares de pasos desde el pasillo principal de la mansión.
Charles se apresuró a la puerta para darles la bienvenida a las invitadas de esta tarde, despidiendo al mayordomo mientras las hacía pasar al centro de la habitación.
― Elizabeth.
Sin poder evitarlo, el nombre de ella se escapó de los labios de Fitzwilliam como un leve susurro al verla entrar a la habitación, aunque fue lo suficientemente fuerte para ser escuchado por ella, ya que volteo a verlo, dedicándole una tenue sonrisa como saludo.
Elizabeth iba vestida con un encantador vestido azul adornado con un elegante pero sutil encaje, enmarcado a la perfección con una chaqueta color amarillo mostaza. Para Darcy tal combinación de colores se sentaban perfectamente bien a la figura y al tono de cabello de la joven.
― Espero que nuestra tardanza no fuera una molestia, Señor Bingley ―le explico Jane, ofreciéndole una sonrisa al anfitrión a modo de disculpa.
― En absoluto, ―le declaro Charles con su característica voz afable al hablar― y permítanme decirles a ambas que tienen un aspecto radiante esta tarde.
Ambas jóvenes Bennet le agradecieron con un sutil gracias, mientras que la mirada de Charles pasaba varias veces entre Elizabeth y su amigo con una expresión curiosa y divertida.
― Y por lo que veo, tanto la Señorita Elizabeth como Darcy tuvieron la misma idea sobre el vestuario para nuestra pequeña reunión de la tarde ―comento Charles observando entretenido la gran similitud entre los dos atuendos.
― Tal parecer que el Señor Darcy y yo pensamos que tal combinación de colores contractarían perfectamente con el clima sombrío de este día.
Fitzwilliam se movió con inquietud por las palabras de la joven, mirando distraídamente hacia el lado opuesto de donde se encontraba los Bingley, encontrándose con un par de ojos risueños por parte de Elizabeth.
― Es solo una simple coincidencia Charles, no deberías darle mucha importancia a los atuendos de los demás ―le declaro Caroline con evidente irritación, lamentándose haber escogido su vestido color morado con ligeros toques turquesa para la ocasión.
― Entonces Señoritas, ¿desean empezar nuestro recorrido por los jardines? ―Bingley les pregunto finalmente a sus invitadas, sin molestarse por las mirada de indignación que aún le dedicaba su hermana por su comentario anterior.
― Nos encantaría, aunque he oído por parte de Sir William Lucas que la biblioteca de Netherfield Park es una de las mejores de la región ―le comento Elizabeth con una voz estoica y casual, aunque Darcy pudo notar como en los ojos de la dama aprecia una tenue expresión pícara.
― Sin duda alguna, no obstante tengo que admitir que no soy muy aficionado a la lectura. ―añadió Charles risueño, entendiendo la indirecta de la joven de querer permanecer adentro en la residencia― Entonces, ¿por qué no vamos primero a recorrer la biblioteca que se encuentra en el primer piso?, tal vez encuentre algún libro que le guste Señorita Elizabeth.
― Ambas estaremos encantadas, Señor Bingley ―le comento Lizzie visiblemente complacida, girándose hacia Darcy para dedicarle una fugaz mirada conspiradora el tiempo suficiente para que él entendiera que esperaba que hiciera su parte del plan.
Fitzwilliam decepcionado por no pasar más tiempo con Elizabeth, se volvió hacia Caroline con un gesto de completa seriedad al hablar― ¿Señorita Bingley, podría usted acompañarme?, quiero dar una vuelta por los alrededores de la mansión antes de que empiece a llover.
― Por supuesto Señor Darcy, estaré dichosa en acompañarlo ―Caroline acepto rápidamente el ofrecimiento del caballero, parpadeando varias veces con incredibilidad por lo que acaba de escuchar. Aceptando el brazo de Darcy segundos después con un claro aire de posesión, dedicándole una mirada de total victoria a Elizabeth Bennet mientras empezaban a salir de la sala de estar de la residencia― Charles, creo que puedes hacerte cargo de las Señoritas Bennet en nuestra ausencia.
― Sin ningún problema Caroline, estaré encantado de entretener a nuestras invitadas durante tu ausencia ―le expreso Charles a su hermana mientras se marchaba con las señoritas Bennet hacia uno de los corredores, en dirección hacia la biblioteca de la mansión.
― Señor Darcy, ¿me permitiría ir por mi sombrero y a cambiarme de zapatos? ―le pregunto Caroline cuando ambos se quedaron solos en el vestíbulo de la residencia, al concluir que su calzado no aguantaría un paseo largo y mucho menos si empezaba a llover en el camino― No estoy preparada para el clima húmedo de hoy.
― Tómese todo el tiempo que necesite ―le dijo él sin moverse de su lugar. Viendo como la Señorita Bingley desaparecía por las escaleras con su singular vestido morado.
Fitzwilliam se quedó de pie en el centro del recibidor de la residencia mientras esperaba el regreso de la dama, y durante algunos minutos el lugar se quedó en silencio, con solo la voz alegre de Charles de fondo, la cual llegaba a escucharse a lo lejos.
Seguramente Bingley se estaba divirtiendo con la compañía de las Señoritas Bennet, mientras que él le tocaba soportar las constantes insinuaciones de Caroline y la eminente posibilidad de acabar empapado al final de la tarde.
Sin embargo, momentos después pudo escuchar el sonido de un par de pasos apresurados que se dirigían hacia donde se encontraba, dibujándosele una media sonrisa al observar a Elizabeth aparecer desde uno de los corredores con las mejillas levemente sonrojadas.
Y cuando la vio salir del corredor, supuso que las cosas entre Bingley y la Señorita Bennet estaban saliendo perfectamente, debido a la gran sonrisa dibujada de los labios de la joven.
― Señor Darcy, pensé que ya se había marchado con la Señorita Bingley ―le dijo ella sorprendida al encontrarlo solo en el centro de recibidor.
Fitzwilliam abrió la boca para contestarle, pero la voz aguda de Caroline Bingley se escuchó desde el segundo piso, gritando de una manera muy poco femenina un "Marie Anne", seguido instantes después de un "no se puede conseguir a una criada decente en estos tiempos."
― Gracias a Dios, no me llamo Marie Anne ―le comento Elizabeth con una voz irónica, mientras observaba hacia el final de las escaleras en la segunda planta.
Fitzwiliam sonrió entretenido por las vivaces palabras de la joven, aunque su sonrisa solo duro solo unos segundos, cambiándola por una expresión turbada mientras la contemplaba en silencio.
Era extraño, pensó Darcy desconcentrado, tenía varios años encontrándose con los placeres que le daba la alta sociedad londinense podía darle, además de siempre tener las atenciones de las jóvenes más hermosas, refinadas y sobre todo deseables de toda Inglaterra. Sin embargo, en un extraña jugada de la vida había encontrado en el condado aislado de Hertfordshine, toda la belleza y la inteligencia femenina en una sola mujer, la cual con una única mirada llegaba a acelerarle el puso y hacerle perder la compostura. Preguntándose en mas de una ocasión, si ella poseía los mismos sentimientos de afecto y admiración que él.
― Me siento terriblemente mal, por mi culpa va a salir y exponerse a la lluvia, ―le dijo ella momentos después, dedicándole una miraba afable mientras hablaba― y claro a la compañía de la Señorita Bingley.
―Le he prometido que la ayudaría, ¿no es así? ―le explico Darcy adquiriendo un tono risueño por el comentario de la dama, convencido que tener que pasar toda la tarde con Caroline Bingley era mucho peor que empaparse por completo por la lluvia.
― Lo hizo, aunque creo que le sigo debiendo por tener que ayudarme a entretener a la Señorita Bingley durante mi plan de estar tarde.
Tras su comentario, ella se mordió el labio inferior con una expresión pensativa, hasta que una sonrisa traviesa comenzo a dibujarse en su rostro y volvió a hablar― le he dicho al Señor Bingley que iría a pedir algo de té. No obstante, mi intención es dejarlos a solas el mayor tiempo posible. ¿Sabe de un lugar donde podría pasar unos minutos mientras espero?
― Hay un par de salones de juego en el ala este donde puede permanecer sin ser molestada ―le respondió Fitzwilliam con una media sonrisa, admirando la gran ingenio de la dama y su innato don de persuadir a los demás.
Ahora solo esperaba que su amigo aprovechara la oportunidad que tenía para hablar a solas con la Señorita Bennet, y así aclarar sus sentimientos que poseía por la joven.
― Es un lugar perfecto mientras espero, muchas gracias. ―le dijo Elizabeth con un gesto de agradecimiento, empezando a caminar para tomar el pasillo hacia a ala este del lugar. Sin embargo, se detuvo después de un par de pasos y volteo a verlo― ¿Le gustaría acompañarme?, aun me siento culpable dejándolo solo con la Señorita Bingley. Además, he de confesar que me he acostumbrado a su compañía en los últimos días.
"Lo había vuelto a hacer", se dijo Darcy visiblemente sorprendido por sus palabras, Elizabeth Bennet había vuelto a alterar todos sus sentidos a tal grado de quedarse mudo por solo contemplar esa radiante mirada que le dedicaba mientras esperaba su respuesta; y ahora, ¿Qué se suponía que tenía que contestar ante tal ofrecimiento?
― Si desea mi compañía estaré complacido en ir con usted ―le respondió finalmente él tratando de mantener una voz suave, agradecido por el cambio de circunstancias en los últimos minutos.
Elizabeth le dedico una mirada de agradecimiento, antes de empezar a caminar hacia uno de los pasillos de la mansión.
― ¿Sabe exactamente a donde se dirige, Elizabeth? ―le pregunto Darcy entretenido después de pasar un par de corredores, al parecer la joven se entretenida inspeccionando y curioseando cada una de las habitaciones de la residencia, y él estaba más que complacido en acompañarla en su investigación.
― Usted quiere desaparecer antes de que la Señorita Bingley regrese, y yo quiero dejar a solas a mi hermana con el Señor Bingley el mayor tiempo posible, ―le argumento ella con sonrisa traviesa― así que entre más nos tardemos en regresar será mejor para todos.
Darcy simplemente asintió con la cabeza mientras la seguía, llegando luego de unos minutos a uno de los salones de juego en donde se encontraba una enorme mesa de billar en el centro de la habitación.
Cuando entraron Elizabeth se dedicó a curiosear por el lugar, mientras que él se quedaba estático a un lado de la puerta, contemplándola en silencio.
Y luego de observar la cálida y encantadora imagen de Elizabeth enmarcada por la tenue luz que entraba por las ventanas, Darcy finalmente supo que está perdido, y que toda su determinación de permanecer imperturbable era tan consistente como lo era el humo.
Y antes de que pudiera tranquilizar su creciente fascinación por ella, los hermosos ojos de la joven le lanzaron una fugaz mirada cautivadora mientras que él la veía con vehemencia, atrapándolo de una manera tan audaz que sintió que se le cortaba la respiración al verla.
"¿Acaso podría llegar a poseer el íntimo derecho de tomarla de la mano?"; se cuestionó él mentalmente, sintiéndose sometido por el primitivo impulso de querer tocarla, dando un par de pasos hacia ella para aprisionar una de sus manos con la suya, apretándola cuidadosamente en un intento de sentir la suave calidez que emanaba de ella.
― Señor Darcy, ¿pasa algo? ―le cuestiono Elizabeth visiblemente sorprendida por su rápido movimiento, sonrojándose por el contacto entre ambos, alzando la mirada para observarlo con extrañeza y timidez.
Y ante la intimidad que la sala les proporcionaba, Darcy deseaba fervientemente que sus sueños en los que Elizabeth aprecia concluyeran convirtiéndose en realidad. Y por un instante, todas sus fantasías cobraron vida con fuerza vertiginosa en él, provocando que buscara la cintura de ella con sus manos para atraerla en contra suya; de la misma manera que lo había hecho en el salón de baile hace apenas dos días atrás, pudiendo sentir la misma calidez a través de su vestido.
― Elizabeth, si no quiere que continúe, le sugiero que me detenga ahora mismo ―le explico con voz ronca, atrayéndola aún más hacia él, con tanta vehemencia que la joven dejo escapar un gemino ahogado.
Fitzwilliam la observo a los ojos, apartando su mirada momentos después hacia sus labios.
Elizabeth miro al suelo en un claro gesto de inocencia, pero sin llegar apartarse de él, y si Darcy hubiese tenido su usual carácter recto e imperturbable se hubiese retirado dejándola libre. Sin embargo, llevabas días deseando posesionarse de aquellos seductores labios.
Por lo que con todo el atrevimiento que se le permitió, alcanzo su cara para que lo miraba nuevamente. Inclinando lentamente la cabeza hacia ella, dándole un casi inexistente beso sobre sus labios, mientras sentía como su propia respiración se acelerara por el efímero contacto entre ambos.
― Esta en todo su derecho de abofetearme si la he molestado con mi atrevimiento.
― Yo… no… ―la escucho decir con voz entrecortada, seguramente confundida aun por lo que acaba de ocurrir.
Que Dios lo perdone, él estaba dispuesto a llegar hasta el final si ella se lo permitía. Por lo que esperaba que Elizabeth lo detuviera antes de que volviera a invadir sus labios con mucha más urgencia que la primera vez.
Por qué él solo era un hombre, un hombre que estaba empezando a enamorarse como un loco de Elizabeth Bennet.
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Hola yo otra vez por aquí ;).
Espero que este capítulo fuera de su agrado; y puede ser que lo terminara en la mejor parte, pero prometo actualizar lo más pronto posible para reparar mi pecado XD.
Y como se darán cuenta Elizabeth en esta historia tiene una rival; y como en mi Fic anterior explote el personaje de George Wickham, ahora me gustaría usar como antagonista a Caroline Bingley.
Quiero agradecer a todas las personas que agregaron esta historia a sus follows y/o favorite; Cullen-21-gladys, Are-11, Mary-04 y ariadne cullen, gracias a todas por leer.
Y a las personitas que me dejaron su comentario muchas gracias, siempre son sus palabras las que me animan a seguir escribiendo:
Molita: Gracias por comentar, me alegra saber que te guste este Mr. Darcy el cual en esta ocasión lo quise describir un poco más resuelto con Elizabeth desde un principio. Y creo que en este capítulo a Elizabeth le quedo claro que el caballero está dispuesto a cortejada XD, así que espera el siguiente capítulo, el cual lo tengo pensado hacer desde la perspectiva de Lizzie. Te mando un fuerte abrazo de oso ;).
Imaginandohistorias: ¡Hola!, muchas gracias por leer y comentar ;). Como veras este Mr. Darcy estaba dispuesto a pasar toda la tarde con Caroline Bingley con tal de ayudar a Elizabeth en su plan; aunque tuvo suerte ya que al final pudo escaparse de su cruel destino, aunque aún falta ver que va a hacer Caroline cuando se dé cuenta que la han dejado plantada XD. Te mando un fuerte abrazo.
Ga Darcy: Gracias por seguir comentando ;), me alegra que te gustara el capítulo anterior, como veras el Mr. Darcy de esta historia está más que decidido en cortejar a Lizzy, aunque te diré que la historia apenas está empezando y falta aún mucho más por leer, pero no diré nada para no dar adelantos de la trama XD, espero que este capítulo te gustara. Te mando un fuerte abrazo.
Ariadne cullen: Gracias por comentar, siempre se agradece que me den su opinión sobre la historia ;), y me alegra saber que el Mr. Darcy de este Fic te esté gustando, que como veras aparte de ayudar a Elizabeth con su loco plan, está dispuesto a obtenerla en el proceso. Espero que la historia te sigua gustando, te mando un fuerte abrazo.
AnaMa9507: ¡Hola Ana! gracias por comentar. Creo que si nuestros protagonistas no fueran algo "testarudos" no sería tan interesante la historia XD, aunque como dije anteriormente quiero crear una relación de amor/amistad entre los dos durante el transcurso de la historia. Espero que este capítulo fuera de tu agrado, te mando un fuerte abrazo.
Mary-04: ¡Hola Mary!, gracias por leer esta historia y comentar. Como vez mi imaginación no pará en crear historias de esta pareja que se ha convertido en mi favorita, así que espera más capítulos de esta y mi otra historia. Nuevamente gracias por el apoyo, te mando un fuerte abrazo.
Cullen-21-gladys: Gracias por comentar ;), me alegra saber que te gustara esta historia; trate de que en este Fic los personajes principales fueron un poco más resueltos al momentos de declarar sus sentimientos hacia el otro, pero tratando de no modificar su personalidad. Espero que te sigua gustando la historia, te mando un fuerte abrazo a ti también.
Y sin nada más que decir, me despido.
¡Saludos!
Atte. Elizabeth Mustang.
