...
-Tendrás que pagar por todos los errores que has cometido-
- Nadie podrá salvarte de tu terrible destino –
Capítulo final.- Ella nunca volvió.
— ¿No le darás un fuerte abrazo de bienvenida a tu Padre? — Sigue con los brazos bien abiertos para recibir aquella calidez que desde hace ya mucho tiempo, no recibía de su hija.
Con mucho temor al ver las reacciones de "sus hermanos", dejo de sostener la mano del rubio para acercarse a su Padre.
El ambiente se puso más tenso al ver el abrazo de esas dos personas.
— ¿Qué haces aquí? — La chica le susurro al oído a su Padre. — ¿Qué has hecho?
— Te dije que si no me hacías caso, te castigaría. — De igual manera, el hombre susurra su respuesta en el oído de su hija.
El hombre rompe aquel "abrazo fraternal"; toma de los hombros a la chica y sonríe de una manera "tierna".
— Mi amada hija, no pensé que volverías locos a estos chicos. — Mira de reojo a los antes mencionados. — Sabes, antes de decirles algo que hizo incomodarlos, el rubio que sostenía tu mano me dijo que te amaba, ¿qué tierno, no? — El segundo hijo mayor miro cabizbajo el suelo. — Pero no de una manera fraternal, al igual que sus hermanos, te aman de una manera realmente especial, creo que ya sabes a lo que me refiero. — Su hija deja de observar a su Padre, para luego, ver a los hermanos Asahina, se veían destrozados. — Escuchar la manera en la cual decían el gran cariño que tenían hacía ti, me conmoví mucho, en verdad. — "Removió" esa sonrisa "tierna", para volverse una sonrisa "malévola". — Pero, es una lástima que no eres la persona que ellos esperaban.
Algunos de los Asahina comenzaron a llorar en silencio.
Mizuki, o mejo dicho, Emi, empezaba a contagiar aquel llanto.
— Ellos esperaban a su amada hermana "desaparecida", y lo que recibieron, fueron a una usurpadora que tomo una identidad de alguien que ya ha muerto hace ocho años. Qué curioso, esos son los mismos años en los cuales esa niña desapareció de sus vidas. — De su bolsillo, saca una fotografía donde salían los hermanos Asahina junto con la pequeña Mizuki. — Se veían tan felices en ese entonces, nadie imagino que aquella niña les traería una "maldición".
— ¿Qué nos tienes que decir a eso, señorita? — El rubio se interpuso en el "discurso" de aquel hombre. — ¿Nos has engañado a todos?
Ya no era llamada por aquel nombre que había "hurtado", ahora sólo era una desconocida para ellos.
A pesar de haber vivido varías meses junto con Emi, todo lo que habían aprendido de ella, sus gustos, sus hobbies, "sus temores", ya realmente no sabían si todo eso era verdad o era también una mentira.
— Realmente deseaba que este día nunca hubiera llegado. — De una manera algo brusca, se aleja de su Padre. — Quería vivir en esta fantasía por mucho más tiempo, anhelaba querer y convivir con todos ustedes, como una familia llena de amor y comprensión. — Trata de acercase a las personas que uno vez llamo "hermanos". — Si este hombre les dijo que no soy Mizuki, es verdad, mi nombre real es Emi, fue obligada por mi Padre en hacer este crimen, y aunque esto no tiene ninguna justificación ni perdón, de igual manera, quiero disculparme. Ustedes son realmente maravillosos, y ninguno merecía esto. En verdad, lo lamento. — Hace una pequeña reverencia para disculparse. — Perdón por fingir ser la persona que ustedes querían y amaban tanto, perdón por las mentiras que les he dicho en todo este tiempo que he vivido aquí, perdón por haberles ilusionado en algo que nunca hubiese sido verdad, perdón por hacerles sufrir este momento.
Nadie comento nada al terminar de escuchar la disculpa de Emi.
— No merezco su compresión, ni su cariño, ni mucho menos su misericordia, es por eso que aceptare todo aquello que deseen hacerme. — Fija su vista al rubio. — Si desean decirme lo que sienten, adelante, pueden hacerlo. Si quieren darme algún golpe, no me defenderé. Si verme en la cárcel les hace feliz, aceptare los cargos. Sólo pediré que mi Padre también reciba lo que merece.
— Oye, espera un momento. — Sujeta la muñeca derecha de su hija de una manera agresiva. — Mi amada Emi, la única que recibiera lo que merece, eres tú. — Deja de sostener con fuerza la muñeca de esta, para luego, darle un beso en el dorso. — Yo ya he cumplido con mi buena acción al decirles la verdad a estos pobres hombres con el corazón roto.
— Tanto usted como ella no podrán irse de aquí hasta que lleguen las autoridades. — Aleja un poco al hombre que seguía sujetando la mano de su hija. — Mientras tanto, todos nosotros queremos saber todo el plan que tenían, no omiten detalles. — El rubio se veía demasiado serio, trataba de mostrar una faceta inquebrantable, no deseaba mostrar el gran dolor que tanto el cómo sus hermanos, estaban sufriendo.
Los "criminales" se miraron mutuamente, ya no podían hacer nada más que hablar.
…
Un pequeño rayo de sol ilumina con gran esplendor a una familia.
A pesar de que no necesitaban algo más, aquel solecito cambio la vida de cada uno de ellos.
Nadie negó aquel amor que le tenían a esa pequeña niña, simplemente era imposible no quererla.
Esos pocos años a su lado, conmovió los corazones de toda la familia.
Pero algo oculto los harían separarse para siempre.
Aquel ángel sufría una enfermedad que le arrebataba su vida poco a poco.
Una enfermedad que no podía ser curada.
El destino de aquella pequeña fue muy cruel.
Cuando apenas su sueño se estaba cumpliendo, algo le impide que continúe siendo feliz.
Tanto ella y su madre, no querían que sus amados viesen como ella moría.
Querían que la recordaran como lo era siempre.
Una niña poco sociable, pero con un alma y corazón realmente puros.
Un día, sin decirle a nadie, Mizuki se fue de su amado hogar, para refugiarse en un lugar completamente blanco, donde el único ruido que se escuchaba de esa habitación, era de la maquinas del hospital que estaban conectadas a su pequeño cuerpo.
Todos los días, rezaba y pedía ver a sus hermanos de nuevo, aunque sea sólo por un instante, pero eso nunca ocurrió.
Lo que hizo Emi fueron los deseos de esa niña que murió poco tiempo después de haberse alejado de las personas que más quería en este mundo.
Un hombre que perdió al amor de su vida, se entero de aquella situación.
Decidido, utilizo a su hija para hacerla pasar por la pequeña ya fallecida.
El plan era, que ella llegara a la residencia y se presentara como Mizuki después de ocho años.
Con los pocos "recuerdos" de la menor, fue instruida para hacerse pasar por Mizuki y no cometer algún error cuando hablara de su pasado.
Estudio a cada uno de los hermanos Asahina y la relación que tenían hacía la pequeña.
Su intención era que ellos llegaran a quererla tanta como en el pasado, y si era posible, poder llegar a enamorar alguno de ellos y recibir una fortuna muy jugosa.
Este plan hubiera sido un éxito sin tan sólo Emi no hubiese olvidado el verdadero propósito de vivir ahí.
Por la gran ausencia de su Padre en su niñez, al ver el gran amor fraternal de sus "hermanos", su misión fue negada; ella sólo quería saber el verdadero amor de una familia.
Y además de conseguir el cariño que anhelaba desde hace mucho tiempo, logro enamorar a uno de los hermanos Asahina.
Sin decir nada, ella también correspondía a ese sentimiento.
…
— Y eso es todo. — La chica observo a "su amado" al decir esto último. No podía irse sin antes decir lo que sentía. — Esto mismo lo diremos enfrente de las autoridades, no omitiremos nada.
— Entonces, ¿tú realmente no querías lastimarnos? — "La máscara" que usaba para ocultar sus sentimientos, se fue quebrando, dando a conocer su verdadera personalidad.
— Niega moviendo su cabeza a los lados. — Yo nunca quise hacerle daño a nadie.
— Y usted, ¿qué tiene que decir? — El mayor de los Asahina, después de haber escuchado todo, por fin tuvo "valor" para tomar su papel.
— Nada, no me arrepiento de absolutamente nada. Tu Madre estará muy decepcionada al no cumplir lo que yo te he pedido. — Se le veía molesto, es por esa razón que trato de "chantajear" a su propia hija para hacerla sentir culpable. — Fue divertido mientras duro, sin tan sólo no hubieras sido egoísta y obedecieras a tu Padre, serías feliz con tu "familia" y tu amor platónico. Ahora no estarías en esta situación donde eres odiada por todos y, además, estarás en la cárcel por un largo, largo tiempo.
Al igual que el sueño de Mizuki, el sueño de Emi no fue para siempre.
Debía pagar por sus errores.
No tendrá apoyo de nadie.
Estaría complemente sola.
A pesar de estar ya acostumbrada a la soledad, la culpa nunca se iría.
…
Con lágrimas cayendo por sus mejillas, era escoltada por unos hombres por el pasillo para llevarla a "su nuevo hogar".
Observando por última vez a lo que una vez llamo "familia", se disculpo nuevamente por lo que había hecho.
Esa familia que fue engañada por mucho tiempo, sufría en silencio.
Trataban de darse consuelo entre ellos, pero ni "su amor" podría reparar el daño causado por la joven.
Debían resignarse a la realidad.
Soportar el dolor de sus corazones y seguir adelante; así debe ser.
-"Las heridas, cicatrizan con el tiempo"-
-"Pero estás, dejaran una marca que los hará recordar siempre su terrible pasado".
…
— Mis hermanos y yo nunca te perdonaremos. — Ajusta sus anteojos. — Dejando aparte nuestro dolor, debemos agradecerte por darnos aquel cariño desinteresado que no te correspondía darnos. Nos hiciste pasar por momentos muy agradables e inolvidables, y aunque tú no eras nuestra amada hermana, de algún modo, seguimos queriéndote como si realmente lo fueras.
— … —
— Gracias, Emi. Hasta siempre. — Sonríe ligeramente. Esa sería la última vez que se verían.
…
Un "amor del pasado"… se "hace presente".
