Una vez en la ludus se dispuso todo para el disfrute del magistrado y su hijo

-aine

-si dominus

-el hijo del magistrado vendrá le interesa tu compañía así que te quiero limpia y despampanante aquí cautivadora mientras recibe su lección de espada de Espartaco

-si dominus

Una vez ahí el magistrado se dispuso a observa como su hijo era instruido en el arte de la espada mientras Aine era obligada a ver

-si ya te aburriste no lo demuestres es importante agradar a estas personas –la reprendía Enomau ya que la chica comenzaba a divagar

-lo sé Enomau se cómo comportarme he madurado aunque no lo parezca

-ese chiquillo podría ser a quien te ofrenden

Aine miró a doctore confusa

-pensé que sería el premio de un gladiador

-me temo que eso era antes tu valor ahora es alto pertenecerás a un romano supongo al mejor postor y por el momento es ese chico

-vaya

-lo sé

Mientras los esclavos discutían otras preocupaciones rondaban la cabeza de los romanos

-me disculpo por nuestra tardanza esta tarde la indagación de la muerte de mi pariente nos llevó más tiempo del esperado –comentaba preocupado el magistrado

-se descubrió algo

-no me temo que todo está entre rocas

-tu hijo aprende rápido el arte de la espada

-así es Lucrecia nació con una fascinación por los gladiadores no ha parado de abrumarme con peticiones de que en su cumpleaños número 15 que se aproxima halla un par de demostraciones pensaba usar a los hombres de Solonius pero mi hijo siente una fascinación por tu campeón de no ser por la otra cosa que ambiciona para su cumpleaños temería por sus gustos

-qué más puede ambicionar un chico de 15 años-pregunto curiosa Lucrecia

-no te lo imaginas tú ya Battiatus- le dijo el magistrado sonriendo justo cuando su hijo miraba con deseo a Aine y con molestia a Enomau por la cercanía que este tenía con la chica y la forma en que le hablaba

-me temo que si aunque no creo que sea a cualquiera

-y eso me lleva de nuevo a ti lo que mi hijo desea habita en estos muros tu campeón y tu ave

-a Aine –dijo sorprendida Lucrecia

-hay algún inconveniente ya es la ofrenda de tu campeón

-no, no lo es no le pertenece a nadie más que a Lucrecia es su acompañante su esclava personal

-lo se he visto su marca y quiero saber cuál sería el costo de que

-vamos negociemos aunque eso será un poco costoso Aine es un bien muy preciado-comento Quintus algo turbado complacido si pero turbado ante la posibilidad de ofrecer un bien tan preciado

-mensaje para el magistrado –anunciaron unos hombres entrando de súbito en la ludus y entregaron un mensaje al hombre

-las negociaciones tendrán que esperar me temo hay noticias de mi primo su hijo está vivo debo ver que sucedió con el Numerius nos vamos

-pero padre aún no he

-despídete esto apronta hijo

-gracias por la lección Espartaco

Mientras el joven se retiraba se fijó en Aine y fue hacia ella mientras su padre explicaba el contenido del mensaje a Battiatus y su mujer

-hola ave

La chica se rio un poco por el apodo usado por el muchacho

-en realidad es Aine dominus aunque no me molesta que me llame así

-es un nombre bello al igual que tu

-gracias dominus

-te traje algo-el chico saco un collar de rubís y se lo tendió a Aine

-es para ti

La chica lo miro incrédula esa pieza de joyería podía pagar bien su deuda y algunas de la ludus con ese collar estaba segura

-yo esto es demasiado

-no se verá bien en ti

-pero

-Aine acepta el obsequio está bien deja que el joven Numerius lo coloque en tu cuello-le dijo severa la domina quien había visto el intercambio con interés

-si domina

Numerius le quito el collar que mostraba su estado de esclava y lo arrojo con molestia lejos de Aine mientras colocaba su presente en su cuello la hizo girar para ver cómo le sentaba

-sabía que sería perfecto para ti llévalo y piensa en mí avecilla nos veremos pronto –dijo el chico besándola en la mejilla para después alcanzar a su padre

-vaya así que no mentía el magistrado has cautivado el corazón de un niño si pero uno importante Aine este collar es muy valioso

-domina –Aine comenzaba a quitarse el collar para ofrecerlo a domina

-o no querida no te lo quites mantenlo a salvo en tu cuello tal vez sea la hora de pensar a quien se te ofrendara al menos por una ocasión después ya veremos

Mientras Aine sentía el peso de la joya en su cuello sintió como la opresión la carcomía su destino estaba echado y nada podía refrenarlo miró con desesperación a Espartaco quien solo la miro asintiendo a su pregunta muda intentarían escapar