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-Quédate Conmigo-
Summary: Elizabeth Bennet trata de ayudar a su hermana de escapar de su compromiso con su pretensioso primo. Sin embargo, ¿acaso una mujer sin dinero puede elegir con quien casarse en pleno siglo XIX?... ¿y si durante su plan, consigue la ayuda de un singular cómplice?
Nota del Autor: Los personajes de Orgullo y Prejuicio no me pertenecen, solo hago esta historia con fines de entretenimiento.
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-Capítulo 10. Sosteniendo Tu Mano-
El señor Bennet se enderezo en su silla mientras observaba a su hija con un claro gesto de vacilación, dirigiendo la mirada instantes después al caballero que se encontraba de pie frente a su escritorio.
― ¿Usted está seguro...?
Nuevamente se removió en su asiento, visiblemente incómodo por la situación, continuando luego de unos segundos con un tono de voz mucho más calmado.
― Espero que no se ofenda con mi pregunta Señor Darcy, pero es mi deber cuestionarle; ¿está completamente seguro que lo que me está diciendo no es ninguna equivocación?
― No lo es Señor ―Fitzwilliam respondió y luego hizo una breve pausa, observando como el hombre frente a él enarcaba ambas cejas con disimulada incredibilidad― le reitero que su hija me ha aceptado y ha accedido a hacerme el ser más feliz del mundo con su repuesta a mi petición de matrimonio.
El caballero volvió a contemplar a su hija, y a juzgar por su expresión que denotaba su mirada, era obvio que aún no estaba convencido con su declaración.
― Señor Darcy, permítame disculparme si no he sido lo suficientemente reciproco con su petición, ciertamente me he quedado atónito con la noticia ―le explico el Señor Bennet recostándose en su silla con una ligera sonrisa irónica en sus labios, sacudiendo ligeramente la cabeza antes de continuar― más cuando hace apenas unos minutos atrás era el Señor Bingley el que se encontraba en el lugar que usted está ocupado en estos momentos, pidiendo la mano en matrimonio de otra de mis hijas.
― No dudo que para usted sea algo inesperada mi solicitud, sobre todo después de lo que paso con el Señor Bingley esta mañana ―Darcy se enderezo en su lugar, tratando de verse lo más convencido y sereno posible al hablar― y puedo entender perfectamente su desaliento ante mi propuesta, hasta parece algo precipitada, lo sé, pero créame que mis sentimientos por su hija tienen fundamento. Mi adoración por la Señorita Elizabeth ha ido creciendo a lo largo de las semanas que llevo conociéndola.
El Señor Bennet frunció el ceño y lo observo con suspicacia, como si tratara de confiar en él y creer en cada una de sus palabras.
Y mientras un nuevo silencio invadía la habitación, Fitzwilliam giro levemente la cabeza y miro a Elizabeth, la cual se encontraba a un lado de él con el rostro ligeramente ruborizado.
Sabiendo que aunque ella había hablado poco durante el encuentro con su padre, no había evitado su mirada, ya que de vez en cuando posaba sus ojos en él con una expresión que Darcy simplemente no podía interpretar. Concluyendo que las pistas que Elizabeth le había dado durante la última media hora no le eran suficientes para descubrir lo que pensaba acerca de un posible compromiso entre ambos.
Y si Darcy quería desenmascarar aquellas señales lo más pronto posible, tendría que ser el primero en hablar y aclarar sus sentimientos.
― Ciertamente no puedo decirle cuando fue, ni el sitio en el cual paso… ―Fitzwilliam prosiguió luego de unos segundos― ni si fue su mirada o alguna de sus ingeniosas palabras lo que puso los cimientos de mi adoración por ella. Pero Elizabeth me ha conquistado el corazón, y espero haber conquistado él de ella. Yo la amo, y le juro que su felicidad y su bienestar será mi primera preocupación a partir de ahora.
Al terminar su última frase Darcy sintió como su cuerpo se estremecía por completo; "¿Acaso había pronunciado tales palabras de incuestionable afecto por Elizabeth frente de su padre?", se cuestionó mentalmente, siendo ella la que contestara silenciosamente a su pregunta.
Porque Elizabeth estaba allí, a no más de dos metros de él, con sus adorables ojos marrones completamente abiertos a causa por sus inesperadas palabras, justo a punto de que sus mejillas sucumbieran ante el más intenso rubor.
Y Darcy, por su parte, sintió como el calor le invadía todo el rostro, aturdiéndolo por completo, mientras esperaba alguna señal de aceptación por parte de alguno de los Bennet que se encontraban junto con él en el espacioso despacho.
Siendo el Señor Bennet el que finalmente dejara escapar un sonoro suspiro, acomodándose en su asiento con un evidente gesto de incomodidad; observando durante algunos segundos a su hija antes de hablar.
― ¿Y tú Elizabeth, tienes algo que decirme?
Darcy volvió a contemplarla detenidamente, en medio de un ataque de ansiedad y temor por lo que ella pudiera responder ante aquella pregunta.
Y durante algunos segundos Elizabeth guardo silencio, siendo para él una hermosa representación de completa confusión; provocando que algo en su interior se moviera y le invadiera una sensación tan poderosa que le exigía saberlo todo… saber lo que ella pensaba y lo que sentía por él.
― El Señor Darcy y yo… ―dijo ella con la voz entrecortada, provocando que Fitzwilliam apenas pudiera entender su respuesta.
Descubriendo después de una segunda observación que Elizabeth estaba aún más colorada que antes y que miraba a todas partes en la habitación menos a él.
― Ambos somos muy parecidos… ―le explico ella a su padre, dejando escapar una ligera risa en el proceso; teniendo que esconder con la manga de su vestido la traviesa sonrisa que empezaba a escapar de sus labios antes de continuar― los dos somos muy testarudos y orgullosos; y sé que en el futuro no me faltara nada a su lado… además papá, yo lo amo y deseo casarme con él.
Fitzwilliam tuvo que contener su euforia por las palabras que ella había dicho, las cuales aún seguían presentes en su mente. Había estado tan asustado de que ella pudiera rechazar sus sentimientos, aun después de todo lo que había hecho.
Y ante aquella repentina oleada de felicidad que le inundo los sentidos, Darcy no sabía que hacer consigo mismo; por lo que permaneció en silencio, esperando que el padre de Elizabeth hablara y diera por fin su consentimiento.
― Nunca creí que llegara el día en que alguien te mereciera, mi Lizzie ―declaro finalmente el Señor Bennet mirando a su hija con los ojos levemente humedecidos, tomándose algunos segundos para reponerse y voltear hacia donde se encontraba Fitzwilliam.
― No es ningún secreto para nadie que Lizzie es mi hija favorita, Señor Darcy ―le explico el caballero instantes después, con una sonrisa enigmática en el rostro― todos en esta casa saben que le tengo un cariño especial desde el día en que nació. Y ella merece casarse con alguien que sepa apreciar su carácter y añorar su inteligencia. Y usted Señor Darcy, parece ser un hombre sincero y honorable. Y si mi hija me asegura que se ha ganado su corazón, no negare mi consentimiento.
Y ante las palabras del Señor Bennet, Elizabeth dejo su lugar a un lado del escritorio y se dirigió hacia su padre para abrazarlo fuertemente y dedicarle un tenue "gracias" en voz baja.
―Solo me queda decirle que se lleva mi tesoro más valioso, Señor Darcy ―continuo el Señor Bennet después de recibir gustoso al abrazo de su hija― y si llega a hacerla sufrir de alguna manera, tenga por seguro que no dudare en defenderla y en enfrentarme a usted.
Darcy simplemente asintió agradecido, sonriendo ante la clara advertencia del padre de Elizabeth.
― ¿Que has decidido sobre lo de Jane y el Señor Bingley?; espero que también hayas aceptado su petición ―Elizabeth le pregunto a su padre momentos después, visiblemente emocionada.
Provocando que Fitzwilliam sintiera curiosidad sobre el destino que había sufrido su amigo después de pedir la mano de la Señorita Bennet.
― Eso es un asunto muy diferente mi niña ―le explico el Señor Bennet a su hija, mirándola con los ojos cansados, volviendo a recargarse en su silla― pero no te preocupes por Jane, ahora deberías informarle a tu madre sobre tu compromiso con el Señor Darcy.
Al salir del despacho, todas las conversaciones en el corredor se detuvieron; y Darcy se encontró acechado por las miradas de curiosidad de más de un par de ojos femeninos.
― Señora Bennet ―Fitzwillian hizo una cortes inclinación ante la madre de Elizabeth, y sin que pudiera decir nada más la mujer empezó a hablar de manera acelerada.
― Lizzie, ¿me puedes explicar qué es lo que esta pasado? ―le cuestiono la Señora Bennet a su segunda hija, visiblemente confundida al momento de hablar― el Señor Bingley ha pedido la mano de Jane en matrimonio, y Dios sabe que ha sido una locura por parte del caballero. Y ahora el Señor Darcy y tú desean hablar a solas con tu padre, ¿es que nadie en esta casa me va a decir lo que está pasando con mis hijas?
Elizabeth le dedico una mirada conspiradora a Fitzwiliam antes de alejarse de él e ir con su madre, llevándola hasta el otro lado del corredor para poder hablar con ella; mientras que dos de las tres hijas menores del matrimonio Bennet las siguieron para poder escuchar la conversación.
Y mientras Darcy se quedaba solo en el modesto vestíbulo de la finca de Longbourn, tuvo el tiempo suficiente para contemplar a Elizabeth en silencio mientras dialogaba con su madre, deleitándose secretamente con su cautivante voz y de esa sonrisa que siempre enmarcaba perfectamente su bello rostro.
Observando como un sencillo vestido de azul de muselina resaltaba toda su figura. Perdiéndose por completo en aquellos adorables rizos castaños que salían de su nuca, los cuales acariciaban y jugaban de manera encantadora con el encaje en sus hombros, donde la piel sobresalía provocativamente de su vestido.
Sintiéndose asaltado por tantas emociones que no pudo distinguir ninguna de ellas, a excepción de una, la cual percibió con total claridad y llego a abrumarlo por completo durante algunos momentos.
La amaba, siendo para él un sentimiento tan sencillo y complicado a la vez, que sentía como surgía un profundo deseo por ser la persona que pudiera gozar del privilegio de tenerla a su lado por el resto de su vida.
― ¿Soñando despierto, Señor Darcy?
Escucho como Elizabeth le pregunta con voz risueña, notando como levantaba una ceja de manera provocativa mientras lo observaba.
Fitzwilliam parpadeo al sentirla a su lado, consiente que había caído en una especie de ensoñación al contemplarla; reconociendo que no merecía su buena fortuna por poseer el privilegio de tener su mano en matrimonio.
Y sin embargo Elizabeth estaba aquí, con la cara sonriente y los ojos brillantes de alegría.
― Puede ser que sea así ―logro constarle él, teniendo que hacer un esfuerzo para desviar su mirada de aquellos ojos marones y dirigirla hacia la Señora Bennet; la cual se encontraba al otro lado del vestíbulo viéndolo con una mezcla de recelo y asombro.
― Creo que muy pocas veces la he visto quedarse sin palabras ―le explico Elizabeth manteniendo su tono risueño la hablar, mientras otra traviesa sonrisa aparecía en sus labios― será mejor que regrese mañana y hable con ella, seguramente mi madre tiene mucho que preguntarle.
Elizabeth tomo su mano y lo condujo hacia la entrada principal de la residencia, y Fitzwilliam sintió como aquel íntimo gesto entre ambos era un claro y palpable signo de su compromiso con ella.
Llegando luego de unos segundos al patio delantero de la finca en donde se encontraba Charles, le cual los esperaba a ambos con una gran sonrisa en el rostro.
― Acaba de llegar a mis oídos sobre su inesperado compromiso, enhorabuena Darcy, Señorita Elizabeth.
― Gracias por sus palabras, Señor Bingley ―ella agradeció regresándole el gesto, mientras otro ligero rubor volvía a invadir sus mejillas.
― Los dejare despedirse como se debe, con su permiso Señorita y espero volver a verla pronto ―dijo Charles dedicándole una inclinación de despedida a la joven, para luego encaminarse hacia la entrada de la finca.
― Hasta mañana ―le dijo ella con un ligero hilo de voz, mientras soltaba su mano lentamente antes de dirigirse hacia la puerta; dándole solo una adorable sonrisa de despedida ante las miradas curiosas de sus hermanas menores a través de la ventana.
― Hasta mañana ―se despidió él con voz ronca, a causa de todo lo que estaba sucediendo en su interior.
Darcy la observó emprender el regreso al interior de la residencia, y no se volteo hasta que las paredes la ocultaron de su mirada.
―Me has dejado atónito amigo mío, la Señorita Elizabeth y tu ―le confeso Charles cuando ambos cruzaron el límite de Longbourn, tomando el camino hacia Netherfield― es una noticia increíble.
― Te equivocas Charles, ella es la increíble ―le dijo Darcy con una evidente nota de placer en su voz― ahora solo espero que tu tengas la misma suerte con la Señorita Bennet.
― En esta ocasión eres él más optimista de los dos ―le comento Bingley, guardando silencio por un momento antes de añadir― yo no creo lograr obtener la mano de la Señorita Bennet tan fácilmente.
― ¿Acaso el Señor Bennet se negó rotundamente a tu petición? ―Fitzwilliam le cuestiono levantando ligeramente ambas cejas, con un tono de curiosidad en sus palabras.
― No del todo, más bien se hizo a un lado y le ha dejado la decisión al Señor Collins ―le respondió Charles con una ligera mueca de pesar en el rostro, mientras pasaba su mano izquierda por su cabellera rojiza con evidente desesperación― aunque no creo que un hombre en su sano juicio termine su compromiso con una joven tan bella como lo es la Señorita Bennet. Al menos, no sin pelear.
Darcy sonrió entretenido mientras escuchaba a Bingley alabar de forma tan vehemente la hermana mayor de Elizabeth.
― Entonces, rezaremos para que el Señor Collins se ampare de su juramento de no violencia ante Dios y se rehusé a un duelo entre ustedes por la mano de la Señorita Bennet.
― No le temo a un duelo con otro hombre, he tenido un gran maestro de esgrima en el pasado ―Bingley tomo un poco de aire y continuo― es la sociedad a lo que le temo; y no por mi persona, sino de lo que podrían decir de la Señorita Bennet, ella es la menos culpable en todo este asunto.
― En eso tienes toda la razón ―le dijo Darcy manteniendo su sutil sonrisa― sin embargo ella y tu merecen estar juntos.
― ¿Tú lo crees? ―el rostro de Bingley se ilumino fugazmente con sus palabras― es todo un cumplido viniendo de ti, por lo que de agradezco tu apoyo.
Charles guardo silencio para no hablar más sobre el tema durante el camino de regreso, aunque minutos después aquellos pensamientos volvieron a invadirlo y agrego.
― Creo que nos hemos metido en todo un lio por el hechizo de dos hermosas Señoritas. Ahora mismo no se me ocurre nada que decirle a Caroline sobre lo que he hecho hoy en Longbourn; y tu amigo mío, estoy seguro que no le has dicho nada a tu encantadora prometida sobre el plan que tiene tu tía para ti, ¿o me equivoco?
Darcy no le respondió de inmediato. Él sabía que su compromiso con Elizabeth pronto seria del dominio público, y que la noticia tarde o temprano llegaría a los oídos de su tía Lady Catherine. Por lo que un viaje a Rosings sería inevitable en el futuro.
― No te equivocas Charles, aun no le dicho nada a Elizabeth.
Bingley asintió levemente con la cabeza y permaneció callado por el resto del camino hacia la finca de Netherfield.
Mientras que Darcy fijaba la mirada hacia adelante, sintiendo como poco a poco empezaba a envolverle una insoportable oleada de aflicción.
"Pero que pareja de amigos tan lamentable formamos Bingley y yo," se dijo mentalmente, ya que además de estar unidos por una gran amistad, ahora cada uno había encontrado a su alma gemela en una de las hermanas Bennet; y por deberes familiares y ante la sociedad, los dos padecían por la incertidumbre de tener que pasar el resto de sus días sintiéndose medios vivos.
Por qué Charles Bingley amaba a Jane Bennet de tal manera como Fitzwilliam Darcy amaba a Elizabeth.
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¡Hola!, yo de nuevo por aquí. Esta vez tuve un poco más de tiempo libre para escribir y me dedique a terminar este capítulo.
Quiero agradecer a todos los que leen esta historia, la verdad a mí me encanta escribir sobre Lizzy y Mr. Darcy, y es un placer compartirlo con ustedes:
A Brigitgrian, Kyuubi-No-Akitami y flaquita, gracias por poner en favoritos y leer esta historia.
Y a las personitas que me dejan sus reviews en cada capítulo, les agradezco enormemente por sus comentarios, los cuales siempre me ayudan a seguir escribiendo:
Arolin alcantara: Me alegra que te dieras una vuelta por aquí. Gracias por comentar y por seguir leyendo. Espero que la historia te sigua gustando, ya solo me quedan dos semanas de exámenes finales y espero actualizar más seguido. Te mando un fuerte abrazo.
Camuusmiler27: Gracias detenerte a comentar, siempre agradezco cuando alguien se toma unos segundos y me comenta que es lo que le gusta de la historia; además de que me ayuda a seguir mejorando. Te mando un fuerte abrazo.
Molita: Nuevamente gracias por tu fiel comentario, como veras la situación entre Jane y Charles no está del todo solucionada, aún falta saber que pasara entre ellos cuando el Señor Collins regrese. Y con respecto a Lizzie y Darcy, la relación va más tranquila, sin embargo te diré que empezaran a aparecer algunos personajes indeseados en la historia XD. Te mando un fuerte abrazo de oso.
Cullen-21-gladys: Gracias por seguir comentado, agradezco tus palabras en cada capítulo. Como veras Jane si acepto al Señor Bingley, pero aún falta saber que pasara con ellos, y desgraciadamente tiene que aparecer Collins para que la situación entre ellos se arregle. Gracias por leer, te mando un fuerte abrazo.
Lou Darcy: Te agradezco por pasarte por aquí y seguir leyendo, como veras la situación entre Jane y Charles aún es muy complicada. Y como te darás cuenta, van a empezar a aparecer uno que otro personaje que complicara y agregara algo de drama a la historia. Nuevamente gracias por leer, te mando un fuerte abrazo.
LeCielVAN: Muchas gracias por seguir comentando en cada capitulo :D, me alegra que te esté gustando la historia y creo que me preguntaste si aparecería la tía de Darcy, y como veras no me he olvidado de ella XD. Te mandare el PM que me pediste para avisarte de la actualización. Gracias por leer, te mando un fuerte abrazo.
Flaquita: Hola, gracias por leer y comentar. Siempre es agradable saber que a alguien le gusta lo que uno escribe. Espero que la historia te sigua gustando como hasta ahorita, te mando un fuerte abrazo hasta donde te encuentres :D
AnaMa9507: Hola Ana, gracias por seguir leyendo la historia y no te preocupes por tardar, la verdad yo estoy igual que tú y no tengo mucho tiempo libre. Me alegra que la historia cumpla tus expectativas, y espero que los demás capítulos también te gusten. Espero leerte por aquí de nuevo y sigo esperando pacientemente tus historias ;). Te mando un fuerte abrazo a ti también.
Nuevamente no tuve mucho tiempo para responder decentemente sus comentarios, pero sepan que leo cada uno de ellos ;).
Sin nada más que decir, me despido.
¡Saludos!
Atte. Elizabeth Mustang
