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-Quédate Conmigo-
Summary: Elizabeth Bennet trata de ayudar a su hermana de escapar de su compromiso con su pretensioso primo. Sin embargo, ¿acaso una mujer sin dinero puede elegir con quien casarse en pleno siglo XIX?... ¿y si durante su plan, consigue la ayuda de un singular cómplice?
Nota del Autor: Los personajes de Orgullo y Prejuicio no me pertenecen, solo hago esta historia con fines de entretenimiento.
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-Capítulo 11. Pensando en Voz Alta-
El ruido de las conversaciones entre los invitados en el salón llego a abrumarlo, provocando que observara a su alrededor con un mal disimulado gesto adusto.
Aunque debía reconocer que el lugar no estaba completamente lleno, debido a que los Bingley y él habían llegado temprano a la velada que ofrecía esta noche el Coronel Forster y su esposa; en un intento de que sus oficiales más jóvenes encontraran algo de diversión en su estancia en el condado de Hertfordshire.
En silencio, Darcy contemplo con cuidado al grupo de personas cerca de él, el cual estaba compuesto por algunas esposas de terratenientes, militares retirados y comerciantes.
Por su parte, su amigo Charles se encontraba en una apasionada charla con el vicario; mientras que era rodeado por varias de las señoritas solteras de la región, las cuales esperaban ser las primeras en la velada en recibir las atenciones del soltero más cotizado del momento.
Y si bien, Fitzwilliam no había conseguido una buena impresión en el tiempo que llevaba en Hertfordshire, en el pasado se le había considerado como un magnifico partido para cualquier dama que buscara una buena posición en la sociedad inglesa. Sin embargo, con su repentino compromiso con la Señorita Elizabeth Bennet, había provocado que toda la atención de las madres casaderas de los alrededores se dirigiera exclusivamente a Bingley.
Dejando en secreto la petición de matrimonio de Charles hacia la Señorita Jane Bennet, y por razones obvias, ya que el padre de la joven había pedido discreción y distanciamiento hasta que el Señor Collins regresara y se arreglara el asunto con la mayor prudencia posible.
― ¡Darcy, por fin te encuentro! ―exclamo Bingley momentos después, llegando a su lado con su característica sonrisa amable en el rostro― has estado evitando socializar de manera magistral esta noche, y simplemente no estoy dispuesto a dejar que te escondas entre las esquinas del salón.
― No me escondo Charles, sencillamente no estoy dispuesto a conversar de siembras y guerras pasadas con los ancianos ―le explico Fitzwilliam, negando ante su amigo ser taciturno y antisocial con los invitados de la velada.
No obstante, estar en una habitación llena de gente desconocida provocaba que su ceño permaneciera levemente fruncido; moviéndose con incomodidad entre los invitados mientras que de vez en cuando dedicaba una mirada curiosa a la entrada de salón.
― Darcy, amigo mío. Estoy consciente que solo asististe a la reunión del Coronel Forster porque tu encantadora Señorita Elizabeth estaba invitada, pero deberías entablar amistad con los demás lugareños.
― Si socializo, Charles. Sin embargo, sabes que las reuniones y los bailes no son mi actividad favorita ―puntualizo Fitzwilliam, haciendo una pausa para mirar a su amigo y agregar― además, creo que se cómo comportarme ante la sociedad.
― ¿Socializar? ―le cuestiono Bingley con ironía, echando la cabeza hacia atrás y soltando una leve carcajada ante la expresión de desconcierto de su amigo― no te obligo a hablar con cada uno de los invitados de esta noche, pero te darás cuenta que con tu compromiso con la Señorita Elizabeth, hace que todo el mundo quiera hablar contigo. Ahora ve y vuelve a reunirte con la raza humana.
― Lo hare Bingley, pero en su momento.
― Eso espero. Entonces si me lo permites, tengo que aparentar estar entusiasmado por dedicarle el primer baile de la noche a la Señorita Long ―le dijo Charles, dándole una amigable palmada en el hombro antes de dirigirse hacia la dama que lo esperaba pacientemente desde el otro extremo del salón.
Y después de que su amigo se marchara de su lado, volvió a dedicar una mirada curiosa hacia la entrada del lugar; esperando divisar a Elizabeth entre los recién llegados sin ningún éxito, dejando escapar un ligero suspiro de frustración mientras se acomodaba el nudo de su corbata en el proceso. Sintiendo como una mezcla densa de incertidumbre, dicha y nostalgia invadía repentinamente su mente. Solo esperaba que su tía, Lady Catherine, viera en Elizabeth la excelente mujer que era para él.
Había esperado cuatro días después de formalizar su compromiso con Elizabeth para tener la calma suficiente y escribir sobre la nueva noticia a su hermana Georgiana y a su primo, el Coronel Fitzwilliam.
La primera carta tenía como destino Derbyshire, Pemberley; donde le aseguraba a su hermana menor que había encontrado a la mujer de sus sueños, y que esperaba volver pronto para contarle con más detalles lo sucedido en su estancia en el condado de Hertfordshire.
Una mueca se apodero de su rostro al recordar el destinatario de su segunda carta.
Darcy sabía que su primo era tremendamente tenaz cuando sentía curiosidad por algo, por lo que siempre trataba de buscar la forma de sacarle toda la verdad. Y aunque le había dicho sobre su compromiso con Elizabeth en su misiva, Richard no podía saber hasta dónde había llegado su enamoramiento por ella. Sin embargo, era cierto que necesitaba la ayuda de su primo para arribar a Rosings con la noticia de su futuro casamiento.
Y después de deambular por algunos minutos entre los invitados, Fitzwilliam volvió a fruncir el ceño al comprobar la hora en su reloj de bolsillo. Sin duda alguna, la singular tardanza de la familia Bennet lo tenía sorprendido, ya que había apostado que la Señora Bennet sería una de las primeras al llegar a la velada de los Forster, donde podía perfectamente ofrecer a sus tres hijas aun sin compromiso a los caballeros solteros de la región.
Y por segunda ocasión en la velada, el sonido de las animas risas y conversaciones llego a hasta sus oídos, girándose para observar a un grupo de caballeros y oficiales militares que se encontraba alrededor de la ventana que daba hacia el jardín delantero de la residencia.
― Las alegres Señoritas Bennet ―menciono uno de los jóvenes, lo suficientemente fuerte para que Darcy lograra escucharlo.
― ¡Ya era hora, ahora si tendremos un poco de diversión! ―exclamo otro de ellos, con una clara sonrisa de satisfacción en el rostro.
Darcy se acercó discretamente a una de las ventanas contiguas y observo a través de las vidrieras como el carruaje de los Bennet se detenía en la entrada principal, abriéndose la puerta justo cuando el vehículo se detuvo.
Siendo la primera en salir una de las hermanas menores de Elizabeth, Lydia Bennet.
Fitzwilliam recordaba vagamente haberla visto en algunos bailes y reuniones en donde los Bennet habían sido invitados, y por lo general siempre se encontraba riendo y agitando sus rizos frente a los caballeros y oficiales que se encontraba en su alrededor.
Intuyendo que nadie que tuviera ojos u oídos podía dejar de notar los modales escandalosos y pocos calculados de la madre, aunado con el atrevimiento descarado que las dos hijas más jóvenes; las cuales desentonaban de manera notoria con el carácter sensato de Jane y Elizabeth Bennet.
Darcy siguió observando por la ventana, viendo a la Señora Bennet salir en segunda estancia, la cual bajo rápido de carruaje mientras se arreglaba el vestido. Y tras de ella le siguió la Señorita Jane Bennet junto con otras dos jóvenes, Catherine y Mary Bennet; Fitzwilliam recordó sus nombres al contemplarlas detenidamente.
Y luego de unos segundos, una sensación de impaciencia se apodero de él al no ver indicios de Elizabeth, mientras las cinco mujeres empezar a subir los escalones de la residencia.
Sin embargo, la observo asomar ligeramente la cabeza por la portezuela del vehículo instantes después, bajando lentamente del carruaje para reunirse con el grupo de damas; provocado que la Señora Bennet se diera vuelta y le hiciera un comentario desaprobatorio.
Elizabeth le respondió, acomodando un travieso rizo de su peinado en el proceso; y luego le lanzo una fugaz sonrisa de complicidad a su hermana mayor, mientras que la madre procedía a subir las escaleras y entrar de forma apresurada a la residencia.
El hecho de que se quedara observando con tanto detenimiento la llegada de su prometida, provoco que Fitzwilliam se sonrojara de incomodidad; retirándose de la ventaba mientras simulaba ante los demás su ansiedad actual.
La Señora Bennet fue la primera en aparecer en la entrada del salón, dirigiéndose rápidamente a presentarle sus respetos a los anfitriones de la noche; acompañada por su hija mayor, la cual sonreía con delicadeza ante las damas y los caballeros que la saludaban por el camino.
En ese momento, Fitzwilliam se giró hacia donde se encontraba Bingley y sonrió con ironía al ver la expresión de añoranza en la cara de su amigo al contemplar a la Señorita Jane Bennet.
Y aunque todavía tenía dudas sobre la conveniencia el plan de Charles, la expresión de enamoramiento de su amigo le decía que ya demasiado tarde para considerarlo.
Darcy volvió a impacientarse al ver como cada una de las Señoritas Bennet hacían acto de presencia en la velada, dejando para final a Elizabeth.
Y luego de unos minutos su mirada se deslizo nuevamente hacia la entrada, que ahora enmarcaba a la última recién llegada, siendo recibida por más de una docena de saludos por parte de los invitados; despidiéndose de cada uno de ellos con una ligera inclinación de cabeza para dirigirse al centro del salón, justo donde se encontraba él.
― Señorita Elizabeth ―Fitzwilliam hizo una reverencia cuando la tuvo a su lado, arrastrando la voz ante la incomodidad de estar en un lugar público; aunque la leve sonrisa en sus labios traicionó por completo la seriedad de sus palabras.
― Señor Darcy ―ella lo saludo con el mismo ánimo, mientras le regresaba la reverencia.
― Espero que el camino hacia aquí haya sido agradable para usted y su familia ―le dijo él instantes después, reprochándose mentalmente debido a la torpeza de su última frase y de lo aburrido de su tema de conversación.
Elizabeth simplemente le sonrió brevemente antes de responder.
― Demasiado diría yo, aunque los senderos de Hertfordshire son mucho más pintoresco y atractivos de día.
Fitzwilliam asintió y guardo silencio, perdiéndose por completo en ella, contemplando cada uno de los encantadores rasgos de la joven, los cuales estaban empezando a aturdir todas sus facultades mentales. Sintiéndose a la vez sorprendido por la habilidad de Elizabeth para responder con ingenio a su aburrida conversación.
Y ante la falta de palabras de su parte, ella enarco una de sus cejas disimuladamente, y hablo de manera discreta pero eficaz.
― Y si me permite recordarle Señor, creo que usted me debe una disculpa.
― ¿Una disculpa? ―Fitzwilliam le cuestiono frunciendo el ceño, con una mezcla de curiosidad y confusión en su mirada.
―Así es, si mal no recuerdo usted olvido reclamarle a su prometida un baile en la velada de los Lucas la noche pasada ―se apresuró a explicarle Elizabeth, sin poder reprimir una sutil sonrisa furtiva al ver un gesto de aturdimiento en él― y si no fuera porque se vio envuelto en la plática de Sir William Lucas sobre política, estaría mortalmente ofendida por su olvido.
Fitzwilliam se quedó nuevamente en silencio, observándola completamente turbado, percibiendo como Elizabeth le sonreía de manera sincera momentos después, provocando que surgiera un sentimiento nuevo en él. Sabiendo que hasta aquel instante no había entendido como apreciar ni amar a Elizabeth como era debido.
Sintiendo como era invadido por una alegría tan intensa que, se sentía impulsado a servir a Elizabeth de cualquier manera que quisiera; y si ella deseaba un simple baile entre ellos, él no iba a negárselo.
― Tiene toda la razón en mostrarse ofendida por mi imperdonable olvido ―le explico Darcy con otra leve inclinación, extendiendo su mano hacia ella antes de proseguir― así que, mi querida Señorita Elizabeth, me haría el honor de aceptar mi compañía para el primer baile.
Y como era de esperar, teniendo en cuenta las circunstancias de su inesperado compromiso, el murmullo de curiosidad que recorrió el salón cuando quedaron frente a frente en pista de baile solo sirvió para enfatizar el ligero pero encantador rubor que invadía las mejillas de su prometida.
Elizabeth agradeció en silencio la galantería de sus atenciones con un gesto con los labios, el cual se convirtió en una tenue sonrisa de aceptación.
Provocando que con su sonrisa, el mundo que lo rodeaba se desvaneciera por completo para él.
Darcy se inclinó levemente y ella hizo una reverencia al momento que la música invadió el lugar, extendiendo su mano para tomar la de Elizabeth.
Sintiendo instantes después como la mano de ella temblara ligeramente entre la suya por el primer contacto íntimo entre ambos en la velada.
Fitzwilliam trato de mover sus piernas, dando finalmente un paso hacia aquellos maravillosos ojos iluminados. Comprendiendo que había algo en ella que simplemente lo volvía loco, siendo tal vez la manera casi imperceptible en que había levantado una de sus bien formadas cejas mientras bailaba, o la tendencia de su hoyuelo a asomarse de vez en cuando.
"¿Qué pasaría si llego a besarla en estos momentos?" se cuestionó intrigado dando otro paso hacia ella, permitiéndose examinarla silenciosamente mientras la música le dictaba el paso a seguir. Y en ese instante, su objeto de estudio se volvió hacia él, todavía conservando una sonrisa en sus labios, aunque enarco delicadamente una ceja en señal de desaprobación por su descarado escrutinio hacia ella.
― Me atreveré a preguntarle ―la escucho decir luego que el compás de la música volvió a juntarlos― ¿Qué es lo que está pensando en estos momentos, Señor Darcy? ―le cuestiono ella, mientras tomaba su mano nuevamente y daba una vuelta alrededor de él.
Darcy necesito de todo su autodominio para reprimir un gesto delatador de su parte, mientras que, con una gran solemnidad buscaba una respuesta decente a la pregunta de la joven Bennet.
Lo que surcaba en su cabeza era demasiado complicado como para explicarlo en simples palabras, por lo que espero algunos segundos para contestarle; observándola en repetidas ocasiones mientras ejecutaban los distintos pasos del baile.
Los pasos de la danza los separaron por unos momentos, provocando una inesperada inspiración en él; hablando en voz baja para que solo su pareja llegara a escucharlo.
― Estoy pensando que me gusta el tipo de persona que soy cuando estoy a tu lado ―le explico Fitzwilliam, deteniéndose por un momento para ver la reacción en ella; sonriendo levemente al observar como un nuevo rubor aparecía en sus mejillas― aunque es algo confuso para a mí, como si me enamorara de una parte de ti todos los días.
Elizabeth abrió la boca y luego la volvió a cerrar; siendo su desconcierto bastante evidente para él. Se quedó mirándolo por algunos segundos y luego dirigió una mirada discreta a las demás parejas de baile, mientras Darcy esperaba pacientemente su respuesta a su declaración.
― Señor Darcy, ¿usted sabe que tiene un efecto caótico en mí?; acaba de decirme lo que una dama siempre ha querido escuchar ―le confeso Elizabeth, levantando la vista y fijando sus ojos en los de su acompañante.
Él enarco una ceja con un gesto inquisitivo ante sus palabras y le sonrió, tomando su mano para hacerle dar una vuelta a su alrededor.
El resto de baile entre ellos habría transcurrido en silencio si la Señora Bennet no hubiese interrumpido a los espectadores con sus reflexiones de admiración por el talento de su segunda hija y su prometido; provocando que más de uno se detuviera a mirarlos durante los últimos momentos de baile, antes que la música se disipara lentamente del lugar.
― Creo que mi madre se ha convertido en una ferviente admiradora suya ―le comento Elizabeth con ironía, mientras tomaba su brazo para salir de la pista de baile.
Fitzwilliam sonrió nuevamente, buscando algo ingenioso que decir ante su comentario; sin embargo, un pequeño revuelo en la entrada del salón atrajo su atención, observando como varios miembros de la milicia presentaban sus respectos a un grupo grande de jovencitas, entre ellas dos de las hermanas menores de Elizabeth.
Y luego de unos segundos, un chillido, seguido de una risita se escuchó entre las jóvenes damas, donde identifico a su futura cuñada, Lydia Bennet, la cual sonreía abiertamente mientras tomada el brazo de uno de los militares recién llegados.
El caballero no se giró durante unos segundos, sino que permaneció dando la espalda a los demás invitados. La impresión de que la figura de aquel hombre le resultaba familiar cruzo y se mantuvo en su mente, provocando que frunciera en ceño al tratar de reconocerlo.
Elizabeth prácticamente resplandeció cuando el oficial finalmente se dio la vuelta e hizo una inclinación para ella en un solo movimiento.
― Señorita Elizabeth, es un verdadero placer volver a verla.
Darcy se quedó paralizado por la sorpresa y la rabia, mientras su mirada permanecía fija en el hombre frente a él.
"!No puede ser él!"
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¡Hola!, yo de nuevo por aquí, disculpen la demora he tenido mis últimas semanas de clases y he estado ocupada todo este tiempo, y he querido subir este capítulo (el cual lo tenía casi terminado desde hace días) antes de salir de viaje, ya que estaré por tres semanas en una estancia académica en el centro de mi país. Sin embargo, me llevare una mini laptop para poner seguir escribiendo y poder actualizar la historia ;)
Con respecto a este capítulo, como se darán cuenta poco a poco van apareciendo más personajes, los cuales tendrán un papel importante en la historia, así que no dejen de leer.
Y a todos los que se han tomado la molestia de leer esta historia muchas gracias, y también agradezco a los que la han puesto en follow y/o favorite: Aline95, Little Lizzy Bennet, Lizzie McCartney, Tarumis, nneenniittaaa, AnePotterG, Avanny y Karenandrea2.
Y a las lectoras que me dejaron su comentario, agradezco mucho sus palabras; las cuales me siempre me ayudan a seguir escribiendo:
Arolin alcantara: ¡Hola!, te agradezco tu apoyo para esta historia, siempre es agradable saber que hay alguien por ahí leyendo lo que uno escribe. Espero que este capítulo te gustara :D, te mando un fuerte abrazo.
LeCielVAN: ¡Hola Vane!, gracia por seguir leyendo. Y como te darás cuenta muy pronto aparecerán algunos personajes que me faltaban de orgullo y prejuicio en la historia, entre ellos Georgiana, la cual es uno de mis personajes favoritos. Te mando un fuerte abrazo.
Little Lizzy Bennet: ¡Hola!, te agradezco enormemente tus palabras, y me alegro que mis historias sean de tu agrado y en diviertas leyéndolas. Con respecto a mi otro Fic en proceso, tratare de darle una revisada al siguiente capítulo para subir. Nuevamente gracias por leer, te mando un fuerte abrazo hasta donde te encuentres.
Molita: ¡Hola!, gracias por comentar en cada capítulo; le alegra saber que te gustara la escena entre el Mr. Bennet, Lizzy y Mr. Darcy del capítulo anterior, la verdad a mi también me dio algo de pena verlo esperar solo al final de película XD. Espero que la historia te sigua gustando, te mando un fuerte abrazo de oso.
Ga Darcy: ¡Hola!, ya extrañaba tus comentarios, que bueno que te diste una escapadita y pudiste comentar. Y como tú dices, ya empiezan los obstáculos entre Lizzie y Darcy, ya que la aparición de algunos personajes "odioso" traerán algunos problemas a la pareja. Espero que la historia te sigua gustando, te mando un fuerte abrazo.
Cullen-21-gladys: ¡Hola de nuevo!, como te darás cuanta es cuestión de tiempo para que Georgiana aparezca en la historia; y con respecto a Mary y Mr. Collins yo también note algo de atracción en ella por él, aunque todavía no planeo que pasara con ellos dos en el futuro de mi historia XD. Te mando un fuerte abrazo.
Aline95: ¡Hola Aline!, gracias por atreverte a leer mi historia; y si por lo general hay más Fic de orgullo y prejuicio en ingles que son muy bueno; pero eso no hace que los de en español no lo sean XD. Me alegra que te gustara esta historia, te mando un fuerte abrazo hasta donde te encuentres.
Nuevamente pido una disculpa por lo corto de mis contestaciones a sus comentarios, sin embargo ya saben que leo y agradezco cada uno de ellos.
Sin nada más que decir, me despido.
¡Saludos!
Atte. Elizabeth Mustang.
