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-Quédate Conmigo-
Summary: Elizabeth Bennet trata de ayudar a su hermana de escapar de su compromiso con su pretensioso primo. Sin embargo, ¿acaso una mujer sin dinero puede elegir con quien casarse en pleno siglo XIX?... ¿y si durante su plan, consigue la ayuda de un singular cómplice?
Nota del Autor: Los personajes de Orgullo y Prejuicio no me pertenecen, solo hago esta historia con fines de entretenimiento.
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-Capítulo 12. Enamorarse de Forma Misteriosa-
― Nada como el aire fresco del campo ―comento Richard con un evidente gesto somnoliento, mientras contemplaba aburrido los jardines de Netherfield a través de la ventada de la sala de estar― ¿Crees que Bingley tarde en regresar de su excursión por la finca, Fitz?
― Espero que no, aunque dudo que alguien pueda superar tu notorio retraso de esta mañana ―le respondió Darcy con un ligero toque de sarcasmo en su voz, retirando la vista de su periódico y posándola en Richard.
Su primo, el Coronel Fitzwilliam, había llegado a Netherfield esta misma mañana, atraído por la carta que le había enviado hace una semana; donde le contaba sobre su compromiso con una bella joven del condado de Hertfordshire, y de su eminente necesidad de viajar a Kent y hablar con su tía, lady Catherine de Bourgh.
Darcy podía recordar perfectamente el placer en el rostro de su tía cuando los recibía a Richard y a él cada año en primavera, placer que era exclusivamente infundado por las expectativas que tenía para su hija Anne con respecto a él. Sin embargo, estaba decidido a terminar de una vez por todas con aquel absurdo compromiso que su tía y su madre habían planeado desde su niñez.
Ahora, lo único que retenía a Darcy y a Fitzwilliam en Netherfield era la ausencia de los Bingley, debido a una inesperada excursión matutina de los dos hermanos por los alrededores de la zona, teniendo que esperarlos para almorzar antes de hacer su visita a la familia Bennet en Longbourn.
― Reprimiéndole a un oficial de alto rango, por lo que veo, ya no hay respeto hacia los militares en estos días ―Richard se llevó la mano derecha al corazón con un gesto desaprobatorio, sin poder disfrazar la sonrisa divertida que empezaba a aparecer en su rostro.
― Militar o no, la puntualidad debe caracterizar a cualquier caballero honorable ―le afirmo Darcy, observándolo con severidad desde su asiento.
― Concuerdo completamente contigo, sin embargo, esperaba ser testigo de tu naturaleza bondadosa y comprensiva ante mi pequeño retraso ―prosiguió Richard con voz risueña, provocando que su primo sonriera por sus procaces palabras― además, culpo enteramente a tu amigo por la dilatación de mi llegada; solo un loco rentaría una mansión en medio del campo, tan alejada de la civilización. Aunque si las damas de la región son tan bonitas y agradables como he escuchado, entonces retiro todas mis acusaciones de demencia hacia Bingley.
Al oírlo, Darcy soltó una ligera carcajada mientras dejaba su asiento en el sillón y tomaba lugar a un lado de su primo frente a la ventada.
―Si tu intensión al venir a Hertfordshire fue el de conseguir amoríos con bellas jóvenes campesinas, déjame informarte Richard, que llegaste al lugar equivocado.
― ¿Estás completamente seguro? ―Richard le cuestiono con incredibilidad― si Bingley, y sobre todo tú, encontraron a la mujer de sus sueños en el pintoresco condado de Hertfordshire; entonces puede ser que yo corra con la misma suerte durante mi estancia.
― Después de las semanas que llevo en Netherfield, puedo asegurarte que las únicas jóvenes rescatables de la región son las Señorita Jane y Elizabeth Bennet ―le repuso Darcy, plenamente consiente la mirada burlona que le dedicaba su primo.
― ¿De verdad, Fitz? Entonces no hay ninguna duda de que tu prometida es realmente encantadora, ya muero de ganas por conocerla ―le comento Richard con un tono malicioso en su voz― y me atrevería a decir que es la primera vez que te veo tan interesado en una mujer. Aunque no puedo creer que lleves tres días sin verla, yo en tu lugar, no desperdiciaría ni un solo día para disfrutar de su agradable compañía.
Incomodo, Darcy se retiró de la ventada por la clara indirecta de su primo, mientras recordaba la última vez que había estado con Elizabeth Bennet en la misma habitación. "¿Acaso había actuado erradamente ante ella?", se cuestionó mentalmente, sintiéndose miserable por su comportamiento hostil y severo en contra de su prometida después de encontrarse con George Wickham en la velada de los Forster tres días atrás.
Recordando como al verlo frente a frente, se había quedado prácticamente paralizado por la rabia y la sorpresa, sintiendo instantes después, como le hervía la sangre al contemplar la forma tan amigable y abierta que Elizabeth le hablara.
Afortunadamente para él, Elizabeth solo tardo unos minutos en intercambiar comentarios con Wickham antes de despedirse y desearle una linda velada, conversación que para Darcy le pareció interminable.
Y por el resto de la noche, sus ojos siguieron todos los movimientos de Wickham sin dejar de demostrar a los demás invitados su desagrado por su presencia; sintiendo como todo su cuerpo era invadido por un estremecimiento de rabia, pudiendo sentir la mirada de curiosidad de su prometida por su comportamiento. Darcy suponía que Elizabeth estaría aun examinando aquel incidente con detenimiento; lamentándose no tener el valor suficiente de explicarle lo sucedido en el pasado, provocando así un alejamiento entre ambos.
Estaba loco por verla, no podía negar la verdad; pero también era cierto que sentía un gran resentimiento al saber qué Elizabeth tenía una amistad con Wickham.
― ¡Vamos Fitz!, he viajado desde Londres con el único propósito de conocer a tu misteriosa prometida; y tienes que contarme todos los detalles sobre ella, y sabes que no me detendré hasta que lo escuche todo.
La voz litigante de su primo lo saco abruptamente de sus pensamientos, y como respuesta, Darcy le lanzo una mirada desaprobatoria y severa por su impertinente interrogatorio; pero inmune a esa estrategia que ya conocía desde la infancia, Richard se puso serio, observándolo con un gesto claramente demandante.
― Quiero saberlo desde el principio ―le exigió el Coronel, enarcando una ceja instantes después al observar algo de nerviosismo en su primo― y que sea rápido, o pensare que estas perdidamente enamorado de tu prometida.
Darcy se tensó por sus últimas palabras, ruborizándose en segundos mientras el pánico empezaba invadirlo. "¿Perdidamente enamorado?", se preguntó mentalmente varias veces, mientras sentía la mirada curiosa de su primo clavada en él. Tenía que reconocer que era una situación irónica, ya que su presencia en Hertfordshire no era para buscar una prometida, pero al conocer a Elizabeth en aquel baile público en Meryton, había despertado en él una serie de pensamientos y sensaciones que, habían cobrado vida propia en menos de un instante; nublando por completo su juicio y su voluntad propia.
Pudiendo afirmar luego de unos segundos de meditación, que se había enamorado de forma misteriosa de Elizabeth Bennet; sin conocer exactamente la fecha o el lugar del inicio de su notable adoración por ella.
― ¡Estas completamente perdido Fitz, y todo por los encantos de una jovencita! ―le aseguro enérgicamente Richard momentos después, soltando una sonora carcajada mientras observaba la evidente agitación de Fitzwilliam por el tema―y dime querido primo, ¿acaso la Señorita Elizabeth es tan bonita como para dejarte sin palabras?
Ante la nueva pregunta, Darcy miro a su primo con el ceño levemente fruncido, tomándose el tiempo necesario para encontrar la respuesta adecuada a su cuestionamiento.
Ella era bonita, no había duda alguna de ello, aunque nadie en Hertfordshire la catalogaba como la belleza local. Sin embargo, su cabello destacaba maravillosamente con la luz de sol, y era acompañado a la perfección con sus encantadores rizos castaños y sus ojos oscuros, los cuales hacían contrasté de una manera elegante con su piel.
Constatando que todo en ella era perfecto para él, lo era su rostro, su figura, su cabello y esa encantadora manera en que su voz subía y bajaba de tono mientras hablaba; y Darcy no podía dejar de pensar en esos tentadores labios que en varias ocasiones los había sorprendido esbozando una linda sonrisa.
― ¿Bonita?, Richard; ¿Es lo único que siempre se te ocurre pensar al hablar sobre una dama? ―le cuestiono Darcy con tono malhumorado, mientras observa como su primo levantaba ambas cejas con evidente curiosidad― ella lo es… ―se detuvo por unos instantes, tratando de encontrar las mejores palabras para describirla― Elizabeth Bennet es la criatura más favorecida por la naturaleza; y no solo físicamente, también posee la inteligencia, el juicio y la tenacidad que toda dama debería tener.
Después de su declaración, Richard estudio sus palabras detenidamente, cruzando ambos brazos sobre su pecho antes de hablar.
― ¿Estás completamente seguro de lo que está haciendo, Fitz?
Darcy desvió la mirada en un intento de eludir el atento examen de su primo, sabiendo perfectamente a lo que se refería.
Consciente de que su vida cambiaria drásticamente si llegara a casarse con Elizabeth Bennet; sin embargo, "¿De verdad estaba dispuesto a desafiar a su familia y a la sociedad entera para casarse con una mujer que no procedía de una familia distinguida?", seguramente su tía Lady Catherine se sentiría indignada y no ocultaría su desaprobación, y sus demás allegados lo importunarían con todas las objeciones que se les ocurrieran.
"La amas", una voz en su interior le susurro la respuesta que estaba buscando, provocando que un estremecimiento invadiera todo su cuerpo; sabiendo que su vida nunca volvería a ser la misma desde este momento, mientras pensaba en las posibilidades de una vida con Elizabeth; queriéndola convertir en la dueña de Pemberley, en la hermana de Georgiana y en la madre de su hijos.
― Lo estoy...
Richard sonrió convencido, dándole una palmada de aliento en el hombro; dejando escapar otra carcajada antes de concluir― Entonces mucha suerte, y que el cielo te ayude.
― Gracias Richard, aunque creo que necesitare más que suerte cuando le informe a Lady Catherine sobre mi decisión.
― Ya lo creo, necesitaras todo un milagro si quieres salir vivo de Rosings ―le comento el Coronel, recordando con una mueca de pesar como su tía era toda una fanática de las formalidades y del régimen de la alta sociedad, por lo que sin duda alguna se opondría al nuevo compromiso de su primo.
Durante algunos minutos la habitación volvió a quedarse en silencio, mientras ambos esperaban ansiosamente la llegada de los Bingley; sin embargo, una figura que apareció repentinamente por los jardines de la finca tomo por completo la atención de Richard, el cual sonrió con curiosidad durante algunos segundos antes de hablar.
― Vaya que Bingley tiene vecinos singulares, ¿conoces a la joven Señorita que viene a toda prisa hacia aquí?
Movido por las palabras de su primo, Darcy volvió a tomar su lugar a un lado de la ventada y observo con curiosidad hacia donde Richard le indico divertido con un movimiento de cabeza.
― ¡Elizabeth! ―El corazón le dio un vuelvo al reconocerla, viendo a su prometida acercarse a la residencia con paso veloz, observando como sus mejillas se encontraban encendieras por el esfuerzo y varios de sus rizos se desprendieran, rebeldemente, de su peinado.
― ¿Elizabeth?―Richard le cuestiono confundido, frunciendo el ceño mientras observaba a la joven subir las escaleras y dirigirse a la puerta principal de la residencia― ¿ella es tu Elizabeth?
Instantes después, ambos escucharon el ruido de los pasos apresurados de la servidumbre al otro lado de la puerta, seguido de la inconfundible voy de Elizabeth, le cual se presentaba con el mayordomo y preguntaba por el Señor Darcy.
Sin pensarlo, Darcy dejo su lugar enfrente de la ventana y salió de la sala para encontrarse con ella.
― Señorita Elizabeth, ¿se encuentra bien? ―le cuestiono rápidamente al tenerla al frente de él, sin poder ocultar la preocupación en su voz por su repentina visita.
Y antes de que pudiera tranquilizarse, los hermosos ojos de ella le lanzaron una mirada fugaz al encontrarse con los de Darcy por unos instantes, sin recibir ningún otro saludo antes de que ella desviara la mirada y observara hacia atrás de él.
― Coronel Fitzwilliam a sus órdenes Señorita Elizabeth ―Richard la saludo con una ligera inclinación de cabeza y agrego― soy el primo de Darcy, acabo de llegar esta mañana a Netherfield.
Elizabeth miro confundida a ambos caballeros, sonriendo finalmente luego de unos segundos.
― He escuchado mucho de usted Coronel, le pido una disculpa por mi inesperada visita, espero no haber interrumpido algo importante ―le dijo ella con mesura y cortesía, dedicándole una tenue sonrisa como saludo.
Darcy se quedó en silencio durante el cruce de palabras entre su primo y su prometida, sintiendo instantes después como Richard lo miraba esperando su participación.
― No tiene por qué disculparse, de hecho Darcy estaba ansioso por verla hoy ―continuo el Coronel divertido, observando como su primo le pedía con un leve movimiento de cabeza que los dejara solos― ahora si me disculpa Señorita Elizabeth, veré sí la mesa del almuerzo este lista, seguramente los Bingley estarán encantados de invitarla a quedarse.
Richard le dedico otra inclinación a la joven, y tomo marcha hacia la cocina con una sonrisa conspiradora en los labios después de otro intercambio de miradas entre él y la prometida de su primo.
Darcy frunció el ceño ante aquel último gesto, a Fitzwilliam le había fascinado Elizabeth, eso era obvio; lo conocía perfectamente para saber que Richard había quedado encantado con solo verla y hablar con ella durante solo un minuto.
Luego de unos momentos Darcy finalmente se giró hacia ella, con la misión de cuestionarle su repentina visita a Netherfield; pero antes de que la pregunta se asomara por sus labios, la expresión de Elizabeth se hizo más seria y la tenue sonrisa en sus labios se desvaneció, mientras que su mirada adoptaba una expresión más pensativa.
― Señor Darcy, necesito preguntarle algo muy importante ―le comunico Elizabeth, cambiando su tono de voz a uno mucho mas serio.
― Por supuesto, ¿en qué puedo ayudarle? ―le cuestiono él, tendiéndole el brazo para llevarla a la sala de estar, donde ambos pudieran hablar con más privacidad.
― Hoy llego mi primo, el Señor Collins… ―empezó Elizabeth al entrar a la habitación, deteniéndose durante algunos segundos para mirarlo a los ojos con un aire de palpable rivalidad― ¿Es cierto que usted ya estaba comprometido antes de venir a Hertfordshire?
Darcy se paralizo por completo al escuchar su pregunta, mientras que la confusión se apoderaba de él y su mente se nublaba por el significado de aquella mirada de indignación que ella le dedicaba.
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¡Hola!, ¿alguien por aquí?, sé que llevo varias semanas sin actualizar. La verdad es que he estado muy ocupada con varios asuntos de la escuela, y algunos problemas de salud, pero ya que estoy de vacaciones (¡por fin!), y puedo dedicarme a continuar mis historias.
Espero que el capítulo de hoy este a la altura de los anteriores, ya que llevo tiempo sin escribir y me siento algo oxidada XD.
Quiero agradecer enormemente a todos los que se toman la molestia de leer, la verdad me alegra ver que mi historia les guste: Hadelqui, VallaBennet, andrelilypotter, mibag861, wendycruzg, AnnaDarcy17, Chica Cuervo, Opalsv, maggi torres y Marisol vargas 9828; gracias por sus favorite y/o follow.
Y a todos los que me dedicaron un minuto de su tiempo para dejarme un review, muchas gracias por sus palabras, las cuales siempre me dan ánimos para continuar:
Arolin: Gracias por seguir leyendo, me da gusto saber que mis historias son unas de tus favoritas; y creo que se debe a que las dos estamos locas por Mr. Darcy XD. Te mando un saludo.
Molita: Te agradezco que siguas comentando, y no te equivocaste, Wickham ya hizo su aparición en la historia, aunque te puedo asegurar que aún falta para que "hagas de las suyas", nuevamente gracias por leer. Te mando un abrazo de oso.
Cullen-21-glandys: Gracias por leer, quiero agradecerte por la recomendación; la verdad nunca había escuchado del libro, y eso que a mí me gusta leer todo con lo relacionado con Orgullo y Prejuicio. Espero que te sigua gustando esta historia, te mando un fuerte abrazo.
Lou Darcy: Es bueno tenerte de vuelta por aquí, gracias por seguir leyendo. Y creo que como tú, muchos éramos felices sin Wickham, aunque por el momento aun "haga de las suyas" en la historia. Espero que este capítulo fuera de tu agrado, te mando un fuerte abrazo.
Ga Darcy: Me alegra saber que el capítulo anterior te gustaría, la verdad a mi también me gustan los capítulos sin "gente indeseable", pero como tú dices la vida no es siempre perfecta. Espero que la historia te sigua gustando, te mando un fuerte abrazo.
Hadelqui: ¡Hola!, muchas gracias por leer y comentar, siempre se agradece saber que hay alguien por ahí que le gusta la historia, la cual con mucho gusto comparto con ustedes, solo espero que te sigua gustando como hasta ahora. Te mando un fuerte abrazo hasta donde te encuentres.
LeCielVAN: Me alegre al leer tu comentario, ¿Por qué?, porque a mí me pasa lo mismo; es bonito leer cuando alguien te llama con tu apodo favorito, jaja a mí me gusta que me llamen "Eli" y puedes usarlo libremente ;). Espero que la historia te sigua gustando, te mando un fuerte abrazo.
Guest (anónimo): Hola, gracias por tomarte unos minutos y dejarme tu opinión sobre la historia. Y disculpa la demora, la verdad tenía muchas ganas de escribir, pero en las últimas semanas no tuve nada de tiempo. Te mando un fuerte abrazo a ti también.
Nuevamente pido disculpas por lo corto de mis contestaciones a su reviews, pero quiero que sepan que leo cada uno de ellos y valoro sus opiniones.
Sin nada más que decir, me despido.
¡Saludos!
Atte. Elizabeth Mustang.
