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-Quédate Conmigo-

Summary: Elizabeth Bennet trata de ayudar a su hermana de escapar de su compromiso con su pretensioso primo. Sin embargo, ¿acaso una mujer sin dinero puede elegir con quien casarse en pleno siglo XIX?... ¿y si durante su plan, consigue la ayuda de un singular cómplice?

Nota del Autor: Los personajes de Orgullo y Prejuicio no me pertenecen, solo hago esta historia con fines de entretenimiento.


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-Capítulo 13. Verte Decir mi Nombre-

Cuando Elizabeth termino de formular su pregunta, pudo notar como el rostro de su prometido cambiaba de expresión drásticamente, desvaneciéndose por completo aquella pequeña sonrisa que había permanecido en sus labios desde que la había visto llegar a Netherfield hace unos minutos atrás.

― ¿Acaso se atreve a negarlo, Señor Darcy? ―prosiguió ella con un tono de indignación en su voz, observando cómo él se quedaba inmóvil ante su repentino cuestionamiento― usted se atrevió a burlase de mi al pedirme matrimonio, mientras que estaba ya comprometido con alguien más.

Lo escucho pronunciar un par de palabras incomprensibles sin obtener ninguna respuesta digna de su parte, mientras que su miraba dejaba entrever su evidente confusión; y ella pensó que nunca lo había visto tan aturdido hasta este momento.

Sabía que una mujer nunca debía deliberar, ni mucho menos discutir con un hombre de la manera que lo estaba haciendo; sin embargo necesitaba conocer la verdad, saber si era cierto lo que el Señor Collins le había afirmado sobre el Señor Darcy.

Recordando como aquella plática con su primo esta misma mañana le había provocado una serie de dudas y preguntas desoladoras en su cabeza.

Ahora, al contemplar la reacción del Señor Darcy por su cuestionamiento, Elizabeth entendía que nunca había sentido amor por ella, posiblemente solo le atraía físicamente y poco más. Aunque era cierto que él siempre se había comportado como un perfecto caballero cuando los dos estaban juntos, sin embargo, él había jugado con sus sentimientos al proponerle un matrimonio ficticio entre ellos.

Se atrevió a observarlo nuevamente, esta vez en silencio, encontrándose con la miraba de turbación que le dedicaban aquellos ojos azules.

En estos momentos Lizzie quería poder odiarlo por su engaño, terminar con cualquier relación que la uniera con Fitzwilliam Darcy en el futuro y borrar todos los recuerdos de él en su mente; pero por mucho que lo intentara no lograba poder odiarlo enteramente, y sabía que no podía controlar la reacción de su cuerpo ante su presencia.

Se había enamorado de él, ilusionándose todo este tiempo por haber encontrado el hombre perfecto para ella; y lo más alarmante era que no le disgustaba aquel sutil gesto de admiración que aún le dedicaba.

Y después de un par de minutos en silencio Elizabeth suspiro cansada, conteniendo las lágrimas que amenazan por abandonar sus ojos. Había esperado que hubiera dicho algo, cualquier cosa antes de renunciar a él por completo.

Volvió a mirarlo detenidamente, encontrando en su vacilación la respuesta que no quería obtener de su parte.

― Entiendo que ya no queda nada de qué hablar entre usted y yo. Adiós Señor Darcy ―le dijo finalmente ella ante su reserva, observando como una expresión de pánico aparecía en el rostro de él por sus últimas palabras.

― No niego tal acusación en mi contra… ―lo escucho decir con voz áspera, tomando su brazo con un rápido movimiento para impedirle dar media vuelta― ahora si me permite preguntarle, ¿de dónde ha obtenido la información?

― De mi primo el Señor Collins, él conoce a su legitima prometida ―le contestó ella con una fría serenidad fingida, tratando de ocultar su agitación por el repentino contacto entre ambos― al parecer es el nuevo clérigo de su tía, la Señora Lady Catherine de Bourgh. Él llego esta mañana a Longbourn y al mencionar su nombre, mi primo rápidamente me informo que usted y la Señorita de Bourgh tienen un compromiso desde hace años.

El Señor Darcy se quedó estático durante unos breves momentos, luego como si una fuerza externa lo impulsara, empezó a pasearse por toda la habitación mientras se pasaba nerviosamente ambas manos por el cabello. Finalmente, se detuvo frente a ella, mirándola directamente a los ojos antes de hablar.

― Iba a confesárselo Elizabeth, yo nunca planeé en engañarla. Desde mi niñez se me ha impuesto un compromiso con mi prima al cual nunca he estado de acuerdo ―hizo una pausa en su exaltado discurso, observándola con una eminente aflicción antes de continuar― debe creer en estos momentos que soy todo un libertino, o algo mucho peor, pero le aseguro que mis intenciones hacia usted siempre han sido honorables. Yo aún deseo casarme contigo Elizabeth.

Lizzie le dedico una mirada insegura por su declaración, sintiendo una urgente necesidad de que el mundo se detuviera durante algunos minutos hasta que pudiera entender lo que estaba sucediendo entre los dos.

― ¿Me está diciendo que ha sido obligado a aceptar el compromiso con su prima por cuestiones familiares? ―le pregunto ella con cierta incredibilidad luego de otro denso silencio entre ellos.

― En efecto, sin embargo no tengo ninguna intensión de casarme con mi prima Anne en el futuro… ―le informo él, con un toque de pesar en su voz― sé que no tengo ningún argumento lógico, ni siquiera improvisado para fundamentar este amor que siento por usted; pero créame que su sola presencia a mejorado misteriosamente mi vida, y estoy dispuesto a hacer cualquier cosa para que confié en mi nuevamente.

Elizabeth volvió a observarlo en silencio, preguntándose si le había oído bien o si quizás estaba soñando, pero antes de que pudiese dar cualquier comentario ante su confesión él continúo con su acelerada declaración.

― Desde el día que la conocí, su presencia tuvo una influencia impresionante sobre mí. Mi alma y mi mente fueron dominadas completamente por usted. Simplemente ya no puedo vivir sin ti, Elizabeth; intente en varias ocasiones controlar estos sentimientos y seguir con el plan impuesto por mi tía, pero no puedo hacerlo. No quiero hacerlo.

Y ante aquellas palabras de adoración Lizzie percibió como sus mejillas se enrojecían de manera involuntaria.

Sintiendo como de pronto, de un momento a otro toda su ira y su desaprobación que había sentido durante los últimos minutos hacia el Señor Darcy se habían evaporado súbitamente; instalándose en ella una anhelo completamente desconocido hasta ahora, invadiendo por completo su cuerpo y su mente, arrastrándola irrevocablemente hacia al hombre que solo unos instantes atrás tenía planeado aborrecer por el resto de su vida.

De cierta manera lo comprendía, su hermana Jane se encontraba en una situación similar a la de él, forzada a un compromiso con su primo por cuestiones familiares y económicas.

Su cuerpo se destenso inconscientemente, siendo suavizada finalmente por sus palabras. Abrió la boca para preguntarle que quería decir con su reciente declaración de afecto, pero el Señor Darcy volvió a interrumpirla.

― Solo espero obtener su perdón algún día ―le explico él con una media sonrisa en sus labios, deteniéndose por algunos segundos antes de proseguir― y que comprenda que no podre dejar de amarla, es algo que indudablemente no puedo dejar de hacer Elizabeth.

Un nuevo silencio se instaló entre ambos, Lizzie lo observo aproximarse cuando termino de pronunciar sus últimas palabras, inclinando levemente su rostro hacia el de ella, mientras le dedicaba una mirada que le pedía permiso para seguir su camino hasta sus labios.

"¿Ahora como le decía a su cuerpo que no siguiera aquellas sensaciones que él despertaba en ella?," se cuestionó con la respiración acelerada por su eminente cercanía; "que si se quedaba callada por una de sus enigmáticas miradas era porque se le acaban las palabras, que con una de sus sonrisas podía hacerla desvariar y que con el simple roce de su piel contra la suya la dejaba sin aliento".

Y él lo sabía, le bastaba con solo tocarla para transformar su llanto en suspiros y su enojo en deseo.

Y por unos instantes, se sintió furiosa consigo misma, siendo la razón de su furia cada vez más confusa para ella. "¿Estaba enfadada por su engaño o por el hecho de que aún lo quería?," se preguntó mentalmente aun confundida.

― Elizabeth ―lo observo decir su nombre a tan solo un par de centímetros de su rostro, mientras le acariciaba una de sus mejillas esperando su aprobación― puedo seguir siendo el único para ti, si aún quieres que lo sea.

Luego de unos momentos lo miro descender lentamente hacia ella, y Lizzie cerró los ojos dejándose llevar ante la inminente situación que se avecina. Lo siguiente que fue capaz de procesar fue la placentera sensación de los labios de él sobre los suyos.

Elizabeth se quedó sin respiración y su rubor se extendió por todo su rostro. Siendo para ella más que un simple beso, era uno de esos besos donde dejas de usar los labios, y das espacio al corazón; uno donde simplemente quisieras que el mundo se detuviera para estar ahí por siempre, junto a su lado.

Constatando finalmente en lo más profundo de su ser que no era rival para aquel hombre.

Ella se sintió completamente inmersa en la sensación de sus labios tocando los suyos. Y fue entonces cuando comprendió que se había enamorado de él por la forma en la que sonreía a mitad de cada beso, y en la manera en que acariciaba su mano mientras le hablaba. Se había enamorado de su presencia y de esa casi efímera risa que le dedicaba solo a ella, de la forma en que había convertido su vida.

El beso entre ellos fue suave y se terminó rápidamente.

Lizzie abrió los ojos muy lentamente, sintiendo como un inexplicable sentimiento de pérdida se apoderaba de ella cuando él aparto sus labios de los suyos, sensación que se mantuvo durante de unos segundos, terminando cuando el Señor Darcy le hablo.

― Elizabeth ―le susurro él en el oído, rompiendo el delicado silencio ente ellos― ¿Esto quiere decir que me perdona?

― Tendré que pensarlo.

Él frunció levemente el ceño sorprendido ante su inesperada respuesta, acompañado de una sutil sonrisa.

― ¿Siempre es tan obstinada, Elizabeth?

Ella lo miro divertido por su pregunta, sonriendo al escuchar nuevamente su nombre salir de sus labios.

― Sí, creo que sí. Y si piensa pasar el resto de su vida conmigo Señor, debe saber que tan obstinada puedo llego a hacer en algunas ocasiones.

Él se rio suavemente ante sus palabras, contrarrestando su carácter serio usual; sin embargo, aquella risa provoco que Elizabeth se sonrojara por segunda ocasión, prometiéndose a sí misma que intentaría hacerle reír todas las veces que pudiera en el futuro.

― Eso quiere decir… ¿Aun quieres casarse conmigo? ―le cuestiono él, alzando ambas cejas al observar un rastro de burla en la mirada de ella.

Elizabeth lo miró directamente a los ojos, dedicándole otra dulce sonrisa mientras posaba una de sus manos en su pecho.

― Si, todavía deseo casarme contigo… aunque antes de unir su vida a la mía debe saber lo difícil que es deshacerse de un Bennet.

― Por nada este mundo te alejaría de mi lado ―le afirmo él, cambiando su expresión instantáneamente ante la respuesta de su prometida. Se acercó nuevamente a ella, envolviéndola por completo en un suave abrazo, acariciando tiernamente su cabello mientras hablaba― espero que puedas perdonarme amor mío, y que mi error no haya afectado tus sentimientos hacia mí.

Ella asintió ligeramente contra su camisa, posando de manera inconsciente los dedos en el chaleco de él mientras sentía su aliento en su nuca. Darcy había mantenido una voz calmada durante los últimos minutos, pero Elizabeth podía sentir una nota de profunda satisfacción en su voz al hablar.

― Te perdono. Y creo que aún sigo locamente enamorada de ti ―le susurro ella contra su pecho, ocultando el rubor de su rostro de su mirada.

Darcy se quedó en silencio por un momento al escuchar su confesión, besando sus cabellos mientras otra sonrisa aparecía en sus labios.

― Viajare lo más pronto posible a Kent para deshacer el compromiso con mi prima ―le explico él, sin dejar de estrecharla entre sus brazos― seguramente obtendré una negativa por parte de mi tía con respecto a mi decisión, sin embargo nadie me impedirá que me case contigo.

El sonido de una puerta abrirse invadió todo el salón, sorprendiéndolos a ambos, y un momento después la voz azorada de Charles se escuchó desde la entrada.

― ¡Señorita Elizabeth!, no sabía que estaba aquí, disculpen si los he interrumpido. Debí tocar antes de entrar ―les comento Bingley al verlos a los dos en medio de la habitación, sonrojándose por completo al sorprender a Darcy y a Elizabeth a mitad de una muestra de afecto entre ellos.

― No se preocupe Señor Bingley, en toco caso debo ser yo la que debe disculparse por venir aquí sin invitación ―le explico Lizzie deshaciendo rápidamente el abrazo con su prometido, dejando un espacio considerable entre ambos; mientras recordaba la segunda razón de su presencia en Netherfield.

― Usted sabe que no necesita ninguna invitación para visitar Netherfield, Señorita Elizabeth ―le dijo Charles, dedicándole una de sus afables sonrisas― me alegro que Darcy estuviera aquí durante mi ausencia para recibirla como es debido.

― De hecho Señor Bingley, una de mis intenciones al venir aquí era hablar con usted ―le confeso Lizzie devolviéndole el gesto, provocando que ambos hombres la miraran con curiosidad― mi hermana Jane necesita de su presencia en Longbourn, si es que aun desea casarse con ella.

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¡Hola!, yo de nuevo por aquí. Disculpen la demora, estas últimas semanas estuve muy poco tiempo en casa y no pude escribí como quería. Sin embargo no quería entrar a la escuela sin subir otro capítulo de esta historia.

Espero que este capítulo fuera de su agrado, tengo ya en mente los siguientes; así que tratare de subirlos lo más pronto como sea posible. Además, pronto agregare más personajes a la historia, así que no dejen de leer ;)

Y a los que leen esta historia, muchas gracias. También agradezco a los que ponen este Fic en sus follows y/o favorites: Christal White, JulietaMalfoySnape, Katsa C. P Mellark E. Po, Liade Snape de Black, FenixFATA23 y edandme.

De la misma forma, quiero agradecer a las personas que se tomaron su tiempo y me dejaron su comentario en el capítulo anterior:

Lou Darcy: ¡Hola Lou!, gracias por tu comentario. Nunca abandonare la historia, aunque me tarde algo en actualizar ten por seguro que la terminare ;). Y como vez, las cosas se están "solucionando" entre los protagonista, aunque te diré que aún hay uno que otro personaje que agregara más problemas a la historia. Gracias por leer, te mando fuerte un abrazo.

Cullen-21-gladys: Gracias por seguir leyendo ;). Me alegra saber que te gusto el capítulo anterior, y con respecto a los libros gracias por avisarme. He visto algunas de las adaptaciones en orgullo y prejuicio, aunque me queda pendiente la de "Bodas y Prejuicios." Nuevamente gracias por leer :D, te mando fuerte un abrazo.

Little Lizzy Bennet: Gracias por comentar :D, espero que este capítulo también te gustara al igual que el anterior. Como veras a veces tardo en actualizar mis historias (más en tiempo de calor XD), pero tenlo por seguro que seguiré subiendo capítulos. Te agradezco que siguas leyendo esta historia, te mando un fuerte abrazo.

Molita: ¡Hola!, te agradezco que siguas comentando la historia. Como tú dices, los problemas están empezando para nuestros protagonistas, y no solo Collins o Lady Catherine traerán contratiempos en la historia. Y aunque ya se me acabaron las vacaciones, espero subir el siguiente capítulo pronto, te mando un fuerte abrazo de oso.

Arolin: Gracias por comentar ;). Como veras Collins no es el hombre más discreto del mundo, y aunque por ahora Darcy pudo arreglar el malentendido con Elizabeth, se avecinan más problemas para los dos. Y sí, creo que ambas nos quedaremos solteras y con 36 gatos por esperar a nuestro Mr. Darcy XD. Te mando un fuerte abrazo.

FelixFATA23: ¡Hola!, te agradezco que leyeras mi historia, siempre es una alegría saber que hay alguien nuevo que descubre la historia y se atreve a comentar. Y como veras los problemas apenas empiezan para nuestros dos queridos protagonista. Nuevamente gracias por leer, te mando un abrazo hasta donde te encuentres.

Ga Darcy: ¡Hola de nuevo!, si yo otra vez por aquí, ya sabes de que de vez en cuando me pierdo, pero nunca dejo una historia sin terminar. Me alegra saber que te gustara el capítulo de los primos, el Coronel Fitzwilliam siempre se me hizo un personaje encantador en el libro, así que lo agregue a mi historia. Muchas gracias por seguir leyendo, te mando un fuerte abrazo.

m. ibag861: ¡Hola!, te agradezco que te tomaras un poco de tu tiempo para comentar, en realidad suelo ser más rápida al momento de actualizar, sin embargo últimamente he tenido muy poco tiempo para escribir. Espero que este capítulo te gustara como los anteriores, te mando un fuerte abrazo hasta donde te encuentres.

Sin nada más que decir me despido, nuevamente gracias por leer.

¡Saludos!

Atte. Elizabeth Mustang