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-Quédate Conmigo-
Summary: Elizabeth Bennet trata de ayudar a su hermana de escapar de su compromiso con su pretensioso primo. Sin embargo, ¿acaso una mujer sin dinero puede elegir con quien casarse en pleno siglo XIX?... ¿y si durante su plan, consigue la ayuda de un singular cómplice?
Nota del Autor: Los personajes de Orgullo y Prejuicio no me pertenecen, solo hago esta historia con fines de entretenimiento.
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-Capítulo 14. Eligiéndola a Ella-
Fitzwilliam se tomó el tiempo para contemplarla en silencio, sintiéndose inexplicablemente fascinado mientras se daba cuenta que sus labios modulaban algún comentario al cual no había puesto la debida atención. Y sin poder evitarlo, una suave risa se escapó de él al ver la manera en la que su dulce remolino fruncía los labios y levantaba una de sus encantadoras cejas con cierta obstinación.
― Espero que su risa sea de entusiasmo y no de burla hacia mi persona, Señor Darcy ―ella le reprochó cruzando ambos brazos sobre su pecho, siendo la sutil sonrisa en su rostro la que traicionara por completo la seriedad trasmitida en sus palabras.
Los dos se encontraban en el del jardín delantero de la finca de Longbourn, mientras que las hermanas y la madre de Elizabeth permanecían impacientes en la sala de estar; todos a la espera de que el Señor Bennet saliera finalmente de su despacho para informarles su decisión sobre el futuro de la mayor de sus hijas.
― Nunca me burlaría de ti, Elizabeth ―le comento Fitzwilliam con el mismo animo segundos después, agradecido de que solo su prometida pudiera escuchar sus palabras― aunque, para ser sincero eres enteramente responsable de mi hilaridad en estos momentos.
Con un ligero rubor invadiendo mejillas, Elizabeth le dedico un gesto de desaprobación acompañado con mirada de complicidad mal disimulada antes de posar su atención en la ventana que daba hacia el despacho de su padre.
― ¿No es acaso la demostración de amor perfecta? ―le cuestiono ella cambiando el rumbo de la conversación, con una sonrisa de completa felicidad en su rostro― en estos momentos el Señor Bingley está luchando por la mano de mi hermana Jane. Solo espero que mi padre pueda ver lo enamorados que están el uno del otro.
Darcy simplemente asintió como respuesta a su pregunta, absteniéndose a comentar lo que realmente rondaba por su mente en estos momentos.
Él no podía dudar del amor que la Señorita Bennet sentía por Bingley, y viceversa; sin embargo, había notado el nerviosismo y la inseguridad de su amigo antes de entrar junto con el Señor Collins al despacho del Señor Bennet.
Ahora, solo esperaba que la aquel compromiso entre la mayor de las hermanas Bennet y el enigmático Señor Collins terminara con toda la prudencia y la discreción posible.
No obstante, al ser los Bennet una familia conocida en Hertfordshire, era imposible que la noticia de la ruptura de un compromiso matrimonial no circulara rápidamente de boca en boca por todo el condado, manchando de manera directa el buen nombre de la Señorita Jane Bennet en el proceso. Agregando así, otro obstáculo entre ella y Charles, lo que indudablemente significaría que…
Con un gesto de preocupación en su rostro, Darcy dejo aquel amargo pensamiento inconcluso en su cabeza y se obligó a concentrarse en sus propios problemas.
Él sabía que Elizabeth era suya y a la vez no lo era, ella seguía siendo la indudable compañera de sus pensamientos en sus noches en vela, pero todavía no estaba por completo a su lado. También sabía que necesitaba viajar lo más pronto posible a Kent, era algo que evidentemente debía de suceder si quería terminar por completo con la obsesión de su tía por casarlo con su prima Anne.
Y desde luego que Lady Catherine se opondría rotundamente a su acto de rebeldía al querer desposarse con una joven de baja estirpe. "¿Qué pensaría de él su inflexible tía si se enterara que había besado a un Señorita sin estar debidamente casados?, y no solo una, sino dos veces en menos de un mes" se preguntó Fitzwilliam con renovada obstinación.
― ¿Por qué tardaran tanto?
Darcy la escucho susurrar a su lado con un tono de impacienta en su voz, regresándolo a la realidad.
Sintiendo como una de sus suaves manos se entrelazaba sutilmente a una de las suyas, en un legítimo gesto de búsqueda de consuelo y apoyo.
Aturdido, la contemplo con una expresión confusa en su rostro, observando cómo se mordía el labio inferior con cierta ansiedad mientras sus ojos seguían fijos en la ventana del despacho de su padre. Percatándose de que Elizabeth no se había dado cuenta de su último movimiento al unir su mano con la suya.
Fitzwilliam se paralizo durante un instante, mirando directamente la unión entre ellos, atreviéndose finalmente a apretar su mano sobre la de ella, sintiendo como un curioso y a la vez delicioso cosquilleo lo invadía al sentir la cercanía de Elizabeth por el íntimo contacto entre ambos.
Él sabía que estaba totalmente fascinado por ella, eso era más que obvio. Se conocía tan bien que podía detectar todas las señales que delataban su enamoramiento.
Su relación con Elizabeth había comenzado como una simple amistad intrascendental, pero ahora estaba cautivado, y lo que era peor, en estos momentos se encontraba completamente dominador por cada uno de sus encantos.
― Oh, discúlpeme… Es solo que… No estaba poniendo atención a lo que hacía… ―la escucho disculparse de manera atropellada segundos después, mientras que otro indiscreto rubor se apoderaba por completo de sus mejillas― es decir…
― No tienes por qué disculparte, Elizabeth ―Darcy la interrumpió con voz suave, entretenido por el gesto de completa turbación en ella― sabes que siempre puedes contar conmigo si necesitas un poco de consuelo.
Ahora fue ella quien lo observo confundida durante unos instantes, antes de que enarcara una ceja con aquel gesto tan provocador que lo había cautivado desde un inicio. Finalmente, levanto un poco la barbilla hacia él con una chispa divertida en su mirada.
― Es un gran alivio tener su consuelo en estos momentos Señor Darcy, aunque no sé que tan decente es tomarle la mano a mi prometido ―le comento Elizabeth. Su voz sonó, al principio, un poco insegura, pero se fue normalizando a medida que se acostumbraba a su tacto.
Una sutil sonrisa apareció en sus labios, percibiendo ese toque de desafío e ironía que tanto la caracterizaba en sus palabras.
― Te puedo asegurar que no es tan prudente como quisiera que fuera ―le afirmo él de manera risueña, acariciando suavemente una de sus muñecas en el proceso.
― Bueno, creo que besar a un hombre sin estar casada entra en la misma categoría ―comento ella haciendo una pequeña pausa, mientras le dedicaba esa brillante y traviesa mirada que tanto le encantaba a él― al parecer Señor Darcy, está siendo la peor influencia que he tenido en mi corta vida.
Aquel momento entre ellos fue interrumpido por el estruendo de la puerta principal abriéndose estrepitosamente, seguido de los pasos de un hombre vestido de negro que salía rápidamente de la casa.
― Mi primo ―Elizabeth le indico en voz baja, deshaciendo el enlace entre ambos al apartar su mano de la suya.
El Señor Collins al pasar frente a ellos los saludo de manera apresurada con una débil inclinación de cabeza, alejándose sin decir ni una sola palabra; dando un par de pasos torpes en su acelerada retirada.
Darcy le dedico una mirada crítica al verlo pasar su lado, suponiendo que el caballero vestido de negro debía ser el nuevo clérigo de su tía. Él cual seguramente había venido a Longbourn en búsqueda de una esposa por orden de Lady Catherine.
― !Señor Collins, espere por favor!
Fitzwilliam volteo nuevamente hacia la entrada principal de la residencia al escuchar una estridente voz femenina, observando a la Señora Bennet salir apresuradamente tras el Señor Collins.
― Solo quiero que piense bien sus palabras al hablar sobre mi hija Jane en el futuro. Usted sabe que los chismes tienden a expandirse rápidamente, sobre todo cuando son mal intencionados.
― No se preocupe por eso Señora ―comenzó a decir el vicario sin ningún preámbulo, frunciendo visiblemente el ceño al escuchar las palabras de la Señora Bennet― que de mi boca solo saldrá la verdad. Ahora, le recomiendo que rece para que el Señor Bennet viva muchos años más, así no tendremos que vernos nuevamente en mucho tiempo ―el hombre término su discurso con una exagerada rectitud y se inclinó nuevamente en forma de despedida― con su permiso.
― ¿Acaso el Señor Collins no se quedara a cenar esta noche? ―Elizabeth se atrevió a preguntarle a su madre con fingida preocupación, mientras aparecía una pequeña sonrisa en sus labios, la cual indicaba que estaba disfrutando de la rápida partida de su primo.
La mujer mayor volteo hacia ellos al escuchar la pregunta sarcástica de Elizabeth, dedicándole una expresión airada a Darcy antes de posar su atención a su hija.
Fitzwilliam se quedó callado ante la mirada de desconfianza de la mujer frente a él; "De cierta manera me merezco el desdén mal disimulado de la Señora Bennet", pensó con resignación, ya que seguramente la noticia de su antiguo compromiso con su prima Anne se había expandido por toda la casa por obra del Señor Collins.
― No, no lo hará y al parecer no cenara con nosotros nunca ―le confirmo su madre, adoptando una actitud de completa desesperación a la que Elizabeth no pudo reprimir una expresión risueña ante su exagerada actuación― ¿puedes creer que tu padre le dejo la decisión a Jane?
― ¿Qué quieres decir, mamá? ―le cuestiono Elizabeth con cierta diligencia en su voz.
Fitzwilliam poso su atención en su prometida por algunos segundos antes de que la Señora Bennet respondiera a la pregunta, observando como ella trataba de permanecer lo más serena posible, reteniendo la aparición de otra sonrisa en sus labios.
― Salió del despacho diciendo que ya había causado demasiados problemas al escoger a los pretendientes de sus hijas en el pasado, y que ahora dejaba a Jane la responsabilidad de elegir entre el Señor Collins y el Señor Bingley. ¿Puedes creerlo Lizzie?, a veces pienso que tu padre ha perdido la cabeza desde hace varios años.
― Entonces, por la reacción del señor Collins al irse, quiero suponer que Jane finalmente eligió Señor Bingley como su prometido.
― ¡Si, lo hizo! ―respondió la Señora Bennet con un toque de irritación en sus palabras, mientras se abanicaba la cara con ambas manos― no pienses que no me alegra que un hombre con tanto dinero y de buena familia, como lo es el Señor Bingley se case con nuestra querida Jane, pero no quiero ni imaginar el escandalo cuando todo el mundo se entere.
― No te preocupes madre, lo más probable es que el escándalo del nuevo compromiso de Jane solo dure un par de meses. Luego la gente tendrá otras cosas de que hablar ― le comento Elizabeth con tranquilidad, en un intento de consolar a su agitada madre.
― Que Dios te escuche Lizzie, ya que seguramente mis nervios no aguantaran mucho más.
Darcy no se sintió capaz de interferir la charla entre las damas, sin embargo, un chillido procedente del interior de la casa seguido de un par de pasos apresurados atrajo la atención de todos en el jardín.
― ¡Lizzie, papá dice que los espera a ti y al Señor Darcy en su despacho! ―la menor de las hermanas Bennet grito con su característica voz escandalosa, antes dar media vuelta sobre su propio eje y atravesar nuevamente la puerta principal.
― ¿Ahora que querrá tu padre? ―pregunto la Señora Bennet con ansiedad, emprendiendo rápidamente el camino de regreso― si esto sigue así, necesitare un largo baño de sales al final de día.
― ¿Me acompaña, Señor Darcy? ―le cuestiono Elizabeth luego de unos segundos.
Fitzwilliam volteo a verla al escuchar su voz, observando como enarcaba una de sus cejas de la manera más provocativa de mundo.
Él sonrió y la siguió en silencio hacia el interior de la residencia.
Sabía que la elegiría a ella, aun con todos los impedimentos entre ellos, siempre la elegiría a ella.
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Hola a todos. Espero que después de un par de meses sin actualizar esta historia no perdiera el toque al escribir, y que este capítulo fuera de su agrado. He tenido un semestre demasiado ocupado en la universidad y no he podido escribir como quisiera.
Sin embargo, espero ponerme al corriente con este y mi otro Fic en curso. Además, faltan varios personajes por aparecer en esta historia ;)
Quiero agradecer a todos los que leyeron y pusieron esta historia en sus follows y/o favorites desde el capítulo anterior: Altair Cepheus, BlueBells94 FanFiction, IcyMAlfoy, Lolaag194, MrsCactilio, Jud-zuhuy, Esther Coutoi, JskAmbriz y annna90aag.
Y a las personas que me dejaron su comentario en el capítulo anterior, muchas gracias por sus palabras. Esta vez no tengo tiempo para responder como se debe a cada uno de ellos, pero quiero que sepan que leo cada uno de sus comentarios, los cuales me ayudan a seguir escribiendo: Cullen-21-gladys, FenixFATA23, Molita, KissaVValo, Ga Darcy, Ana Suarez, Mary-04, LeCielVAN y al lector anónimo ;)
Espero que no se me haya olvidado nadie.
Sin nada más decir me despido, les mando un fuerte abrazo a todos.
¡Saludos!
Atte. Elizabeth Mustang
