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-Quédate Conmigo-
Summary: Elizabeth Bennet trata de ayudar a su hermana de escapar de su compromiso con su pretensioso primo. Sin embargo, ¿acaso una mujer sin dinero puede elegir con quien casarse en pleno siglo XIX?... ¿y si durante su plan, consigue la ayuda de un singular cómplice?
Nota del Autor: Los personajes de Orgullo y Prejuicio no me pertenecen, solo hago esta historia con fines de entretenimiento.
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-Capítulo 18. Para Verte Sonreír-
― Lizzie, deja de moverte ―la suave voz de Jane se escuchó desde su alcoba en la residencia de la familia Bennet, mientras que intentaba aplacar el constante aleteo de los risos castaños en la cabeza de su hermana, asegurándose de que estaba poniéndolos en el lugar exacto en el elegante peinado― tan pronto como termine, podrás moverte todo lo que tú quieras.
― No creo que pueda quedarme quieta en estos momentos, Jane ―Elizabeth le aseguro con una expresión inquieta en su mirada, mientras la observaba a través del reflejo del espejo frente a ella.
― Solo dame un segundo y todo estará listo ―le prometió Jane con una tenue sonrisa en los labios, terminando de acomodar el ultimo riso rebelde de su cabello castaño; observando instantes después, como Lizzie se entretenía jugando nerviosamente con el suave encaje de su vestido― si sigues así vas a arruinar tu vestido, y mamá se pondrá furiosa con las dos.
― Esta bien, voy a mantener mis manos lejos por el resto del día ―Elizabeth lanzo ambas manos hacia arriba en señal de rendición ante las constantes demandas de su hermana mayor; al mismo tiempo que sus ojos se posaron en su propio reflejo, mordiéndose levemente el labio inferior con inseguridad al examinar su aspecto actual― ¿tú crees que a él le guste?
― ¿Lo dices en serio Lizzie?, Cuando el Señor Darcy te vea no será capaz de mantener la mirada lejos de ti―le declaro Jane acompañado de una dulce risa, provocando que las mejillas de su hermana se sonrojaran ferozmente.
Y después de escuchar la clara afirmación de su hermana, Elizabeth volvió a contemplar por quinta vez su reflejo ante el espejo, centrándose por completo en el elegante vestido de novia que caía perfectamente sobre su figura.
Por extraño que sonara, a Elizabeth le había tomado más tiempo de lo esperado escoger su vestido de novia en su último viaje a Londres; aun con la paciente ayuda de Jane y Georgiana, ninguno de los vestidos que se había probado en los primeros días en su estancia en la capital la habían convencido.
"No tienes por qué preocuparte Lizzie, a mi hermano siempre le encanta todo lo que llevas puesto" le había asegurado Georgiana con un tinte de entusiasmo en su voz durante una de sus visitas a las tiendas de novia.
Sin embargo, aun con las palabras de ánimo de su futura cuñada, ella sabía que el vestido que llevara el día de su boda tenía que ser perfecto. Simplemente tenía que ser perfecto para él.
Y no fue hasta que Jane encontró entre más de una docenas de tiendas el vestido de novia perfecto para ella. "¿Por qué siempre Jane tenía la razón para todo?", se cuestionó Elizabeth mentalmente, mientras contemplaba a su hermana terminar de acomodar su propio peinado frente al espejo, pudiendo observar esa pizca de felicidad en todo su rostro. Recordando que también era el día de la boda de Jane con el Señor Bingley.
― Estas simplemente hermosa Jane ―le aseguro Elizabeth con una ligera sonrisa en los labios― nunca te había visto tan feliz como hasta ahora.
― Lo sé. No me puedo imaginar que en menos de unas horas seré la Señora Bingley, ―le comento Jane con un claro tinte de alegría en su voz― a veces pienso que todo esto es solo un sueño; es una suerte que ambas nos casaremos por amor.
Lizzie se rio levemente ante el comentario de su hermana, sintiendo como sus nervios se evaporaron durante algunos segundos.
Aunque en realidad, cada vez que ella pensaba en su futura vida de casada, su estómago comenzaba a revolotear intensamente, mientras que sus manos temblaban al saber que en pocas horas estaría a solas con él, como marido y mujer. Lizzie se estremeció ante su último pensamiento, sin querer imaginar lo que pasaría esta noche entre ellos. Sintiéndose demasiada excitada y nerviosa al mismo tiempo.
Recordando como los acontecimientos de las semanas pasadas habían ocupado la mayor parte de sus pensamientos en las últimas horas, manteniéndola despierta durante toda la noche; mientras que trataba de encontrar las palabras que utilizaría cuando por fin lo tuviera frente a ella.
Elizabeth odiaba verlo así, tan distante, orgulloso y obstinado con ella cada vez que se mencionaba al Teniente Wickham en alguna platica, sobre todo cuando sus hermanas hablaban sobre lo aburrido que era el pueblo de Meryton después de la retirada del ejército hacia el norte. Sin embargo, no había podido hablar con su prometido a solas desde su regreso a Hertfordshire, por lo que seguía preguntándose que había pasado entre él y el Teniente Wickham, para que lo aborreciera de esa manera.
― ¿Te encuentras bien Lizzie? ―le pregunto Jane en voz baja, acercándose a ella ante su extraña actitud en los últimos minutos― te has quedado muy seria.
― Si, ―Elizabeth le respondió rápidamente forzándose a sonreír, sabiendo que tendría que guardar todas sus dudas para otra ocasión― no pasa nada, estoy bien.
Jane la observo, visiblemente incrédula por su apresurada respuesta, mientras la estudia detenidamente. Sin embargo, luego de algunos segundos le devolvió la sonrisa y asintió con la cabeza antes de dirigirse a la cama y tomar los dos ramos, entregándole uno a ella― Hay que bajar antes de que a mamá le de otro ataque de nervios por nuestra tardanza.
Elizabeth volvió a sonreír en un intento de ocultar su creciente inseguridad, mientras que seguía a su hermana hacia la entrada de la habitación, con el ingenuo anhelo en su mente de poder observar a la única sonrisa que deseaba ver hoy.
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Ahí estaba él, robándole el aliento de nuevo de la manera más misteriosamente posible.
Ella solo había dado dos pasos hacia al altar cuando sus ojos de forma natural lo buscaron por todo el lugar, era algo que simplemente no podía evitar hacer desde el día que lo había conocido. Pudiendo notar como aquellos ojos azules revelaban por completo su sorpresa al verla entrar con su vestido de novia puesto.
Y de un instante a otro, él le dedico una sonrisa cómplice, mirándola atentamente como si estuviera a punto de reír de felicidad. Ella rápidamente reconoció esa familiar forma de comunicarse sin palabras entre ellos, en donde uno siempre sabía lo que el otro estaba pensando.
Sin embargo, luego de permanecer unos momentos en silencio, Elizabeth dejo escapar un ligero suspiro de frustración de entre sus labios al darse cuenta que acababa de hacer la cosa más vergonzosa que podría haber hecho en público.
Se había quedado ahí, completamente inmóvil en la entrada de la iglesia en el día de su boda, sin decir ni una sola palabra desde su llegada. Contemplándolo solo a él, mientras estudiaba cada una de sus características ante las miradas curiosas y los murmullos constantes de los invitados a su alrededor.
― Tranquila cariño, es tu día. Solo disfrútalo ―la afable voz de su padre acompañada de una cálida sonrisa lograron regresarla a la realidad.
No obstante, las palabras de aliento su padre no le ayudaron a controlar el constante revoloteo de las mariposas en su estómago. Por lo que Elizabeth solo asintió con la cabeza antes de tomar el brazo de su padre, mientras les dedicaba una expresión de tranquilidad a los invitados. Pero, en realidad, las cosas eran diferentes para ella. En vez de confianza, el nerviosismo empiezo a aparecer en su rostro, mientras que aquellos ojos azules la seguían contemplando desde el otro lado de la habitación.
Elizabeth volvió posar su mirada solo en él, observándolo mientras se acercaba lentamente hacia altar. Y después de ese último cruce de miradas entre ellos, ella supo que está haciendo lo correcto. Sintiendo como esa extraña sensación en su estómago desaparecía por completo, al mismo tiempo que sus hombros se relajan y sus manos dejaban de temblar.
Y Por fin, luego de que sus nervios se desvanecieron de todo su cuerpo, Elizabeth tuvo el tiempo suficiente para contemplarlo detenidamente. Reconociendo que nunca lo había visto tan apuesto como hasta ahora, con su traje negro adaptado perfectamente a su robusta figura, a la par de cómo sus brazos estaban elegantemente escondidos detrás de su espalda, y de la determinación con la que sus ojos azules la miraban, esperándola ansiosamente para que llegara al final del pasillo, junto a su lado.
Sintiendo como su sonrisa se agrandaba cada vez más por cada paso que daba hacia él.
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Él la miro desde el otro lado de la habitación, esperándola impacientemente, sintiendo como los latidos de su corazón se detenían por completo durante unos segundos.
Reconociendo que nunca la había visto tan hermosa como hasta ahora.
Y al tomar una respiración profunda en un ineficaz intento de tranquilarse, Fitzwilliam recordó las palabras de Richard de esta mañana, "Elegiste casarte con ella aun en contra de Lady Catherine. Te lo juro viejo amigo, ya la has impresionado lo suficiente para toda la vida".
Sin embargo, aquel comentario de aliento por parte de su primo no logro hacer desaparecer su creciente ansiedad, sabiendo que Elizabeth debía de conocer lo que realmente sentía.
Ella simplemente debía de saber que tan nervioso e intranquilo se encontraba en estos momentos.
Y a pesar de la clara indecisión que se había instalado en su mirada instantes atrás, Elizabeth levanto la vista y le sonrió sinceramente, mientras ella y su hermana se aproximaban lentamente a él y a Charles. Y luego de unos interminables minutos para Darcy; Elizabeth, Jane y el Señor Bennet finalmente ocuparon sus puestos junto a ellos en el altar, al espera de que la ceremonia comenzara.
― Creo que se cómo aliviar tu evidente ansiedad, Elizabeth ―le dijo él en voz baja instantes después, en un claro intento de atraer su atención; dejando caer su mano izquierda desde su espalda hacia ella, mientras trataba de controlar su habitual impulso de querer tocarla.
― ¿Y cómo supone Señor, que hará eso posible? ―le cuestiono Elizabeth visiblemente sorprendida por su comentario, mientras que una sutil sonrisa surgía nuevamente de sus labios.
Fitzwilliam se encogió los hombros de forma desinteresada, manteniendo una distancia prudente entre ellos, pero lo suficientemente cerca para que solo su prometida pudieran escuchar sus palabras. Sin poder ignorar su deleitante aroma en el ambiente y su suave mano rozando contra su piel desnuda en su muñeca cuando ella tomo su mano.
Él estaba convencido de que Elizabeth se lavaba el cabello con algún tipo de loción que le daba propiedades espaciales, provocándole un hormigueo constante en cada pulgada de su piel cuando su cabello lo tocaba.
― Estas a pocos minutos de ser mi esposa ―le explico finalmente Fitzwilliam― así que tendré el derecho suficiente para llevarte conmigo después de la boda, evitando así la tediosa fiesta de esta tarde y al sin fin de invitados que querrán hablar contigo al ser la nueva Señora Darcy.
Una angelical e inoportuna risa se escabullo de los labios de su prometida tras sus últimas palabras, pudiendo comprobar nuevamente que ella tenía la costumbre de robarle el aliento de la manera más inocentemente posible.
Elizabeth simplemente se veía tan feliz ante sus ojos, tan llena de vida, justo como todo lo que quería que fuera.
Sabiendo que no importaba cuantas veces había escuchado hablar sobre jóvenes Señoritas con una belleza inigualable y refinados modales, para él, Elizabeth era la persona más hermosa y fascinante en todo el mundo.
― Aunque me gusta su idea de no asistir a la fiesta, ―le comento ella instantes después con una voz risueña, acompañada de aquella mirada atrevida que tanto le fascinaba a él― creo que tendré que declinarla y seguir con nuestro plan inicial. No creo que mi madre aguante otro ataque de nervios el día de hoy.
Otra traviesa sonrisa se apodero de los labios de Elizabeth al terminar su última oración, provocando en él una oleada de felicidad en su interior.
Admitiendo que nunca le había parecido tan delirantemente cautivante como hasta este momento.
Y tal vez él nunca podría explicarle con palabras lo que ella le hacía sentir. Pero al menos podía demostrárselo desde ahora en adelante.
Ya que Fitzwilliam sabía, solo por ver aquella encantadora sonrisa en sus labios, que ella se merecía todo lo que él podía darle en la vida.
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¡Hola a Todos!, luego de varias semanas sin poder publicar por fin pude subir este capítulo. Solo espero que haya quedado bien, la verdad nunca he escrito sobre bodas y he asistido a muy pocas, así que tuve que poner a mi musa a trabajar más de lo normal para poder escribir este capítulo.
Y a los que piensan que esta historia está por terminar por la boda de Darcy y Lizzy, están equivocados. He dejado algunas cosas inconclusas (entre ellas a nuestro "querido Teniente Wickham"), así que esperen más capítulos pronto.
Quiero agradecer a todos los que han puesto esta historia en Follows y/o Favorites desde el capítulo anterior: ArchiEvansAlbarn, ElaResendizcullen, marian garciamenzoza3, nalalopez, nova por siempre y silvara16 a todos muchas gracias por leer.
Y a los que muy amablemente me dejaron su comentario, mes agradezco sus palabras, las cuales siempre me animan para seguir escribiendo:
Cullen-21-gladys: Gracias por seguir comentando, desde que vi la película del 2005 siempre me ha encantado describir ese intercambio de miradas entre Lizzy y Mr. Darcy. Espero que la historia te sigua gustando, vas a ver como poco a poco se van aclarando las cosas. Te mando un fuerte abrazo :D
Molita: Muchas gracias por tus constantes comentarios, me alegra saber que te sigua gustando la historia. He querido dejar a un lado al Teniente Wikcham, aunque espera su reaparición en los siguientes capítulos. Y se agradecen los abrazos de osos calurosos XD, más que nada porque aquí sigue haciendo demasiado frio, así que te mando tu respectivo abrazo de oso, nuevamente gracias por leer :D
ArchiEvansAlbarn: Gracias por animarte a comentar, siempre es agradable para mi saber que hay nuevos lectores que leen mi historia, y sobre todo saber qué es lo que más les gusta de ella. Te mando un fuerte abrazo hasta donde te encuentres.
LeCielVAN: ¡Hola Vane!, cuanto tiempo, no te preocupes por no poder leer los capítulos seguidos, entiendo que varios de nosotros no tenemos mucho tiempo para leer. Me alegra saber que la historia y como manejo a los personajes te siga gustando; y si, pretendo incluir algo de romance para Kitty en los próximos capítulos. Te mando un fuerte abrazo :)
Ela Resendiz cullen: ¡Hola!, gracias por animarte finalmente a comentar, me alegra saber que la historia y sobre todo este Mr. Darcy te gusten; y como tu dices, tal vez el Mr. Darcy de esta historia es un poco a diferente a los demás, pero es lo que la hace entretenida. Espero que leerte de nuevo pronto, te mando un fuerte abrazo hasta donde te encuentres.
Nova por siempre: ¡Hola que tal!, gracias por tu comentario, me agrada saber que el Mr. Darcy de mi historia, con todo y su personalidad arrolladora, te guste. Me alegra saber también que fui de ayuda para darte algo inspiración para seguir escribiendo ;). Y con respecto a Georgiana, no se me había ocurrido alguna pareja para ella, pero pensare en algo para los siguientes capítulos. Muchas gracias por leer, te mando un fuerte abrazo.
Sin nada más que decir, me despido.
¡Saludos!
Atte. Elizabeth Mustang
