Un paso.
-Malvados.
Otro paso.
-Los odio.
Otro paso.
- ¡Son un montón de… CACA!
Grito la pelinegra de siete años de edad al océano, con los nudillos blancos y el ceño fruncido con algunas lágrimas amenazando con caer. Tras terminar su berrinche reviso su rodilla, notando que la sangre que antes cubría su pierna y que había salido a cantaros se encontraba seca ahora, su short rojo ahora estaba rasgado de varias partes y la blusa que antes había sido de un pulcro blanco estaba llena de barro, se encontraba cansada y los pies le dolían, al haber perdido una de sus sandalias había optado por andar descalza y ahora lo lamentaba, pues sus piecitos se encontraban todos lastimados.
-Te juro que escuche algo…
Dio un pequeño salto y busco donde esconderse, optando por un pequeño espacio en la base del acantilado en aquella playa rocosa. No tardo el desértico paisaje ser interrumpido por la aparición de dos marines, uno mayor cargando una buena cantidad de leña y el otro era de rango bajo, que buscaba por todos lados el origen de aquel grito.
-Pues no sé tú, pero yo no veo nada, ¿Qué esperabas encontrar en una isla desierta?
-Tal vez fue mi imaginación – se rasco dudoso uno de los hombres, dándole razón a su compañero – pero estoy seguro que…
-No te emociones grumete – le regaño con un golpe el mayor – no te quieras lucir por que fuiste suertudo al acompañar al "puño", Garp.
Tras eso ambos abandonaron el lugar, pero lamentablemente Rouge ya le había causado algo de curiosidad ambos hombres, había llegado a escuchar aquel nombre de los labios de sus papás y… le pareció interesante.
Con mucho cuidado de ser vista siguió al par de hombres hasta un claro en medio del bosque de la isla, donde se podía ver el barco en la orilla y se encontraba la tripulación sentada, prendiendo el fuego y preparando la comida. Entre la multitud se mostró un hombre bastante alto y fuerte, con piel tostada y el cabello completamente blanco, por algún motivo le llamo la atención sobre todos, o al menos eso fue hasta que una cacerola es destapada revelando su humeante y delicioso aroma y haciendo que el estómago de la niña ruja y su mente quede hipnotizada.
-… y entonces le dice: es que su perro se comió al mío y se le atoro.
-Jajajajajaja – tal vez contar un chiste en plena comida al vicealmirante fue mala idea, pues no fue extraño que todos terminaran bañados en comida masticada.
-Señor Garp, es un asco, límpiese por favor.
-Claro, claro – respondió el mayor y tras buscar tomo el primer trapo que se encontró, tras limpiarse noto que se encontraba completamente sucio y parecía ser ligeramente más pesado – valla, creo que lo deje muy sucio.
- ¡Tonto! – grito la niña que había terminado siendo utilizada como servilleta cuando intento acercarse a robar algo de comida, aun así, no dudo en lanzar una fuerte patada al hombre.
Todos quedaron sorprendidos cuando el hombre quedo varios metros atrás con una marca humeante al costado de su cabeza y la pierna ahora negra de la niña que regresaba lentamente a la normalidad. El anciano se sacudió la cabeza para revisar si estaba viendo bien pues muy raramente se encontraban niños que podían dominar a esa edad el haki.
-Am, pequeña… - Fue un rugido el que interrumpió el comentario de uno de los marines.
-Buuaaahhhhh – Empezó a llorar la pequeña abrazándose de cunclillas, recargando su cabeza en sus rodillas – Los odio… los…
Nadie sabía que hacer al respecto, la mayoría no tenía hijos y los que sí, los veían pocas veces debido a su trabajo, fue Garp quien decidió abrazar a la pequeña hasta que ella decidiera que era suficiente, fueron alrededor de diez minutos cuando ella empezó a dar los últimos sollozos.
- ¿Mejor?
-Sí señor, perdón señor.
- ¿" Señor"? ¿Por qué de repente tan formal? – dijo sonriente Garp - ¿Por qué no mejor… Abuelo Garp?
-Sí, Abuelo Garp – si te fijabas podías escuchar el corazón derretirse de aquel anciano.
- ¿Tienes hambre, preciosa? – pregunto acariciando su cabello.
La niña no contesto, solo asintió suavemente, ya con eso se había ganado el cariño del mayor y le dieron una porción de aquel delicioso platillo. La tarde paso tranquila y todos se divirtieron con la presencia de la pequeña, burlándose de ella y ella se burló de ellos con pequeñas bromas, fue cuando las primeras estrellas aparecieron en el cielo que la niña callo dormida en el regazo del vicealmirante.
-Que preciosura, me recuerda a mi hija – comento uno de los hombres.
-A mí me recuerda a alguien más… - comento Garp mirando esas pequeñas mejillas regordetas.
-Sería bueno llevarla a una cama, ¿Cómo habrá llegado aquí? – pregunto el mismo que la había escuchado en la playa.
Nadie podía responder aquella pregunta, mientras la pequeña solo se revolvió y el vicealmirante la abrazo a el.
-¡Rouge!
Todos se pusieron alerta con ese grito, tomaron sus armas y apuntaron a todas partes, fue un rato de silencio después de aquel grito hasta que se vio una gran masa caer cerca con una gran velocidad. Todos brincaron sorprendidos por el estruendo de aquel cuerpo caer, notando como un sujeto con sombrero de paja se levantaba.
-Es Monkey D Luffy, el rey pirata – Señalo uno de los de menor rango.
-Amigo – grito el pirata acercándose a un marino invadiendo completamente su espacio personal - ¿Ha visto … a? Es así, y… y tiene dos ojos, y… y una boca, y cabello – empezó a preguntar señalando cada parte de su cuerpo con desesperación – Ah, y una nariz.
-Creo que todos tenemos eso, señor- comento nervioso el marino.
-Si serás idiota Luffy, nadie te entendió – Dijo una voz femenina adentrándose al grupo de hombres, Nami estaba acompañada por la mitad de sus camaradas y Ace, dejando a los niños en el barco con la otra mitad.
-Pero…
- ¿Qué está pasando aquí? – hablo con autoridad Garp, levantándose de donde estaba y llevando en brazos a la niña.
-Mi bebe – dijo Nami olvidándose del regaño a su esposo y fue corriendo hacia el anciano, intentando tomar a la niña.
-No – dijo el anciano alejando a la pequeña de la mujer – no – volvió a repetir cuando ella repitió su intento y, para resumir, cada vez que la peli naranja estiraba sus brazos para tomarla él la alejaba.
-Mm – se quejó la niña, todos se congelaron al ver abrir sus ojos - ¿Mami? ¿papi? ¿Ace? ¡Ace!
Grito la niña, y enseguida brinco hacia su hermano dándole un buen gancho derecho directo al ojo.
- ¿Qué te pasa enana? – dijo molesto el niño alejándola con un empujón.
-Me tiraste a un sótano (caverna vertical) y me dejaste abandonada en esta isla, desde antier – le reclamo a su hermano - ¡Tonto!
-Es que se me olvido – se "defendió" el niño - Pero no te paso nada, así que todo está bien.
Nami solo pudo suspirar cansada, masajeándose la frente, la niña parecía hervir del enojo o tal vez estaba a punto de activar su Haki, todos miraban intrigados la escena, el niño alzaba las manos en señal de que se rendía, y Luffy reía.
- ¿Tardaron tres días en regresar por ella? – pregunto el viejo – Espera, ¿ese par son mis bisnietos?
-Shishishi Si y si abuelo – dijo el moreno más sonriente que nunca.
-Niños, él es el vicealmirante, Monkey D Garp – llamo la peli naranja a ambos para que les prestara atención – su bisabuelo, ellos son Rouge y Ace, Garp, sus bisnietos.
Ambos niños se miraron como intentando comunicarse sin entender lo que había dicho su madre.
- ¡Abuelo Garp!
- ¿Bisabuelo?
Fue la niña quien brinco hacia los brazos del hombre para darle un gran abrazo, por otro lado, el pequeño Ace se acercó dudoso mirando curioso al canoso, el mayor al darse cuenta de esto agarra al pequeño con el otro brazo uniéndolo al abrazo de oso que tenía con la niña.
