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-Quédate Conmigo-
Summary: Elizabeth Bennet trata de ayudar a su hermana de escapar de su compromiso con su pretensioso primo. Sin embargo, ¿acaso una mujer sin dinero puede elegir con quien casarse en pleno siglo XIX?... ¿y si durante su plan, consigue la ayuda de un singular cómplice?
Nota del Autor: Los personajes de Orgullo y Prejuicio no me pertenecen, solo hago esta historia con fines de entretenimiento.
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-Capítulo 19. Diseñados Para Estar Juntos-
― Fitzwilliam.
Darcy escuchó su suave voz a su lado, provocando que su mirada se apartara de la docena de bailarines en el centro del salón y se concentrara en ella.
A él le encantaba oír el sonido de su nombre a través de sus labios, ella siempre le daba un acento diferente, como si estuviera acompañado de una dulce melodía; provocando que su nombre tan inflexible y formal, cambiara a uno mucho más ligero, a uno más lleno de vida.
― Hmmm ―Fitzwilliam tarareo levemente mientras acercaba su cabeza a la de ella, tratando de concentrarse cuando uno de los invitados paso en frente a ellos y les dedico un saludo.
Darcy solo pudo regresarle el saludo al caballero con una ligera inclinación de cabeza, sabiendo que estaba demasiado distraído para poder atender los formalismos convencionales que las reuniones londinenses ameritaban. Él simplemente no podía ignorar la agradable sensación del aliento de ella contra su mejilla, o las suaves puntas de su cabello castaño rozando provocativamente en la piel desnuda en su cuello.
― Creo que he tenido suficiente de bailes de salón, tés insípidos y platicas triviales, ¿Qué deberíamos hacer ahora? ―le pregunto Elizabeth en voz baja segundos después, con aquel toque de rebeldía que a él tanto le encantaba.
Él se habría encogió los hombros ante su pregunta en el pasado, siendo la respuesta más fácil. Sin embargo, no se había casado con Elizabeth para ser el viejo Fitzwilliam otra vez, él que era demasiado introvertido para decirle a ella todos sus pensamientos y demostrarle cada uno de sus sentimientos.
Ahora, él quería ser un nuevo y mejor hombre para ella, y estaba comprometido a lograrlo.
― Aunque no soy un aficionado a los bailes de salón, me atrevería a decir que es una velada más que agradable ―Darcy hizo una pequeña pausa para verla nuevamente― más contigo a mi lado, Elizabeth.
Y después de un instante, Fitzwilliam pudo observar la reacción que esperaba en ella, percibiendo aquel encantador tinte rojizo en sus mejillas cada vez que lograba sorprenderla.
― Al menos tu primo está teniendo suerte esta noche ―le comento Elizabeth cambiando de tema sutilmente, mientras que sus ojos se posaban en los dos caballeros a un par de metros de ellos.
Fitzwilliam guio su mirada hacia donde Elizabeth estaba viendo, encontrándose con su primo, el cual hablaba efusivamente con uno de los generales situados en la capital.
Richard había llegado a Londres un par de días atrás, argumentando que dos meses y medio era suficiente tiempo para gozar de una digna luna de miel; trayendo consigo algunos asuntos de trabajo que no se podían posponer más, en los cuales Darcy tenía que estar presente.
Por lo que ahora, su primo los había acompañado a una de las reuniones donde el reciente matrimonio Darcy era el tema principal de la noche, en la cual más la mitad de los invitados sentían curiosidad por conocer a la nueva Señora Darcy. Sin embargo, a Elizabeth parecía no importarle ser el centro de atención de la velada, y lo demostraba con cada dama o caballero con el que hablaba.
― No todos los días tienes la suerte de encontrarte a alguien tan entusiasmado como Richard por las invasiones napoleónicas en el sur de Europa ―le declaro Fitzwilliam con una media sonrisa en el rostro, sin evitar la tentación de recurrir al sarcasmo cuando se trataba de su primo y su pasión por los asuntos de guerra.
― Solo espero que su siguiente conversación sea con una bella joven y no con otro militar veterano ―le dijo Elizabeth con voz risueña momentos después, recalcando la clara incapacidad de Richard de mantener una conversación decente con las jóvenes de la velada.
Él la miro entretenido por su comentario, sintiendo como los latidos de su corazón involuntariamente se aceleraban al observar como aparecía aquel brillo travieso en sus ojos, a la par de una sonrisa rebelde en sus labios, mientras las pláticas de los demás invitados los envolvían provocando un cálido silencio entre ambos.
Darcy estaba más que agradecido por tenerla a su lado, y de que no se encontraban aquí como conocidos o como simples amigos. Ahora, ella era suya y eso le encantaba.
Y después de experimentar un ataque de valor inesperado, Fitzwilliam tiro de su mano lo suficiente para que los dedos de ella se liberaran de alrededor de su brazo, capturándola en el proceso; amando la nueva sensación de su piel suave contra su mano.
Al instante, la sintió tensarse a su lado, pero después de algunos segundos ella finalmente se relajó.
Elizabeth dedico una fascinante mirada mientras aumentaba la presión en sus manos, aferrándose a la agradable sensación de contacto entre ellos.
Y luego de un cómodo silencio entre ambos, Fitzwilliam por fin hablo― ¿Por qué seguimos aquí?
―¿Qué? ―ella parpadeo al escucharlo, visiblemente sorprendida por las repentinas palabras de su marido.
Una sonrisa se deslizo sobre los labios de él, mientras que sus ojos se iluminaron por la llegada de una nueva idea. Y de un instante a otro, Fitzwilliam capturo los labios de su esposa en un corto beso antes emprender diligentemente el camino hacia la salida.
Ella lo siguió frunciendo el ceño con una pizca de curiosidad en su mirada, aun sorprendida por el repentino cambio en su marido― ¿Qué haces?
― Nos vamos ―él le respondió con el rostro iluminado como un niño pequeño. Aumentando la presión de su agarre en su mano mientras la llevaba a través de las parejas de bailes y los grupos de invitados en el centro del salón.
Darcy miro hacia atrás por un instante, justo a tiempo para poder alcanzar ver la expresión de total curiosidad y confusión que se reflejó en el rostro de su esposa. No obstante, las dos emociones fueron rápidamente enmascaradas por una expresión tranquila cuando los indiscretos ojos de los invitados se posaron sobre ella.
― ¿A dónde van? ―les pregunto Richard enteramente sorprendido, parpadeando varias veces con su copa de brandy en la mano al verlos pasar de largo frente a él.
― Afuera ―Darcy simplemente respondió con una expresión divertida en el rosto, mientras que Richard les enviaba una mirada desconcentrada a ambos, a mismo tiempo que Elizabeth encogía los hombros ante la expresión de sorpresa de su primo.
Fitzwilliam podía sentir perfectamente los ojos curiosos de Elizabeth en su espalda, sin embargo, no volteo a verla hasta que llegaron al carruaje y se alejaron completamente del bullicio de la fiesta.
― ¿Ahora me dirás que fue todo eso? ―le cuestiono finalmente ella al subir al carruaje, mientras su mirada se posaba en su marido en espera de una respuesta.
Darcy le dedico un ligero encogimiento de hombros mientras tomaba asiento a su lado.
Al principio, solo había sido el impulso el que lo había conducido a sacarlos de aquella tediosa reunión; sin embargo, ahora que lo analizaba con detenimiento, había sido su necesidad de ver a Elizabeth feliz. Con el auténtico anhelo en su mente de merecer cada una de sus encantadoras sonrisas.
― Simplemente quería estar a solas con mi esposa ―le respondió finalmente él con una media sonrisa en los labios, volviendo a tomar su mano contra la suya y depositar un corto beso en ella.
― Es la primera vez que te veo hacer algo así ―le comento Elizabeth regresándole la sonrisa, con un toque divertido en su voz― me pregunto, ¿Qué otras cosas eres capaz de hacer?
― No tienes idea ―le advirtió él con una de sus cejas levantadas, acercando su rostro al de ella.
Sintiendo instantes después como su aliento era retenido en su garganta por la nueva cercanía entre ambos, mientas contemplaba cada uno de los detalles de ella al mirarla. Desde las encantadoras pecas en sus mejillas, hasta los mechones de cabello castaño que se balanceaban sobre su frente, y por supuesto, de la suave piel de su labios.
Instintivamente, él paso la lengua por sus labios, queriendo desesperadamente inclinarse hacia adelante y besarla de nuevo.
Sin embargo, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió sus delicados brazos envolverse alrededor de su cuello, disminuyendo más la distancia entre ellos.
Fitzwilliam se inclinó hacia ella, capturando con suavidad su mano libre en el proceso. Sintiendo como su suave cabello acariciaba su rostro nuevamente.
Elizabeth dejo escapar una ligera risa de alegría cuando su marido poso su mano en su cintura, provocando que él también se riera.
Al igual que él, ella no dejaba de mirarlo. Como si también quisiese aferrarse a la sensación de cercanía entre ellos. Y luego de unos segundos, Fitzwilliam pudo observar aquel brillo sugerente en sus ojos, sabiendo exactamente lo que significa.
Sintiendo como su aliento finalmente se congelaba cuando sus cálidos labios se encontraron con los suyos por segunda ocasión. Y por un instante, se olvidó de cerrar los ojos, percibiendo como su respiración volvía a entrecortarse al contemplarla.
Ella nunca se había visto tan hermosa para él hasta este momento, con los ojos brillantes de felicidad y una sonrisa verdaderamente alegre mientras lo besaba.
Fitzwilliam no pudo evitar que su sonrisa se extendiera por toda su rostro tan pronto ella se retiró.
― Quizás deberíamos seguir en nuestra habitación ―Elizabeth le sugirió cuando el carruaje dejo de moverse, tirando de su brazo hacia afuera de coche.
Fitzwilliam la siguió de buena gana, sabiendo que ella seguía sorprendiéndole con cada día que pasaba a su lado.
― Señor Darcy, Señora Darcy. Me alegra que estén de regreso ―la amable voz de la ama de llaves los detuvo en seco en su camino hacia la alcoba minutos después, provocando que se quedaran a solo un par te pasos de las escaleras principales.
― Señora Wilson, dígame ¿En qué puedo ayudarla? ―le cuestiono Fitzwilliam sin que la expresión risueña en su rostro desapareciera, en la espera a que su ama de llaves hablara.
― Hace un par de horas llego correspondencia para la Señora, viene desde Netherfield ―le explico la mujer, acercándose a Elizabeth para entregarle una carta.
― Seguramente es de Jane ―murmullo Elizabeth con un tono de entusiasmo en su voz, mientras sostenía la carta entre sus manos.
― Gracias Señora Wilson, puede retirarse.
Después de quedarse solos, Fitzwilliam capturo la mano de Elizabeth nuevamente y le dio un ligero apretón, en un intento de llamar su atención y seguir con su camino hacia el segundo piso. Sin embargo, ella lo miro con sorpresa durante un segundo, antes de sonreírle y soltarse de su agarre.
― ¿La leerás ahora? ―le pregunto él con un ligero tono de reproche en sus palabras.
― Solo tardaré unos minutos ―le aseguro ella, levantando una de sus cejas de manera traviesa, sin atreverse a romper esa mirada burlona cuando emprendió su camino hacia el despacho, sofocando una de sus sonrisas en la mejilla de su marido antes de dejarlo solo al pie de las escaleras.
Fitzwilliam sabía que las posibilidades de negarle algo a Elizabeth eran poco factibles para él, ya que se había enterado desde mucho tiempo atrás que era muy difícil decirle que no a ella.
― Solo unos minutos ―le declaro finalmente Darcy siguiéndola al despacho, cerrando la puerta tras de sí para que tuvieran un poco de privacidad; mientras que esperaba pacientemente que su esposa terminara de leer la carta de la Señora Bingley.
Y luego de unos momentos, la expresión de Elizabeth cambio frente a él, al mismo tiempo que un gesto de dolor invadió su cara.
Al ver la angustia en todos los rasgos de su esposa, Fitzwilliam se sobresaltó. Solo ponía suponer que la causa del estado actual de Elizabeth era la noticia que había residido en la carta de su hermana.
― Lydia… ―dijo Elizabeth con voz entrecortada luego de unos segundos, aun sin voltear a verlo, con los ojos clavados en la pedazo de papel entre sus manos.
Él entro en pánico al escucharla. La explicación más probable para la angustia en la voz de Elizabeth podría ser la muerte de un familiar, en este caso de su hermana menor. Sin embargo, espero a que ella terminara de hablar.
― Mi hermana ha abandonado a los Foster en Brighton… ―el explico ella de manera irregular― se ha escapado…. Junto con el Señor Wickham… la hemos perdido para siempre…
Fitzwilliam se quedó estático al escuchar las palabras de Elizabeth y reconocer aquel nombre, sintiendo como la cabeza comenzaba a darle vueltas y la rabia empezaba a invadirlo.
Al ver a Elizabeth llorar tan inconsolablemente, lamentándose por el comportamiento imprudente de su hermana menor lo lleno de impotencia. Había sido su error… él había permitido que aquel canalla tuviera a libertad de seducir a otras jóvenes, después de haber herido el corazón de su hermana.
Y ahora, Wickham había dañado a otra familia, a la familia de la mujer que tanto amaba y había jurado proteger en el altar.
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Hola de nuevo, no quería regresar a clases sin subir este capítulo. Sé que la fuga de Lydia y Wickham es algo muy utilizado en los Fics y carece de originalidad, sin embargo, tengo planeado otro desenlace para nuestro "querido Teniente". Además, hay que recordar que Lizzy y Darcy ya están casados, así que la historia se desenvolverá de diferente manera.
Nuevamente, quiero agradecer a las personas que agregaron esta historia a sus favorites y/o follows: Ariana Dorea Potter, borntofly-butstill-unwritten, krobellus y Sheenaggp11.
Y a los lectores que muy amablemente me dejaron su comentario en el capítulo anterior, muchas gracias por sus palabras, siempre se agradecen sus reviews ;)
Trini: Muchas gracias por leer y dejar un comentario en cada capítulo que lees, la verdad agradezco que me digan que les gusta de la historia y que opinión tienen de ella :D, solo espero que cuando llegues a este capítulo te sigua gustando. Y respondiendo a tu pregunta, yo soy de norte de México (justo a un lado de EUA), por lo que España me queda un poco lejos XD. Espero poder leerte luego, te mando un fuerte abrazo hasta donde te encuentres.
Nova por siempre: Gracias por seguir comentando ;). Creo que a más de uno se sorprendió el capítulo anterior al igual que a ti, la verdad ya quería escribir sobre la boda de Darcy y Lizzy, ya que después de esto la historia va a cambiar un poquito por la intromisión de Wickham. Espero que este capítulo sea de tu agrado como el anterior, y con respecto a Georgiana, ya pensare algo para ella para el futuro. Nuevamente muchas gracias por leer, te mando un fuerte abrazo :D
Molita: Muchas gracias por seguir leyendo, como veras poco a poco voy introduciendo a Wickham a la historia, es uno de mis antagonistas favoritos del libro (aparte de Caroline y Lady Catherine) y me gusta utilizarlo en mis Fics. Me alegra saber que el capítulo anterior te gustara, la verdad no me canso de escribir de Darcy y Lizzy, y mi musa lo sabe. Te mando un fuerte abrazo de oso :D (Aquí aunque ya es primavera el frio sigue, así que cualquier tipo de abrazo se agradece XD).
Cullen-21-gladys: Gracias por tu fiel comentario, me alegra que te gustara el anterior capítulo :D, siempre quise escribir sobre los pensamientos de Darcy y Lizzy en su boda. En los siguientes capítulos comenzare a bordar sobre la vida de casados de los dos, aunque con algunas intervenciones de nuestros queridos antagonistas. Espero leerte luego, te mando un fuerte abrazo.
Sin nada más que decir, me despido.
¡Saludos!
Atte. Elizabeth Mustang
