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-Quédate Conmigo-

Summary: Elizabeth Bennet trata de ayudar a su hermana de escapar de su compromiso con su pretensioso primo. Sin embargo, ¿acaso una mujer sin dinero puede elegir con quien casarse en pleno siglo XIX?... ¿y si durante su plan, consigue la ayuda de un singular cómplice?

Nota del Autor: Los personajes de Orgullo y Prejuicio no me pertenecen, solo hago esta historia con fines de entretenimiento.


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-Capítulo 20. Cuando Estas a mi Lado-

Luego de pasar varias horas paseándose y atormentándose sola en su alcoba, Elizabeth finalmente decidió bajar a la sala de estar de su casa en Londres, posándose enfrente de la ventada que daba hacia la entrada principal mientras esperaba inquieta el regreso de su marido.

Habían trascurrido cinco días desde que la carta de Jane llego a sus manos con la fatídica noticia de la fuga de Lydia, siendo esos mismos cincos días en los que Fitzwilliam y su tío habían estado buscando a su hermana y al Teniente Wickham por toda la capital. Ahora, solo esperaba que la última pista que su marido había conseguido los condujera finalmente hacia ellos.

Ella podía sentir como sus mejillas seguían humedecidas por llorar durante toda la tarde, mientras que su cabello era todo un lio de rizos castaños desordenados sobre su cabeza; sin embargo, su aspecto era lo que menos le preocupaba en estos momentos, ya que lo único que quería era que Lydia regresara sana y salva a casa.

Sintiendo como minutos después una sutil sonrisa se apoderaba de sus labios al observar a su marido atravesar la entrada principal en compañía de su primo.

Sin poder detener el innato impulso de sus pies, Elizabeth se dirigió rápidamente a la entrada de la sala, donde pudo escuchar claramente la voz del Coronel del otro lado de la puerta.

― Aun tienes a una hermana que depende de ti, y a una bella y joven esposa que te espera todas las noches. Estas cometiendo toda una locura Fitz, deberías de buscar otra solución y…

― No existe otra solución, Richard ―Darcy le interrumpió con voz solemne, deteniéndose en el centro del pasillo para observar a su primo― además, ya todo está acordado, no puedo dar marcha atrás y acobardarme de mi decisión.

― Fitzwilliam…

Ambos caballeros voltearon sorprendidos hacia la entrada de la sala al escucharla, dejando de lado la conversación que había entre ellos.

― ¿Pudieron encontrar a Lydia? ―ella les pregunto rápidamente, con la esperanza de obtener buenas noticias de su hermana menor.

Tanto Darcy como Richard intercambiaron miradas de indecisión por algunos segundos, sin que ninguno contestara su pregunta.

― Fitzwilliam… –Elizabeth insistió con un tono más defensivo, en la espera de alguna respuesta por parte de su marido― ¿Lydia se encuentra bien?, ¿Le pasó algo a ella?

– Los dejare solos para que puedan hablar en privado ―Richard les informo luego de otro corto silencio entre los tres, sin poder eliminar la inquietud que se había instalado en su voz― con tu permiso, querida prima.

Cuando Richard finalmente abandono el lugar, Elizabeth sintió como el pánico la invadía al ver la expresión contrariada en el rostro de su marido, sabiendo que había algo en su mirada que no le gustaba.

Elizabeth odiaba ver a un Fitzwilliam como este, tan reservado, retraído y arrogante con ella.

Parecía que él se tambaleaba entre la ira y la frustración, y ella simplemente no podía encontrar el por qué.

― Señora Wilson, ¿puede subir a la recamara un poco de té y láudano para la Señora Darcy? –Fitzwilliam se dirigió a la ama de llaves que acababa de bajar por las escaleras, sin retirar la mirada de su esposa.

― Enseguida Señor Darcy.

― Ven conmigo Elizabeth –él le solicito cuando ambos se quedaron solos, sin cambiar la expresión de intranquilidad en su rostro al tomar su mano para emprender el camino hacia el segundo piso en silencio.

Ella lo miro confundida por su extraña actitud, mientras estudiaba cada uno de sus movimientos durante su camino hacia la habitación que ambos compartían; sin encontrar la fuerza necesaria en esos momentos para preguntarle lo que había pasado, temiendo por la seguridad y la salud de su hermana menor.

― Por favor dime que es lo que está pasando, ¿Encontraron a Lydia?, ¿ella está bien?

Elizabeth se atrevió a preguntarle cuando finalmente llegaron a la alcoba, mientras tomaba asiento en la cama y esperaba alguna respuesta por parte de él.

― Tu hermana se encuentra en la casa de tus tíos en estos momentos―le respondió Darcy luego de algunos segundos, sin que la aflicción se fuera completamente de su mirada― el Señor Gardiner y yo los encontramos tratando de huir de la capital esta tarde.

― Entonces todo salió bien, ¿no es así? ―ella le cuestiono con un ligero tinte de esperanza en su voz, sintiendo como una parte de su preocupación se disipaba por completo de su cuerpo― los encontraron, ahora solo queda que el Teniente Wickham se case con ella para que todo se solucione.

― No es tan fácil como parece, Elizabeth…

Fitzwilliam le comento haciendo una pausa, tomándola suavemente de las manos antes de continuar.

― Debido a algunos altercados que tuve con el Teniente Wickham en el pasado, y a su falta de decoro al no querer corresponderle a tu hermana, he decidido enfrentarme en duelo con él.

Elizabeth sintió como una sensación pesadez se apodero de su pecho al escuchar las últimas palabras de su marido, mientras que la angustia volvía a invadirla.

― ¡No… Fitzwilliam tu no… tú no puedes hacerlo!

― Elizabeth tranquila, escúchame por favor ―Darcy trato de calmarla sosteniéndola de los hombros para que lo viera a los ojos― todo va a salir bien, no tienes nada de qué preocuparte.

Elizabeth no pudo hacer otra cosa que negar frenéticamente con la cabeza al escucharlo, sintiendo como otra ola de miedo se apoderaba de ella, mientras que las lágrimas volvían a recorrer sus mejillas. Aun sin poder entender enteramente lo que estaba pasando, de cómo las cosas se habían complicado de esa manera en tan solo unos minutos.

― Lo siento, pero tengo que hacerlo.

Darcy le susurro manteniendo un tono suave al hablar.

― No lo entiendo… ¿Por qué tienes que hacer algo así? ―le cuestiono ella con voz temblorosa, mientras que sus ojos volvían a llenarse involuntariamente de lágrimas.

― No es la primera vez que Wickham intenta persuadir a una joven para fugarse ―le explico Fitzwilliam después de una larga pausa.

Ella le dedico una mirada confusa por sus palabras, mientras que observaba como la frustración volvía a apoderarse del rostro de su mirado.

― Wickham sabía que mi hermana iba a heredar una gran cantidad de dinero al casarse, por lo que intento convencerla de fugarse con él en el pasado; por suerte no tuvo éxito aquella vez.

Elizabeth se paralizo por completo al escucharlo, aun sin poder creer que una joven tan tierna e inocente como Georgiana hubiera sido víctima del mismo engaño por parte del Teniente Wikcham.

― No puedo creerlo. ¿Cómo esta ella ahora?, ¿Se encuentra mejor?

― Ella se siente mucho mejor ahora, aunque todavía tiene el corazón roto. Nada que el tiempo no pueda curar.

Aquellas palabras retumbaron en la mente de Elizabeth durante algunos segundos. Sin poder imaginar el dolor de Georgiana por el engaño de Wickham en ese momento, el mismo dolor que seguramente sentiría Lydia al enterarse de que él no quería a casarse con ella.

― ¿Por eso quieres combatir con él? ―le pregunto Elizabeth con una mezcla de pánico y confusión en su voz― ¿por lo que el Teniente Wickham le hizo a tu hermana?

― Por lo que le hizo a mi hermana, y por lo que le hizo a tu familia. De cierta forma, yo soy el culpable de todo esto.

― ¡Pero si Lydia fue quien decidió irse con él, no tienes la culpa de esto Fitzwilliam!

Le declaro Elizabeth tratando de persuadirlo, sin embargo, el sonido de llamada en la puerta los interrumpió; provocando que Darcy se levantara de su lugar y fuera atender a la criada que se encontraba afuera de la habitación, regresando luego de algunos segundos con una taza de té humeante.

― Tomate esto Elizabeth, te ayudara a relajarte.

Ella se quedó mirando la taza de té durante unos instantes, aun aturdida por todo lo sucedido, disfrutando de la efímera sensación de calidez cuando sostuvo la taza caliente entre sus manos.

Tomando finalmente un sorbo de la infusión momentos después, haciendo una mueca por el sabor amargo del láudano antes de tomar otro sorbo y abandonar la taza en la mesita junto a la cama.

Él suavemente la acostó sobre su regazo, mientras frotaba ligeramente el espacio libre en su espalda, envolviéndola entre sus brazos para tranquilizarla.

―Ahora entiendo porque lo odiabas tanto. Recuerdo cuando nos encontramos con el Teniente Wickham en aquel baile, te veías muy celoso cuando hable con él ―Elizabeth le comento minutos después, sintiendo como el té y el láudano poco a poco empiezan a hacer un efecto tranquilizante en ella.

Por lo menos por algunos momentos, Elizabeth quería sentir lo que era tener una conversación normal con su marido otra vez. Ella sabía que solo era un alivio temporal de la tristeza y la ansiedad que la invadía, sin embargo, era agradable para ella fingir por algunos minutos que las cosas estaban bien y que todo se había arreglado.

― ¿Se me notaba demasiado? ―le pregunto él con un tono de ironía en su voz. Observando como una pequeña sonrisa que se apoderaba de los labios de su esposa.

Percatándose instantes después como aquel encantador brillo entusiasta se instalaba nuevamente en sus ojos.

― Sí, demasiado ―le afirmo Elizabeth con un toque de alegría al hablar― cuando te conocí, nunca pensé que fueras del tipo de hombre celoso.

Fitzwilliam se río suavemente por sus palabras, siendo la risa más clara y genuina que ella había escuchado de él.

Reconociendo que todo era mucho mejor para ella cuando él estaba a su lado.

― Él estuvo cortejándote enfrente mía y al parecer tú le correspondías, ¿te parece poco para no estar celoso? ―le cuestiono él instantes después, levantando una de sus cejas mientras la observaba entretenido; sintiendo como poco a poco la tensión en el cuerpo de su esposa se disipaba.

Convencido de que Elizabeth seguía sorprendiéndolo cada vez que ella se encontraba a su lado.

Y luego de algunos minutos entre sus brazos, ella no pudo evitar sentir una sensación de plenitud florecer en su pecho por su cercanía; aun con lo ocurrido con el Teniente Wickham, ella sentía como su sonrisa seguía persistente en sus labios, y como cada pulgada de su piel hormigueaba, especialmente por donde los brazos de Fitzwilliam la abrazaban, acercándola un poco más hacia él cada vez.

― En realidad nunca estuve interesada en el Teniente Wikcham, –le confeso Elizabeth luego de una corta pausa entre ellos― estaba más preocupada por ayudar a Jane a librarse de su compromiso con nuestro primo en esos momentos.

― Y lo lograste, gracias a ti ahora tu hermana está casada con un buen hombre ―le aseguro Fitzwilliam apretándola más contra su pecho, pudiendo percibir el aroma a lavanda de su cabello que a él tanto le encantaba.

Poco a poco, él empezó a enredar sus dedos en el cabello de su esposa, depositando suaves besos sobre sus mejillas mientras el silencio volvía a invadirlos.

Elizabeth casi se había olvidado de todo lo sucedido, mientras que sus ojos empezaban a cerrarse lentamente por la calidez de sus caricias.

Sin embargo, después de unos minutos ella levanto la cabeza para mirarlo detenidamente, ocasionando que Fitzwilliam se percatara de como la preocupación se instalaba nuevamente en el rostro de su esposa.

― Por favor no lo hagas, no quiero que te pase algo si te llegas a enfrentar al Teniente Wickham. Por favor, no vayas… –Elizabeth le suplico con los ojos llenos de ansiedad, mientras apretaba su mano fuertemente contra la suya en un intento desesperado de asegurarse de que él seguía ahí, de que aún seguía a su lado.

Sorprendido por sus palabras, Darcy le dedico una sonrisa apacible, sin poder evitar que un toque de tristeza se alojara en su mirada.

― Me quedare contigo. ―le aseguro él con dulzura, posando suavemente su barbilla contra su cabello― Ahora, quiero que descanses un poco. Te prometo que estaré a tu lado cuando despiertes.

Fitzwilliam la atrajo hacía él en un nuevo abrazo, frotando tiernamente su mano a lo largo de su espalda para calmarla. Sin embargo, Elizabeth sabía que él le había dicho simplemente lo que ella necesitaba oír en estos momentos.

Lentamente las palabras se fueron extinguiéndose entre ellos, hasta que el silencio invadió nuevamente la habitación.

La calidez de Fitzwilliam eran tan reconfortante para Elizabeth, que provoco que sus ojos finalmente se cerraran por completo.

En ese momento ambos sintieron como si sus cuerpos encajaran a la perfección. Como si el hombro de ella fuera del tamaño perfecto para ajustarse con el brazo de él. Mientras que el cuerpo de Elizabeth se acomodaba fácilmente en su pecho.

― Perdóname Elizabeth ―Darcy le susurro suavemente mientras depositaba un corto beso en su frente, dejándola finalmente dormida sobre la cama.

Tenía que protegerla. Él quería que Elizabeth entendiera que no tenía ninguna razón para estar preocupada, deseaba que supiera que él siempre estaría aquí para ella; aun cuando posiblemente ya no regresaría a su lado.

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¡Hola!, la universidad por fin me dejo algo de tiempo para escribir (aunque solo tengo un par de días libres antes de entrar a clases de verano), así que aproveche para escribir y subir este capítulo; el cual, para ser sincera me costó mucho trabajo terminarlo, ya que no soy muy buena escribiendo drama, (si, prefiero mil veces más escribir romance, ¡yeah!).

Sin embargo, espero que este capítulo haya quedado a la altura de los anteriores. Sé que un duelo entre Darcy y Wickham puede ser desastroso para la historia, y ahora lo único que me queda por hacer es esperar a que mi musa escriba algo decente para el siguiente capítulo.

Quiero agradecer a todos los que leen y ponen esta historia en sus favorites y/o follows: Lizzie Darcy Daae, MabelCuenca, Miri Leyva, lluvia14, monseTS y Lys-Rose, gracias por leer.

Y a los que muy amablemente me dejan sus comentarios, muchas gracias, siempre son sus palabras las que me dan ánimos para seguir escribiendo:

Liz: ¡Hola Liz!, gracias por animarte a escribir. Me alegra que la personalidad que le he imprimido a Mr. Darcy en esta historia te guste, ya que a mí me hubiera gustado leer más sobre los pensamientos de él en libro. Espero que te sigua gustando la historia, te mando un abrazo hasta donde te encuentres.

Molita: Gracias por seguir comentando, me da gusto que existan lectores que han estado al pendiente de la historia desde el inicio. Y como bien dices, algo de intriga y suspenso es bueno para cualquier historia, pero vuelvo a repetir que lo mío es el romance XD. Espero que este y los siguientes capítulos te siguán gustando, te mando un fuerte abrazo de oso (ahora si caluroso, ya que el calor ya empezó por acá).

Cullen-21-gladys: Muchas gracias por seguir escribiendo, siempre es un gusto recibir en cada capítulo los comentarios o sugerencias de los que leen la historia. El Fic ha llegado el punto en donde un poco de drama y suspenso le viene bien, aunque sin dejar de lado el toque romántico. Espero que te sigua gustando la historia, te mando un fuerte abrazo hasta Republica Dominicana :D

Ga Darcy: ¡Hola de nuevo!, es toda una alegría volver a saber de ti. No te preocupes por no poder leer la historia, estamos igual, con la escuela yo también tengo poco tiempo libre, y tardo en subir los capítulos. Me alegra que este Mr. Darcy y la historia te siguán gustando, aunque vas a tener que esperar un par de capítulos más para conocer el desenlace de nuestro "querido" teniente. Te mando fuerte abrazo :)

Trini: Gracias por seguir comentando en cada capítulo, para mi es entretenido leer cada uno de tus reviews, solo espero que cuando llegues aquí la historia te sigua interesando. Y si, tanto Collins como Lady Catherine son insufribles, pero en este momento le toco a Wickham entrar en escena. Te mando un fuerte abrazo.

Lizzie Darcy Daae: ¡Hola que tal!, muchas gracias por leer y comentar en esta y en mi otra historia :). Al igual que tú a mí me encanta la pareja de Lizzy y Darcy, y escribir sobre ellos se ha vuelto más que un pasatiempo para mí. Me alegra que el capítulo de la boda te gustara, la verdad tenia mis dudas en escribirlo porque he asistido a muy pocas y no tenía mucho de donde inspirarme. Te mando un fuerte abrazo hasta donde te encuentres.

Mary-04: ¡Hola Mary!, gracias por escribir y por estar pendientes de mis historias. La duda que tienes te la aclarare en un mensaje privado, para poder explicártelo mejor. De nueva cuenta gracias por seguir mis historias, siempre es lindo saber que alguien lee y le gusta lo que uno escribe. Te mando un fuerte abrazo :)

Sin nada más que decir me despido.

¡Saludos!

Atte. Elizabeth Mustang