Capitulo 13: Ojos brillando

Fairy tail no me pertenece

POV Lucy

Tras recibir su marca, Tōru estubo revosante de felicidad, al igual que el resto del gremio, pues si bien aun no sabian mucho de el, lo acogieron con los brazos abierto. Su marca era dorada como su ojo y combinaba perfectamente con su pelaje nevado. Sin saber como se desato una fiesta de bienvenida, tanto por mi regreso como por la union de Tōru, aunque supongo que no se necesita mucho para organizar una fiesta en el gremio. La celebracion duro hasta pasada la media noche y muchos ya se habian excedido con el alcohol. Lisanna cargaba a un Natsu algo mareado hacia la salida, me pregunto si ya vivirian juntos...En una esquina Juvia era extremadamente cariñosa con Gray, el cual aceptaba las caricias sin ningun pesar...El maestro se encontraba en la pista bailando con Mira y a su lado Wendy se encontraba entre los brazos de Romeo al igual que Levy en los de Gajeel...Junto a la barra Cana habia retado a un concurso de bebido y Macao y Wakaba se encontraban en el suelo completamente derrotados. Solo Ghildarts y Tōru aguantaban pero el primero se habia retirado para dirigirse a la calle...Mientras tanto, mi pequeño compañero resistia perfectamente el alcohol, incluso mejor que Cana que comenzaba a mostrar cierto indicios de embriaguez...Todos disfrutaban el momento y yo senti cierta paz por volver a este lugar, con mi gente...mi familia.

Note como una persona se desliza en la silla a mi derecha, no habia sido la primera en acercarse. A pesar que disfrataba el momento, no me introduje completamente en la fiesta, preferia observarlo todo desde mi sitio, una silla en la parte izquierda del gremio con una iluminacion media producida por una vela y una mesa donde apoyar mi bebida. Me gire para recibir a mi acompañante y me sorprendi. Lanxus se vei perfecto a la luz de la vela. La forma de su rostro recibia cierta suavidad, siendo menos agresivo y duro. Sus ojos brillaban como nunca antes los vi brillar...a nadie. Su cabello se encontraba algo desordenado y un par de mechones caian sobre su rostro y su boca se torcia en una sonrisa que no terminaba de cuadar ya que no era muy habital en sus faciones, pero sincera y amable. Pude oler el alcohol de las bebidas pero no parecia borracho ...o no como cuando lo vi cuando llegue. Estaba aseado, sin duda se habia duchado y cambiado de ropa pero en que momento ocurrio no pude saberlo.

Su sonrisa se ensancho y me di cuenta que le observa embobada. Decidi comenzar una conversacion.

-Hola Lanxus

-Hola- Su voz estaba algo desgasta , incluso aspera, producto del alcohol que debio haber tomado durante mucho tiempo. Pero era alegre, amable, cariñosa y feliz. Estubimos en silencio durante algunos minutos pero no me importo, era agradable el silencio...Sin tener en cuenta que no sabia que decir. No era como con Levy a la cual conocia y sabia que temas tratar. Para mi sorpresa fue el quien rompio nuestro silencio.- Me alegro de que estes bien.

-Gr..gracias...

-Yo...yo..-Nunca imagine a Lanxus Dreyar tartamudear y disminuir el tono de su voz, sin duda, podia morir habiendo visto lo imposible. Tartamudeo un par de palabras mas en un susurro y haciendo acopio de valentia, con algo mas de fuerza me dijo- Yo guarde tus cosas.

-¿Mis cosas?

-Si...yo...despues de recibir tu carta, organizamos un funeral...y ...bueno tu casera iba a desacerse de tus pertenencias, ella iba a volver a alquilar la casa...asi que le pregunte si podia quedarmelas y no se nego. Yo...las tengo en mi casa...las guarde...-Mi corazon se salto un latido y me acorde de su declaracion de amor ante todo el gremio. Las mejillas comenzaron a arderme y mi corazon latio a mil por hora. Senti ternura, un estraño nudo en mi garganta que me impulsaba a abrazarlo y otro en mi estomago que me impedia moverme- Cuando puedas...puedes pasarte por mi casa para recogerlas...

-Eres muy amable por haber conservado mis pertenencias pero no creo poder recogerlas pronto. Sinceramente no se donde me voy a meter a mi y a Tōru, mucho menos a mis cosas...-Era algo que pensaba desde hace algunas horas ¿Donde iba a dormir? No tenia dinero y no sabia a donde ir. Pense en ir a un hotel, pero el problema del dinero me freno de nuevo.

-¿No tienes donde ir? -Quizas si le hubiera afectado un poco el acohol...

-Ya no tengo casa ¿recuerdas? Tu mismo me lo acabas de decir. Es mas, de camino aqui vi a una mujer y su hijo desde la ventana.

-Oh...si, claro...perdona...es solo que...no importa...¿Te gustaria venir a mi casa?- Esa pregunta me pillo con la guardia baja e pille una indirecta dentro de ella lo que hizo que mi cara tomara una tonalidad muy exacta al pelo de Erza. Cuando Lanxus se percato de su propuesta su rostro tomo un tono rojo mas oscuro que el mio-...No quise decir eso, quiero decir, no me importaria compartir mi cama con una mujer tan hermosa como tu pero...No quise decir eso, quiero decir, eres preciosa, pero yo no ...quiero decir..tengo otra habitacion en mi casa y bueno...yo queria decir...

-Me encantaria

-¿De verdad?-Yo solo asenti con una sonrisa en mi rostro pero me percate de mi pequeña problema el cual celebraba en la barra por haber derrotado a Cana mientras otros lo observaban asombrados por su victoria

-Oh ...pero, no puedo. No puedo dejar a Tōru solo y...

-No importa. No tengo problemas con los animales, o bueno dioses o animales que se transforman en hombre...

-¿De verdad no te importa que le lleve?

-En absoluto- Comenzaba a acostumbrarme a su sonrisa y antes de poder agradecerle, un pequño zorro se acerco tambaleandose hacia la mesa. Intento subirse a ellla de un salto, pero apenas logro alcanzar el borde y antes que se cayera lo recogi entre mis manos. Me sonreia abiertamente y pude ver que estaba bastante borracho, a pesar de estar acostumbrado a beber pues me confeso que la gente antes le adoraban mucho y le ofrecian constantemente reaglos, en particular sake. Supongo que no era tan facil vencer a Cana...

-Lucyyy, he ganado...hip...a Cana...hip...

-Lo vi Tōru, fue increible. ¿Por que no duermes un poco?

-Tienes razon...creo que voy a dormir ...hip...-Y entre mis brazos Morfeo le acogio en los suyos, proporcinandole la calma y paz que solo los niños cuando duermen pueden obtener.

-¿Te gustaria irte?

-¿No quieres disfrutar mas de la fiesta?

-No, iba a irme de todas formas. ¿Vamos?- se levanto con gracia y me ofrecio una mano para levantarme de la silla. Fue un acto muy caballeroso de su parte y que tome con mucho gusto. Su mano era suave y agradable, para nada asperas como me imagine pero fuerte y prudentes de no lastimarme. La sorpresa fue la pequeña descarga que me recorrio. Fue como un cosquilleo que atraveso las llemas de mis dedos para continuar hasta los nervios de mi mano y avanzar hasta mi hombro, perdiendose en mi organismo. Estaba perpleja y esa corriente habia sido fantastica...unica. Queria volver a sentirla y pense que habia sido Lanxus, al fin y al cabo esta era su magia. Aparte mi mano delicadamente y pusimos rumbo hacia la calle. El caminaba a mi lado y sostuvo la puerta para mi. En la entrada del gremio, al abrigo de la noche mire al cielo, alumbrado por las miles de estrellas que lo cubrian y acompañaban a la luna. Comenzamos a caminar y deje que me guiara pues desconocia donde vivia y permitimos que el silencio nos acompañara pues , personalmente, no me disgustaba.

Un viento acaricio mi rostro y me estremeci. Era final del verano y el frio otoñal comenzaba a hacerse notar .No era completamente molesto pero lamente haber dejado mi capa en la barra. Lanxus noto mi escalofrio y me entrego su abrigo. Lo observe desconcertada y simplemente se encogio de hombros y volvio a mirar al frente. Su abrigo era pesado pero calido, suave y acogedor. Me recordaba a una gran manta pero mucho mas lujosa ya que el agrigo estaba hecho de algun tipo de piel. La acaricie un poco con los dedos, teniendo cuidado de que mi pequeño amigo no se despertara. Era mullido y espeso y me era muy familiar pero no supe en un primer momento de que se trataba, hasta que me acorte de un abrigo que deje en la mansion cuando hui. Era de lana de oveja de montaña nevada. Era una tela muy cara porque estos animales eran muy extraños. A diferencia de las ovejas comunes, estas ovejas tenian un pelaje completamente liso y oscuro, ademas de ser agresivas si las mantenias en un corral. Ellas necesitaban la libertad de la montaña y la nieve. Sin duda este abrigo le habia costado mucho dinero, pero no parecio preocupado en absoluto por el.

Recorrimos la ciudad alumbrados por la luna y las farolas y nos dirijimos al norte. Nos habiamos alejado de la ciudad bastante pero no me preocupe y le segui ciegamente. A varios metros de la poblacion, habia una cabaña con puertas de madera y un porche en el frente. No pude apreciar mucho por la escasa luz pero no me hacia falta para saber lo hermosa que era. No me habia dado cuenta que me habia detenido hasta que vi a Lanxus en el umbral de la casa, observandome con una sonrisa. Me diriji al interior el cual estaba alumbrado completamente. Las paredes estaban pintadas de un suave crema y las puertas era de madera clara. Habia un pequeño recibidor donde Lanxus coloco el abrigo y al fondo pude ver la silueta de una sofa y estanteria en la oscuridad, sin duda seria el salon.

El bulto entre mis manos comenzo a moverse, buscado oscuridad entre mis brazos. La luz iba a terminar despertandole y Lanxus se percato apagando la luz. La tieniebla nos rodeo, Tōru se relajo de nuevo y una fuertes manos se posaron en mis hombros, conduciendome en la negrura. Entramos en una habitacion alumbrada por la luz de luna. Podia ver la comoda, la mesita de noche, el cabecero de hierro fundido y una enorme cama de matrimonio con sabanas blancas.

-Esta es la habitacion de invitados. Podeis quedaros el tiempo que necesiteis.-Su voz era baja, en un intento de no despertar al pequeño zorro de mis brazos, pero aun conservaba amabilidad.

-Muchas gracias Lanxus. No quisiera ser una molestia ni nada...-Sin querer un pequeño bostezo me impidio continuar. Estaba mas casada de lo que esperaba.

-Esta bien. No es ninguna molestia. Podeis quedaros hasta que encuentres un lugar donde quedarte. Estas cansada. Te dejare descansar...Esto...Tu ropa la tengo guardadas en unas cajas y ...no se donde...

-Esta bien, no me importa dormir con lo que llevo. Los vaqueros no son muy incomodos

-Te tratere algo mio. Espera un segundo.-Salio rapidamente y cerro la puerta a su paso. Alli de pie, me sentia algo desorientada y decidi meter a Tōru en la cama. No percibio el cambio y continuo en su sueño. La puerta se abrio a mis espaldas y vi a Lanxus con unaa camiseta de algodon algo desgastada y un pantalos batatnte suelto-Ten, es lo mas pequeño que he encotrado

-Esta bien. Gracias por todo- Le di una enorme sonrisa, realmente agradadecida por todo.

-Bu...buenas noche, Lucy

-Que descanses- Asintio con la cabeza y se marcho. No tarde mucho en desvestirme y acostarme entre las sabanas y pronto dormia pacificamente. No habia soñado nada y aun me encontraba bastante cansada pero un empujones y un gran peso me despertaron. Tōru se habia transformado a su forma humana y ocupaba la mayor parte de la cama. Su brazo me aplastaba la cara y una de sus piernas cubria las mias. Delicadamente me deside de su jaula y sali de la cama. Cuando bebia mucho solia transformarse inconscientemente y se movia bastante. Lo observe desde los pies de la cama y supe que no habia espacio para mi.

Se me ocurrio dormir en el suelo pero me acorde del sofa en el salon y estaba segura que seria mas comodo que el suelo. A tientas, con una mano en la pared y otra al frente para evitar golpearme con muebles, intente dirigirme al salon. Me llevo un rato, pues desconocia la casa pero finalmente lo encontre y sin pensarlo me tumbe en el sofa. Me dormi casi al instante y en esta ocasion soñe con unos ojos brillantes. Note algo calido moverme pero no me desperte, queria seguir viendo esos ojos, me transmitian paz. Lo que me movio me dejo en un lugar mucho mas comodo, como una nube y algo me cubrio, aportandome un calor suave y agradable. Pero no me desperte, segui observando esos ojos brillando.