Capitulo 16 Protegiendo memorias, el inicio de una alianza.

Fairy tail no me pertenece

POV Tōru

Los días se sucedieron entre risas y anecdotas graciosas y sin darnos cuenta había pasado un mes y teníamos una casa. Había modificado la memoria de todos salvo la del maestro Makarov y su nieto Laxus. Era de madrugada y había quedado con ambos para la modificación de su memoria. Le escribí una nota a Lucy diciendole que iría a pasear por el pueblo y después la vería en el gremio.

Aún era de noche cuando cerré la puerta de nuestro nuevo hogar e iba hacia el de Magnolia, a las afueras de la ciudad, donde se encontraba la casa del que sería el próximo maestro del gremio de hadas. Personalmente, no me agradaba la idea de borrarles la memoria pero no estaba en mi elección el mantenerlas intactas, lo único que podía hacer era intentar convencerlos.

Mientras caminaba hacia el lugar de reunión aprecie la ciudad. Lucy me la había enseñado en el tiempo que llevabamos en ella y era preciosa. Es cierto que he estado en lugares muy hermosos, con flores de cientos de colores en un solo pétalo, aromas que te refrescan y limpian hasta el alma, aguas de una pureza solo comparable con la nieve que nunca fue tocada por el hombre. Pero Magnolia era preciosa, los edificios formaban una armonía como la de los árboles de un bosque, las calzadas , algo desgastadas por los carromatos de los mercaderes y viajeros, incitaban a acariciar la lisa piedra y sentir su historia. A pesar de ser una ciudad de una dimensión considerable, la gente no iba con prisas y se saludan aunque no conociesen a la otra persona. Era un lugar acogedor y agradable en el que no se hacía raro ver a un zorro de cinco colas pasear como si nada. Ahora que cruzaba la calle del mercado disfrute del olor de los puestos que comenzaban a colocar las mercancias del campo. Pude oler el orégano, la albahaca, el laurel, los limones, las naranjas y las manzanas. Aún faltaban muchos otros puestos por colocarse pero siendo tan de madrugada me sorprendía que hubiera gente comprando. De donde procedía el cítrico olor de las naranjas, una señora con su hijo se encontraban comprando. El niño era un ser estremadamente pequeño y tenía cara de sueño. Sus ojos se encontraban entrecerrados, como si la escasa luz del amanecer le molestara enormemente, una de sus manos se frotaba el rostro para desperezarse mientras que la otra sujeta la de su madre apenas sin fuerza. La señora conversaba animadamente con el hombre del puesto apenas siendo consciente que su hijo había terminado de levantarse. El pequeño observo el lugar algo desorientado al principio, intentado comprender como había llegado allí si el estaba durmiendo dulcemente en la cama de su dormitorio.

Pero ese hecho no pareció preocuparle extremandamente cuando se percato que se encontraba junto a su madre. Como si ese echo bastara para aceptar donde se encontraba y que estaba a salvo. La curiosidad del niño no tardo en hacerse ver cuando comenzó a girar para observa el lugar y a los escasos transeuntes que había en aquella calle. No tardo mucho hasta que sus ojos empezaron a observarme, sin duda, valorando si era algo a lo que tener miedo. Sonreí al menudo muchacho que me sonreía risueñamente.

Para evitar los vehículos que comenzaban a aumentar su número en las calles, corrí por los tejados agilmente. Cuando llegue al bosque dude que dirección tomar pues no sabía si la casa se encontraba en las profundidades del bosque o era algunas de las casas que se encontraban a las afueras de la ciudad porque estaba dormido cuando Lucy salió de su casa la noche de nuestra llegada. Decidi usar mi olfato para rastrear la fragancia a tormenta, humedad y algo un poco chamuscado que carazterizaban a Laxus. Al principio no pude percibirlo pero finalmente obtuve un rastro, si bien era débil era inconfundible. Dicho olor se internaba en el oscuro bosque cuyas ramas de los árboles eran tan espesas que no dejaban entrar la frágil luz anaranjada del amanecer entre sus hojas. Me interné, concentrado en no perder el pequeño rastro del rubio. Conforme penetraba en el lugar, el aroma del joven se fue intensificando. No tuve problemas para llegar a la morada del futuro maestro, cuyo alrededor habá sido despejado un poco para dejar entrar la claridad del sol al área. Pude oír el ruido del agua hirviendo en una tetera, el sonido de algunas tazas al chocar entre ellas en el armario, el olor de los bizcochos y el murmullo de algunas palabras que parecían más el gruñido de un perro. Para no impacientar más al anfitrión llamé a la puerta. Desde el otro lado oí a Laxus

-Está abierto – Y con esa autorización me interne en la enorme casa que poseía el joven. Si bien cuando estuve aquí la última vez estaba borracho y dormido recordaba el olor a polvo acumulado. Sin duda, alguien, probablemente el joven propietario, había limpiado a conciencia. Le había devuelto al lugar su esplendor. El suelo de madera clara , casi blanca, brillaba con los rallos que entraban desde la ventana del salón del fondo. El mueble de la entrada tenía una diminuta flor blaca con pincelazos amarillos en un minúsculo jarrón y junto a este se encontraba un juego de llaves. También tenía a mano derecha un perchero en el que se encontraba un solo abrigo de pelo negro y blanco, no tenía que examinarlo en conciencia para saber que era caro. Por el pasillo podías entrar por una serie de puertas de madera de haya que conducían, entre otros lugares, a la cocina desde donde Laxus observaba cual de sus dos invitados había llegado primero.

-Vamos, tengo café recien hecho – Anunció con una ligera sonrisa. Sin duda ese muchacho no estaba acostumbrado a sonreir abiertamente como hacía Mirajane. Lo máximo que había logrado percibir era ese intento de sonrisa. No la usaba mucho pero le hacía ver un poco menos agresivo.

-¿Todavía no vino tu abuelo? - La verdad, pensaba que llegaba un poco tarde porque habiamos quedado con los primeros rayos del sol pero no esperaba que el maestro se retrasara.

-Si no es importante o extrictamente oficial, nunca llega temprano.

No pude evitar reirme. En todo este mes he ido conociendo a la gente del gremio y nunca pense que el maestro del que me habia hablado Lucy resultara asi. Si bien me había dicho que era un viejo verde y algo despreocupado nunca me imagine que fuera tanto. Laxus me ofreció unos trozos de tarta de frambuesa, zumo de naranja y un café recien hecho que, desde luego, te despertaba los sentidos. Hablamos de pocas cosas ya que mi acompañante no era muy dado a hablar pero ninguno de los dos necesitamos llenar el silencio. Casi habiamos terminado nuestro cafés cuando llamaron a la puerta.

-Esta abierto- gritó Laxus. Pudimos oír la puerta cerrarse y el sonido de los pasos del anciano acercandose a la cocina-¿Desde cuando llamas a la puerta viejo?

-Buenos días chicos- Se sento en una de las sillas libres y empezó a servirse el desayuno despreocupadamente- ¿Qué tal todo?

-Pues aquí estabamos esperandote abuelo. Llevamos tres cuartos de hora esperandote ¿Sabes qué tardas más que Ever en prepararse para una misión? – No pude evitar reir ante la conversación que se desarrollaba ante mis ojos. Sin duda se querían mucho

-Me quede dormido

-Siempre te quedas dormido

-No es verdad

-Lo es

-No

-Si

-No

-No

-Si

-¿Ves? - Y el nieto le mostró una sonrisa de superioridad al maestro. Y yo, seguí riendo

Con el abuelo, se produjo una ligera conversación mientras el reciente acompañante tomaba su desayuno. No es como si Laxus hablara mucho más pero realizaba algún que otro comentario. Y llegó el momento de ser convincente

-Maestro, Laxus – ambos dirigieron sus miradas hacía el lugar que ocupa en el gran espacio de la cocina y tomaron una expresion seria al notar la seriedad en mis palabras – No creo que deba modificar vuestras memorias- Laxus dejo que el maestro llevara las riendas en este debate.

-¿Por qué?- Sus palabras ya no estaban teñidas del humor que habían tenido hace apenas unos segundos. Tampoco fueron bordes o tristes. Simplemente me dejaba mostrar mi punto de vista

-Como maestro del gremio de hadas y próximo maestro, no creo que debais olvidar los acontecimientos sucedidos a nuestra llegada. Se que Laxus prometió a los demás que lo haríais pero no creo que sea lo correcto. Creo que vuestro deber como cabezas de Fairy Tail, es recordarlo todo. Los demás no recuerdan la promesa y en el caso que llegaran a recordarla, no pienso que les importe si es por su bien. Alguien debe, a parte de mi, guardar sus recuerdos, que les diga si llegasen a recordar que esas memorias son reales y les explique lo que sucedio. Que protegan sus recuerdos.

-Lo que dices tiene sentido y creo que deberiamos seguir tu consejo. ¿Tu qué opinas ,Laxus?

-Creo... que es lo más acertado. Supongo que no recordaran pero en caso de que lo recuerden, alguien debe guiarlos y protegerles, y esa es la labor de un maestro.

-Entonces, mocosos, esta decidido. Me marcho hacía el gremio para prepararte más papeleo Laxus. - El aludido hizo una mueca ante la mención de dichos papeles. Supongo que el entrenamiento para ser próximo maestro debe estar lleno de papeles aburridos

-Yo también me voy al gremio, a ver si Lucy ya esta allí.

-Yo iré en cuanto limpie las tazas. Hasta pronto

El anciano y yo nos dirigimos a la ciudad, cuyos habitantes ya habían despertado, y mantuvimos una conversación sobre la historia del gremio. Apenas me comentó sobre Mavis ,cuyo fantasma siempre estaba en el gremio y resulto ser la 1º maestra, cuando llegamos a sus puertas.

POV Lucy

Me había despertado con el sonido de los carruajes al pasar y lo primero que note fue la ausencia de Tōru. Le busque por toda la casa pero no estaba en ningún lado. Preocupada, me disponía a salir a buscarlo pues no era normal que desapareciera de aquella forma. Me dirigí a la puerta y cuando recogí las llaves del mueble de la entrada, vi una pequeña hoja de papel cuidadosamente doblada. La abrí ya más tranquila pues era un mensaje de mi peludo amigo. En ella solo había escrita una frase. 'Nos vemos en el gremio. Hasta luego''.

Mucho más calmada que cuando me levante, disfrute de un desayuno para aplacar los rúgidos de mi estomago. Serenamente, fui al gremio para reunirme con Tōru. Ya eran las 11 cuando llegue al lugar y los magos del gremio estaban haciendo un gran revuelto... de nuevo. En este último mes, la mayoría , por no decir todos, habían caído inconscientes en sus típicas peleas.

Me acerque a Mira para pedirle un batido de frambuesas y comenzé a conversar con Jet. No solía hablar mucho con él antes de mi partida pero quería darles a las parejas algo de intimidad. A donde mirara estaba algún par de enamorados hablando entre susurros o preparando alguna misión para ellos dos. Era muy bonito ver como Cupido había hecho su magia en Fairy Tail. No paso mucho hasta que Droy vino a invitar a Jet a una misión que había tomado. Obviamente que acepto y ambos me ofrecieron a acompañarlos, pero yo ya tenía otros planes... atrapar a Dajan.

Junto a Tōru, podría llevarle ante la justicia para que pagara por sus crímenes. Saque el bloc de hojas donde guardaba toda la información que había podido reunir del fugitivo al que enfrente hace no mucho. En aquella ocasión me derrotó sin despeinarse, pero es esta, lograría atraparle.

El tiempo trancurrió bastante rápido mientras releía todos aquellos apuntes y el ruido de las patas contra la madera de la barra me sacaron de mi estudio. Allí se encontraba el pequeño dios, con una sonrisa de oreja a oreja.

-¿Llevas mucho esperándome?

-No realmente ¿Dónde has estado?

-Fui a pasear por la ciudad y me encontré con el abuelo. Hemos venido juntos – Sus ojos se posaron en la libreta entre mis manos y la puerta del gremio se abrío. No necesité girarme para saber que se trataba de Laxus, el cual, se acercaba hacia la barra- ¿Ya has decidido cuándo iremos a por él?

-Mañana al alba iremos a Harujion. Se que esta intentando conseguir un bote para cruzar la frontera por el mar , su intención es llegar a la costa de ...

-¿Detrás de quién vais? - Me giré para enfrentarme a Laxus , quién escuchó toda nuestra conversación desde que entró en el edificio. Su expresión era una mezcla de emociones que nunca ví- No iras a por el tío que casi te mata ¿verdad? - Su voz subió un poco el volumen y cuando quiso terminar todo el mundo se había acercado

-Su nombre es Dajan, y si , voy a por él junto a Tōru

-¡Lucy¡ ¿Te has vuelto loca? ¿Acaso quieres que te mate?

-Levy, tranquilizate. No va a matarme, junto a Tōru...

-Lucy, no queremos que te pase nada...

-Lo sé Mira y no...

-No pienso dejarte ir. Si es necesario congelaré tus pies al suelo

-Gray, chicos, se que quieren que no salga herida pero...

-Lucy, no te dejaré ir. Mi deber como próximo maestro es protegeros a todos. Y no pienso permitir que vayas a por ese tío. No permitiré que te arriesges de nuevo, no pienso dejarte marchar hacia tu muerte.

-Laxus, la última vez fue sola. Pero en esta ocasión iré con ella. Además, Lucy es extremadamente fuerte junto a mi. Como mi reflejo, ella liberó parte de mi poder, pero ella misma se ha hecho más fuerte.

-Mocosos, ya vale – Era el maestro, el cual se mantuvo en silencio mientras transcurría la discusión al lado de la barra. El silencio se acomodó en el lugar mientras el anciano pensaba - Lucy, Tōru, os permito ir a por ese delincuente - Las palabras de oposición no tardaron en salir de los labios-¡pero no iréis solos¡Yo decidiré quien la acompañara¡ -El ruido se marchó tan rápido como vino y todos esperamos para ver quienes nos acompañarían.