Hola. Mil perdones... me siento terriblemente mal... :c por demorar tanto... aaah... no prometo nada, pero intentaré subir un capítulo cada semana ;)
Les recomiendo escuchar Hearts breaking even de Bon Jovi, ya que la historia esta inspirada en esa canción u.u
Segunda parte de "Las vueltas de la vida" (así que les recomiendo leerla para que puedan entender).
Bye.
Miri: Hola, ¡Feliz año, hiper atrasado, para ti también! Pues haber que pasa por la mente de Draco, mira que todo lo que pudo haber cambiado en el pasado puede que ya no este :c Saludos...
Disclaimer;los personajes de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.
Capítulo 3. Error y mentiras
Paso un largo, largo, largo, largo, largo tiempo
desde que tuve tu amor en mis manos.
No lo entendimos, no pudimos entenderlo.
Pero no hay nada justo en el amor y en el odio…
(Bon Jovi – Hearts breaking even)
Hermione miró a ambos lados antes de cruzar la calle.
Era increíble que, a esas alturas de la vida, estuviese tan nerviosa. En realidad, el nerviosismo era una nimiedad a lo que sentía.
Debía reconocer que jamás pensó que su pergamino fuese aceptado, menos después de todos aquellos años. Menos después de la historia que habían tenido.
Era irreal si lo pensaba un poco, pero estaba agradecida. Realmente agradecida porque ahora todo sería más fácil.
Él ya estaba ahí, imposible no reconocerlo a pesar de que hace más de veinte años que no lo veía. Estaba diferente, por supuesto, más maduro, con el pelo igual de rubio, pálido… simplemente Draco Malfoy.
Caminó lentamente hacia él, lo más que pudo y deseó demorarse mucho más. Malfoy tenía la mirada fija en el café que bebía.
Hermione se detuvo y le observó, él levantó la mirada. El mismo color de ojos, solo que estos ahora no demostraba amor o cariño, sino cosas que no podía descifrar. Ya no conocía a ese Draco.
—Puedes tomar asiento si deseas —le dijo él con voz impersonal.
Ella irguió la cabeza y se sentó. No tardo en venir el mozo y tomarle la orden.
—Tú dirás —dijo él después de unos segundos de silencio.
Jamás pensó que sería así. Es decir, no que estuviese imaginando un reencuentro amoroso o algo por estilo, pero esperaba algo mas… duro, fuerte, doloroso o dramático.
Veinte años y sus únicas palabras eran: "Tu dirás". Aún puede sentir el dolor en el pecho ante el abandono, ante la necesidad de gritarle y hechizarle. Aún puede sentir la emoción y la angustia sobre el embarazo de Hugo.
—Hace mucho que no nos vemos.
Él bebió calmadamente de su café —Tienes razón, obviamente, pero no es que nosotros fuésemos precisamente amigos.
—No, realmente no fuimos amigos… fuimos…
—Fuimos jóvenes que disfrutamos el momento —completó él sin ningún matiz en su voz. Siempre impersonal, imperturbable.
Hermione no esperaba eso. El Draco de veinte años atrás la trataba con tacto y delicadeza, este, que tenía al frente, era frío y sus palabras eran un golpe en el corazón. Realmente no conocía a este Draco, ¿Qué había pasado?
La respuesta llegó medio segundo después: terminaron, es decir Draco la terminó, él se fue y ella se quedó.
—Solo debiste decirme que estabas comprometido para haber jugado mejor —para no haber comprometido el corazón, pensó para sí.
Él rió —Ciertamente, pienso, que no me citaste aquí por eso, ¿Cierto? —Draco la miró—. Porque si es para eso, mejor me voy, tengo muchas cosas que hacer para estar perdiendo el tiempo contigo —siseó e hizo el amago de levantarse.
Ella frunció los labios. Sería tan fácil dejarlo pasar, dejar que él nunca supiera, pero Hugo, ¡Maldición!, se había enamorado de aquella chiquilla. No podía simplemente dejarlo ir. Sería egoísta dejar que algo así fluyera más aún.
—Tienes razón no te cite aquí por eso. Mi hijo…
Draco la miró antes de acomodarse más en aquella incomoda silla.
Ciertamente, no había esperado aquella misiva, pero no se sorprendió… realmente después de que Altair les contó sobre Hugo Weasley todo el rompecabezas fue encajando.
—No sabía que tenias hijos —murmuró él desviando la mirada. Si la miraba su pequeña mentira quedaría al descubierto.
—Dos, realmente. Hugo y Rose. Me casé con Ron.
—Esperable, ciertamente. Supongo que mi destino estaba trazado igual que el tuyo.
—Siempre he pensado que el destino nos lo creamos nosotros mismos. Tú te fuiste y yo me quedé.
—Entonces, tienes razón yo elegí irme y casarme con Constansie.
Se quedó el silencio.
Draco supo que él había cambiado el tema, pero no había podido evitarlo. No cuando la tenía tan cerca y a la vez tan lejos. Fue, era, tan fácil alejarla… era lo mejor.
Sin embargo, él, por supuesto, sabía que ella tenía un hijo solo quería aclarar ciertas dudas.
—Creo que no te cite para hablar del pasado.
Él la miró; había madurado, su cabello castaño mas domable estaba amarrado en una coleta alta, las mismas pecas en los lugares correctos, el mismo color de ojos con algunas arruguitas alrededor, la misma sonrisa —Entonces, ilústrame. No puedo perder el tiempo, te lo dije.
—Mi hijo y tu hija están juntos —comenzó por lo más fácil.
—Debes decirme algo que no sepa —murmuró frustrado.
Ella frunció el ceño y él supo que lo había pillado —Mentiste. Sí sabías que tengo un hijo.
Draco se encogió de hombros —Uno se entera de muchas cosas en el mundo mágico.
Hermione suspiró.
Y Draco decidió seguir hablando cuando vio que ella abría la boca.
—Por supuesto, Altair tuvo la delicadeza de arruinarme el desayuno —escupió.
—Entonces…
—Supongo que esto se trata de ayudar a tu pequeño, de tratar de que la relación de ellos prosiga hasta el final. Pues… puedes…
—Te equivocas…
— ¿Perdón?
Ella lo miró a los ojos. Era tan difícil… definitivamente no debieron reunirse en un lugar público… sabía perfectamente porque Malfoy no estaba armando un alboroto —Te equivocas. No deseo eso. Deseo que nuestros hijos se separen.
Él sacudió la cabeza — ¿Te escuchas? Realmente, si me propones eso, has cambiado. Demasiado.
—Han pasado veinte años, por supuesto he cambiado. Igual que tú. Igual que todos. Y, por lo otro, deseo que me ayudes a alejarlos.
Quizás, solo quizás, no necesitaba revelar nada. Sabía que Malfoy podría influenciar a su hija y ella, bueno, podría hacer lo suyo.
—Es bueno saber que alguien sabe que esa relación no va a ningún lado. No mencionaré las diferencias que los separarían para no herir tu corazón —Hermione frunció el ceño al saber a lo que se refería: la sangre, el estatus y todo aquello—. Entonces, aclarados los puntos y la real intención de esta reunión, hablaré con Altair hoy y la alejaré.
—Entonces, cuento con tu ayuda.
—Por primera vez coincidimos el algo.
Hermione obvio el hecho de que en el pasado habían coincidido en muchas más cosas de las que ahora podía mencionar.
—De acuerdo, entonces, espero que no nos veamos más.
—Muy de acuerdo.
Hermione se levantó y se alejó a paso calmado. Ciertamente, no era lo que había planeado, pero tampoco contaba con que Malfoy supiese sobre la relación. En definidas cuentas prefería romperle el corazón a su hijo de esa manera que de la otra; con la verdad.
Sabía perfectamente que Ron no estaría de acuerdo, pero, ¡Demonios!, Tampoco estaba dispuesta a que su hijo la odiase por siempre. Malfoy era un aliado confiable, o eso esperaba, si ambos querían lo mismo.
…
Cuando su pequeño nació, Hermione fue la mujer más feliz. Su hijo era precioso. Había heredado los genes Malfoy pálido de ojos grises, pero su pelo castaño sobresaltaba.
Un año después, supo que había pasado con él, su amor.
Draco se había casado finalmente con aquella italiana hacia unos meses y en los próximos esperaban el nacimiento de su primogénito.
No se derrumbó, no podía hacerlo, no se permitió hacerlo. Necesitaba ser fuerte y salir adelante. De alguna manera consiguió tomar cursos de pocionista, tenía la vaga idea de encontrar una cura para las cicatrices y heridas de él. Sabía que si algún día lo conseguía se lo haría llegar anónimamente, por supuesto.
Ron, Harry y sus padres le ayudaban a cuidar al pequeño Hugo. Ron se había portado muy bien con ella. Así que más pronto que tarde se vio aceptando un noviazgo y más adelante un matrimonio. Para el mundo mágico el nacimiento de su hijo había sido un absoluto secreto, por lo que cuando aparecieron las primeras fotografías lo adjudicaron de inmediato como hijo de Ron y ella agradeció que él no desmintiera nada.
Dos años después, por fin pudo ver claramente las fotografías de la pequeña Altair Malfoy.
De la única heredera Malfoy.
De la única heredera que sería reconocida por Draco Malfoy.
