Capitulo 18: Un pañuelo, una mochila azul, el secreto de Levy y tres promesas
Fairy tail no me pertenece
POV Laxus
Bueno, la maleta estaba preparada desde que el abuelo dijo que alguien iría con Lucy y Tōru. Sabía que me elegiría... y si no lo hacía, iría de todas formas. Me encontraba sentado en la mesa del comedor haciendo tiempo hasta la hora de salida. En mis manos tenía ese pañuelo blanco con una flor azul bordada que hacia mucho me dio. Sin duda, era mi mayor tesoro. No iba a permitir que le sucediese nada, no iba a darle la oportunidad de dañarla y mucho menos, que me la arrebatasen de nuevo... no iba a perderla, era una promesa que iba a cumplir a toda costa.
POV Wendy
-Charle, ¿has visto la mochila azul? No la encuentro.
-Wendy, esa mochila es demasiado pequeña. Entre tus cosas y las mías estallará.
-Charles... tu no vienes... -dije, realmente había esperado que mi amiga lo hibiese entendido cuando el maestro dijo los nombres.
-¿Cómo que no voy?¡Por supuesto que voy!
-No, Charle... el maestro no dijo tu nombre
-Eso es absurdo, el maestro sabe que no nos separamos
-Le pregunte a Phanterlily, Gajeel e incluso al maestro. Soy del equipo de apoyo. Solo puedes cargarme a mi, Charle. ¿Qué pasaría si Lucy y Tōru?¿Los dejaríamos indefensos mientras nosotras huímos por el cielo?
Charle pareció entender lo que le decía y sin darme cuenta se abalanzó a mi cuello, rodeándolo con sus patutas mientras lloraba.
-P...por ... por favor... ten... ten mucho cuidado...
-Lo tendré... todos los tendremos- rodeé con fuerza a mi mejor amiga. En este abrazo se encontraba una promesa que no iba a romper. Volvería... volveríamos todos sanos y salvos.
POV Levy
Esto no puede estar pasando... no ahora... ¡Dios! Solo quiero llorar... tengo que decírselo... Gajeel no iba a renunciar a la misión pero si se lo decía...no se arriesgaría... no como siempre... Ya no aguanto las lágrimas...Tengo que recomponerme... me encuentro en la cocina preparando un poco de hierro para la misisón.
Me acerco al lavabo y me lavo la cara. Una vez serenada y con el rostro seco, pongo mi mejor sonrisa y me acerco a Lily.
-Lily- el exceel negro me miró, poniendo su atención en mí. Estaba volando de un lado a otro de la casa, llevándole cosas a Gajeel. Nos habíamos mudado hace 3 mesesa esta casa que , en ese tiempo, se había convertido en nuestro hogar - ¿podrías ir al gremio? Necesito llevarle un mensaje al maestro- Le ofrecí un papel con sellado mágico que solo podría abrir el abuelo. En el papel solo ponía "¿Podrías entretener a Phanterlily unas horas? Necesito hablar en privado con Gajeel". Se que si le pedía que nos dejara a solas lo haría, pero algo dentro de mí me dijo que era mejor de esta forma.
-Claro- me contestó con una sonrisa. En cuanto cogió el papel, abrió la ventana y salió. Perdóname Lily...
POV Gajeel
Oí la conversación entre Levy y Lily. ¿Qué tendría que decirle al maestro tan urgente como para mandar a Phanterlily? No es que estuviera espiando a mi novia, ya no era el tipo celoso que gruñía a todos por saludarla... bueno, quizas un poco... vale, lo seguía siendo pero ya no hacia esas cosas, no quería volver a pelearme con ella. Pero realmente no estaba espiando, con mi oído, era algo que no podía evitar.
Oí sus pasos hasta el dormitorio y me giré cuando se detuvo en la puerta. Su semblante era el mismo que el de las últimos días, serio, triste... sus ojos no eran los mismos, me ocultaban algo...un secreto... y eso me dolía. Antes en ellos veía felicidad, amor, ternura... pero ahora todo estaba opacado por lo que no me contaba.
¿Qué era? ¿Quería mudarse a una casa más grande? Eso podía lograrlo, solo tenía que hacer más misiones o misiones mejor pagadas. ¿Acaso queria que vivieramos sin Phanterlily? No era eso, ella le adoraba... ¿Qué era?...Acaso...por favor... todo menos eso... cualquier cosa, lo que quisiera, lo haría, lo cambiaría, lo conseguiría, pero eso no...
Empecé a mover mis dedos, retorciéndolos unos con otros,... por favor, se que después de tantos errores y maldades no la merezco, ni su amor, ni la felicidad que me brinda... por favor... Se fue acercando a mi y se detuvo a milímetros. Podía olerla, tan claramente... levantó la mirada y cuando sus ojos se encontraron con los míos, empezaron a derrarmar lágrimas y en segundos toda su cara mostraba un gran dolor, una inmensa tristeza... Solo pude retirar esas lágrimas con la yema de mis dedos lo más dulcemente que pude.
-Levy, pequeña, no llores por favor ¿te duele algo?¿Necesitas un médico? ¿Quieres que vaya a buscar a Wendy?
-Gajeel... lo siento... - esto no por favor, me estaba retorciendo por dentro. Como si un hierro calentado por el fuego de Salamander hubiera sido clavado en mi estomago y estuviera removiendose para mezclar todas mis tripas. El inicio de esa frase no avecinaba nada bueno. Seguí retirando sus lágrimas las cuales, no cesaban.
-Levy, no tienes que disculparte ¿Qué ocurre?
-De ...de verdad... lo s...siento...-sus palabras se mezclaban con su llanto y el mío me estaba destrozando la garganta por contenerlo. Era demasiado bonito como para que durase- te... te... te lo ... suplico... por favor... no te... enfades... - Eso me remató, fue como si me arrancaran el corazón. No iba a enfadarme porque no quisiera seguir conmigo. Era un desastre en todo, no iba a negar que me dolía, pero iba a respetar su opinión. No iba a obligarla a estar conmigo. La atraje a mi pecho y la abrazé...quiza fuese nuestro último abrazo... no quiero vivir sin ella... quiza en la misión...- re... regresa... debes hacerlo,,, aunque me odies... -Cielos ¡ me conocía mejor que yo a mi mismo! Me suplicaba que volviera... quiza aun pueda remediarlo. -me separé un poco suavemente y miré su rostro surcado por ríos de lágrimas.
-Levy, espera. Qquizs no quieras seguir conmigo pero...
-¡¿QUÉ?! - gritó y un pitido se acopló en el interior de mi oído derecho. Sin duda lo que había dicho la había pillado por sorpresa porque su llanto se detuvo.
-Mira, lo entiendo, pero te amo. Te amo con todo mi ser y amo cada parte de ti, tu pelo, tus ojos, tu sonrisa, ... ¡incluso tu estatura!- tomé una pausa y la observé. Una sonrisita se estaba posando en sus labios, la cual deslumbraba entre las lágrimas que quedaban en sus mejillas. Era el momento, si no lo hacía ahora, quizas nunca sería el momento. Me acerque al armario que compartíamos , levanté el brazo y cogí la pequeña caja de terciopelo negro que había escondido ahí hace dos meses para que no lo encontrara. La oculté en mi mano, me giré y observe sus ojos...era el momento- Lo más probabñe es que esto no sirva para nada y solo te haga las cosas más difíciles...
-Gajeel, yo no...
-Levy, dejame acabar...- Solamente cerró los labios y sus ojos hablaron por ella, pidiendome que continuara. Me fui arrodillando mientras hablaba- Quiza no sea el momento pero en 2 meses he estado esperandolo y quizas nunca lo halla.- Abrí la caja, que era extremadamente pequeña en comparación con mi mano, y le mostré el contenido. Sus manitas taparon esos rosados labios que adoraba besar y soltó una pequeña exclamación de sorpresa tras ver el humilde anillo que había hecho- Levy, te amo, quizas me odies por esto pero... ¿te gustaría casarte conmigo?- Apartó sus enormes ojos marrones del pequelo diamante engarzado en el anillo de hierro y decorado con pequeños detalles florales para enfocarse en mi. Con un poco de esperanza y humor añadí- O no dejarme. No tenemos que casarnos si no quieres pero me gustaría continuar nuestra...- Estaba nervioso, no paraba de hablar y no la dejaba responderme. Decidí moderme la lengua, observarla y tragar la saliva que se acumulaba en mi boca. Algo en su cabezita hizo "click" y empezó a retroceder, negando con la cabeza, reanudando el llanto y rompiendome en mil pedazos por su rechazo. Pero este rechazo era diferente, el motivo de las lágrimas lo era.
-Lo...haces... porque es... lo correcto- Ahora negaba frenéticamente ¿Lo correcto?- ¿Cómo... lo ...supistes? - me pregunto entre lágrimas
-¿Saber?¿Saber qué?- me levanté aun con el anillo en la mano. Esto no tenía que ser así, tendría que sonreir, llorar de alegría, decir que "si", arrojarse a mis brazos... era lo que había leído en sus libros, las anécdotas de Alzack y Bisca... Incluso lo presencié en Phantom Lord- Levy, por favor ... - inernté acercarme a ella y volvió a alejarse... ¿Cómo era posible que me siguiera rompiendo por dentro? ¿Acaso no hay un límite para un corazón roto ?
-Tu ... tu ...no me...quieres casarte...conmigo – entendí entre sus lágrimas y sollozos
-¡¿QUÉ?¡ ¡Por supuesto que quiero! ¿Por qué te lo pediría si no?
-Por...porque es ...lo correcto
-¿Lo correcto? Levy no se de que estas hablando – Se detuvo en seco, nos encontrábamos en mitad del salón después de tanto retroceso. Me miró, comprobando en lo profundo de mis ojos que mis palabras eran ciertas
-¿De...de verdad?-preguntó cautelosamente y me limité a asentir fervientemente- En.. Entonces...¿no lo sabes? ¿De verdad te quieres casar conmigo?
-Levy, te juro que no se a que te refieres pero estoy completamente seguro de que me quiero casar contigo...- note un leve empujón en mi pecho y sus pequeños brazos roeandome en un fuerte abrazo. Por instinto, rodeé su cintura y la levante un poco para que nuestros rostros se encontrasen a la misma altura. Aprovechando la altura extra, empezó a darme besos por toda la cara y algunos más profundos, duraderos y pasionales en los labios.
Entre cada uno, decía un simple pero perfecto "si" teñido de felicidad y emoció un rato en procesar el hecho de que me había aceptado, de que seguiamos juntos ¡Qué estabamos prometidos! En cuanto absorbí la información, la abracé con más fuerza, correspondí sus muestras de cariño y empecé a girar, haciendonos dar vueltas, mientras soltabamos la sonrisa más puras. El anillo encajaba perfectamenteen su dedo y como pretendía , no era un complemento, paso a ser una parte más de ella, como si siempre hubiera estado.
En unos minutos, o quizas varios, nos calmamos un poco pero aun nos reíamos y besabamos. En medio de esta felicidad que sentía, mostré la curiosidad por su comportamiento.
-Pequeña ¿a qué te referías? - y noté como entre mis brazos, la razón de la felicidad más grande que había sentido en mi vida se tensaba- Levy, ¿qué te preocupa?- abandonó el refugio de mis brazos dandome la esplada. Esperé pacientemente a que ordenara las ideas de su cabeza. Inconscientemente se dirigió a la habitación y empezó a dar vueltas por la estancia como cuando se plateaba un problema que no sabía como resolver, caminaba y caminaba mientras analizaba. Personalmente, me recordaba a un animal enjaulado que busca una vía de escape. Cuando "termino" de anarlizar, se giró para enfrentarme mirándose las manos, las cuales giraban el anillo, mi anillo.
-Gajeel,...creo que será mejor que te sientes – Tomé asiento en el borde de nuestra cama como me aconsejó. Me mantuve en silencio, expectante por lo que iba a anunciarme- Yo...yo...!Dios¡ No sé como decírtelo.
-¿Por .. por qué no solo...lo sueltas? - propuse con cuidado, tampoco quería ser insensible, era obvio que era importante, al menos para ella. Se detuvo y me miró.
-ES solo que...- volvió a bajar la mirada y en voz baja continuó- no se como vas a tomártelo.
-Pequeña, soy fuerte, puedo con lo que sea ¿De qué se trata? ¿No te gusta la casa?
-¡No! Gajeel, no se trata de eso. Me encanta nuestra casa- "Nuestra", me relamía los labios ante el sonido de esa palabra y su significado, el algo juntos, compartido..
-¿Se trata de alguna misión?¿Quieres volver a hacer equipo con Jet y Droy?
-No es eso Gajeel, yo...
-¿Acaso...?
-¡Estoy embarazada! -gritó a todo pulmón...y todo quedó en silencio. En mi mente, estaba separando cada letra de cada palabra, analizando el conjunto de lo que mis agudos oídos habían recibido ¿Embarazada?¿Levy?¿Mi Levy? Ella...¿esperaba un bebe? ...¿mi bebe?
-Voy... ¿voy a ser padre?- pregunté buscando una confirmación por si me había equivocado
-Si...-soltó con mucho cuidado observando mi rostro en busca de una reacción. Por mi parte me mantuve en silencio. Mi cerebro estaba en blanco, sin reaccionar a nada y de pronto, todo dentro de mí se revolucionó. Mil imágenes surgiendo tras mis ojos y solo pude saltar, abrazarla, reir,...¡Voy a ser padre!
-¡Gajeel!- gritó mi ángel entre risas y la baje con cuidado. Tenía que tener mucha mayor atención a lo que hacía a partir de ahora- Veo que te lo has tomado a bien.
¿Qué? Pues claro que me lo he tomado a bien ¡Esto es fantático! ¿Por qué pensabas que no me alegraría?
-Bueno, no habíamos hablado del tema y no sabía si querrías hijos... No sabía como te lo ibas a tomar
-Entiendo...- la atraje hacia mi pecho con suavidad y la abracé con delicadeza pero con la fuerza suficiente para transmitir mis sentimientos. Empezé a pensar en el bebe, si era niñio iba a enseñarle a pelear en cuanto se sostuviera de pie. Y si era niña, iba a ser mi princesita e iba a ser mi segunda consentida ¿Qué sería?
-¿Ya sabes si es niño o niña?-pregunté impaciente
-Aún es algo pronto- me contestó riendose de mis ansias de saber, de conocer. Luego su voz se volvió más seria- Gajeel, quiero pedirte algo- Le di un beso en su cabello como confirmación- Por favor, ten cuidado en la misión. Sé que siempre lo tienes pero no quiero que te arriesges ni subestimes a ese tipo. Vamos a necesitarte.
-Te juro que voveré- Aunque tuviera que arrastrarme del mismísimo infierno. Iba a consentir todos los caprichos que Levy tuviera en estos 9 meses. Iba a ver nacer a mi pequeño luchador o a mi princesita. Iba a proteger a mi familia. Era una promesa tan indestructible como mi voluntad de hierro.
