Holaa a todos!
Siento que cada vez en mas fácil cumplir la actualización de los lunes ;)
Este capítulo vendría a ser como la mitad de la historia, ya que, creo, podría tener 10 capítulos :)
¡Gracias por los comentarios, fav y follows!
Espero les guste.
Segunda parte de "Las vueltas de la vida" (así que les recomiendo leerla para que puedan entender).
Bye.
Miri: Hola. Pues ya vez que esta historia no tiene ni un segundo de felicidad. Amo complicarle la vida a los protagonistas, secundarios, y amo complicar mi vida con esto ajjjajaja.
Yo se que debería... um... decir la verdad, pero a veces hay cosas que... bueno... lee y veras ;)
Ella me da mucha pena... pero en esta ocasión debía ser así porque, recuerda, sus padres se lo pidieron y el dolor se lo tiene que bancar solita.
Disclaimer;los personajes de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.
Capítulo 5. Lo que está por venir
Los corazones rotos no pueden llamar a la policía. Sí, es un crimen perfecto.
(Bon Jovi – Hearts breaking even)
Hugo se removió incomodo en la cama. Sus ojos se abrieron abruptamente y fue capaz, poco a poco, de acostumbrarse a la oscuridad de su habitación. Habitación que de hecho no utilizaba hace años. El cielo estaba obscuro por lo que supuso que ya sería media noche o más tarde.
Suspiró. Había sido el hombre más feliz del mundo al estar con la chica más... hermosa, pero ahora... ahora se sentía el hombre más desdichado... ¿Por qué se había enamorado de ella?
Cuando la vio por primera vez, fue un flechazo a primera vista. Se enamoró de ella sin saber aun quien era.
Iluso. Idiota.
Bajó la guardia solo por ella. Los Slytherins no eran de ese modo; eran fríos, calculadores y, por sobre todo, no se dejan llevar por las estúpidas emociones. Pero… pero suponía que tenía algo de nobleza, o estupidez, Gryffindor en sus venas.
Cuando estaba en Hogwarts todos, incluso su familia, menos su madre, se sorprendieron de que fuera seleccionado ahí: un mestizo, un Weasley, en Slytherin. Desde ese minuto vio el asco en sus compañeros de casa, vio el rechazo y las burlas. Lo soportó, vivió con ello, durante todas los años posteriores porque sabía que sus padres estarían orgullosos de sus logros. Tuvo una mejor amiga, aún es su amiga solo que no se ven tan seguido, alguien que le ayudó muchísimo: Aline Nott; sangre pura hasta la medula, bueno no tanto si fue amigo de un mestizo, hermosa y encantadora. Solo él y otras personas, que no mencionaría, hicieron aquellos años escolares menos tediosos, tensos e insoportables.
Odiaba admitir que desearía retroceder el tiempo. Él nunca había sido de aquellos que se arrepentía de algo, pero Altair era algo distinto, demasiado distinto.
Se levantó. Necesitaba saber la hora y si no era muy tarde comería algo y se ducharía, o si no lo último.
Se calzó los zapatos y se estiró incorporándose.
Se movió por la habitación hasta llegar a la puerta y la abrió lentamente, al parecer no era tan tarde ya que algunas luces estaban encendidas.
Pudo oír levemente el crepitar de la chimenea, también pudo oír más claramente como alguien hablaba.
—No puedo creerlo... no puedo creerlo... —murmuraba alguien. Su padre, mejor dicho.
Él se movía frenéticamente por el comedor. Su madre estaba con la mirada baja.
Hugo frunció el ceño y guardó silencio. No osaba espiar, pero eso se oía interesante.
— ¿Por qué? ¿Por qué hiciste eso?
—Yo...
—Eres increíble, realmente si —Ron movió la cabeza y al tiempo jadeó—. ¿Qué haces aquí?
Los ojos enrojecidos de Hermione miraron a su hijo.
—Hugo…
—Yo... lo siento... ¿De qué va todo esto? —sabía que ellos podían no responderle, total estaban en su derecho.
La mujer suspiró caminando hacia él —Son… son cosas entre tu padre y yo —sonrió tensamente mirando a su hijo—. Por otro lado, Altair ha venido —murmuró— hace unas horas y... ella... quería verte, pero se lo negué.
Hugo tragó todas las emociones ante aquel nombre.
—Si viene otra vez no la dejes entrar. Solo dile que me fui.
Ron miró a su esposa. A veces extrañaba a la Hermione insufrible, aquella que les obligaba a decir las cosas como eran. Esta era distinta, más madura e igual de inteligente, pero… movió la cabeza. Años atrás jamás hubiese imaginado el querer hablar con Malfoy, pero ahora su hijo, suyo, estaba enamorado de su propia hermana, ¿Cómo Hermione no podía ver las consecuencias?
—Dile lo demás.
Hermione miró a Ron con algo de recelo.
—Yo...
—Ella dijo que necesitaba hablar contigo —completó él.
El chico solo apretó los labios y luego volvió a desviar la mirada.
Sí, Ron lo confirmaba, su hijo estaba irrevocablemente enamorado de su media hermana. Y sufría aun sin saber la más dolorosa de las verdades.
—Yo ya no quiero verla. Me… me confunden sus actitudes.
—Hugo… —Hermione lo abrazó.
La mujer sabía que le había roto el corazón a su hijo. Dolía hacer aquello, pero por lo menos sabía que se recuperaría sin saber la verdad.
Él se separó de ella —Necesito comer algo, ¿Qué hora es?
…
Gritó.
Lloró.
Y destrozó toda su habitación.
Sin embargo, aún así toda su magia estaba descontrolada.
Sus cabellos rubios siempre ordenados, ahora estaban revueltos. Sus ojos grises estaban enrojecidos y cerrados.
No escuchó el golpeteó en su puerta, menos escuchó como alguien susurraba su nombre, pero si sintió una mano cálida sobre su hombro.
Su madre, en muchas ocasiones era fría y carente de emociones, pero ahora, sin embargo, le miraba distinto. Se arrodilló junto a ella y le abrazó.
Luego de la ruptura no había obtenido consuelo de ninguno de sus progenitores, es por eso que en acto de pura valentía había decidido buscar a Hugo, pero los padres de este se lo negaron. Volver a la mansión fue doloroso y mas al saber que había perdido a su amor… en un arranque de furia había puesto patas arriba su habitación.
—Llora si deseas, pero debes saber que tarde o temprano la pena mitigara. Has elegido, hija.
—Quizás elegí mal —susurró llorosa. Desde el minuto que aceptó lo que su padre le había impuesto, se cuestionó la decisión—. Lo amo, mamá. ¿Por qué papá no puede entender eso?
—Aly tu padre y yo queremos lo mejor para ti.
—Pero yo soy feliz con él.
—Puede ser, pero, cariño, escucha; si al final eres fuerte y haces lo que tu padre dice quizás vuelvas con él.
Ella movió la cabeza —No lo creo, herí su orgullo, lo destruí y me odia.
—Hija…
—Me iré —murmuró separándose de su madre. Una determinación apareció en su mirada gris—. Estuve fuera casi toda mi niñez, ahora me iré.
—Altair…
Respiró varias veces y logró controlarse un poco. Miró a su madre e intento sonreírle.
—Por lo menos lejos no intentaré buscarle.
…
Respiró profundo antes de tocar levemente la puerta.
Estaba nervioso, ansioso y un poco temeroso. ¿Qué demonios hacia ahí? No tenía ni idea, solo sabía que había recibido un pergamino con un escueto mensaje.
La puerta se abrió y un elfo domestico apareció haciendo una excesiva reverencia.
—Yo…
—Adelante —chilló el elfo. Hugo entró rápido—. El señor Malfoy le espera.
Así que había sido Malfoy padre quien le había citado ahí en la mansión. No lo había sabido porque la nota no llevaba firma.
Habían pasado algunas semanas desde lo sucedido. Estaba tranquilo, más sereno, pero el dolor siempre estaba.
Siguió de cerca al elfo. La mansión era indescriptible, inmensa, lujosa, de colores pasteles, sobria y…
—Adelante, señor —otra gran puerta estaba frente suyo. Entró sin ningún titubeo. Una biblioteca, grande y abrumadora. Un sueño, su sueño desde que era pequeño.
Caminó llegando al centro de la gran habitación. se permitió observarlo todo: era un lugar muy lujoso, también, lleno de diversas cosas, aparte de los libros.
—Me alegro que haya venido, señor Weasley.
Hugo se giró conociendo por primera vez a Draco Malfoy… decir que era un hombre fino y elegante era poco, se notaba que sus ropas eran de alta costura al igual que cada accesorio que llevaba —No sabía quién era así que decidí averiguarlo.
—Muy Gryffindor de su parte —susurró Draco moviéndose hacia el mini-bar—. ¿Un trago?
Hugo sonrió y negó al tiempo. Weasley, al parecer, significaba Gryffindor como primer nombre —Se equivoca —Draco lo miró—. No vine por curiosidad, sino para escuchar lo que tiene que decirme y así poder tener algo bajo la manga. Algo muy Slytherin de mi parte.
Draco se sirvió una copa de Whisky de Fuego y la dejó sobre el escritorio — ¿Slytherin?
—Claro. El sombrero me seleccionó en Slytherin, algo muy impensable en mi familia.
Draco no esperaba aquello. Ciertamente era la primera vez que veía a Hugo Weasley Granger… si lo miraba más detenidamente tenía un aire a Hermione, pero nada Weasley. Frunció el ceño pensativo.
—No tengo todo el día, señor Malfoy, ¿De qué quiere hablar? —interrumpió Hugo.
— ¿Cuántos años tienes? —preguntó sin mirarle.
El chico frunció el ceño ante la, para él, inusual pregunta —Diecinueve, pronto veinte.
Draco asintió ausente sacando cuentas y se sorprendió un poco, pero intentó no hacerle caso a lo que su mente estaba tratando de mostrarle. Sacudió la cabeza sacando aquellos pensamientos —Quiero que te alejes de Altair.
Hugo desvió la mirada. Lo sabía, ¡Dios!, sabía que eso pasaría —La amo.
Había jurado no verla, había jurado odiarla y desecharla cuando la volviese a ver, pero todo eso había quedado en la nada cuando ella, hermosa y arrepentida, había aparecido en su casa. Fue una… suerte que sus padres no estuviesen en casa porque estúpidamente, porque no acéptalo, sucumbió a la pasión y al deseo.
—Ella se ira, ¿Lo sabías? —preguntó Draco.
—Sí, ella me lo dijo.
Draco sonrió con suficiencia —Mi hija hace lo que yo le pido, quizás no te lo dijo, pero la vez que terminó contigo lo hizo porque la amenace con desheredarla.
Ese fue un golpe bajo y fuerte. Ese golpe demostró lo poco que la conocía, a Altair le importaba el dinero. Primero el dinero, luego la felicidad. Entonces, ¿Por qué fue a buscarlo? Podía ser muy obvio, pero con ella nunca se sabía.
—Te preguntaras, entonces, ¿Por qué fue a verte?, porque, sí, ella me lo contó. Esta totalmente arrepentida ya que sabe que me desobedeció.
Hugo apretó los puños. En primer lugar, ¿Por qué había venido? Se sentía solo e indefenso.
—Te responderé yo. Necesitaba despedirse de su jueguito de vacaciones y, quizás, ciertas cosas que no quiero mencionar.
—Ella no…
— ¿Hace cuanto la conoces?
Hugo dudo mucho al contestar —Seis meses, más o menos.
—Yo la conozco hace dieciocho años y se lo caprichosa que puede llegar a ser.
—Miente, ella me ama.
Draco le dio un sorbo a su Whisky y caminó hacia Hugo; cuando estuvo cerca puso una mano en su hombro, el chico tenía la mirada baja.
—No te ama. Si lo hiciera no hubiese demorado tanto en buscarte y, por supuesto, te hubiese elegido a ti por sobre todo.
Humillado por segunda vez, Hugo solo pudo asentir. Era un imbécil. Levantó la mirada y se dio cuenta de que aquel hombre tenía su mismo color de ojos.
Draco encontró algo en aquellos ojos: tristeza, odio y gris.
Jadeó alejándose un paso.
Algunos pensamientos golpearon su mente juntando algunas palabras y situaciones dichas.
Y lo supo.
Finalmente supo la verdadera finalidad de la cita con Hermione el mes pasado.
Se alejó de Hugo completamente y se fue dejándolo solo.
El chico, por su lado, se quedó ahí con sentimientos a flor de piel. No entendía que le había sucedido al señor Malfoy, pero sus problemas eran más importantes… estaba destruido.
Y con el corazón hecho pedazos. Quizás, ese dolor sería mínimo a lo que estaba por venir.
