Hola!

Tantos, pero tantos siglos sin actualizar. Me siento muy avergonzada por ello D: (Desde Diciembre del 2015. Joder. Ahora recién me doy cuenta. Y me siento mas, pero mas avergonzada). Que puedo decir para justificarme, pues, la inspiración se tomó vacaciones indefinidas sin invitarme, ademas, me cambie de casa y estoy sin internet (en este momento estoy publicando desde mi trabajo), y el tiempo se me acorta demasiado cuando trabajo todo el santo día y lo único que quiero al final es llegar a mi casa, comer y dormir, en ese orden xD

Lo siento de verdad... no era mi intención demorar todo este tiempo...

Pero, afortunadamente, la inspiración volvió así de golpe, exactamente así, terminé completamente "Corazones Rotos" por lo que este capítulo el 12, es un capítulo en si, no es un epílogo como planeaba. El 13 y el 14 si lo serán. Créanme cuando les digo que todo cambio, y todo es TODO, nada estaba planeado, mis dedos se apoderaron de las palabras que en mi cabeza se formaban y... bueno... salio un largo capítulo 12 (creo que el mas largo que he escrito). Solo... solo no me odien... :'( por esto, pero así como no estaba planeado, en el fondo sabía que tenía que ser así.

Bueno, pasando a otro punto, estoy muy feliz de que esta maravillosa historia sacara el "TERCER PUESTO en el MEJOR LONG FIC POST-HOGWARTS en los Dramione Awards 2015", estaba nominada y con solo estarlo me sentía jodidamente feliz, pero salir en un puesto fue... Woow... jajajaj, ademas, otra de mis historias también estuvo en un puesto "Alma Quebrada"... así que feliz... creo que eso ayudo a que por fiiiin... la inspiración llegara a mi :)

En fin, creo que ya es mucho escribir por hoy.

Me despediré formalmente en capítulo que viene. Pretendo subir los epílogos en unos días mas, el mismo día ambos, pero en diferente hora.

Gracias por todo.

Bye ;)


Disclaimer; los personajes de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.


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Capítulo 12. Finales que duelen

Diez años después…

Podía sentir el desenfrenado latir de su corazón.

Parpadeó cuándo las lágrimas amenazaron con salir. No podía ni quería arruinar su maquillaje. Aquel era un día muy especial. Miró su mano y contempló su anillo de bodas. ¿Quién pensaría que después de todo se volvería a casar? ¿Quién pensaría que las cosas, después de todo, habían sido más difíciles de lo que podía haber imaginado?

—Mamá, ¿Estas bien?

La mujer miró su hija —Estoy bien, Rose.

La pelirroja sonrió moviendo su larga cabellera —¿Estas nerviosa?

—Algo así —murmuró mirando una vez más su reflejo.

—Solo es una fiesta de aniversario.

—Lo sé, hija, es solo que…

—Eres feliz, lo veo. Mi papá también lo es, no debes sentir culpa.

—Se lo que hice, Rose. Te lo conté cuando creí que podías entenderme. Ahora, esto, estar casada con Draco es algo irreal, jamás lo pensé.

Rose abrazó a su madre —Él te ama. Se divorció de su esposa por ti, no le importó lo difícil que fue. Si tú has sufrido, él también lo ha hecho.

—Sufrió por mi culpa —confesó con sinceridad—. Nunca debí ocultarle que teníamos un hijo, quizás las cosas serían distintas.

—Quizás, pero nunca lo sabremos. Hugo tomó sus propias decisiones.

—Decisiones que yo ayudé a que tomara.

—Puede, pero al fin y al cabo él las decidió. No puede culparte a ti.

—Me hubiese gustado que estuviese aquí.

Rose rodó los ojos y se alejó —Si viene que lo haga solo. Me cae muy mal su esposa —hizo una mueca.

—Rose… no digas eso.

—Ni siquiera hemos podido ver a Emma las veces que deseamos.

La puerta se abrió despacio y un hombre de unos treinta años entró impecablemente vestido.

—¡Hugo! —chilló Rose abrazando a su hermano. Él la recibió gustoso, estrechándola en sus brazos.

—Hola, hermanita —le besó la mejilla.

—Dime que has traído a Emma.

Él asintió separándose de ella —Esta abajo con Aline.

Rose frunció el ceño —Por lo menos la has traído, iré a verla.

La joven salió rápidamente de la habitación.

El rostro de Hugo se endureció al mirar a su madre. Podrían pasar cinco, diez, quince, cien años y no la perdonaría. El rencor aún carcomía en su ser y su alma. Aún dolía la mentira. No podía creer que, después de todo, ella fuera feliz cuando él había sufrido tanto.

—Te felicito —murmuró mirando la amplia habitación, mirando lo que su madre había logrado obtener.

—¿Podrías abrazarme? —preguntó levantando los brazos—, desearía que tu felicitación sonara más sincera.

Hugo suspiró fijándose en ella —Podría, pero no quiero hacerlo. Si viene hasta aquí fue porque mi esposa me convenció. Supongo que sabes que mi… padre, Draco, también insistió, todo para complacer a la señora Malfoy —comentó con ironía.

Hermione se sintió mal al oír aquellas palabras —Hugo, sé que merezco que me trates así, pero a pesar de todo soy tu madre. Te he pedido perdón de mil maneras y tú simplemente no eres capaz de pasar página.

—¿Pasar página? —preguntó confuso y algo divertido—. No es fácil hacerlo cuando de tus labios solo salieron mentiras, tuviste muchas oportunidades para decirme la verdad, pero… arruinar mi vida era mucho más fácil. Fuiste tan egoísta que dejaste que me enamorara de mi hermana, dejaste que siguiera viéndola cuando sabías que ella también era una Malfoy, dejaste… dejaste que las cosas siguieran cuando sabías que todo estaba mal.

—Y por eso te estas vengando, ¿No? —la pregunta resultó ser una verdad que desde hacía mucho sospechaba—. Crees que no sé qué fuiste tú quien hizo público el cambio de apellido, que usaste eso para promocionar tus libros.

El castaño ni siquiera se inmuto en desmentirlo —Muy inteligente. No lo negaré porque es así, incluso te faltó decir que me casé con Aline por su apellido.

El corazón de Hermione dejó de latir al escuchar aquellas temidas y sospechadas palabras —No me extrañaría que así fuera, solo lamento que hallas cometido ese error porque sé que no la amas, no creo que te hayas dado esa oportunidad.

—Tienes razón en eso, en todo, pero yo fui más inteligente que mi padre, Aline no se podrá separar de mí.

—Eres un egoísta.

—Vengo de una familia así.

—Ron no lo es. Él te educó durante veinte años.

—Él y Rose son lo único bueno de todo esto, por mi hermana decidí finalmente venir, sé que ella quería estar con Emma.

—Hugo, yo de verdad no quiero pelear más, hijo, solo…

Él suspiró agotado. Estaba realmente agotado de todo —Dejémoslo así. Intentaré ser cortes y fingiré que nada pasa, pero cuando estemos los dos no esperes palabras de cariño.

Hermione abrió la boca para decir algo, pero se vio interrumpida cuando elfo apareció diciendo que el señor Malfoy necesitaba que bajara.

—Nos vemos abajo.

La mujer asintió y se dirigió hacia la ventana.

Los mismos nervios aparecieron. Se habían diluido gracias a sus hijos, pero ahora estaban ahí más palpables.

Luego de que se divorciara de Ron las cosas habían cambiado, Rose se había quedado con ella y estando en Hogwarts las cosas eran más fáciles. Los Weasleys se distanciaron e incluso ahora eran incapaces de perdonar todo lo que pasó. Aunque nadie le creyera no corrió a los brazos de Draco, pero si existió una promesa de su parte: divorciarse. No lo cumplió inmediatamente. La decepción la había golpeado duramente al darse cuenta una vez más de que él había interpuesto sus razones y principios a sus sentimientos.

Fueron necesarios algunos años para que las cosas se volvieran a forjar. Y, no, tampoco fue su amante, no cuando él aún estaba casado. Simplemente un día se divorció y Constansie hizo un escándalo de ello, tanto escándalo que Draco se fue por uno o dos años al extranjero. Luego de eso, y aunque las cosas no estaban del todo resueltas, regresó y la buscó. La relación se dio fácil, ambos estaban cargando con sus propias mochilas, y muchas veces quisieron desistir, pero el amor, el cariño y la pasión pudieron más. Ahora, un año después, celebran su aniversario.

La fiesta estaba en todo su apogeo. Hermione sonrió cuando vio a su pequeña nieta, Emma, quien ya tenía siete años, jugando junto a Rose. La pequeña tenía el pelo negro y rizado como su madre, pero tenía los ojos grises como su padre.

Las personas se habían reunido en pequeños grupos, odiaba admitir que aquellos eran personas desconocidas, ya que nadie de su círculo estaba ahí. Ni siquiera Harry y Ginny que se habían alejado un poco desde que todo había empezado.

—¿En qué piensas?

La mujer miró a su marido —En que estoy rodeada de Slytherins —comentó señalando los grupos.

Draco bufó —No es cierto, puedo señalar a varios que estuvieron en otras casas.

—Ese no es el punto —susurró.

—Lo sé, Herm. Esto ha sido difícil, pero llevamos un año casados deberíamos celebrarlo.

—Lo estamos haciendo, es solo que pre…

—¿Qué cosa? —interrumpió él.

Hermione sacudió la cabeza —No me hagas caso.

Las parejas bailaban, y Draco y Hermione no podían ser menos. En algún punto del baile, la mujer de castaños cabellos comenzó a observar a su hijo quien estaba entretenido mimando a Emma mientras Aline, la esposa de él, coqueteaba descaradamente con alguno de los invitados. Siempre pensó que él había cometido un error al estar con ella, pero no había sido tan claro hasta ahora. Su propio hijo le había dicho, hace momentos, que no la amaba.

De pronto, Hugo dejó a la niña en el suelo y miraba fijamente hacia la entrada.

Una pareja y un niño hacían su entrada. Hermione se detuvo, lo que hizo que Draco la mirara y luego fijara su mirada en el punto donde ella miraba. Ambos se separaron cuando se dieron cuenta de quien se trataba.

—Altair.

La mujer no la había visto desde hace muchos años, sabía que Draco tenía contacto con ella y que la había visto hacia unos pocos años. Estaba distinta, a medida que se acercaba podía ver los cambios.

La rubia no se detuvo hasta que estuvo frente a su padre.

—Hola. Siento haber llegado tarde, pero Andrew odia los trasladores.

—Altair —Draco abrazó a su hija con cariño—, pensé que…

Ella se separó —Vine. Estoy feliz de no perderme esta celebración, ya lo hice en tu boda —parpadeó y miró a la mujer que estaba al lado de su padre—. Hola, Hermione, contrariamente a lo que puedas pensar, no te odio porque te hayas casado con mi padre y mucho menos por ocultarle que tenía un hijo. Yo tengo hijos y creo que haría lo mismo que tú.

—Altair… gracias me alegro de que estés aquí.

Se encogió de hombros sonriente —Ahora, y aunque papá ya los conoce, quiero que conozcas a mis hombres.

Aunque la música seguía, estaba bastante más baja de lo normal. Podía sentir la pesada mirada de Hugo, como observaba todo lo que ocurría.

Caminaron unos pocos pasos hacia donde estaban un hombre y un niño de unos nueve años.

—Hermione te presento a mi esposo Alexander Aldrich y a mi hijo, Andrew.

La mujer los saludó a ambos y Draco también la imitó.

—Tienes un hijo muy guapo, Altair.

—Lo sé, es una réplica de su padre —le guiñó un ojo Alex.

—Bueno, hija, Alex y Andrew, por favor están en su casa.

—Gracias.

Altair y su familia se movieron con soltura en medio de la gente.

—Jamás pensé que su hijo estuviera tan grande.

Draco asintió —Lo está, hace un tiempo que no lo veía. Cuando Altair decidió irse, a las semanas conoció a Alex —se encogió de hombros—. Es feliz, después de todo. Hace unos días me confirmó que está embarazada.

Hermione sonrió feliz por ella. Se dio cuenta de realmente era feliz. Altair pudo volver a vivir después de todo lo que había pasado.

Se preguntaba que estaría pasando por la cabeza de su hijo, la mirada de este estaba perdida en un punto indefinido.

—Gracias por estar aquí, Altair.

La rubia se giró y sonrió radiante —Me sorprendí mucho cuando, hace un año, supe que te casarías con mi padre. Te lo dije recién, no te odio. Mi madre, bueno, ella ya sabes cómo reaccionó y eso no me gusto. Aún ahora, después de todo este tiempo, no he logrado hablar con ella como quisiera. Se alejó de todo esto.

Hermione asintió ante el conocimiento de todo ello —Draco me dijo que había regresado con sus padres.

—Supongo que fue así. Claro después de sacarle muchísimo dinero —murmuró pensativa—. La necesité mucho cuando tuve a Andrew, pero después me di cuenta de que era mejor estar sola y aprender.

—Es un joven muy guapo —comentó la mujer mirando al niño, quien estaba charlando amenamente con Rose. Draco y Alex hablaban con otras personas—. Se parece a su padre.

—Sí, él…

—Lo sé, no te preocupes.

—Yo… —susurró compungida cerrando los ojos— lo intenté, pero… en esas fechas conocí a Alex, es médico, me convenció de que no lo hiciera. Fuimos amigos y luego… ¿Cómo lo supiste?

—Tú me lo dijiste… "Ahora que tengo a mis hijos creo que haría lo mismo que tu". A diferencia de ambas, sé que tú se lo dirás en algún momento y sé que amas a tu marido.

La rubia suspiró mirando a Alex con amor —Fuimos amigos y luego todo… se dio entre nosotros, él es un sueño y todo lo que necesito. Tienes razón, lo amo demasiado —finalizó con ojos soñadores.

—Me alegro.

—Gracias. Yo… um… debo ir al tocador.

Hermione asintió y vio como la chica se alejaba. Lo sabía, ese niño era hijo de Hugo, pero a la vez era una réplica de Alex y eso era una suerte. Andrew no debía aún involucrarse con Hugo.

Altair apoyó ambas manos en el lavamanos. Estaba un poquito mareada e intentó regular su respiración. Él bebe se removió en su vientre y esta lo calmó acariciándolo; los cuatro meses aún no se le notaban. Este embarazo pintaba muy distinto al anterior. Sonrió, aun así, era genial tener un bebe de Alex.

—Sonríes como idiota enamorada, pero a mí no me engañas.

La chica dio un respingo asustada, se giró mirando a un muy maduro Hugo Malfoy. Sí, ya sabía que se había cambiado el apellido.

—¿Qué quieres? ¿Qué haces aquí? El baño es privado.

Él bufó cruzándose de brazos, interponiéndose en la salida —Recuerdo tu cuerpo perfectamente —sonrió perverso, mirándola detenidamente.

Altair trago saliva —Deliras. Ahora vete de aquí.

—No, creo que no —le contestó cerrando la puerta con magia—. Tú y yo nos debemos una conversación y algo más.

—No, tú y yo dejamos todo claro. Me mentiste y me utilizaste. Sabías que era tu hermana y aun así seguiste engatusándome.

—No te quejaste o ¿Si?

La mujer apretó los puños —Eres asqueroso, jamás pensé que serías así, creo que nunca te conocí realmente.

Hugo se acercó peligrosamente hacia ella —No te parecí tan asqueroso en esos momentos —y al terminar de decir aquello, la besó violentamente. Altair le golpeó el pecho con toda la fuerza que poseía y después de unos agonizantes segundos logró zafarse de él. Se movió lo más rápido que pudo hacia la puerta limpiándose los labios.

—Ni siquiera lo intentes nuevamente —murmuró asqueada. De pronto recordó que su varita había quedado junto con su abrigo en una de las sillas, estaba indefensa.

—Oh, pero nadie me lo impedirá.

—Puedo gritar. Ya no me gustas, Hugo. Dejé de amarte hace muchos años.

La mirada gris de Hugo cambio, ese comentario le había dolido —Si yo no he podido, entonces tú tampoco.

Altair se impresionó ante aquella confesión —Decidí pasar página el mismo día que me fui de aquí. Gracias a Dios conocí a Alex, me enamoré de él y tenemos dos hijos. Que tú no te hayas dado la oportunidad con tu esposa no quiere decir que yo no lo haya hecho.

—Mientes —su voz su quebró y se apoyó en el lavamanos.

Ella suspiró y movió la cabeza —No lo hago. Soy sincera. No te amo. Debes pasar página, Hugo, no por mí ni por tu esposa, vi que tienes una hija, hazlo por ella. No se merece la mierda que pasamos.

—¿Cómo lo hago? —le preguntó derrotado. Agotado.

—No puedo decirte como lo logré. Fue duro, lloré y grité miles de veces por lo sucedido, pero un día simplemente me pude levantar más ligera y seguí adelante.

Hugo se tapó el rostro con las manos —Lo siento. Lo siento tanto. Cometí tantos errores, estaba cegado con todo lo que estaba pasando —la miró con tristeza, sus ojos eran sinceros—. Lo siento.

—Me conforma saber que estas arrepentido. Ahora, déjame salir de aquí —suplicó aún temerosa.

Un clic se escuchó en medio del silencio —Gracias, intentaré hacer lo que me dijiste.

Altair asintió abriendo la puerta —Solo hazlo.

Hugo vio como la mujer que aún amaba salía del baño, se sintió asqueado al comprender sus propios retorcidos pensamientos. Juró que intentaría sacársela de la cabeza, tenía que hacerlo. Una vez más, lo intentaría.

—Por Emma —murmuró girándose y mirando su desencajado rostro.

La mansión no se resistió a su intromisión, por lo menos aquel lugar la seguía considerando la señora Malfoy. Sonrió perversamente. Draco y su mujercita estaban celebrando su hermoso aniversario de bodas, ¡Qué asco! Ni siquiera ellos, cuando estaban casados, celebraron alguno de sus años de casados.

Sus pisadas resonaron en la lujosa baldosa del salón principal de Malfoy Manor, observó que el cuadro donde aparecía con Draco había sido removido y modificado por uno completamente distinto. Aquel emanaba el amor de la pareja.

Frunció los labios indignada y siguió su camino. Podía escuchar la música, las risas y las conversaciones.

Una o dos personas se le quedaron viendo mientras salía hacia los jardines, nadie hizo ninguna señal de reconocimiento.

—Mamá.

Se detuvo y se giró lentamente. Altair, la observaba sorprendida y confundida —Aly —murmuró dando un paso hacia ella.

—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó con recelo.

Constansie miró sobre su hombro —Solo quiero hablar con él, con tu padre.

Altair frunció el ceño y caminó hacia ella —No puedes hacerlo. No es buen momento —murmuró.

—Es un buen momento para mí —comentó alejándose de ella.

Podía sentir a su hija, seguía hablándole, la música se hizo más fuerte a medida que se iba acercando, pero nuevamente fue detenida, un agarre mucho más fuerte en su muñeca.

Se giró observando jóvenes ojos grises.

—Suéltame —siseó entrecerrando los ojos. El reconocimiento llegó a su cabeza.

—Debe retirarse.

—Un bastardo como tú no me dirá lo que debo o no hacer, suéltame —forcejeó duramente. El agarre se intensifico y vio cómo su hija la miraba con pena.

—Mamá, vete, por favor, después puedes hablar con mi padre.

—No lo entiendes —su voz se quebró un poco—. Él y yo teníamos un futuro planeado y trazado, seríamos felices y estaríamos juntos para siempre, pero… —miró con odio a Hugo— apareciste tú y tu madre, y lo arruinaron —siguió moviendo el brazo fuertemente hasta que Hugo la soltó.

Altair y Hugo caminaron presurosos tras la mujer que pronto fue vista por los invitados, al tiempo que sus padres también la veían.

Constansie estaba acercándose a ellos con varita en mano, apuntando a Hermione que también tenía su varita alzada.

—¡Mamá! ¡Por favor detente! —exclamó Altair acercándose. Hugo la detuvo cuando la mujer la observó de reojo.

—Esto no tiene nada que ver contigo Altair. Esto es entre ella y yo —la voz de Constansie sonó dura, sus sentimientos de venganza la tenían nublada.

Draco se adelantó hacia su ex-esposa —Constansie —su tono sonó frío y serio.

La mujer lo miró —¡¿Qué pasó con las cosas que teníamos planeadas, Draco?! ¡¿Firmaste un contrato conmigo?! —exclamó blandiendo su varita—, lo echaste todo a perder cuando te reencontraste con la sangre sucia y…

—Siempre estuve enamorado de ella.

Constansie chilló y una ráfaga salió de su varita derribando algunas mesas y sillas de un lado —Ella te mintió… jamás debimos haber regresado —la dirección de su puntería cambio nuevamente a Hermione.

Draco la interceptó forcejeando con ella. No era una mujer fuerte ni mucho menos, pero la adrenalina corría por sus venas. Además, sabía utilizar la varita sin pronunciar ningún hechizo.

Se comenzaron a escuchar gritos histéricos y llantos, la varita de Consstansie, aún en sus manos, seguía desprendiendo hechizos hacia cualquier lugar, Hermione se acercó también e intentó arrebatarsela.

De pronto, se escuchó un grito agudo al tiempo que la mujer de rubios cabellos era reducida y desmayada.

—Altair… —un susurró lejano se escuchó en medio del caos.

Hugo sostenía entre sus brazos el cuerpo inerte y sangrante Altair.

Draco sintió como su sangre se drenaba cuando se movió a tropezones hacia su hija, se la arrebató a Hugo, mientras Alex se acercaba y comprobaba su pulso y respiraciones.

Alguien, en algún punto, había llamado a los Aurores quienes se estaban haciendo cargo de Constansie.

Medimagos aparecieron y uno de ellos se acercó hacia donde estaba tendida Altair.

—Está embarazada… —susurró Alex tocándole la frente fría.

—Debemos trasladarla —el medimago continuó con un rictus en la cara cuando estableció a Altair. Después de unos minutos, consideró que era momento de moverla a través de un hechizo levitante.

El jardín de Malfoy Manor había sido reducido a un completo desastre y no solo por las maldiciones, inconscientes, que Constansie había despotricado, sino por el alboroto de la gente que corrió y se llevó todo a su paso.

Habían pasado tres horas desde que trasladaron a Altair a San Mungo, ella y unas cuantas personas habían resultado heridas, los demás estaban fuera de riesgo, pero Draco no sabía nada de su hija.

Hermione entrelazó su mano con la de él, estaba despeinada y shockeada aún por lo acontecido en su… aniversario. Hacia un momento había visto a Ron merodeando por esos lugares, sabía que debía estar ahí comprobando cada declaración de los afectados. Solo había asentido hacia ellos, ignorando un poco a Draco, acercándose finalmente a Hugo que estaba en una esquina lejana analizando las cosas, igual de desaliñado que todos.

Eso había sido casi a la media hora de que hubiesen llegado.

El único que no podía mantenerse quieto era Alex, él era médico, casi medimago, y aunque había establecido a Altair, su nerviosismo se lo había ganado, era la razón por la que estaba aquí y no ahí adentro.

Era desgarrador ver sus pisadas, su mirada, su nerviosismo recorriendo su cuerpo. La tensión era tan palpable que Hermione apretó su mano a la de Draco, podía sentir el dolor ante la pérdida, ante las heridas y la gravedad de lo que estaba pasando.

En primer lugar, nada de esto estaría ocurriendo si ella, desde el primer momento, le hubiera dicho a Hugo la verdad. Las cosas se habrían desarrollado de una manera más fácil y quizás, más esperanzadora.

No así… no… no una situación donde todo dolía, donde todo era gris y negro.

Draco se apoyó en ella, eso… aquel pequeño acto le afirmó que, dentro de todo, había blanco y que no todo era tan malo, pero era algo mínimo. La negrura invadía cualquier atavismo de felicidad que pudiese haber vislumbrado en aquellos pensamientos.

Solo ellos cuatro estaban ahí, Rose y Andrew habían sido trasladados hacia las dependencias de los Aurores, Ron se había encargado de ello.

—¿Crees que es algo grave? —la voz fue un susurro apenas audible, Draco cortó definitivamente todos sus pensamientos.

—Realmente no sé qué tipo de hechizo la habrá herido, pero… —miró a Alex que seguía moviéndose— creo que él lo sabe.

Draco también miró a su yerno —Fue mi culpa debí… saber que ella haría algo así, pero pensé que las cosas habían quedado claras entre nosotros. Le di todo lo que me pidió y…

—Pero no permaneciste a su lado para siempre como ella dijo.

—No podría haberlo hecho, de alguna forma u otra, a los años o que se yo, sé que… hubiera terminado nuestro matrimonio.

Hermione abrió la boca para responder, pero un nuevo Medimago salió pidiendo que se acercaran.

Nunca, ninguno de ellos, se habían movido tan rápido.

Las lágrimas brotaron involuntariamente al escuchar cada palabra susurrada por aquel hombre.

Sintió como Draco se desmoronaba, vio cómo su hijo se tapaba la boca y Alex… Alex se hundía en la agonía de haber perdido a su esposa e hijo.

No fueron capaces de decir ninguna palabra, el murmullo del dolor se ganó cualquier replica que podrían haber hecho.

El mundo se quebró para ellos.

Un inesperado doloroso final que había fracturado sus vidas, Hermione se vio sosteniendo a Draco, a pesar del desconsuelo en su alma, dándole las fuerzas que necesitaría para más adelante.

Hugo se acercó a ella y buscó su protector abrazo, no importaba el pasado solo el presente, Alex, por su lado, había entrado con Medimago a realizar el papeleo, no se encontraba mejor que ellos, incluso era increíble que aún pudiese sostenerse, pero ya llegaría el momento de que se pudiera derrumbar completamente.

Nadie podría haber imaginado que la vida les tendría aquella inesperada sorpresa al final del día.

Corazones palpitantes, rebosantes de vida y felicidad, habían dejado de latir de diferentes formas. La vida y el tiempo nunca serían capaces de curar tan amarga vivencia.


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RESPUESTAS A COMENTARIOS ANÓNIMOS:

Guest:

Hola!

Solo decir... haber que sucede en este capítulo.

Gracias por comentar.

Guest:

Hola!

Nop, no termina así, termina en este capítulo :D

Uuuuh... sabes no se me había ocurrido eso, pero lo consideraré.

Gracias por comentar.