Capítulo seis

Melissa la Rana era la mejor amiga de Daphne. La mayor parte de los días le gustaba vestirse con perlas y organdí. Pero todos los sábados les añadía un chal y fingía ser una estrella de cine.

Daphne se pierde.

Juvia despertó y vio a Gray recostado en una silla de la sala, su cabeza le dolía y se sentía mareada al tratar de pensar todo lo que había sucedido.

Gray se negó a que le dieran el alta antes del día siguiente, y, como era una celebridad, su deseo se cumplió. A través de la ventana de su habitación privada, Juvia veía un aparcamiento y una fila de árboles deshojados. Cerró los ojos intentando no oír.

Uno de los médicos hablaba con Gray, utilizando el tono deferente que adopta la gente cuando habla con alguien famoso.

-Su esposa ha pasado por mucho estrés, durante los tres primeros meses los abortos son normales por cosas pequeñas pero su esposa es joven y goza de buena salud, señor Fullbuster. Tendrá que ir a que la visite su médico de cabecera, pero no veo ningún motivo para que ustedes dos no puedan tener otro hijo.

Juvia sí que vio uno.

Alguien tomó su mano. Juvia no sabía si era una enfermera, el médico o Kevin. No le importaba, y la apartó.

-¿Cómo te encuentras? –susurró Gray. Ella fingió estar dormida.

Gray se quedó en la habitación durante mucho rato. Cuando finalmente se marchó, Juvia se dio la vuelta para alcanzar el teléfono.

Se sentía aturdida por las pastillas que le habían dado, y tuvo que marcar dos veces antes de poder hablar. Cuando Mirajane respondió, Juvia se echó a llorar.

-Ven a buscarme. Por favor...

Laxus y Mirajane aparecieron en su habitación poco después de medianoche. Juvia creía que Gray se había marchado, pero debía de haberse quedado dormido en el vestíbulo porque le oyó hablar con Laxus.

Mirajane le acarició la mejilla. La fértil Mirajane, que había dado a luz a cuatro hijos sin ningún percance. Una de sus lágrimas cayó en el brazo de Juvia.

-Oh, Molly... Lo siento tanto

Cuando Mirajane dejó la cabecera de la cama para hablar con la enfermera, Gray tomó su lugar. ¿Por qué no se marchaba? Era un extraño, y nadie quiere a un extraño cerca cuando su vida se está derrumbando y sobre todo porque secretamente, mu secretamente, Juvia lo culpaba de la perdida de su bebe. Juvia volvió la cabeza hacia la almohada

-No hacía falta que les llamaras -dijo tranquilamente-. Yo te habría llevado de regreso a casa.

-Ya lo sé. Gray había sido amable con ella, así que se obligó a mirarle. Vio preocupación en sus ojos, y también cansancio, pero no encontró la más mínima sombra de pena.

En cuanto llegó de vuelta a casa, Juvia rasgó los esbozos de Daphne encuentra a una bebé conejo y los tiró a la basura.

A la mañana siguiente, la noticia de su boda llegó a los periódicos.

La cocina mexicana vanguardista del chef Rick Bayless había convertido el asador Frontera en uno de los lugares de moda para comer en Chicago, y, antes de desprenderse de su dinero, Juvia iba a comer allí con frecuencia. Ahora sólo comía en aquel restaurante de la calle North Clark, y cuando era otra persona la que pagaba la cuenta. En este caso se trataba de Helen Kennedy Schott, su editora de Birdcage Press.

-... estamos todos muy comprometidos con los libros de Daphne, pero tenemos ciertas preocupaciones.

Juvia imaginó de qué se trataba. Había entregado Daphne se cae de bruces a mediados de enero, y a esas alturas Helen ya debería tener al menos una idea sobre de qué iría su siguiente libro. Pero Daphne encuentra a una bebé conejo había acabado en la basura, y Juvia sufría un caso devastador de bloqueo de escritor, en realidad, un bloqueo de vida.

Durante los dos meses siguientes a su aborto espontáneo no había sido capaz de escribir una sola palabra, ni siquiera para Chik. En vez de eso, se mantenía ocupada con charlas sobre libros en las escuelas y con un programa de tutoría local para preescolares, obligándose a concentrarse en las necesidades de los niños vivos para no pensar en el bebé que había perdido. A diferencia de los adultos que conocía Juvia, a los niños no les importaba que estuviera a punto de convertirse en ex esposa del quarterback más famoso de la ciudad.

Ellos observaban a Juvia atentos por sus historias y sus caras expresaban felicidad y no lastima, lástima que Juvia comenzaba a repudiar, no había día que alguien la mirara con lastima y eso la hacía enojar.

Apenas la semana anterior, la columna de cotilleos favorita de la ciudad había vuelto a centrar la atención de los medios de comunicación en ella:

La heredera Juvia Loxar, la esposa separada del quarterback Gray Fullbuster de los Stars, ha intentado pasar desapercibida en la ciudad del viento. ¿Es por aburrimiento, o por el corazón partido tras su fracasado matrimonio con el señor Fútbol? Nadie la ha visto en ninguno de los locales nocturnos de la ciudad, en los que Fullbuster sigue apareciendo acompañado por sus bellezas extranjeras.

Al menos, la columna no decía nada de que uno de sus pasatiempos era «escribir libros infantiles». Eso le había dolido, aunque últimamente ni siquiera había sido capaz de pasar el tiempo. Cada mañana se decía a sí misma que aquél sería el día en que tendría alguna idea para un nuevo libro de Daphne o al menos un artículo para Chik, y cada mañana se encontraba mirando un papel en blanco mojado en lagrimas, a veces pasaba una semana sin bañarse y sin salir de su habitación, con suerte sacaba a pasear a Roo. Mientras, su situación financiera se iba deteriorando. Necesitaba desesperadamente la segunda parte del anticipo que tenía que cobrar por Daphne se cae de bruces, pero Helen todavía no lo había aprobado.

La colorida decoración del restaurante le pareció, de repente demasiado chillona, y el animado parloteo demasiado estridente para sus nervios. No le había hablado a nadie sobre su bloqueo, y mucho menos a la mujer que tenía enfrente en la mesa. Por eso habló con cautela.

-Quiero que el próximo libro sea muy especial. Estoy barajando varias ideas, pero...

-No, no -la interrumpió Helen, alzando la mano-. Tómate tu tiempo. Lo entendemos. Últimamente te han pasado muchas cosas.

Si su editora no estaba preocupada por no recibir un manuscrito, ¿por qué la había invitado a comer? Juvia recolocó una de las diminutas barcas de masa de trigo en su plato. Siempre le habían encantado, pero tenía problemas para comer desde la pérdida del bebé.

Su bebe…

Juvia no sabía porque, pero lo primero que hiso al volver a casa fue comprar una cuna, se pasaba el día observándola mientras entre sollozos trataba de culpar a alguien sin encontrar un culpable, Juvia sabia que una parte de ella habia muerto junto con su bebe.

Helen tocó el borde de su vaso de margarita.

-Tengo que hacerte saber que hemos recibido una serie de peticiones de NHAH acerca de los libros de Daphne.

Helen interpretó mal la cara de asombro de Juvia y le aclaró:

-Niños Heterosexuales por una América Heterosexual. Son una organización antigay.

-Ya sé qué es NHAH, pero ¿por qué se han interesado por los libros de Daphne?

-No creo que les hubieran echado un vistazo si la prensa no hubiera hablado tanto de ti. Los reportajes de las noticias debieron de llamarles la atención, así que me telefonearon hace varias semanas para comentarme ciertas inquietudes.

-¿Y cómo pueden tener inquietudes? ¡Daphne no tiene vida sexual!

-Sí, ya... Pero eso no impidió que Jerry Falwell descalificara a Tinky Winky de los Teletubbies por ser violeta y llevar un bolso.

Fue una suerte que Juvia no estuviera comiendo, porque se habría atragantado.

-¿En mis libros?

-Eso me temo, aunque todavía no ha habido ninguna acusación. Como te decía, creo que tu boda les llamó la atención y vieron una oportunidad de darse publicidad. Me pidieron si podían mirarse el libro Daphne se cae de bruces, y como no preveía ningún problema, les envié una copia de la maqueta. Por desgracia, fue una equivocación.

A Juvia le empezó a doler la cabeza.

-¿Qué posibles inquietudes pueden tener?

-Pues... Mencionaron que utilizas muchos arcos iris en todos tus libros. Y como es el símbolo del orgullo gay...

-¿Ahora es delito dibujar un arco iris?

-Hoy en día parece que sí -dijo Helen secamente-. Y hay algunas cosas más. Todas son ridículas, por supuesto. Por ejemplo, has dibujado a Daphne besando a Melissa en al menos tres libros diferentes, incluido Se cae de bruces.

-¡Son amigas íntimas!

-Sí, ya... -Al igual que Juvia, Helen había abandonado cualquier pretensión de comer, y tenía los brazos cruzados sobre el borde de la mesa-. Además, Daphne y Melissa van cogidas de la mano y brincando por la senda del caracol de mar. Hay un diálogo.

-Una canción. Van cantando una canción.

-Es verdad. Y la letra dice: «¡Es primavera, es primavera! ¡Somos mariquitas, somos mariquitas!»

Juvia empezó a reírse por primera vez en dos meses, pero la sonrisa forzada de su editora la detuvo.

-Helen, no me estarás diciendo que piensan realmente que Daphne y Melissa se lo montan, ¿verdad?

-No son sólo Daphne y Melissa. Benny...

-¡No sigas por ahí! Ni siquiera la persona más paranoica podría acusar a Benny de ser gay. Es tan macho que...

-Han señalado que en Daphne planta un huerto de calabazas se lleva prestado un lápiz de labios.

-¡Si lo utiliza para pintarse de monstruo y asustar a Daphne! Eso es tan ridículo que ni siquiera merece una respuesta.

-Y estamos de acuerdo. Pero, por otra parte, no sería sincera si no te confesara que estamos un poco nerviosos con todo esto. Creemos que NHAH quiere utilizarte para darse bombo, y quieren hacerlo a costa de cargarse Daphne se cae de bruces.

-¿Y qué? Cuando algunos grupos marginales acusaron a J. K. Rowling de satanismo en los libros de Harry Potter, su editor no les hizo ningún caso.

-Perdona, Juvia, pero Daphne no es tan conocida como Harry Potter.

Ni Juvia tenía la influencia y el dinero de J. K. Rowling.

Las posibilidades de que Helen autorizara el resto de su anticipo parecían cada vez más remotas.

-Escucha, Juvia, ya sé que es ridículo, y Birdcage apoya los libros de Daphne al cien por cien, de eso no hay ninguna duda. Pero somos una editorial pequeña, y he creído que era justo decirte que estamos recibiendo una presión bastante grande acerca de Daphne se cae de bruces.

-Seguro que eso se acabará en cuanto la prensa se canse de la historia de... de mi matrimonio.

-Eso puede tardar un poco. Ha habido muchas especulaciones... -dijo Helen, arrastrando las palabras, como sonsacándole sutilmente los detalles.

Juvia sabía que era el aire de misterio que rodeaba su matrimonio lo que mantenía el interés de la prensa, pero se negaba a hacer ningún comentario sobre el tema, igual que Gray. Sus llamadas formales de cortesía para saber de ella habían parado por insistencia de Juvia. Desde el momento en que había sabido de su embarazo hasta la pérdida del bebé, su comportamiento había sido intachable, y Juvia se sentía avergonzada por el resentimiento que sentía cada vez que pensaba en él.

El no había mostrado ni una pizca de dolor por la pérdida del bebe y es por eso que Juvia no podía dejar de preguntarse qué habría pasado cuando creciera, si trataría a su hijo fríamente o solo daría el dinero y jamás lo vendría a visitar.

Juvia apretó fuertemente su mandíbula, Juvia sentía que si el bebe hubiera llegado a nacer después lo tendría que consolar debido a la frialdad de su padre, Juvia no deseaba a nadie el dolor que había cargado por años debido al rechazo de su padre, no quería que su hijo sufriera esos desprecios y eso la enfurecía, si no fuera por Laxus y Mirajane entrometiéndose, Dapnhe se cae de bruces no tendría quejas, No hubiera perdido su bebe y no estaría pasando la peor etapa de su vida. Decidió dejar de enfurecerse por cosas que jamás podrían cambiar, no tenía sentido enfadarse ahora.

-Creemos que es aconsejable ir con cuidado. -Su editora sacó un sobre de la carpeta que tenía a su lado y se lo entregó. Por desgracia, era demasiado grande para contener un cheque-. Por suerte, Daphne se cae de bruces todavía no ha pasado la fase final de producción, y eso nos da la oportunidad de hacer algunos de los cambios que sugieren. Sólo para evitar malentendidos.

-Yo no quiero hacer ningún cambio.

Juvia sintió que se le tensaban dolorosamente los músculos de los hombros.

-Lo comprendo, pero creemos...

-Me dijiste que te encantaba el libro.

-Y lo apoyamos totalmente. Los cambios que te sugiero son de poca monta. Tú míralos y piénsatelo. Podemos volver a hablar la semana próxima. Juvia se sentía furiosa al salir del restaurante. En cuanto llegó a casa, sin embargo, la furia se había desvanecido, y aquella desoladora sensación de vacío de la que no podía librarse volvió a apoderarse de ella. Dejó a un lado el sobre con las recomendaciones de Helen y se fue a la cama.


HOLAAA 3

soy retrasada XDD crei que habia subido los dos capitulos pero luego mire y fue como OH NO PORQUE SOY ASI XDD SOLO SUBI UNO XD pero aqui esta el otro 7w7

Este capitulo en particular casi me hace llorar TwT Pobre Juvia

JuviaBriel: Aqui esta el otro capitulo XD perdona mi retraso JASJSAJ a veces me distraigo demasiado JSAJAS No te quiero hacer Spoiler 7w7 pero Gray sera muchas cosas menos un patan AJJAS puede que de igual forma le haya dolido la perdida del bebe, quien sabe JASJSAJ Te amo por dejar reviews 3 saluditos JASJSA espero te haya gustado el capitulo