Capítulo 3: Primera cita.

—hummmm... ¿Cual estaría bien? —Cuestiono en voz baja para sí misma mientras miraba los conjuntos que había conseguido de su clóset —quizás este—dijo tomando un short de mezclilla — quizás no...- se respondió a si misma enfocando los ojos en una minifalda cercana.

¿Por qué era tan complicado decidirse por un simple atuendo?

Para empezar ni siquiera entendía por qué razón Yato la había invitado a una cita.

¿Acaso la deidad sabía en realidad lo que era una cita real?

—Lo dudo—respondió a la pregunta soltando un suspiro frustrado.

… Lo más seguro era que había escuchado la palabra cita e imaginando que era algo divertido había invitado a Hiyori irresponsablemente. De ser así... ¿Por qué demonios le preocupaba tanto por cómo se veía su aspecto? Bastaba con usar la ropa de siempre, de seguro Yato iria igual ¿no es así? Entonces…

—Ah maldición... —sollozo dejándose caer sobre la cama— ¡Ni yo me entiendo! —refunfuño dejando el rostro oculto en una almohada exponiendo su frustración.

….

Era la hora acordada, la chica había llegado a la estación más cercana de su casa donde ella y el dios supuestamente se encontrarían -aunque aun no entendía porque Yato había decidido eso, ¿Acaso no era más fácil que se vieran en casa de Kofuku?-.

—ah ¡Hiyori! —Una voz animada comenzó a llamarla apenas se había acercado al lugar donde la gente espera a su tren— ¡Por aquí! ¡Por aquí! —continuo hablando mientras enérgicamente agitaba la mano de un lado a otro. La chica lo miro un tanto sorprendida, pues de alguna forma esperaba que aquel dios estuviera acompañado de su Shinki, pero no era así… Él estaba ahí, esperándola únicamente a ella sin compañía alguna. Y también, la deidad había cambiado su apariencia, empezando por atar su cabello azabache en una pequeña media cola, y cambiando su usual uniforme deportivo por una playera de manga larga color negro, unos jeans de mezclilla y unas botas negras- pero igual, conservando su bufanda azul-.

Sin duda ella lo había notado, pero había decidido reservarse su opinión porque no terminaba de entenderlo.

Era extraño... Ese comienzo daba la impresión de realmente ser una cita.

—lo lamento, ¿esperaste mucho? —pregunto cuando finalmente se encontraba frente a Yato.

—Solo una hora—respondió él sin dejar de sonreír.

Hiyori paso saliva sabiendo que aquella respuesta no era una broma y entonces inclinándose hacia el frente se dispuso a disculparse por tanta espera, a lo que el dios después respondió que fue él quien se había emocionado, incluso no había podido dormir ¿Acaso era un adolescente?.

El chico esperando, el cambio de atuendo… Entonces, ¿Enserio Yato sabía lo que una cita implicaba? Era algo pronto para decretar tal cosa. Aun quedaba el resto del día para poder darlo por hecho.

—ah, aquí viene—aviso el joven dios tomando la mano de Hiyori -Para no perderse mutuamente entra la multitud de gente que se encontraba en ese lugar-y entonces caminaron hacia el tren que los llevaría a su primer lugar de destino.

Era la primera vez que pensaba en eso, pero...

La mano de Yato era realmente amable...y cálida...

—por cierto Hiyori—comento el chico mientras las puertas del tren se cerraban.

— ¿Humm? —la chica mirando a su acompañante.

—luces bien—pronuncio sonriéndole con su típico rostro feliz.

— ¿Eh? … gra... Gracias... —contesto desviando la mirada y acomodando un mechón de cabello detrás de su oreja sin darse cuenta su rostro se había ruborizado ligeramente.

Al final ella simplemente había cedido a ponerse un vestido corto de color lila, unas calcetas negras que llegaban hasta la mitad de sus piernas y unos zapatos de piso que simulaban el color del vestido -lo más simple que pudo encontrar según ella-, y su cabello iba suelto como era costumbre.

—ah, es la primera vez que viajo como pasajero—dijo Yato después de un momento de viaje mientras miraba a las personas que lo rodeaban.

Hiyori lo miro un poco sorprendida, pero entonces recapacitó.

—Tú no tienes la necesidad de viajar en transportes públicos después de todo ¿No? —Contesto sonriéndole —Y tampoco tienes el dinero suficiente... —completo sin borrar esa sonrisa.

El rostro de su acompañante se contrajo y simulando una apuñalada se oprimió el pecho.

—Q... ¿¡Quien no tiene el dinero suficiente!?—Discutió la deidad tratando de defenderse. La chica lo miro y fingió suspirar con decepción ocultando una sonrisa. En verdad era divertido y fácil de molestar.

—Bien. Lo primero es ir al cine— Dijo el dios manteniendo una sonrisa mientras caminaba frente a su compañera en medio de la calle. Hiyori caminaba con calma detrás de él con ambas manos unidas frente a ella sujetando un pequeño bolso.

— ¿Hay una película que quieras ver? — Cuestiono ella con curiosidad a lo que el pelinegro negó con la cabeza.

— ¿Hay una que tú quieras ver? — Contesto él mientras giraba el rostro y la miraba con sus relucientes ojos azules.

Ella parpadeo algo confundida. ¿Para qué ir al cine si no quieres ver algo en especial? Carecía de sentido en cierta parte… Pero bueno, Yato era difícil de entender. Pero aun así… ¿Si no tenía una película que quisiera ver, entonces cual era el motivo por el que la hizo acompañarlo?

Finalmente, y aun sin decidirse ambos llegaron al sitio acordado. El dios miro como impresionado la lista de películas en cartelera por un largo rato.

— ¿Ya te decidiste por una… al fin?—Pregunto tratando de denotar el fastidio en su voz al cabo de una media hora pasada.

— ¡Es difícil!—alego la deidad soltando un suspiro y cruzándose de brazos regreso sus azulados orbes hacia los de la chica — Después de todo, la película que veré con Hiyori en nuestra primera cita debería ser especial ¿o no?— Agrego con rostro serio logrando sorprender a la castaña.

—N…No en realidad…—respondió ella desviando la mirada sin haberlo notado. ¿Por qué se sentía nerviosa tan de repente? Era extraño.

Pero…

Con esa última frase se había revelado algo. Yato en verdad sabía lo que era una cita.

—Bueno, si da igual entremos a ver esta— indico el pelinegro señalando una película animada de Capypa. De inmediato la chica expreso su inconformidad en el rostro y apunto otra película.

—Quizás una de acción sea mejor—sugirió mirando a su acompañante con los ojos brillantes.

— ¡Ni hablar! ¡La violencia es mala!— Alego él expresando reproche. Vaya que era irónico escuchar esas palabras proviniendo de un dios de la calamidad.

— ¡No quiero ver una película para niños!

— ¿Qué te sucede? Es obvio que será interesante.

— ¡Para nada! ¡Es la peor opción para ver en una cita!

—Bien, entonces lo ideal es una película romántica ¿o no?

Tras aquello ambos silenciaron considerando seriamente la opción que el dios acababa de proporcionar al azar.

—Quizás… — Concordó la chica mientras conducía una de sus manos hasta su cabello para rascarse un poco. Ella no tenía mucha experiencia con esa clase de películas, después de todo no es como si le emocionaran mucho las tramas donde el chico y la chica se quedan juntos. Las películas de acción son más interesantes.

—Muy bien, entonces vayamos —Dijo el pelinegro mientras tomaba de manera natural la mano de Hiyori y empezaba a caminar rumbo a la taquilla con una sonrisa en dibujada en su animado rostro.

—E…Espera, hay varias películas románticas. ¿Cuál de todas…?

— ¡Todas!—expreso el dios con una radiante sonrisa —Mientras más tiempo este con Hiyori, mejor.

La expresión de la semi-humana se puso en blanco y a su vez parecía volverse de piedra mientras seguía siendo arrastrada por su acompañante hasta la taquilla inconsciente de la reacción de ella. Yato si que era drástico. Drástico y extravagante. Lo cruel del asunto, es que viniendo de aquella deidad era seguro que no era una broma.

De esta manera, la pareja compuesta por un dios y una mitad ayakashi entraron a la sala de una película que fue elegida al azar y a su vez improvisada -Claro, el dios no permitió que Ikki pagara su entrada. "En una cita, el hombre debe pagar" había dicho-. Después de acomodarse en uno de los asientos de en medio, la chica miro a su alrededor notando que los otros espectadores iban en parejas, justo como ellos ahora.

"En este momento lucimos como una pareja…" Pensó mientras se sonrojaba avergonzada y regresaba su mirada de manera rígida hasta el asiento de enfrente.

—En este momento lucimos como una pareja…— Comento Yato en voz baja haciendo que la castaña se girara para verlo sorprendida, ¿de Cuando acá podía leer mentes? Fue entonces que noto un ligero rubor en el rostro sonriente de su compañero.

Si, sin duda él era apuesto…

Movió la cabeza de un lado a otro con brusquedad y con el rostro enrojecido mientras negaba. ¿Qué demonios estaba pensando? Justo el otro día le había insistido a Yama-chan que Yato solo era su amigo.

—Yato, ¿Por qué me invitaste a una cita?— Se atrevió a cuestionar finalmente mientras colocaba sus manos sobre sus rodillas y miraba con timidez a su amigo de ojos azules.

El pelinegro silencio por un momento y puso una expresión un tanto seria ante la pregunta de ella. Como pensando su respuesta, permaneció una segundos -en los cuales, por alguna razón, Hiyori fue capaz de escuchar sus propios latidos- Sin contestar, pero finalmente abrió los labios y mirando fijamente a los ojos a la castaña comenzó a hablar.

—Eso fue porque…

En ese momento las luces de la sala fueron suspendidas y el entorno de ambos se cubrió de negro. Fue cuestión de segundos para que la enorme pantalla se volviera la única forma de iluminación.

—Ah, ya empezó— Dijo el dios acomodándose sobre su asiento y sonriendo emocionado enfoco su atención en la película que estaba iniciando apenas. La chica suspiro e imito las acciones de su acompañante resignándose a no escuchar aquella respuesta hasta que la película terminara.

Como toda historia romántica, hubo drama, amor y escenas tristes. Sorpresivamente incluso Hiyori se habia conmovido con el final al grado de humedecer sus ojos, pero aquellas lagrimas se esfumaron al ver el mar de llanto que Yato desbordaba. Un dios drástico y extravagante, sin duda alguna.

— ¡Es increíble que Miki-san haya muerto…!— Decía la deidad mientras ambos estaban en una cafetería próxima al cine, sus ojos aun lucían cristalinos y su rostro mostraba tristeza.

—Bueno, era de esperarse. Desde el principio decían que ella tenía una enfermedad grave… — Contesto ella mientras le extendía un pañuelo a Yato —Además, Paso sus últimos días junto a la persona que amaba, así que debió morir feliz…

El dios asintió mientras se sonaba la nariz y entonces le mostro una sonrisa a su amiga, quien le correspondió con otra.

Fue en aquella cafetería que ambos se la pasaron conversando, en algunos temas venia implicado el shinki del dios, al cual ambos estimaban en gran manera. También habían hablado de Kofuku y otros dioses. Finalmente llegaron al tema de la escuela de Hiyori, fue así que la mitad ayakashi recordó a sus dos amigas y al tema que hasta la fecha le seguía incomodando. Antes de pronunciar algo se sonrojo y miro hacia la ventana evitando encontrarse con la mirada de Yato.

— ¡…!

— ¿Pasa algo Hiyori?— Cuestiono el pelinegro notando la nueva expresión en el rostro de su acompañante. La chica giro el rostro hacia él de nuevo y con una cara asustada y azulada contesto.

—Tohno-sama iba a tener una entrevista hoy.

El dios entrecerró los ojos y pareció poner una cara de reproche.

—Bien, supongo que te acompañare hasta tu casa — Pronuncio mientras se ponía de pie.

—No será necesario— Respondió ella mientras hacía lo mismo.

Yato mostro una sonrisa y metió las manos en los bolsillos de su pantalón.

—Esto es una cita, no lo olvides.

Hiyori obtuvo un ligero rubor tras aquella frase. ¿Cómo podía decir cosas tan a la ligera?

Fue de esta forma que ambos caminaron por el mismo camino hasta la casa Ikki. De repente la chica se había puesto nerviosa. Yato en verdad sabía lo que era una cita, pero… ¿Sabia la razón de la citas? No lo entendía, Cuando dos personas salían en una cita, era más allá de divertirse, para ser más una pareja ¿No es así? Entonces, ¿Por qué Yato…?

No quería darle muchas vueltas, después de todo, desde las burlas de Yama y Ami su cerebro estaba teniendo pensamientos extraños, eso incluía su sueño… Aquel extraño sueño en el que Yato y ella estaban en un árbol de Sakuras y de repente Yato intentaba besarla.

— ¡Hiii!— Exclamo ella cubriéndose el rostro con ambas manos, pues sabía que se había puesto roja de nuevo. Tontos pensamientos raros.

— ¿Hiyori?

—E… Estoy bien, no es nada— respondió avergonzada. ¿Por qué no podía actuar con normalidad? Después de todo, ni siquiera tenía sentido actuar raro, porque enserio le había dicho la verdad a Yama. Yato y ella eran únicamente amigos, no había otra clase de intenciones en esa relación.

Fue en ese momento que finalmente llegaron a una calle conocida para la semi humana, lo cual la alegro en sobremanera.

—Puedo continuar por mi cuenta a partir de aquí — Dijo mientras se adelantaba y miraba a su amigo deidad — ¡Gracias por lo de hoy!

—Espera, Hiyori— La detuvo el ojiazul mientras alcanzaba su mano —Falta la última parte de una cita…

— ¿Eh? ¿De qué hablas?—Cuestiono ella mientras lo miraba con curiosidad.

—Me refiero al beso de despedida.

KU-Pyon: ¡Lamento mi ausencia por tanto tiempo! D: Bueno, al parecer este fanfic es querido, asi que buscare darle prioridad al igual que a "Algo para proteger" TuT enserio lamento haber tardado tanto en actualizar. Espero les guste este capitulo.