-yo –dijo otro chico a quien no reconocí –yo me ofrezco – este chico era alto de pelo negro cual ébano y unos ojos azules penetrantes

-cómo te llamas

-lucian walls

-veo que no hay ninguna relación entre tú y el chico así que permíteme preguntar porque te ofreces –comento algo alterada Geraldine a mi lado

-que está prohibido

-no pero –contesto algo cortada ella no quería sin duda trabajar con esto de eso no había duda un tributo voluntario eran problemas y ella sin duda no quería lidiar con ellos le estaría bien empleado a la tonta de cualquier modo

-entonces no veo el problema usted si –contesto el en un tono arrogante que de no ser un tributo le habría costado probablemente una ejecución inmediata sonreí me encantaba ver que si quiera mi compañero tenía actitud Geraldine aclaro su garganta podía ver el nerviosismo en sus ojos sin embargo pareció recomponerse rápidamente

-bueno distrito 8 les presento a sus nuevos tributos ojala ambos vuelvan y que la suerte este con ustedes –dijo aun sin recomponerse

Después de la ceremonia de sorteo se nos permitía despedirnos de nuestras familias entre al cuarto donde debía esperar por ellos los primeros en pasar fueron mis padres

-hola –susurre algo cortada empezaba a asimilar esto y la verdad la desesperación comenzaba a llegarme

-cariño no llores tienes que ser fuerte y – mi madre me abrazo muy fuerte la verdad yo no lloraba me había prometido no derrumbarme por ellos ser fuerte y volver a toda costa volver por papá sobre todo su medicina era demasiado costosa y no podría obtenerla sin mí de momento teníamos ya que con la caza se compensaban algunas cosas cuando cambiaba o vendía las presas pero sin mi estaban solos la generosidad no es algo que se viera a menudo en los distritos desde la rebelión fallida la gente era más hermética al respecto de unos con otros

-nena prométenos que vas a volver no puedes no hacerlo eres fuerte e inteligente –mamá era la única en hablar podía ver como esto destrozaba a mi padre él había amado mucho a Dana sobre todo y ahora aquí estaba yo su última hija arrebatada de nuevo por el capitolio abrace a mis padres con fuerza no podía decirles nada no había que decir

-el tiempo se acabo –dijo uno de los pacificadores mientras los llamaba jalándolos con fuerza fuera de la habitación

-voy a volver mama no llores sean fuertes voy a regresar por ustedes y no va a volver a faltarles nada lo prometo- fue lo único que pude susurrar antes de perderlos de vista

Tras ellos entraron mis amigos venían juntos tomados de la mano

-vas a ganar yo lo se eres lista fuerte inteligente y letal con cualquier arma – me dijo entre sollozos mi mejor amiga pero mi atención estaba en mi amigo

-escúchame bien luz vas a volver porque no voy a dejar que te vayas y nos dejes solos aquí no va a ser tan fácil que escapes de aquí - dijo mientras me abrazaba

-y por tus papás no te preocupes no les faltara nada te lo juro amiga ya verás los ayudaremos cuando regreses estarán bien gordos como perdices – me dijo mi amiga mire ceñuda a Sebastian no necesitaban esas cargas con las que tenían era más que suficiente aunque una parte de mi agradecía el gesto no podía evitar pensar en los problemas que se meterían cumpliendo esa promesa

-olvídalo ellos son como mis padres no les faltara nada amiga pero aun así quiero que regreses me oíste – me dijo Giselle

-los cuidaremos luz pero regresa por favor regresa- me susurro sebastian podía notar como se acumulaban las lágrimas en sus ojos pero él se mantenía firma a diferencia de Giselle que estaba hinchada de no parar de llorar

-se acabó el tiempo

Mis amigos comenzaron a salir pero yo detuve unos momentos a sebastian

-eres un tarado en que pensabas si no llega a ser por ese chico habrías cometido una estupidez vive por favor vive quieres

-solo si tu prometes volver hermanita

-es un pacto no pidan nada no más teselas no dejes que Giselle siga pidiéndolas su nombre debe estar el mismo número de veces que el mío y aún le faltan dos cosechas voy a regresar y vamos a estar bien lo prometo los llevare conmigo a la aldea de los vencedores

Después de eso nos llevaron el tren rumbo al capitolio solo para toparme como lo sabia en que era un despilfarro de recursos lo mire ceñuda los reporteros ya nos esperaban y nos tomaban miles de fotografías trataban de captar nuestras expresiones

-vaya monumento a la crueldad –susurre fastidiada

-deberías cuidar tus palabras – me dijo lucian mientras me sonreía desde detrás de mi

-mira quien lo dice

-yo solo te lo advierto siendo una criatura tan frágil –gire rápidamente y tome lo primero que tuve al alcance y lo empuñe como arma resulto ser una especie de perchero odiaba esa palabra frágil así me llamaban los agentes de paz en el pueblo solían ridiculizarme por mi aspecto algunos hasta me habían insinuado muchas cosas desagradables que hacer para conseguir las medicinas de mi padre todo por ese aspecto que les resultaba atractivo, frágil me asqueaba esa palabra

-escúchame bien no soy una chica frágil y si yo fuera tu vigilaría más que mi cerebro y mi boca estuvieran conectados cuando hablas conmigo -dije mientras apuntaba mi arma a su cara

-brava he vaya así es mejor así me gustan te sienta más – dijo mientras levantaba mi cara con su mano le lance el perchero y lo detuvo pero por muy poco los reporteros parecían distraídos con la llegada de nuestro mentor al parecer seguía adorándolo el capitolio

-niños por dios que escena más desagradable que intentan, no se atrevan a comportarse así en la ciudad menudo lio que falta de glamour niña baja eso y con tu pinta uno pensaría que tendrías más tacto –dijo Geraldine empujándonos dentro del tren para evitar un espectáculo

-alístense para la comida quieren sus cuartos están por ahí su mentor los conocerá en la comida bueno lo prometió –dijo algo dudosa mientras miraba por la ventana como este era asediado por los reporteros