Hola, disculpen la tardanza pero se atravesó navidad… esta largo el capítulo, bueno yo así lo sentí, en fin espero que lo disfruten.

Mi cerebro necesita un laaaargo receso jaja.

p.d. escribí esto escuchando canciones muy raras –soundtracks de coraline, el cadáver de la novia, one ok rock y avenged sevenfold- disculpen si hay cambios raros en las emociones y esas cosas… si les gusta avenged me dicen si encuentran algo buajaja. ¿Una pista? Little piece of heaven jaja-que obvia- saludos y disfruten.

Historias trágicas… Amor, odio y ¿prostitutas?

Jamás pensé escuchar una historia tan horrible y triste como la que él vivía, jamás pensé escucharla, ni siquiera en mí tiempo, ni siquiera en el 2014 donde todos tienen alguna penuria que les carcome el alma.

Kenshin estaba notoriamente incomodo, pero, aun así empezó a narrarme sus desventuras vividas.

Parte uno: cambio de vida, amor de niños.

La historia comienza con un pequeño de trece años viajando en una carreta junto con su imponente padrastro.

"Hiko seijuro" un maestro en el hiten mitsurugy ryu y un maestro y padre para kenshin, el único padre que llego a conocer y a querer como tal; este hombre era parte del ejercito militar de Kumamoto; el comenzó a escalar peldaños en la aristocracia a la misma edad que su hijastro kenshin por lo tanto era hora de incluirlo en el ejército.

Lo presento a sus superiores y a su señor como un joven con interés de formar parte de alguna facción.

El señor takemura, señor feudal de Kumamoto, conseguía grandes resultados en sus batallas ya que sus facciones estaban construidas a base de "equipos complementarios" todos los integrantes de una facción se complementaban perfectamente.

En algunas facciones lo que más destacaba era la fuerza física en otras la mental y en otras la estrategia, la agilidad, la capacidad de hacerse invisible o la capacidad de pensar y resolver problemas bajo mucha presión, lo que causaba un caos total, así que el señor takemura decidió complementar esas facciones con integrantes que tuvieran lo que otros no, en un principio consiguió buenos resultados pero al pasar el tiempo las facciones empezaron a tener problemas internos e incluso asesinatos de sus líderes, como última opción el señor takemura busco que las facciones no se complementaran solo de manera militar si no de manera personal; consiguiendo personas que fueran compatibles con el resto de la facción lo más posible.

Un requisito para cualquiera que tuviese intención de quedar en una facción del señor takemura tenía que permanecer una semana de prueba en cada una de ellas y al final el líder de la facción en la que el joven se haya visto más cómodo y útil será la facción a la que pertenecerá.

Kenshin pasó por aquel agobiante ritual con duración de un año. De una casa a otra hasta que llego a la "central de armas" que se caracterizaba por su gran eficacia en asesinatos nocturnos y trabajos de "sombra"

Llena de grandes pensadores, hombres de reflejos de gato, expertos en las armas y con un equilibrio emocional fuerte… lo necesario para este trabajo.

Kenshin llego a esa casa un año después de enishi; enishi como tenía una edad similar comenzó una amistad con kenshin, trayendo junto con él a su hermana tomoe de quince años, la cual había entrado a la casa como una trabajadora más.

Con el tiempo tomoe y kenshin formaron una gran amistad que se prestaba para más, todo con aprobación de enishi.

—kenshin,—lo había llamado enishi—, quiero que sepas que eres el único con el que estoy dispuesto a compartir a mi hermana. —

—Qué cosas dices enishi. —Se sonrojo—

—Vamos, no me puedes negar que te gusta mi hermana—

—ah, no, no te lo puedo negar, ¡pero no digas nada! —Dijo kenshin abanicando las manos—

—tranquilo, no le diré nada a mi hermana… ¡hermano! —enishi salió corriendo con una sonrisa—

Una sonrisa, la última en mucho tiempo; el líder de dicha facción vio en tres jóvenes gran potencial:

Sagara sanosuke, tres años en la facción y con una capacidad muy grande de pensar bajo presión, lo que en el futuro le daría su lugar como líder.

Yukishiro enishi, dos años en la facción y con una capacidad de desarrollar planes efectivos, lo que en el futuro lo convertiría en la mano izquierda de sanosuke.

Himura kenshin, un año y con la capacidad de desgarrar los planes de enishi y crear los propios, pero sobretodo, su agilidad, fuerza y su velocidad, que en el futuro lo convertirían en la mano derecha de sanosuke.

Por lo tanto decidió incluirlos oficialmente en las filas de asesinos nocturnos, un logro a decid verdad, un logro para ellos, pero, no para tomoe.

En este punto de sus carreras debían matar por primera vez, solo para darles una especie de bienvenida y después solo se encargarían de ayudar en misiones, cosa sencilla, pero tomoe no lo tolero.

Durante un tiempo se encargó de guardar lo que ganaba, para sacar de esa casa de la muerte a kenshin y a enishi.

Un día en una misión nocturna mandaron a enishi y a kenshin junto con otros hombres a eliminar a un funcionario problemático.

El hombre, muy inteligente, logro escapar de todos, o al menos eso pensó; con un trabajo en equipo enishi y kenshin lograron eliminarlo, enishi lo distrajo y kenshin le dio el golpe de gracia.

Al regresar les felicitaron por su gran logro al ayudar al objetivo de sus compañeros, aplaudieron su audacia e incluso les dijeron que tenían suerte de novato.

Tomoe estaba lista para irse de ahí con su hermano y su amigo escondidos bajo el kimono, solo habría que esperar un poco más, para que el humo de la euforia que rodeaba a los dos chico se disipara y así poder pasar desapercibidos.

Días después gein, primo de kenshin y parte de la facción, pero en misiones secretas e investigación, llevo una nota donde decía que había personas en busca de dos cabezas:

Una roja y la otra blanca, para ser más exactos los asesinos de aquel funcionario… kenshin y enishi.

El líder de la facción puso en alerta a la misma y bajo cuidado a los dos novatos buscados, a los dos novatos pero no a su punto en común.

En el momento en que tomoe se enteró de eso, decidió que ya era hora de salir de ahí con ellos bajo su kimono, pero kenshin se negó a ello y enishi también se negó.

Desesperada, intento convencerlos, pero ellos seguían negándose y se generó entre ellos una discusión en la que tomoe salió perdiendo.

—tomoe lo que nos pides es simplemente impensable—

—Así es, hermana, no podemos hacer eso, no podemos irnos así como así—

— ¿Qué están locos? Vean a su alrededor, sus cabezas tienen precio y comparen eso con la edad que tienen… ¿quieren vivir así por siempre? Podrían vivir mejor si vienen conmigo—

— ¿Qué puedes ofrecer, tomoe? —

—hermana, no puedes protegernos por siempre, tendremos que aprender a vivir con esto, decidimos esta vida y ya no hay vuelta atrás—

—enishi… kenshin, — hablaba con la voz quebrada y los ojos llorosos—, es verdad, yo, yo, yo no puedo ofrecerles nada—

Tomoe salió corriendo a la calle con lágrimas paseándose por sus mejillas de porcelana, sintió la presencia de kenshin y enishi que corrían tras de ella y bajo al rio para perderlos quería estar sola.

De entre los arboles dos hombres salieron y se plantaron frente a tomoe.

—Linda no tenemos nada contra ti, pero es necesario— dijo uno de los hombres—

— ¿que? —contesto ella—

—No es nada personal, pero, así tiene que ser, —contesto el otro hombre—, esos dos, representan más riesgo del que aparentan trabajando juntos, así que…. —

—Tu— respondió ella al escuchar aquella familiar y común voz para sus oídos—

—Si… yo—le respondió el dueño de aquella voz tan familiar—

Este hombre hizo un gesto con los dedos con lo que el primer hombre en escena la acorralo y el segundo… apuñalar es decir poco, le destrozó el tórax.

Kenshin y enishi que venían corriendo en su búsqueda solo lograron escuchar un grito ensordecedor que provenía de entre los arboles cercanos al rio, siguieron el sonido, solo para encontrar a una tomoe desangrándose en el piso y dos hombres vestidos completamente de negro, incluyendo el rostro, mirándola delirante.

Uno de ellos emprendió la huida por los árboles, mientras que el otro escapo por el camino… o lo intento.

Enishi furibundo se quedó al lado de su moribunda hermana por orden de kenshin y este salió en la búsqueda de los rufianes que la hirieron, solo localizando a uno, el que decidió escapar por tierra y no por los árboles.

En ese momento decir que hubo algún tipo de rastro humano en kenshin era como decir que había queso en la luna, no fue benévolo con aquel despreciable ser.

Asesinato pasional podría decirse, el hombre quedo tan mal que nadie jamás reclamo el desgraciado cuerpo o es decir los desgraciados jirones de hombre que quedaron.

—e, enishi,—hablo una moribunda tomoe, una que se aferraba a la conciencia—yo, solo quería… protegerte, hermano… eres lo más importante para mí, mi familia, yo te amo—

—hermana, no me digas eso, te, te estas despidiendo de mi ¡no lo hagas, no te despidas! —

—Creo que, es necesario… apenas y te distingo el rostro—

—No, no hables… guarda energías, te llevaremos a un médico—

—enishi, cuídate mucho en esta vida tan difícil que has escogido—

— ¡cállate! ¡Te dije que no te despidas por que no va a ser necesario!—

—Quiero ver a kenshin—dijo ella casi en un susurro, mientras estaba acurrucada en el regazo de su hermano—

Un par de minutos después kenshin regreso corriendo, bañado en sangre y sumamente frustrado por solo haber atrapado a uno de los hombres.

—kenshin, —hablo enishi preocupado—, ¡rápido, hay que hacer algo! —

—kenshin, —lo llamo la mujer en el suelo— ,me duele tanto verte así—

Kenshin se acercó a ella luchando por no llorar ante aquella visión tan horrible.

—a mí me gusta verte feliz y ahora no estas feliz,— la mujer de mejillas de porcelana hacía gestos de dolor mientras hablaba y se aferraba a la vida—, sabes perfectamente que yo… ya no tengo solución… cuida a enishi y cuídate tú, — levanto con gran esfuerzo la mano que aún le quedaba útil indicándoles a tomarla— ambos sean felices y piensen que yo los quiero tanto, como las veces que se van a repetir las estaciones de aquí hasta el día que den el último aliento—

Después de eso la bella mujer se quedó viendo al vacío con la mirada apagada… tomoe había muerto.

después de eso, ni kenshin ni yo fuimos los mismos, — hablo lloriqueante enishi, el recuerdo era doloroso—, ignoramos a mi hermana completamente… en ese tiempo kenshin empezó a hacerse muy huraño y desagradable y yo, lo único que quería era ver su cabeza en una pica y su cuerpo siendo devorado por los lobos… varias veces intente cumplir esa visión, sin ningún éxito, por suerte. —

enishi, — hablo kenshin—, me culpaba de todo y el intentaba vengar a su hermana—

solo, solo atrapaste a uno ¿Qué paso con el otro hombre? —pregunte—

Nunca lo encontré… y enishi tampoco lo encontró, —dijo kenshin mirando al suelo, con los ojos congelados—, las cosas ahí no acaban, eso es solo el principio…—tomo aire y continuo— pasaron meses y me sentía muy frustrado, enojado con enishi, me hizo odiarlo... pero al final solucionamos todo—

las peleas quedaron atrás y nos volvimos más amigos que nunca, lo de mi hermana fue un trago amargo debo admitir, pero ella no me dejo solo, —le puso una mano en la espalda—, a ninguno nos dejó solos—

No lo hizo, —contesto kenshin mirándolo a los ojos—, Pasaron los años y todo ya estaba donde debía, todo, menos yo… según mi padre—

Parte dos: el odio más familiar que existe.

Mi padre… padrastro—se corrigió rápidamente— se había enterado de lo de tomoe y de que yo no buscaba ninguna mujer u hombre o una pareja, lo que sea, no buscaba ninguna relación y empezó a preocuparse y en la primera oportunidad que vio, — giro la vista hacia oyuki que se mantenía inmutable junto a enishi—, me desgracio la existencia…

A decir verdad esta parte de la historia era la que más quería saber ¿Por qué tanto odio? ¿Por qué tanto rencor hacia ella? Y sobre todo ¿Por qué todos sentían lo mismo por ella? … al escuchar la historia no sabía qué hacer, no sabía a quién odiar más, si a sus padres a ella o a hiromi.

Kenshin narro este nuevo trago amargo que le dio la vida.

Un día que el padrastro de kenshin el señor hiko seijuro lo llamo a casa y este acudió rápidamente a la misma, el hombre le presento al que sería su padre político.

Un hombre no muy alto y muy delgado que él conocía perfectamente, prácticamente lo conocía de toda su vida consiente; un viejo amigo de la familia, el cual por malas administraciones estaba por perderlo todo y estaba conforme con perder todo lo material, todo excepto su honor y su título; la solución a este mal eran dos personas himura kenshin hijastro de su gran amigo y tomizawa oyuki su hija ¿pero cómo ellos podrían solucionar esto? Fácil… casándose, así aunque los tomizawa lo perdieran todo, incluso el apellido, no habría problema porque los himura, sus salvavidas, vendrían en su auxilio anexando las familias y evitando la deshonra.

Un plan maestro formulado por ambas familias.

Oyuki egocéntrica y criada como una princesa rebajaba a cualquiera que le pasara enfrente pero kenshin aun así gusto de ella, para él era una mujer encantadora.

Los padres acordaron que debían realizar visitas gracias a la distancia que los separaba y así poder crear un vínculo entre los futuros esposos. Kenshin acudía a las visitas gustoso y siempre con un presente aunque sea uno pequeño pero siempre para ella. Todo marchaba bien incluso ella parecía enamorada de él.

Todo estaba bien, hasta que llego el día de la boda.

Kenshin se mostraba muy feliz tanto que visito la tumba de su adorada tomoe ese día.

—Recuerdas que me dijiste que fuera feliz y me cuidara, —hablo a una lápida con el nombre de tomoe yukishiro—, pues, estoy muy feliz, tomoe, me voy a casar…solo venía a decirte eso y, estoy muy feliz, tomoe, deséame suerte— dejo un lirio y se retiró—

Para la boda estaba todo listo, el sake para el san san kudo, el templo estaba listo, el sacerdote que les casaría y las sacerdotisas que servirían el sake y bailarían para ellos, la pintura blanca con la que oyuki se pintaría de pies a cabeza, el wataboshi de oyuki y su shiro-maku, el atuendo de kenshin con los escudos de la familia bordados enfrente y atrás ya estaban también listos.

Todo estaba listo menos la novia.

Oyuki jamás había sentido ningún tipo de cariño por kenshin ella lo único que quería era salvar su estilo de vida y aunque kenshin no era un samurái de rango alto, según su padre era un joven prometedor y ambicioso. Además todo era mejor que la bancarrota y tener que arruinarse las manos lavando ropa y limpiando pisos.

La mañana de la boda oyuki se quedó sola por buen rato ya que su madre debía arreglarse y su padre resolver unos asuntos con el padre de kenshin; oyuki tomo un baño en agua de jazmines, aun en quiebra le gustaba lo ostentoso, y al salir de dicho baño tocaron a su puerta y mando a abrir a una de las sirvientas la cual regreso con ella

—Señorita tomizawa, el hombre en la puerta solicita que quien reciba la nota sea alguien de la familia—contesto temerosa la mujer—

—No puedes hacer nada—

—Pero señora—

—Pero, pero, pero, solo sabes decir eso ¡eres una inútil! Al igual que todas las inservibles de aquí, — oyuki le lanzo una bofetada a la temerosa sirvienta—, pero bueno, ya que no sirves para nada iré yo, y, ¡lárgate de mí vista estúpida! —

Oyuki llego a la puerta para recibir la dichosa nota, nota la cual le salvo el pellejo, rápidamente entro en su habitación y escribió un par de notas que después envió al templo donde familiares, amigos cercanos y su prometido la esperaban ansiosos.

Un niño pequeño entro al templo pregonando "himura kenshin, tomizawa toru" el primero en recibir la nota fue tomizawa toru, el padre de oyuki y el segundo en recibirla fue kenshin su prometido.

La nota del señor tomizawa no decía más que unas simple palabras:

Padre:

Tengo buenas noticias, regresen a casa.

Oyuki.

Y la de kenshin no era una nota, era una carta, que decía lo siguiente.

Himura kenshin:

Tu y yo sabemos perfectamente que este matrimonio es por conveniencia de parte de mi familia, pero, acabo de recibir una carta donde afirman que los negocios de mi padre están mejor que nunca, así que, nuestro matrimonio ya no será necesario y mejor que todo eso, por fin puedo decir todo lo que me vi obligada a callar durante nuestro compromiso.

La idea de casarme contigo me repugna, la simple idea de ser la mujer de un asesino es espantosa, pensarme entre tus sabanas y entre tus brazos llenos de cicatrices me marea, pero kami-sama es benévolo me evito ese destino tan vomitivo. Te diría que busques la felicidad que conmigo no tendrás jamás pero me vería muy hipócrita haciéndolo. Tú nunca vas a encontrar nada bueno en este mundo excepto la muerte, porque eso es para lo único que sirves y servirás.

Tu sola presencia me molesta y tu sentido del humor es digno de un analfabeta, ir a visitarte en esa casa llena de asesinos y prostitutas vulgares era un suplicio, tus gestos y tu rostro son horribles sobre todo por esa espantosa cicatriz que te surca la cara y tu cabello lo único que hace es recordarme lo asquerosas que son tus manos manchadas de sangre que aunque te empeñes en limpiar sigue ahí, tus manías y tus latiguillos "oro" cuando te equivocas y "gozaru" para terminar cada maldita oración me ponen los pelos de punta, son estresantes, todo tu lo eres.

En fin creo que ya no hay más que decir excepto que no me esperes maldito.

Oyuki.

Kenshin acababa de leer la carta y solo hiso dos cosas. Una palidecer y otra salir a donde el sacerdote le esperaba.

Entrego la carta a su padre y miro de reojo al padre de oyuki y dijo.

—lo dejo a su criterio, yo ya lo juzgue—

Y se retiró sin decir palabra alguna.

Ambos padres leyeron la carta y el padre de oyuki se retiró pidiendo disculpas.

Días después el padre de kenshin le entrego la carta, este la guardo y hasta el día de hoy la conserva.

Y desde ahí kenshin regreso al estado huraño, pero ya no fue rabia si no que se…—enishi fue interrumpido por kenshin—

Se volvió parte de mi personalidad, aunque tal vez tu no lo notas, porque a ti te trato bien,—dijo con una sonrisa tímida en los labios— aunque bueno, creo que eso es lo importante de la historia, pero, para evitarnos líos,—respiro profundo como si el aire le diera ánimos de continuar—, lo diré todo—

Kenshin dijo un par de palabras más e incluso oyuki empezó a alegar algo pero yo estaba tan distraída mirándola y aguantándome las ganas de partirle la cara que no escuche prácticamente nada… solo escuche lo del final.

Todo eso, —dijo iracunda oyuki—, son patrañas, yo jamás escribí eso, yo me fui por cuestiones de fuerza mayor, ¡me desmaye! Y ya no pude ir—

eso que te lo crea el diablo, —respondió serio enishi —

Mientras oyuki se defendía y enishi la callaba kenshin se levantó y empezó a buscar algo en su armario que resulto ser la carta de oyuki.

Algo que siempre me gusto de ti, eran tu dicción y tu caligrafía, —le lanzo la carta doblada—, podría reconocerla hasta en las paredes del infierno. —

Oyuki desdoblo el pedazo de papel y lo leyó, por su mirada supe que si era de ella… además porque después se disculpó.

keny, alguna vez has escuchado que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes—le dijo oyuki con rostro de cordero convaleciente, la odie tanto en ese momento— eso me paso contigo—

Y tú has escuchado que es mejor estar solo a mal acompañado,— respondió huraño y podía jurar haber escuchado odio en su voz—, ¿no? pues te lo digo ahora… y cierra la boca que aún no acabo de hablar, con KAORU—

Kenshin me miro fijo y continuo con su historia, pero esta parte de ella lo hacía con mucha vergüenza y se tomaba su tiempo para hacerlo.

Parte tres: el aroma de las prostitutas

Después de lo de oyuki estaba tan frustrado y enojado con migo y con todos lo que estaban a mi alrededor y eran tan obvio que el líder de la facción lo noto y creo que también noto que el lugar se ponía tenso, por mi actitud así que—callo en seco, tomo otra bocanada de aire y continuo— así que, nos llevó a un prostíbulo, para "calmar los ánimos" , no voy a negar que entre y entre con gusto…pero, no fue una experiencia linda o que yo aprecie mucho

Kenshin narraba que aquel jefe les cito a todos, casados o no, heterosexuales o no a una junta que denomino "importante y muy secreta". En dicha junta el tema a tratar como ya había dicho kenshin era la salida a un burdel, algunos se reusaron otros tantos no lo hicieron, entre esos que no se negaron estaba kenshin que más que ansiosos de las prostitutas estaba deseoso de desquitarse con algo o con alguien y esa era la oportunidad perfecta.

Ya que no podía ir y apuñalar a oyuki 50 malditas veces y sacarle el corazón para comérselo mientras ella lo miraba, no podía hacerlo y que era lo que le quedaba, una prostituta… no iba a matarla o golpearla pero al menos no sería muy amable con ella.

Llegaron al dichoso burdel y salieron mujeres para formarse frente a los hombres y presentarse; una vez que se presentaron todos empezaron a escoger mujeres.

Kenshin más cauteloso se acercó a las que le daban cierto interés con una mirada que hiso a las dos mujeres retroceder. escogió a una.

—quiero a esta—contesto reseco—

—Como diga señor, —contesto la dueña—, por favor sígame—

Subieron a una habitación muy oscura, la prostituta encendió una vela y comenzó a desnudarse pero kenshin la detuvo.

—quiero hacerlo yo—ordeno—

—pero señor…—

—Tu estas aquí para servirme a mí, así que, vas a hacer lo que yo te ordene, ¿entendido?—ordeno nuevamente, pero esta vez mas autoritario que la vez anterior—

—Sí, señor, como diga—la mujer miraba su rostro marcado—

— ¿Qué pasa, tienes algún problema con mi cara? —

—No señor—

—Bien—

—kenshin la atrajo hacia ella halándola por el brazo—

—me lastima—

— ¿y? —Comenzó a besarle el cuello de forma salvaje y arrebatadora— dime, ¿no estas acostumbrada a eso? —

—pero…—

—no te quejes—

La acostó sobre el suelo y la descubrió completamente del pecho dejando sus senos a la intemperie de su boca hambrienta, le desato el obi y por fin dejo al aire su cuerpo ya probado por muchos ese mismo día.

Kenshin comenzó a desvestirse sacándose el hakama para después empezar a besar su cuerpo por todos lados, sujetando sus manos al punto de dejar un par de pulseras rojas marcadas en las muñecas de la prostituta que ya comenzaba a forcejear.

Kenshin en su frenesí no se preocupaba de si lastimaba o no a la chica.

Hasta que algo lo despertó de esa actitud salvaje, mas animal que humana.

Es un hecho científico que durante las relaciones sexuales el cuerpo desactiva por completo el sentido del olfato… pero para que esto ocurra debe haber interés sexual por parte de ambos y esta arma del cuerpo humano le fallo por completo a kenshin.

A su nariz llego un aroma pútrido, peor que cualquier otro que haya llegado a sus cavidades nasales, peor que el aroma metálico de la sangre, peor que el olor de la carne descompuesta y no, no era el aroma que despide la razón, la injusticia, la inhumanidad, los valores o cualquier otra cosa.

Aquel desagradable aroma venia del cuerpo de la mujer a la que anteriormente estaba degustando.

El aroma se podría describir como el de la suciedad acumulada por días o el sudor que no se lava por días o ambas juntas… ¡NO! , ese aroma era como el sudor y los fluidos de cientos de hombres, ¡CIENTOS! Que habían pasado por esa piel solo el día de hoy.

Kenshin sintió que la vista se le nublaba, el solo pensar en eso lo mareaba, tantas manos, tantos brazos, tanta piel, tantos… y todo sobre la misma mujer.

Se levantó lo más rápido que pudo y soltó a la misma velocidad aquellas manos que mantenía aprisionadas hace un momento.

Tal vez el número de hombres sea ilógico o muy exagerado pero en esa situación ¿Quién es racional y lógico?

Salió de la habitación dejando a la prostituta desconcertada y un poco aliviada; bajo las escaleras en yukata y sin ningún rastro de libido… solo corrió fuera del local con el rostro pálido y la mente alborotada.

¿Qué haces? ¿Qué estuviste por hacer? ¿Tú no eres así?... ¿Por qué viniste aquí? ¿Qué es lo que tienes en la cabeza? , pensó aturdido.

La situación sola ya era incomoda pero lo que le siguió no se comparaba.

Al día siguiente, al bajar las escaleras para comenzar su día un nuevo pandemónium lo persiguió.

Sus compañeros, los que lo vieron salir de la habitación y los que no lo vieron, bromeaban en un humor grotesco sobre aquel evento, ofensas, risas burlonas, maltrato de parte de hiromi… un corazón destrozado que no encontraba como repararse por las situaciones… todo le cayó como un baldazo de agua helada, demasiado cerca un evento del otro para ser considerado justo.

Me sentía mal, no me sentía asqueada ni mucho menos, me sentía mal por él, tuve la intención de levantarme y abrazarlo hasta que oyuki hiso de las suyas.

oyuki rio— vaya, que hasta para eso, se te dificultan las cosas keny—

No lo dude un segundo… le respondí.

¿¡y es así como pretendes casarte con el!? —

¡cierra la boca, estúpida, sin nombre! —

prefiero no tener un nombre a tener el tuyo—

Kaoru, —kenshin me llamo—, te pido un poco de paciencia que aún no termino —

Increíble… ¿qué más podría pasar en esta historia? ¡Para que aún no termine de contarla!

Parte cuatro: de los labios de la belleza

Dicen que las geishas son la más grande expresión de belleza humana de Japón, elegantes y expertas en el arte de la conversación, todas unas artistas… pero en su juventud esa belleza, es un diamante en bruto y hay que pulirlo.

Kenshin tuvo un pequeño rose con una maiko demasiado novata para saber que debe y que no debe hacer en público; nadie le daría importancia al tema, ni se sentiría ofendido por la imprudencia de una pequeña maiko… de no ser porque hiromi le dio demasiada importancia.

Como ya sabemos hiromi es hija de una de las dueñas de la casa donde viven kenshin, sanosuke, enishi y los demás.

Cierto día hiromi tuvo la necesidad de salir tarde por la noche, pero, no quería hacerlo sola, así que, kenshin se ofreció a acompañarla, ese fue su primer error.

Al ir caminando por una de las calles principales, se toparon con dos mujeres una geisha y su hermana pequeña, una maiko.

La mayor les saludo con extrema elegancia y porte mientras que la pequeña se olvidó por completo de hacer aquel gesto, solo se quedó mirando la marca en forma de "x" que adorna el rostro de kenshin, la pequeña hico un gesto de miedo y desagrado y cambio su lado de caminata, para así evitar pasar junto al hombre de la cicatriz por el que se sentía intimidada.

Kenshin apenas le tomo importancia, de cierta forma le pareció cómico, pero, se le olvido quien iba a su lado.

Al día siguiente pasando por uno de los cuartos de reojo vio a hiromi haciendo un espectáculo muy gracioso para los demás y curioso se detuvo a observar por la puerta.

—Muy bien, —dijo hiromi—, yo soy la maiko y tú vas a ser himura— levanto a una de las sirvientas que estaban sirviendo el almuerzo—

—pero señora, necesito terminar de servir—

—yunko, no te preocupes, las demás lo harán, tu solo camina como si no estuvieras viendo nada—

—Comprendo—respondió la sirvienta—

Si kenshin había demostrado interés antes, ahora estaba más que interesado en saber para que su nombre sería utilizado.

—damas y caballeros, es un gusto para mí y para yunko presentar la obra titulada "el hombre viuda negra"… aplaudan por favor—

La gente comenzó a aplaudir.

Yunko comenzó a caminar tal y como le indicaron.

—Así comienza, — empezó hiromi—, tuve la necesidad de salir a recoger algo tarde por la noche de ayer, así que himura, el hombre viuda negra se ofreció a acompañarme y el caminaba tal como lo hace yunko,—la señalo—, entonces dos mujeres, una geisha y una maiko que la acompañaba aparecieron en la calle, pude ver los ojos de himura casi salirse cuando vio a la geisha, porque era hermosa y ya ven que no tiene suerte con las mujeres—

Los hombres y las mujeres estallaron en risas ante el "cómico" comentario de oyuki.

—Pero entonces, —continuo—, la joven maiko se le quedo viendo…—una de las sirvientas la interrumpió—

—Tal vez le pareció guapo—

—¡ja! Si eso fue lo que paso seguro mato el encanto, porque se le quedo mirando fijo y himura se puso rojo, tanto como su cabello—

—Se puso así y solo lo miro una maiko, —rio estruendosamente—, imaginen que hará cuando lo mire una geisha—

Kenshin seguía escuchando y observando en silencio, la sangre le hervía, todo lo que contaba hiromi era mentira, o al menos estaba exagerado y editado a conveniencia de hiromi.

—Bueno, bueno, ya déjenme contarles, —hablo algo molesta—, bueno la maiko se le quedo viendo fijo y cuando nos acercamos más hiso una cara de asco, —exagero una cara de asco—, que si la hubieran visto en el momento no sabrían si reír o llorar por el pobre de himura. —

Las risas no esperaron.

—Pero eso no fue lo peor, —continúo—, además de hacer la cara que hiso cuando le vio la cicatriz se cambió de lado, para no pasarle en seguida—

Las risas nuevamente se hicieron presentes.

Y

Kenshin entro a la habitación.

—esta casa es muy antigua, debe tener más de 100 años, ¿sabían que las cosas que cumplen 100 años tienen ojos y oídos? —Dijo kenshin entrando en la habitación—

Inmediatamente todos guardaron sus risas.

— ¿por cierto de que hablaban?, —pregunto haciéndose el desentendido—

—ah, pues hiromi nos contaba una historia de algo que le paso ayer—respondió uno de los hombres—

—Ya veo, en ese caso, no me interesa saber… lo más seguro es que sean mentiras—respondió reseco y salió de la habitación—

En cuanto kenshin salió de la habitación hiromi hablo.

—Se fue la viuda negra—

Nuevamente las risas llegaron a los oídos ya lastimados de kenshin.

Y desde entonces hiromi y algunos miembros de la facción me dicen viuda negra… mujer que se me acerca, mujer que muere o se va—miro a oyuki con asco—

No supe que más hacer excepto levantarme.

enishi, puedes salir por favor, — le pedí y este obedeció—, kenshin, tu también—

¿que? —pregunto asustado—

Tranquilo, solo sal un momento por favor—

Ambos hombres salieron del cuarto dejando a oyuki sentada, camine hacia el armario y busque algo en el mismo.

Al sacarlo vi a oyuki palidecer por un instante para después levantarse y querer salir de la habitación.

dudo, que te puedas ir, —le hable—, no te voy a dejar irte—

Corrí para darle alcance y la hale del brazo hasta el otro lado de la habitación donde la acorrale con mi katana desenfundada en su delicado cuello de princesa.

eres un ser despreciable, seguro estas aquí, no porque ames a kenshin, sino porque tu situación económica no te deja de otra… pero escúchame bien, — la empuje logrando que se golpeara la cabeza con la pared—, él no está solo y no vas a volver a jugar con él, es un ser humano y todo lo que hagas a él le duele, aunque te cueste creerlo tiene corazón, — la solté y se desplomo de rodillas respirando agitadamente y sujetándose el cuello—, ¡ah! Otra cosa, casi lo olvido… ya que te dan tanto asco sus cicatrices y sobre todo la que "surca su rostro" te dejare un recuerdo. —

Con un movimiento veloz y certero le corte del hombro a la muñeca logrando sacarle un grito.

Continúe—estoy segura que eso, te dejara una cicatriz horrible—me agache a su lado, ella lloraba de dolor— te mereces esto y más, debería cortarte la cara, para dejes de quejarte de kenshin, remedo de mujer—

Me la vas a pagar— me respondió—

Tal vez, pero hoy no, — la tome del brazo herido—, quiero que te largues de aquí, en cuanto te curen eso—

Limpie mi katana, la guarde y Salí de la habitación.

kenshin, todo lo que me cuentas es horrible, —lo tome de la mejilla herida—, pero yo te quiero y si a oyuki le parece fea tu cicatriz, no tiene buen gusto porque a mí me gusta, así te encuentro fácilmente—reí—

El solo me sonrió y recargo su mejilla en mi mano, no pude evitar abrazarlo y tampoco pude evitar sentir lo que sentía por él.

Llegaron en auxilio de oyuki la cual casualmente se había desmayado y por lo tanto la acomodaron en la habitación de hiromi y la dejaron quedarse ahí, la habitación de hiromi ya parecía nido de víboras.

Más tarde todos nos fuimos a nuestras habitaciones.

kenshin, jamás tomes en cuenta lo que diga oyuki o lo que diga hiromi, si es necesario solo escúchame a mí. —

lo tendré en cuenta… ¿kaoru? —

¿si? —

gracias, por no odiarme, después de lo que te conté—

Reí— si te odiara, me tendría que odiar a mí misma, lo que me contaste no son más que errores humanos y giros bruscos de la vida, kenshin en mi tienes a una amiga y siempre podrás contar conmigo, sin importar que pase y de qué lado estés tú. —

Te lo agradezco, infinitamente— me respondió—

Aun con el riesgo de que alguien entrara y mal interpretara todo otra vez dormimos en el mismo futon y nos tomamos la libertad de:

Yo. Acurrucar a kenshin en mi pecho a modo de almohada y acariciar su cabeza.

Y el simplemente disfrutar de ello como un niño pequeño que no tiene de que preocuparse estando en el regazo de su madre.

Glosario:

1.-San san kudo (3 y 3, 9 veces): Una sacerdotisa sirve sake en un vaso 3 veces. El novio lo bebe poco a poco 3 veces, y la novia también bebe 3 veces desde el mismo vaso. Repitiendo el ritual 3 veces. Al terminar esto ya se les considera casados

2.-Shiro-maku: kimono nupcial

3.-Wataboshi: es el gorro blanco que usan las novias

4.-Maiko: aprendiz de geisha

Waaaa! Está muy largo, pero requería de ese tamaño, me duelen los hombros x_x

Bueno espero lo disfruten y odien como yo odio a oyuki y hiromi.

Y también espero que tomoe les llegue justo al kokoro jaja

Saludos y hasta la próxima.