Hola… solo diré que, ¡no me asesinen!
Y si leen en el fandom de inuyasha puede que me vean haciendo locuras por esos rumbos jaja
La razón de la presencia.
Al día siguiente nadie fue capaz de echar a oyuki a la calle por la herida que yo le había causado, ella necesitaba ayuda con muchas cosas ya que su brazo herido no le permitía hacer tanto como quisiera hacer… de cierta forma me arrepentí de haberlo hecho pero de otra me sentía sumamente plena y realizada casi tanto como haber aprobado un examen de cálculo diferencial con cien puntos.
Pero aun con la herida, oyuki no dejaba de ser oyuki. Por las atenciones que su brazo requería logro permanecer una semana entre nuestras almas, una semana de locos.
Fue una semana horrible para todos pero sobre todo para mí.
Oyuki se mantuvo rebajándome de todas las maneras posibles. En solo una semana y por la lástima que me daba yo no le hacía absolutamente nada.
Verla con el brazo vendado e inmóvil era como ver llegar uno de esos perros callejeros que llegan de vez en cuando a tu casa a pedir un poco de agua y comida, a los cuales terminas atendiendo por lastima e incluso el pobre animal termina moviéndote el rabo gustoso cuando te ve; tanto era el sentimiento de lástima que me provocaba que es fácil compararla con eso.
El único problema es que esa perra callejera llamada oyuki venía con rabia porque por más que le atendieras y le trataras como se debe tratar a una animalito inocente ella jamás te movería el rabo gustosa, si te llegases a distraer no solo te mordería la mano, te arrancaría los dedos si pudiera y después se comería tus entrañas mientras movía el rabo gustosa.
Uno de los días de esa semana infernal oyuki sentada y siendo atendida como a ella le gusta: una princesa. Nos observaba a las demás trabajar arduamente lavando ropa, limpiando pisos, llevando cubetas, sacudiendo, cocinando o atendiendo a los hombres y lo único que hacia era reírse de nosotras porque además de hacer todas esas tareas teníamos que atenderla a ella de alguna manera.
Pero el problema no eran sus sonrisas burlonas y risas indiscretas, era lo que me hacía especialmente a mí.
Uno de esos días de arduo trabajo yo tenía que acarrear baldes de agua porque la que ya había acarreado hace días se había terminado.
Oyuki vio la oportunidad perfecta de humillarme gracias a dos puntos que jamás considere; una de las chicas, al ver que yo no tenía kimonos me obsequio uno de sus viejos kimonos ya que ella había comprado uno nuevo. El dichoso kimono era color lila muy claro con detalles en purpura y yo como ya había mencionado llevaba baldes con agua… mala combinación cuando se tiene a oyuki cerca, en si dudo que sea una buena combinación en cualquier caso, pero este caso en especial era el más crítico.
Pasaba junto a ella para llevar unas cubetas adentro cuando oyuki puso su pie en mi camino haciéndome trastabillar y finalmente tropezar con mis propios pasos logrando irme de lado al suelo y tirándome encima el agua. Resultado… un kimono de color claro, trasparente y pegado a mi cuerpo y por la parte de las piernas abierta dejando ver casi toda mi pierna, una visión demasiado sexy para mi mente moderna y demasiado vulgar para la mente cerrada de todos los presentes.
Caí verdaderamente mal, me dolía el costado de la cadera, seguro me dejara moretón, y, no solo eso, la cubeta la cual salió a perderse en el cielo me callo en la frente haciéndome una pequeña herida, nada grave, pero igual dolía.
Kenshin que se encontraba con los demás hombres hablando de no sé qué cosas, el me vio y al ver la cara de los demás ahí presentes corrió en mi auxilio y al estar cerca oyuki le hiso lo mismo a él pero el con mejores reflejos callo como se dice vulgarmente "en cuatro" cerca de mi pierna.
— ¡vaya, battousai esa mujer de verdad hace que le caigas a los pies! —Grito uno de los hombres ahí presentes—
El solo volteo a mirarlo de manera desagradable y sanosuke siguiéndole el juego a ese hombre dijo.
—Estoy seguro que él quisiera caerle a ella en otro lado—Rio con su típica risa "discreta" —
— ¡cállate imbécil! En vez de hacer bromas idiotas deberías haber venido a ayudarla—respondió kenshin ya algo sonrojado por los comentarios, las risas y las miradas—
El asunto no tuvo tanta importancia, de hecho creo que ninguno la tuvo, pero de tan seguidos que eran cada uno de esos eventos, que la poca paciencia que tenía para con ella finalmente se terminó.
En uno de sus casuales insultos, subí a la habitación que compartía con kenshin y tome nuevamente mi katana, logre esconderla tras mi espalda y baje sin que oyuki se percatara de la presencia de aquella que arruino su tersa piel color porcelana.
Al encontrarme frente a ella la desenfunde y realice el mismo tipo de amenaza que la vez anterior pero en vez de ponerla en su cuello la puse en sus preciosas clavículas haciendo presión para crearle una nueva cicatriz, esta vez menos profunda.
—estoy segura de hablar por todos en esta casa ¡lárgate de aquí! —Dije con furia—
— ¿¡Por qué debería de hacerlo maldita vagabunda!? Tú no eres nada aquí más que una arrimada, no creas que no sé qué kenshin te trajo de la calle, ¡cerda vagabunda sin nombre! —
—Rechine mis dientes por la ira— yo soy una vagabunda, aquí no tengo un hogar ni una familia, aquí estoy sola, pero, estoy orgullosa de ello, porque así me di cuenta de lo capaz que soy de hacer las cosas y aquí y de esta manera conocí mi valor como ser humano capaz de hacer todo lo que me proponga y lo mejor de todo es que descubrí que puedo lograrlo sin depender de nadie y sin importar lo que gente como tú me diga, a diferencia de ti yo soy independiente y muy capaz—
—Eso no te hace menos vagabunda y eso no te da un nombre—
—Es verdad, no me hace menos vagabunda y tampoco me da un nombre… porque yo ya tengo uno, — la tome del cabello y la arrastre hasta la puerta—, y ese nombre es Kaoru kamiya,— la lance al frente de la casa—, apréndetelo bien—dije finalmente—
Arme un escándalo y los demás salieron a ver qué pasaba la vieron en el suelo despeinada y yo con mi katana en mano y en vez de detenerme me apoyaron.
Con insultos de lo más desagradables, gritos, abucheos y demás Tomizawa oyuki salió por la puerta frontal para no regresar jamás.
Después me entere de muchas cosas pero principalmente que había pasado con ella al salir de esa casa y la razón del porque había venido a la misma pregonando matrimonio con kenshin.
Ella había acudido a kenshin porque hacía un año que sus padres habían sido asesinados de manera despiadada y ella al no tener hermanos había quedado sola y con todos los negocios de su padre.
Pero al ser educada como una princesa y al jamás haber aprendido a administrar el dinero que tanto le gustaba gastar termino llevándose a la quiebra a si misma y a una desesperada condición donde tuvo que vender todo para pagar las deudas tan exorbitantes de las que se había hecho acreedora; ella estaba sin nada ni nadie en la calle y había venido a rogar a kenshin una mano de ayuda, la cual, tal vez por mi culpa o tal vez no, pero fue una mano de ayuda que le fue negada, al escuchar esto me hiso sentir un poco mal, porque de alguna manera entendía su situación pero al mismo tiempo me hiso recordar la palabra KARUMA o karma como se le conoce coloquialmente.
Pero el no recibir una mano de ayuda no fue su karuma, su karuma fue lo que paso después de que la sacamos de esta casa… la pobre mujer termino viviendo un calvario; ella termino en kyoto, más precisamente en los distritos del placer de kyoto, ella se convirtió en una prostituta, para no morir de hambre y frio tuvo que vender su alma al mejor postor y ese fue un burdel… al menos puedo decir que era una prostituta popular ya que recibimos noticias de ella que estaba en kyoto hasta donde estábamos nosotros en Kumamoto.
No pude no recordar la similitud que tuvo su forma de irse con la imagen mental de un libro, salió de la casa y volteo a mirarnos con la mirada furibunda pero se resignó y camino hacia adelante. Una salida dramática con un final dramático, en fin la vida de una princesa derrocada.
Pasaron los días y el ambiente se normalizo, kenshin salió en su primer misión en dos semanas.
Salieron en busca de un traidor el cual entregaba información al señor feudal del pueblo vecino el cual tenía grandes intereses en las tierras del señor takemura o sea Kumamoto.
La casa prácticamente se quedó sola de no ser por un par de hombres y algunos novatos que quedaron de guardias.
Gein, primo de kenshin les había llevado las notas sobre aquel espía y en esas marcaban muchos puntos de reunión, pero gein no había podido determinar cuál sería el que este espía utilizaría hoy, así que decidieron separarse en grupos y revisar cada punto de reunión.
Kenshin se fue con gein.
—kenshin —hablo gein—
— ¿hacia mucho que no salíamos juntos en misiones verdad? —
—tienes razón, ya casi un año sin salir juntos—
—Me alegra que esta vez saliéramos juntos—
—Si, a mi igual—contesto risueño kenshin— de verdad que lo hace… oye, mira, ya llegamos al lugar, será mejor escondernos hasta que llegue la hora—
—sí, hay que hacerlo, no podemos dejar que nuestra sangre arruine nuestro trabajo ¿no es así? —
Ambos rieron alegremente por el comentario de gein
—Sí, tienes razón, nuestra sangre no debe interferir—aseguro kenshin—
Esperaron por horas y el espía jamás llego al punto de reunión.
—rayos, parece ser que herramos, este no era el punto de reunión—dijo gein con la voz decepcionada—
—Tienes razón, lo mejor será irnos… pero ve el lado amable, no nos ensuciamos las manos con la sangre de un traidor—comento kenshin—
—tu siempre con tu forma tan dura de juzgar a la gente—
—No es tan dura, más bien es… realista o justa, si, es una forma justa de juzgar—
—lo dudo—
— ¿De qué hablas? —
—No hay maneras justas de juzgar, porque siempre va a estar de por medio tu forma de ver el mundo y eso hace que juzgar siempre sea injusto—dijo gein— por decir yo tengo un juicio sobre ti ,pero, el juicio que tienen otros de ti es muy diferente… eres mi primo y para mi eres un gran tipo— se acercó a kenshin para quedar rostro con rostro, kenshin le sonreía entretenido por sus deliberaciones sobre los juicios justos— pero, para otros, tú no eres un gran tipo, para otros tu eres una amenaza—dijo gein finalmente—
En ese instante kenshin no sabía que estaba pasando consigo mismo, cerca de la boca del estómago sintió un frio familiar atravesarle, su sonrisa se desvaneció para convertirse en una expresión de extrañeza y para finalmente mirar a donde provenía aquel frio familiar; la mano de su primo, de su compañero, de su familia, detenía el mango de aquella kodachi que tenía incrustada en el cuerpo.
—kenshin— le dijo enishi al oído mientras este permanecía en shock— yo soy el espía— sonrió para sí mismo— tu siempre has sido mi misión…y la primera vez falle, pero esta vez no lo hare — gein le dio un giro a la kodachi que aún estaba tocando las entrañas de kenshin— pero, no podía matarte sin decirte algo muy importante, tal vez por eso tarde tanto o tal vez solo quería hacerlo en el momento en que más debilidad me mostraras… pero lo que quiero decirte es que yo soy tu asesino y fui ese asesino que nunca pudiste atrapar… yo mate a tomoe— saco bruscamente la kodachi dejándolo en el suelo— sabes que es gracioso, tardaste alrededor de cinco años en verte así de débil, tan débil que eh logrado herirte de muerte. Increíble que tardara tanto en matarte si te conozco tanto. — gein se retiró dejando a kenshin hundido en el charco de su propia sangre—
Kenshin se quedó mirando a la nada recostado en el suelo donde gein le había dejado con una herida chorreante de sangre, solo, en medio de la oscuridad y de la noche que acorralaba aquel callejón de Kumamoto.
—to, tomoe, gein, maldito—decía susurrando— Kaoru, lamento todo, no te cuide como te prometí.—al final sus labios se cerraron—
Las horas pasaron y empezaron a regresar grupos de hombres con los rostros decepcionados, su misión se había visto fallida, nunca encontraron al espía… todos regresaban, todos menos kenshin y gein.
Y aunque gein me preocupaba no se podía comparar con el nivel de preocupación que tenía por kenshin.
Las manos me temblaban y sentía un sudor agrio y frio en la frente, podía sentir cada una de esas gotas resbalar por mi frente con total libertad como autos por una calle solitaria en plena madrugada.
Sanosuke me dijo que me sentara y me calmara, pero yo no podía, aun sentada mi pie empezaba una danza de desespero golpeteando contra el piso y mis manos frías y sudorosas jugueteaban entre ellas, no lo soporte.
—Oigan, —llamo megumi—, ¿Kaoru no estaba ahí sentada? —señalo donde se suponía que yo estaba sentada—
Sanosuke entro en pánico y ordeno que me buscaran por toda la casa.
—sano, porque tanto alboroto, debió haber entrado a la casa—
—megumi, ella quería salir a buscar a kenshin, si salió, puso su cabeza en riesgo, los espías no son cualquier cosa, si la ve y la identifica antes de que llegue con kenshin o si llega mientras él y gein pelean…—
—La va a matar— termino la frase megumi— ¡ya escucharon a sanosuke, hay que encontrarla a como dé lugar, no tengan pudor siquiera, busquen incluso en el baño o en las bañeras, donde sea!—
Buscaron en cada rincón de la casa, pero, efectivamente yo no estaba, Salí a las calles de Kumamoto que ahora estaban tan lluviosas y oscuras como el día en el que cruce mi camino con él por primera vez.
En Kumamoto había dos búsquedas desesperadas y ninguna tenia resultado.
Por un lado me buscaban y por el otro yo buscaba.
Corría sin saber a dónde correr y sin ver más allá de mi nariz, con mi desespero empecé a llorar por no obtener resultados, tal vez corrí durante una hora o dos o tal vez mas no tome el tiempo y no tenía con que hacerlo.
Corrí hasta que por fin llegue a un callejón demasiado obscuro como para siquiera considerar pasar por ahí, pero, hoy tenía que hacer una excepción, corrí hasta que por causa de mi vista limitada y lo resbaloso del suelo caí de cara ensuciándome del barro más pestilente en el que pude caer, olía a muerte, olía a tripas putrefactas de pescado y a sangre fresca, intente levantarme pero me dolía el tobillo tal vez me lastime al caer; como no pude levantarme, me recosté en aquel maloliente barro para descansar un poco, respiraba agitada y a lo lejos vi en el suelo un bulto inmóvil.
Podría jurar que al ver ese bulto en el suelo, inmóvil, me dio taquicardia, si no tuviera carne en el pecho el corazón se habría escapado de entre mis costillas desesperado al ver que yo no podía avanzar gran cosa gracias a mi tobillo herido.
El acercarme como soldado en plena guerra me hacía sentir el tiempo avanzar a paso de tortuga.
Con forme me acercaba y la lluvia amainaba aquel bulto empezaba a tomar forma y se me hacía cada vez más familiar.
— ¡kenshin! — grite arrastrándome por el suelo como si mi vida dependiera de ello—
Me acerque y lo único que vi fue una cabellera rojiza empapada y enlodada y unos ojos apagados.
—Grite— ¡ah, kenshin! —
Espero que les gustara y si, este quedo más cortito.
Por cierto felices fiestas y espero que este 2015 llegue como una gran bendición para ustedes y los suyos, en especial para zuryhimura, Lica, rogue85, pola de himura, azucenas45, pajaritoazul y a las dos personitas que no supe quiénes eran, ¡les deseo muchos éxitos!
