"¿En verdad quieres oírlo?" preguntó la deidad mirando con frialdad y seriedad a la ayakashi que estaba a unos metros de distancia de él. Al escuchar aquello no supo que responder, sus temores le hicieron callar por completo pese a tener el deseo de realmente querer saber esa respuesta.

¿Qué opinaba Yato de ella? Por supuesto, de seguro él pensaba que ella era especial, después de todo la cuidaba mucho y realmente parecía apreciarla -aunque quizás no de otra manera, después de todo-. Pero… ¿Algo dentro de él habría cambiado después de recibir esa confesión? Después de todo, no podía dejar de sentirse intranquila.

Era ya de noche, casi para madrugar. Aun así ella permanecía sobre su cama abrazando su almohada en la oscuridad con los ojos fijos en la nada. Lo normal era que estuviera dormida-y lo estaba hasta hacía poco-, pero tras despertar después de un corto sueño, su mente no callaba dando un sinfín de respuestas para la última pregunta que Yato había hecho.

Un sinfín…

Suspiro y estiro los brazos alejando la almohada de ella, luego disponiéndose a sentarse sobre la cama terminando de descubrir su cuerpo de la sabana.

— Debería intentar dormir de nuevo…— Murmuró con pesar, sabiendo que las desveladas traerían malas consecuencias para su piel y humor. Pero no le preocupaba mucho, el día siguiente seria domingo y en realidad no tenía planes.

— Beber un poco de leche tibia podría funcionar— La voz que sonó a frente a ella la hizo exaltarse y alejarse lo necesario para llegar a donde el interruptor de su habitación— ¿Quieres que la prepare por ti?— Sin inmutarse por la reacción asustada de aquella chica, el dios mostraba una sonrisa.

— ¡¿Y-Y-Y-Y-Yato?!— Tartamudeó el nombre de la deidad exaltada conforme lo miraba perpleja creyendo por un momento que solo estaba tratándose de una alucinación o un sueño como reflejo de lo mucho que mente había estado pensando en él— ¿Q-Q-Q-Que haces aquí?— Pregunto luego de haberse percatado de que el sujeto en su cuarto era el auténtico dios de la calamidad.

El pelinegro continuo sonriendo, aunque sus ojos azules pronto mostraron una tristeza que Hiyori no fue capaz de explicar en el momento.

— Yo… Pensé que debíamos hablar— Respondió él aun mirando a la humanada con una sonrisa.

La chica lo miró por un largo momento sin decir nada, llevando una mano a su agitado pecho el cual no sabía si se había alterado por el susto o por la presencia misma de Yato. Tomó aire y cerro los orbes intentando hallar calma. Cuando sintió que ya estaba tranquila, nuevamente miro al hombre sonriente inclinando las cejas con cierta duda.

— ¿S-Sobre qué?— Pregunto sintiendo nuevamente el temor que la envolvió la última vez que habían hablado, en la que después fue abandonada tras no responder a la cuestión que aquel le había hecho.

En su interior presintió que él deseaba hablar sobre aquella conversación inconclusa…

Quizás estaba bien, de esa forma el círculo de dolor y angustia terminaría, pero no podía evitar sentir miedo. Sentía que escucharlo directamente le haría aumentar su sufrimiento, porque perdería toda esperanza…

—Bueno…— Yato continuo mostrando una sonrisa que poco a poco se iba llenando de pesar— Debo disculparme por mi actitud— Dijo sin apartar sus ojos de aquella, quien pronto lo miró nuevamente. Permaneciendo en silencio, incapaz de responder, ella espero a que él continuara hablando— Lo siento, Hiyori…— El pelinegro suspiró y finalmente clavó los ojos azules en el suelo inclinando ligeramente el suelo— Lo más correcto debió haber sido hablar las cosas con claridad.

La Iki mostró una sonrisa similar a la que el dios esbozaba y de igual manera bajo la mirada. No se sentía capaz de decir nada, su cerebro parecía haber perdido la capacidad de juntar palabras para formular oraciones con sentido. Solo podía concentrarse en su propia duda en lugar de pensar en que decir, ¿Qué era lo que Yato estaría a punto de hablar?

— Yo… No puedo aceptar tus sentimientos— Pronunció el dios de la calamidad bajando aún más la cabeza mientras apretaba las manos en puño.

Algo dentro de ella se rompió en su interior, sintió su corazón achicarse y sin darse cuenta sus ojos se llenaron de lágrimas que no tardaron en desbordar.

Debía ser fuerte…

Debía contenerse…

No quería oponer más peso en Yato, él solo debería preocuparse por su puesto de deidad. Lo sabía bien, debía controlar esas lágrimas que harían sentir culpa en él.

Yaboku alzo la mirada al escuchar los sollozos de la humana mientras se esforzaba por contener su llanto, inclino ambas cejas y miro con dolor y angustia a su amada extendiendo una mano hacia ella. Él lo había provocado… Él estaba haciendo que ella derramara esas gotas de sufrimiento. Todo era su culpa…

Bajó la mano extendida y nuevamente apretó un fuerte puño conforme su frustración lo llevaba a juntar con fuerza sus mandíbulas. ¿Qué estaba bien decir en ese momento? Sabía que debía ser claro, explicarle con paciencia los motivos y terminar con todo de una vez de manera que ambos sufrieran lo menos posible.

— Hiyori, yo te amo.

La chica dejó de secar sus lágrimas y elevo el rostro para ver con los ojos bien abiertos al hombre que estaba en su habitación. Yato la miraba con cariño mientras mostraba una sonrisa cálida después de haber dicho aquello.

— ¿Eh?— No fue capaz de entender aquellas palabras y mucho menos esa dulce expresión en el rostro de la deidad. Quizás había escuchado mal, o quizás decía amarla pero en otro sentido, en uno fraternal o de amistad.

— Te amo, es por eso que debo rechazarte—La divinidad continuo hablando sin dejar de mirarla. Hiyori solo fue capaz de mirarlo confundida y con el rostro lloroso y sonrojado, esas palabras no tenían ningún sentido, o si lo tenían, ella no era capaz de hallarlo. Yato fue capaz leer esa expresión de incomprensión y continuo hablando— Te lo dije ¿no es verdad? Que lo único que quiero es que seas feliz. A mi lado, jamás podrás serlo.

La castaña se levantó de su asiento y miró con fija atención al mayor mientras terminaba su frase.

— ¿Qué estás diciendo? ¡No hay forma de que lo sepas…!— Exclamó ella frustrada, sabiendo el tipo de persona que era Yato. Un sujeto alegre y poco responsable, que siempre… siempre tenía una mala perspectiva de sí mismo, por su pasado, por su origen, por su reputación. ¿Se trataba de eso? ¿De la poca confianza que él tenía de sí mismo? Eso no tenía nada que ver, no había forma de que a ella le interesara.

Yato dejo salir un suspiro y luego miro por la ventana.

— Eres una humana, tu presente y tu futuro debe estar con los humanos… No hay forma de que te quite todas las experiencias humanas que debes vivir, ¡No hay forma de que de que te robe esa felicidad!— él también habló con frustración mientras el flequillo cubría sus ojos terminando por elevar el tono de su voz en la última oración.

La humana dio un paso hacia él y apretó los labios.

— No me interesa… Sin ti, sin Yukine-kun, sin Kofuku-san, ni todos los demás, estoy segura de que mi vida no sería tan feliz como lo es ahora. No hay forma… No hay forma de que tú estuvieras robándome mi felicidad— Nuevamente las lágrimas inundaron sus ojos rosas, mostrándole una sonrisa cariñosa a su amigo quien de alguna manera parecía ser mucho más negativo que ella.

— No lo entiendes…— Él pronuncio negándose a mirarla directamente— Aun eres muy joven para comprenderlo. Para ver las consecuencias de todo esto… Tú debes salir con chicos de tu edad, humanos, te casaras, tendrás hijos, envejecerás… De esa manera serás más feliz. Es lo que debe suceder naturalmente.

La Iki llego hasta donde él y lo miró aun llorando.

— ¿Estás diciendo que sería más feliz si me alejara de ustedes?— Pregunto con debilidad y tristeza ante el pensamiento que aquel exponía. Yato giró el rostro a donde ella, pero aun sin mirarla, pues fijó los ojos en el suelo y borró por completo su sonrisa.

— Para empezar es extraño que puedas convivir con nosotros, Hiyori…— Respondió vagamente con una expresión de poco interés.

La castaña movió la cabeza negando y entonces alcanzo una de las manos de Yato, forzándolo a mirarla.

—No digas algo así… Aun si es extraño, aun si dices que me hará infeliz…— Ella hablo entre llanto mientras miraba lo adolorida— Aun así estoy más que agradecida de haberlos conocido… Estoy feliz de tener amigos como Yukine-kun y tú, de poder ir a visitar a Kofuku-san y de conocer a una persona tan sabia como Tenjin-sama y tan amable como Bishamon-sama… De haber vivido todo lo que hemos pasado… Estoy feliz de haberme enamorado de ti.

Yaboku entreabrió los labios mirando con sorpresa a la chica que se había confesado por segunda vez. Sus ojos pronto la miraron con pesar y entonces sujeto la mano con la que ella le había alcanzado.

— ¿Es que no lo entiendes? A largo plazo solo te traerá dolor… No soy humano, no podré darte una vida normal, no podré hacerte feliz de esa manera.

— Y yo no podré vivir para siempre… Llegará el día en que muera y te dejaré solo a ti y a Yukine-kun. Pero ¿Eso realmente importa? Se debe disfrutar del presente y no darle más importancia al futuro… A mí, en verdad no me importa si sufriré. No me importa si dices que seré infeliz… No me importa si me rechazas… Me niego a apartarme de ustedes.

— Eres muy obstinada Hiyori…— Dijo el dios como lamentándose. La aludida asintió aun con lágrimas desbordantes— Si dices algo así, no hay forma de que mantenga mi voluntad…— Sonrió con debilidad mirando con dolor a la chica.

— No es necesario que lo hagas… — Ella mostró una sonrisa secándose luego las lágrimas con la manga de su mano libre.

Sin decir nada él la envolvió con su brazo y la apego a él.

— Cabe decir que te lo advertí— Musito cuando ella correspondió a su abrazo.

La chica asintió sonriendo.

— No habrá objeciones, lo prometo.

— Entonces…— Yaboku la aparto un poco y se inclinó para besarle por primera vez dejando a la Iki sorprendida— Te amo, Hiyori.

KU-Pyon: No soy tan malvada :v Además, vengo a celebrar mi libertad (͡ ͡° ͜ ʖ ͡ ͡°)Salí de vacaciones al fin *Cantando "Libre soy"*
En fin. Sé que si pero igual debo decirlo (Por formalidad) Espero les haya gustado el capítulo ^^
Comenten que les gustaría que pasara en siguiente capítulo :D Así me doy ideas (Porque después de esto me quede seca de imaginación D: )

Espero nos leamos pronto