Revelaciones:
Hay una frase que me hace pensar de manera inevitable en esta anécdota…
"algunas veces se vende el alma, para salvar el cuerpo."
Con forme me acerque y la lluvia amaino aquel bulto empezó a tomar forma, cada vez se me hacía más familiar.
— ¡kenshin! — grite arrastrándome por el suelo, como si mi vida dependiera de ello
Me acerque y lo único que vi fue una cabellera rojiza empapada, enlodada y lo peor de todo unos ojos apagados que adornaban su rostro haciendo juego con una cicatriz profunda y unos labios incoloros.
—Grite— ¡ah, kenshin! —
En la cercana lejanía de un techo, se encontraba Gein. Solo observando en la sombra.
Al ver que Kenshin no se movía y que yo gritaba desesperada hecha un mar de lágrimas. Entre las mismas sombras en las cuales se mantenía escondido, desapareció.
Sanosuke y los demás me buscaban desesperadamente, Megumi incluso comenzó a pedir auxilio a Kannon la divinidad de la compasión, para así, poder dar conmigo, Kenshin, Gein y que todos regresemos con bien. Que ninguna vida se pierda en el camino.
—¡Kenshin! —llore—
—Un samurái—Kenshin hablo, ¡Por fin hablo! — puede creer y orar a los dioses, pero, jamás debe depender de ellos ni pedirles nada.
—¿Como? —pregunte, esas eran unas extrañas palabras.—
—Falte a esa regla básica.
—¿Cómo que faltaste a esa regla básica? ¿A qué te refieres?
—¿A qué me refiero? pues les pedí a los dioses verte y me lo han concedido, así que, de verdad debo estar muriendo. —Giro su cabeza para mirar a la nada—
—No, no te estas muriendo, así que no digas esas cosas, si los dioses me trajeron aquí seguro es para poderte encontrar, ¡Grandísimo bobo!
Arrastre su cuerpo a un negocio cercano para protegerlo de la lluvia, que en realidad no era más que una simple brisa acuosa.
Ya en la protección de aquel negocio me percate de una herida bastante profunda que atravesaba el delgado cuerpo de Kenshin.
—De mí no te desases tan fácilmente,—dije decidida—, de mi cuenta corre que tu no mueras hoy—
El seguía mirándome como si fuera la última vez que lo haría y dijo:
—Ni el cielo, ni la tierra son mi abrigo, cuerpo y alma son ilusión. La espada de Gein, como un destello, corto el viento de la primavera. —Dijo susurrante kenshin—
—Para estar delirante es un pensamiento muy lúcido—pensaba—Kenshin no es momento de decir proverbios zen.
—Si es momento, quiero que te acuerdes de mí cada vez que tengas ese libro en tus manos.
Me desespero su actitud tan fúnebre y tome una decisión… actuar de inmediato.
Nunca había tomado un curso de primeros auxilios, que en estos momentos me hubiera sido de gran utilidad, pero, si algo me había enseñado los libros, películas, series y demás era a detener lo más posible una hemorragia.
Rápidamente e ignorando el valor sentimental que pudiera tener aquel precioso kimono que me regalo la señora Haruma, con manos y dientes logre rasgarlo para así poder tener un trapo con el que hacer presión sobre la herida.
La lluvia comenzó a caer nuevamente, pero esta vez con menor intensidad. El cielo lloraba algo.
A lo lejos escuche pasos apresurados, pero extrañamente no podía gritar, así que tome las manos de Kenshin le dije que presionara lo más fuerte que pudiera, me levante y corrí a donde provenían las voces.
Al salir de ese callejón me percaté de que no era una o dos personas si no un grupo entero que para mí fortuna resultaron ser Sanosuke y los demás.
—¡AQUI! —grite señalando con los brazos el callejón—
Lograron reconocerme y apresuraron el paso.
—¡Kaoru! —grito Megumi—¡estás bien! ¡¿Qué te paso, tu kimono?!
—¡yo no importo, KENSHIN SI!
Comencé a correr como si el suelo no fuera de tierra si no de carbón hirviendo y detrás mío los demás que corrían de la misma manera.
Finalmente llegamos a donde Kenshin se mantenía haciendo "presión" en su herida.
Rápidamente me retiraron de su lado, lo tomaron en brazos y lo llevaron con el médico de la facción.
¿Estaba asustada? Si hubiera una posibilidad de que el alma se te escapara por la boca seguro me habría pasado. Kenshin tenía una herida sumamente profunda, además el arma le había desgarrado la carne que había tocado, pero lo más importante de todo, aquí no hay transfusiones sanguíneas.
Si Kenshin no moría por la herida, seguro lo hacía por la pérdida de sangre… ¿asustada? Yo no estaba asustada, estaba sin alma.
Las horas pasaron e incluso Megumi nos trajo algo de ropa seca a mí y a Sanosuke que no se había movido ni un centímetro desde que llegamos. Si había alguien preocupado por Kenshin definitivamente era él. Considero que mi preocupación no se asemejaba a la de Sanosuke, su mirada parecía como si presintiera algo.
Finalmente después de casi toda la noche un hombre con el rostro triste salió de la habitación donde estaba Kenshin y dijo:
—no puedo asegurar nada, él tiene que pasar al menos tres noches antes de poder decir que esta fuera de peligro—el canoso y cansado hombre me miro, pidió que nos sacaran a Megumi y a mi —
—Sanosuke, —le llamo el hombre—, dudo mucho que battousai sobreviva esta noche.
Lo siguiente que escuche fue un grito ensordecedor que provenía de la garganta de Sanosuke acompañado de múltiples golpes a uno de los muros.
Sanosuke salió con los ojos acuosos y Enishi al mirarlo inmediatamente cambio su gesto de preocupación por uno que se convirtió en un largo sollozo que callo con sus manos al igual que detuvo sus lágrimas con las mismas.
Los Hombres que estaban en la espera de buenas noticias empezaron a retirarse al ver el gesto de su líder, pero se detuvieron cuando Sanosuke hablo.
—presten atención, no todo está perdido, ¡Kenshin sigue vivo y puede que no resista esta noche o puede que sí, todo depende de él!… ¡Pero lo que no depende de él es atrapar a ese maldito que lo dejo así, que lo traiciono y que nos traiciono! —nunca escuche tanta fuerza en su voz, una fuerza que desentonaba con sus ojos acuosos—
—Pero ni siquiera sabemos quién lo hizo—dijo uno de los hombres—
—ustedes no lo saben, pero yo si… Kenshin logro decírmelo… ¡Estamos en busca de la cabeza de Gein!
Todos sin ninguna excepción abrimos los ojos por la sorpresa, Gein, familia y amigo de Kenshin… ¡le había intentado dar muerte!
—Sanosuke—lo llame—si van tras su cabeza, yo quiero ser parte de esa cacería de brujas
Kaoru, tú no puedes ir
¿Porque no?
Kenshin necesita que ores por él y que le cuides—me respondió Sanosuke con la voz más dulce que en ese momento pudo ofrecerme—
Además—dijo enishi— el seguro nos matara si te pasa algo o si dejamos que te ensucies las manos de sangre y sobretodo de la sangre de un traidor del calibre de Gein.
Ellos tienen razón—dijo uno de los hombres— es mejor que se quede.
No pude discutir más con ellos y esa noche ore como nunca lo había hecho, el cielo podría considerarme hipócrita pero, Kenshin y yo necesitábamos esas oraciones.
A la mañana siguiente todos se fueron de cacería de brujas, todos menos yo y las demás mujeres.
Kenshin contra todo pronóstico había logrado sobrevivir los tres días que el medico había dado.
—Kenshin, —lo llame—, me alegra que estés bien.
—Rezongo—los dioses son caprichosos, me hicieron romper ese código por nada.
—Reí—veo que ya te sientes mejor.
—Seguro, solo me duele todo el cuerpo y necesito ayuda hasta para ir al baño.—contesto sarcástico—
Nunca sentí tanta alegría como en ese momento, verlo bien, verlo vivo.
—pensé que, ya no te vería… me alegra haberme equivocado.
—también me alegra que te equivocaras.
—Volví a reír—yo no podría soportar la idea se perderte porque te…—me calle—
—¿Porque?
—Kenshin, en otro momento, ahora lo importante es que te mejores—le di un beso en la frente —
—Como quieras—Dijo— aunque si lo que pienso es verdad, la idea me agrada. Oye Kaoru ¿Qué tal te ha ido con Hiromi ahora que no estoy ahí?
—Medite un momento— bueno… te lo diré en diez palabras, Hiromi me es tan agradable como sentarme sobre un hormiguero.
—Rio un poco y después gimió de dolor— mejor no me hagas reír.
Empecé a reír y a conversar un poco más con él y finalmente me retire.
Los demás hombres seguían lejos con su cacería de brujas y nosotras seguíamos cuidando de Kenshin y de nosotras mismas
—Megumi, no quiero decir que somos unas inútiles ni nada por el estilo, pero, creo que no fue buena idea dejarnos solas y sobre todo con Kenshin tan grave y con Gein rondando.
—Megumi rio—Kaoru, nosotras no estamos solas, ¿ves todos estos negocios que rodean la clínica?
si, ¿Qué tienen?
No son simples negocios, son casas donde están muchos de nuestros espías y, están aquí para proteger a los heridos… aunque tú te vayas todo un mes, Kenshin no va a estar solo, a él lo protegen alrededor de 50 almas.
¿enserio?
Claro que si, además hay una casa que tiene un cuarto oculto en el que todas las esposas, madres, hijos y demás familiares nos ocultaremos en caso de un ataque.
vaya—respondí—
Así es, y, tranquila tú también estas incluida en la lista de los que pueden esconderse ahí
¿enserio?
Si, Sanosuke, Enishi y Kenshin lo acordaron aunque, —rio—, para los que cuidan ese lugar, tu eres la señora Himura.
¡¿Qué?!
Como lo oyes. Para poderte incluir en las listas, tuvieron que mentir y decir que eres la prometida de Kenshin o su esposa, no recuerdo bien lo que me dijo sano. —comenzó a jugar con uno de sus mechones— pero el punto es que vas a estar a salvo.
Pues, es una revelación extraña, pero, supongo que tengo que… agradecerles.
Así es.—finalizo Megumi—
Pasaron las semanas y Kenshin ya podía atenderse, al menos en lo más básico, comer, ir al baño, sentarse y demás, así que el médico le dio el visto bueno para regresar a casa.
Hacía semanas que los hombres habían regresado de la cacería de brujas sin una cabeza que empalar, Gein se había escapado y tras de sí no había dejado huellas que seguir.
Si no hubiese sido por Kenshin cualquiera ya daría a Gein por muerto.
…o…..
…o…..
Ya habían pasado dos meses de aquello y Kenshin ya estaba casi restablecido, aun no podía hacer grandes esfuerzos, no porque no pudiera si no porque no lo dejábamos hacerlos.
Cierto día, el cielo se prestaba para convertirse en un día meramente tormentoso, y así fue, esa misma tarde una tormenta había imposibilitado cualquier actividad fuera de casa, así que nos dispusimos a descansar ese día.
Una vez que cenamos, tomamos un pequeño baño y nos relajamos, nos fuimos a dormir ya que no es como encender el televisor y distraerte con algún programa hasta la una de la mañana, aquí no se puede hacer eso así que, simplemente, nos fuimos a dormir.
Solo unas horas de sueño fueron las que logramos conseguir cuando un golpe en seco logro despertarnos.
La luz de un relámpago dejo ver a la persona que provoco aquel ruido.
—Gein— dijo Kenshin levantándose rápidamente—
Gein sonrió siniestramente y le dio un golpe a Kenshin en donde se encontraba su herida aparentemente recuperada y lo hiso caer casi si aire.
Con Kenshin imposibilitado todo dependía de mí.
En vez de atacar grite con toda la fuerza de mis pulmones, Gein comenzó a reír y yo también lo hice.
Empezó a acercárseme con la intención de dañar a Kenshin, pero lo detuve dándole un poco de pelea y unos minutos después, Sanosuke y Enishi entraron por la puerta de nuestra habitación.
Gein sonrió e intento escapar por la ventana pero una mujer completamente vestida de negro y con el rostro cubierto con algo que parecía ser seda azul marino se lo impidió.
La misteriosa mujer se descubrió el rostro, era Yunko una de las sirvientas o una de las ninjas de la facción.
—Gein, esta casa está llena de asesinos de toda estirpe—dijo Yunko— las "sirvientas "no somos la excepción.
Todo el techo estaba lleno de esas mujeres de negro y azul cubriendo cualquier ruta de escape, en el suelo y en resto del edificio se encontraban los demás esperando a que intentara escapar para darle muerte.
Kenshin se levantó como si nada, sonrió de medio lado y dijo:
—Qué fácil es hacerte caer, eso es malo para un ninja ¿no crees?
—¿Pero cómo?
—Soy fuerte—respondió Kenshin—
—¿Que vas a hacerme?
—Matarte
—No puedes matarme, soy tu familia
—Pues—Kenshin se acercó a Gein y le coloco de manera amenazadora una kodachi cerca de la boca del estómago justo como él lo había hecho anteriormente.
—No dejemos que nuestra sangre interfiera con nuestro trabajo.
—¡Tu no lo entiendes! Tú no has tenido que vender tu alma para salvar tu cuerpo.
—Patético—respondió kenshin— es preferible perder el cuerpo a perder el alma, como se nota que jamás fuiste capaz de aprender a no apegarte a las cosas y a la vida, jamás aprendiste a esperar la muerte tanto como la vida, nunca aprendiste a ser un Guerrero.
Gein quiso darle un golpe pero Yunko, la "sirvienta" lo inmovilizo.
—No olvides Gein, quien te entreno, —torció su brazo—, Un solo movimiento y te quiebro el brazo.
Kenshin hiso un gesto y Yunko libero a Gein.
—Yo, —hablo kenshin—, No sería capaz de matarte por propia decisión, pero lastimosamente es una orden.
Entre Yunko y otra de las mujeres sacaron a Gein, Kenshin salió junto con ellas, no me dejaron salir… lo siguiente que escuche fue un grito masculino y al mirar por la ventana Kenshin tenía una kodachi en su mano y Gein yacía en el suelo.
—Vendiste tu alma para salvar tu cuerpo pero, aun así no pudiste salvarlo… ¡Idiota!, esto me duele más a mí que a ti.
—El golpe, no lo hiciste para matar ¿porque?
—No lo hice por compasión, en este trabajo se olvidan los lazos sanguíneos o sentimentales… Lo hice para inhabilitarte y que Yunko y las demás puedan interrogarte sin correr riesgo.
Finalmente Yunko y las demás sacaron a Gein.
Nunca supe donde lo llevaron, pero escuche rumores y muchos incluían la palabra tortura, desmembramiento y finalmente uno donde nombraban tres aspectos: Gein, Kenshin y una kodachi.
El vender el alma para salvar el cuerpo fue algo que a Gein no le funciono, aunque dudo mucho que a alguien le funcione esa estrategia ya que el alma y el espíritu son lo más importante... así que, yo no estoy de acuerdo con Gein… vender el alma para salvar el cuerpo, simplemente no es una opcion viable.
Hola, verán no puse el saludo inicial porque sentí que sería un poco… cortante con el capítulo anterior, así que opte por hacerlo de esta manera, para que así disfrutasen un poco más el capítulo.
Pero bueno… hace ya una semana inicie publicaciones en el fandom de inuyasha y contra todo pronóstico me fue bastante bien, así que estoy muy feliz por ello, espero que todo siga igual de bien.
Y tanto Kenshin-sobre todo el- Kaoru y Gein dicen un par de frases y aquí les pongo de donde viene tanta palabrería, pero no pude evitar ponerlas, son frases que me gustan mucho.
En fin aquí abajo vine todo acerca de las frases.
Las frases vienen de los siguientes libros:
Frase: "algunas veces se vende el alma, para salvar el cuerpo." -Alex Faber.-
Libro: "El buscador de cabezas"
Autor: Antonio Ortuño.
Frase editada: "Hiromi me es tan agradable como sentarme sobre un hormiguero."
Frase original: "Me eres tan agradable como sentarme sobre un hormiguero."
Libro: "El buscador de cabezas"
Autor: Antonio Ortuño.
Frase editada: "Ni el cielo, ni la tierra son mi abrigo, cuerpo y alma son ilusión. La espada de Gein, como un destello, corto el viento de la primavera."
Frase original:" ¡Ni el cielo, ni la tierra son mi abrigo, cuerpo y alma son ilusión. Vuestra espada, como un destello, va a cortar el viento de la primavera! –frase del monje zen seigen al ver caer sobre el la espada de unos samuráis asesinos.-"
Libro: "Ronin, la vía del guerrero errante."
Autor: Carmelo H. Ríos
