Hola… no saben cuánto extrañe esto… llegue a sentirme como leona enjaulada DX
Bueno este capítulo corresponde al del viernes pasado y para el viernes si publicare el que corresponde.
¿Que hice en esa semana?-dudo que los tenga con pendiente, pero igual quiero contarles- aparte de lo ya mencionado en el capítulo anterior empecé a ayudarle a una tía con sus arreglos para baby shower, de echo hoy voy a ir a entregar uno.
Me puse a hacer una lista para que no se me olvidara nada de lo que tenía que hacer y aunque no era una lista colosal algunas cosas se llevaban mucho tiempo, como por ejemplo confeccionar una bolsita, maletita, lapicera o como le digan, desde cero y a última hora, porque la que ya tenía pues se descompuso :C-la tenía desde secundaria y me gustaba mucho- y no tenía el dinero para comprar otra, me quedo muy linda y practica por cierto.
Soy algo neurótica con la simetría y con el tiempo y la semana pasada me la pase neurótica.
La simetría, cuando forraba cuadernos ya que me quedaba chueco y al final quedaron como quería.
Y el tiempo porque me di una semana de límite para terminar todo eso y por poco no lo logro :D
En fin disfrútenlo y nos leemos viernes/sábado
Okayama.
La estancia en Okayama era de lo más tranquila, tanto que incluso puede caer en lo monótono o aburrido.
Desde que llegamos a este pequeño pueblo costero kenshin y yo nos hemos movido entre sombras y mentiras.
En cuanto empezamos a bajar nuestras cosas, algunos vecinos "acomedidos" llegaron en nuestro auxilio, ayudando a kenshin a bajar las cosas y meterlas a la casa. La cual kenshin aborrecía de piso a techo.
—Kaoru,—me llamo, una vez ya instalados en la casa—si tu "madre" nos iba a "heredar" una casa, al menos hubiera conseguido una mejor…
—¿De qué hablas?
—Estoy bromeando.—aclaro—
—No se nota, estas muy, muy molesto.
—Claro que lo estoy, observa este lugar, si me recargo en la pared seguro se cae.
—No seas exagerado, solo hay que limpiarla y adornarla, veraz que bonita queda.
—Espero que hagas alguna brujería porque yo no lo veo posible… cuando vea a Sanosuke le voy a partir la cara por meterte en semejante pocilga, pudo haber conseguido algo más decente.
—Pero se supone que somos una pareja muy, muy, muy pobre.
—lo sé, pero igual pudo conseguir algo mejor.
—Cálmate, pareces un niño berrinchudo.
—Sí, tienes razón, lo lamento.
—No hay problema, y la casa la podemos dejar muy linda.
—Si tú lo dices.
Nos encargamos de dejar la casa limpia y bien organizada o mejor dicho yo la organice, la organización es un detalle que kenshin tiene marcado como nulo en su persona.
Con forme los días pasaban en esta "pocilga" ambos empezamos a sentir un calor hogareño que hacía mucho no sentíamos, ni en casa de nuestros padres, y kensin dejo de quejarse de la casa.
Kenshin trabajaba como pescador, y si sabía lo que hacía, este hombre es una navaja suiza, lleno de sorpresas.
Se levantaba a las cinco de la mañana para salir de casa a las seis y llegar a la costa a las siete y se retiraba a las doce y llegaba a casa a la una de la tarde con una canasta que tenía una vasija de barro en su interior en la cual ponía lo peces, moluscos, ostras, cangrejos y todo lo que lograba atrapar en agua de mar para que no se pusieran feos en el camino.
Después de un día de pesca, al día siguiente nos fuimos el con la canasta y yo con los utensilios al pueblo para vender todo lo ya pescado, no porque no tuviéramos dinero, porque de hecho si lo teníamos, lo hacíamos para aparentar.
—¡Qué asco! Kenshin aleja eso de mi—Dije mientras Kenshin me acercaba tripas de un pescado que acababa de limpiar—
—Exageras, solo son, vísceras sangrientas—Dijo modificando su voz para que se escucharan tétricas su palabras—
—¡Déjame en paz! Aleja eso.
—Te dan asco las de pescado, imagina que tuvieras que limpiar humanas.
—Empecé a dar arcadas por el asco—
—Está bien, —continuo Kenshin—te dejo tranquila—tiro las vísceras en un saco. —
Al final del día vendimos buena parte de la pesca, otra tanta la conservamos para el día siguiente y para nosotros mismos.
—Kaoru—me llamo, él estaba sentado con un plato de comida enfrente— sabes, no nos hemos contado nada… háblame de tus padres.
—Mis, mis padres—ante aquella pregunta sentí un pedazo de acero atorado en mi garganta, no sabía que contestar— pues, ¿para qué quieres saber de ellos?
—pues que se supone que les cuente a mis padres cuando vengan a visitarnos.
—Nada—respondí— porque no nos visitaran, ni si quiera deben estar enterados de lo que pasa.
—Si es verdad, pero aun así tengo curiosidad.
—La curiosidad mato al gato.
—Qué bueno que no soy un gato—dijo sarcástico. — vamos, si me cuentas, yo te hablo de mis padres.
Lo mire ceñuda y finalmente accedí.
—Mi madre era un poco más pequeña que yo, pero tenía un cuerpo divino yo no tengo tantas curvas como ella, siempre usaba el cabello en un moño bajo y era una mujer muy dulce y cariñosa… la amo… y mi padre es un hombre muy alto, mi madre le llegaba a la barbilla y yo al labio inferior, tiene un aroma muy peculiar pero muy agradable, es muy protector como todo buen padre y es tan amable y cariñoso como mi madre… él es el otro pedacito de mi corazón—termine de decir con un dejo de nostalgia—
—Kenshin me miraba, como intentando analizar lo que dije— vaya, tenías buenos padres… y si hubiese podido conocer a tu padre me sentiría como un enano, seguro le llegaría a la nariz, no sería capaz de mirarlo a los ojos sin necesidad de mirar hacia arriba.
—Tal vez, pero seguro le hubieras agradado.
—¿Tu crees?
—Claro, me has cuidado muy bien y para el eso basta.
—Que bien me gane a mi "suegro"
—Reí— Si claro. Pero dime ¿cómo son tus padres?
—Bueno en realidad es un poco extraño de contar pero… te lo prometí… mi madre no es japonesa…
—Pero se llama kyoko ¿no?
—Eh, si y no… mi madre llego al mar de Japón intentando escapar de su país que se encontraba en guerra en un barco el cual naufrago…tiempo después logro conseguir ayuda del señor de Kumamoto en aquel entonces y mando una carta que tardo casi un año en ir y regresar. En la respuesta le dijeron que sus padres o sea mis abuelos no habían sobrevivido a la guerra y que sus propiedades y dinero habían sido confiscadas.
—Que horrible—Respondí—¿y tu madre sabia japonés?
—Si lo sé es horrible y sabía muy poco, casi nada y pues tuvo que darse a entender como pudo y con el tiempo lo aprendió, ahora lo habla fluidamente pero tiene cierto acento. Pero bueno, el asunto es que mi madre naturalmente pidió asilo o un permiso para quedarse en sus tierras ya que no tenía nada ni a donde ir y si se lo permitieron… tiempo después conoció a mi padre…
A Hiko ¿verdad?
No, Hiko no es mi padre… mi padre se llamaba Shinta Takeuchi pero, cuando yo tenía alrededor de dos años. aparentemente ofendió a un samurái y este le dio muerte.
De mi boca solo salió un gemido de espanto.
—Sí, bastante triste… y cuando cumplí tres mi madre conoció a Hiko y seis meses después este le había pedido matrimonio y básicamente él ha sido el único padre que eh conocido y yo le agrade bastante porque me dio su apellido, deje de ser Kenshin Takeuchi y me convertí en Kenshin Himura… y físicamente tengo mucho parecido con mi madre, como te dije, ella no es japonesa, ella es pelirroja de ojos claros y Hiko es un hombre enorme, de cabello y ojos negros, Hiko es muy imponente en presencia y le encanta cabrearme y mi madre es una madre en toda las descripción de la palabra.
—Bueno, supongo que tienes una familia muy curiosa pero linda.
—Sí, algo así.
Los días en Okayama pasaron de aburridos a cómodos. Llegaron a un momento en el que de verdad disfrutaba esa vida, me era tan agradable y más al lado de Kenshin.
Como la casa era muy pequeña, perfecta para un matrimonio sin hijos como "nosotros" seguíamos durmiendo juntos.
Cierto día mientras estábamos acostados intentando dormir, Kenshin me dijo algo que me desconcertó un poco.
—Sabes una cosa… esta vida es bastante agradable…
Fue lo único que dijo.
—Sí, es verdad, es muy agradable.
—Sonido de afirmación— me gusta así—acomodo su brazo bajo mi cabeza—justo así.
Después de un rato se quedó dormido.
Si alguna vez en mi época me había creído enamorada, ahora no sé qué cosa sea esto… aquel chico de la librería no me representaba nada en comparación con Kenshin, el me hacía revolotear el estómago, me encantaba su olor, sus ojos, su sonrisa tan exclusiva que prácticamente solo yo la podía ver, lo amaba pero, yo soy de otro tiempo y el que intente permanecer demasiado a su lado podría cambiar la historia de maneras muy extrañas.
Nuestro tiempo en Okayama pasaba rápido, pero de repente empezó a ir lentamente, tan lentamente que las respiraciones y los latidos parecían detenerse.
—Kaoru—podía escucharlo algo agitado— te gusta vivir así ¿verdad?
—Si ¿porque la pregunta?
—Pues, porque a mí me gusta vivir así… contigo y… cuando regresemos a Kumamoto me gustaría que esta farsa se hiciera realidad.
—¿Cómo? —pregunte confundida, la cabeza me daba vueltas. —
—Sí, me gustaría que de verdad, si fueras mi esposa.
—Acaso… ¿es una broma?
—No. podre bromear con la muerte pero con esto jamás podría hacerlo, yo te amo y quiero que seas mi mujer.
La cabeza me daba vueltas y vueltas interminables, sus palabras chocaban contra cada parte de mi cráneo, el corazón estaba acelerado casi tanto como el día en que lo encontré delirante en la calle, ese día en el que me di cuenta de que no lo quería si no que lo amaba. Incluso creo que estaba mucho más agitado.
¿Qué digo? ¿Qué respondo? Pero ¡RESPONDE!
Me quede en silencio unos minutos, el me miraba con cierta ansia por saber mi respuesta, pero había una palabra que se paseaba por mi mente firme y perezosa "tiempo" yo quería aceptar pero yo no correspondía a este tiempo y… ¡AL CARAJO CON ESO! No voy a volver así que ¡A LA MIERDA EL ESPACIO/TIEMPO! Yo quiero ser su esposa. Pero…
—Kaoru, desde el día en que llegaste a por mí, desde ese día me di cuenta de que siempre te voy a necesitar, de que te amo, y, la idea de dejarte sola, de dejarte ir me hace sentirme horrible y prefiero no sentir eso… aunque se escuche muy egoísta de mi parte, tu eres la solución a ese problema.
—Kenshin de verdad lo lamento—tal vez mi cordura gano—
Su mirada ansiosa entristeció de un segundo a otro, de algún modo me sentí muy mal solo de verlo así.
—De verdad lo lamento—continúe—porque de aquí en adelante vas a tener que soportarme el resto de tu vida. —comencé a reír bajo—
—No tienes idea de lo cruel que fue eso—Respondió con una sonrisa en el rostro—
—Si lo sé—Respondí con un tono burlón en mi voz—
—Me acabo de condenar a una vida de sufrimiento ¿verdad? —Pregunto de repente—
—Si sigues diciendo eso, no solo vas a sufrir, vas a arder en los suelos del infierno.
—Me parece perfecto—Contesto con seguridad cómica— no tengo ningún problema con una vida de sufrimiento y menos con la sensación que debe darte el arder en los suelos del infierno ¿y tú tienes algún problema?
—Ninguno, estoy muy conforme con nuestro trato—le ofrecí la mano—
Al principio solo miro mi mano con desconcierto pero, después le indique que debía tomarla y así lo hiso.
—Fue un gusto hacer negocios con usted señor Himura—Conteste en burla—
—El gusto es mío señorita Kamiya—Contesto igualmente. —
Después de mucho hablar decidimos que no podíamos celebrar la boda en estos momentos, ya que, se supone que ya estamos casados, así que, simplemente decidimos esperar a regresar a Kumamoto para darles a todos las buenas nuevas.
Lo que si cambio en nosotros fue la forma de tratarnos en casa, claro está, iniciando el cambio por lo siguiente.
Kenshin no era tímido y yo tampoco pero de cierta manera aun nos cohibíamos el uno con el otro.
Con gran sigilo, digno de un samurái de su calibre se acercó a mí, me encontraba en la parte trasera de la casa lavando un poco de ropa, me entrego un pañuelo de seda color blanco.
—Es un intercambio—Respondió, se colocó de cuclillas frente a mí—
—¿Intercambio?
—Sí, te doy este obsequio a cambio de este otro.
Aun en cuclillas, Kenshin se me acerco y con toda la delicadeza que su posición le permitía me robo mi primer beso.
Un beso fantástico, muy torpe de mi parte y algo temeroso de la suya, pero, aun así, es digno de llamarse beso.
El contacto chispeante de nuestros labios fue fantástico, suaves y cálidos labios que me arrebataron una pequeña pisca de la inocencia corpórea que me invadía.
Después de ese prolongado y casto beso se alejó de mi sonriente.
Pero la idea no me gusto, me levante fingiendo furia y el inmediatamente se levantó con un gesto de pánico.
—¿Qué sucede? —me pregunto—
Me acerque a él con el mismo gesto de desagrado, lo tome por el cuello de su yukata y lleve sus labios hasta los míos nuevamente.
Un nuevo beso y la misma sensación…
Termine de besarlo y dije.
—Así que mis besos valen un trapo.
—Pero es seda y es un obsequio. —Contesto alarmado—
—Ya lo sé, bobo.
—Te amo.
—Y yo a ti.
Un fuerte carraspeo interrumpió un nuevo beso.
—Disculpen que los interrumpa, pero quería pedirles una vasija de agua, la mía se terminó y no eh podido ir por mas, como se darán cuenta.—dijo la mujer frente a nosotros, la cual tenía una inmensa barriga a causa de su embarazo—
—Claro que sí, es más, si gusta yo puedo traerle más vasijas del rio—Se ofreció Kenshin—
—Se lo agradecería mucho.
Semanas de ficticia vida matrimonial y semanas de futura vida matrimonial pasaron solo para añorar cada vez con más intensidad esta vida como mia.
