La familiar sombra de la muerte.

La noticia principal en todos los medios de comunicación es como ya saben, ya que esta es una noticia vieja, pero, solo aquí obtendrá todos los detalles de este caso paranormal.

Así es señores y señoras el misterioso árbol de la ciudad de Kumamoto tal y como llego desapareció, dejando en el suelo un agujero con la profundidad de dos metros.

La misteriosa desaparición del árbol de cerezo en la calle Kaoru redicheri ha conmocionado a toda la población de Kumamoto, pero no desesperen, que a falta de ese hermoso y misterioso árbol adornado las preciosas calles de Kumamoto, el gobierno de la región ha propuesto el siguiente proyecto llamado "las almas que se llevó el invierno" ¿de consta el proyecto?

Consta de la edificación de una preciosa estatua tamaño real de "la dama de los cerezos" o sea Kaoru Kamiya. En un precioso vestido de noche con un collar de flor de cerezo y un hermoso y delicado copo de nieve en la mano derecha.

La estatua será edificada en el lugar exacto donde el majestuoso árbol dejo su huella…

—Apaga el televisor—Con todo lo que eh visto sobre este tema, ya no me sorprende nada de esto.

La madre de Kaoru había apagado el televisor, solo para salir a su pórtico y mirar a la nada.

…O…...O…O…..….

En nuestra estancia en Okayama, literalmente ya habíamos forjado una vida lo suficientemente firme como para atrevernos a caminar sobre ella con toda confianza. Tal era la confianza que incluso ya nos habíamos atrevido a formalizar amistades con algunos de los lugareños, vecinos y algunos compañeros de labor de Kenshin.

Entre nuestras amistades se encontraban un par de pescadores, la mujer embarazada, su esposo, un ex samurái que más que nada era más amigo de Kenshin que mio y una vecina que siempre iba con nosotros al mercado.

A decir verdad no son muchas personas, pero, son suficientes para ser descubiertos y morir.

Las relaciones más firmes eran con la dama embarazada y con el ex samurái. La mujer embarazada pasaba mayormente su tiempo sola ya que su marido trabajaba lejos y rara vez estaba en casa. Yo me llevaba bien con él, cuándo lo llegaba a ver y Kenshin intentaba ser cordial con él ya que el hombre extrañamente tenía a Kenshin en un muy mal concepto.

Hasta que un día descubrimos el porqué de esa actitud para con él.

Kenshin algunas veces tenía que trabajar por dos mujeres en vez de por una, no monetariamente, si no que siempre que iba a buscar agua o leños ofrecía ayuda a la mujer en cinta.

Cierto día, Kenshin salió a buscar un poco de leña para ambos hogares, ya era muy tarde y había muy poca luz, así que, con ayuda de una pequeña antorcha guio su camino mientras buscaba leños.

Con forme recolectaba leños, la poca luz que había se había esfumado y solo quedaba la pequeña luz con la que se guiaba.

Los leños que recogía, los apilaba y los ataba para después llevarlos consigo.

Llego a un pequeño claro y atoro la antorcha en unas rocas y se dispuso a seguir recolectando leños, pero con forme se alejaba de la antorcha, la luz hacia ver su rostro sumamente tétrico.

Cerca de ahí el esposo de la mujer a la que Kenshin ayudaba, venia de regreso tranquilamente.

Pero lo que diviso en la lejanía le arrebato furiosamente aquella tranquilidad que como una enfermedad grave le aquejaba.

Con ayuda de la pálida luz de la antorcha, la imagen que kenshin proyectaba lo llevo a su único viaje a Kumamoto.

Flash back.

El hombre cuyo nombre es Nitto, llegaba a Kumamoto para resolver ciertos asuntos que en realidad no son de nuestro interés.

Nitto después de una tranquila cena decidió salir a dar una vuelta, aun con las advertencias del dueño de la posada donde se estaba quedando.

Con tranquilidad salió a deambular cual alma en pena por una ciudad que no conocía muy bien, y, siguió así hasta que aproximadamente a las doce de la noche dio vuelta en una calle bastante oscura, y únicamente alumbrada por la luz de la luna llena.

Al fondo de aquella calle una figura bañada en sombras y sangre se erguía imponente con una katana en la mano derecha y un cuerpo mutilado a su lado izquierdo.

Nitto no pudo mover ni un solo musculo de la impresión. Ya entendía el porqué de las advertencias del dueño de la posada.

—A esta hora no es seguro salir, hay ciertos demonios deambulando por las noches—había dicho el dueño a Nitto.—

Antes de que cualquier mecanismo de supervivencia se activara en Nitto obligándole a correr despavorido, una imagen que perduraría en su mente desde ese día hasta el final de sus días llego a sus ojos. Casi como si el tiempo avanzara a un cuadro a la vez, pudo ver como un intrépido hombre aceleraba su brazo dispuesto a arrancar la vida del cuerpo de aquel ente cubierto de sombras, solo para ser desmembrado en un solo y veloz movimiento, que no pareció perturbar en lo más mínimo a aquel ser.

Cuando el misterioso ente giro su rostro para encontrarse con los despavoridos ojos de Nitto solo atinó a decir.

—Olvida lo que viste, y olvidare que te vi, no mato civiles, a menos que me lo ordenen.—

El alma de Nitto se fue a esconderse en sus ya fríos e inmóviles pies, y en un mísero parpadeo eterno aquel ente de sombras, desapareció del callejón dejando tras de sí algo que antes eran cuerpos. Cuerpos ensangrentados y con los gestos llenos de furia.

Nitto regreso a la posada con el corazón apagado, juraba haber muerto en ese callejón… y en cuanto pudo regreso a Okayama.

Si hacemos una línea de tiempo esto sucedió tan solo una noche antes de que Kenshin y los demás me ayudaran.

Fin flash back.

Aquella imagen que Nitto divisaba embelesado, un embelesamiento que congela el pulso sanguíneo. Era idéntica a lo que en aquella noche llego a ver, el jamás podría olvidar la forma en que las sombras se amoldaban a aquel espantoso rostro, el rojo sangriento del cabello de aquel demonio y sobre todo esa cicatriz en forma de cruz que el demonio llevaba cual condecoración. ¿Cómo no lo vio antes? Su vecino, el esposo de la mujer con la que su esposa convivía era esa bestia despiadada que había visto desmembrar con toda tranquilidad a un ser humano.

Antes de que Kenshin se percatara completamente de la presencia de Nitto, este se fue corriendo del lugar.

Al día siguiente llego a mis oídos un rumor… en Okayama hay un asesino de cabellos color sangre y el rostro marcado.

Por la descripción, obviamente se trataba de Kenshin. Por algún motivo, por alguna razón nos habían descubierto… ¿pero que pudo ser lo que nos delato? ¡Siempre fuimos cuidadosos! ¡¿Qué fallo?! No lo sé y no tenía tiempo de ponerme a analizarlo detenidamente.

Tome mis cosas y me propuse a salir en búsqueda de Kenshin, pero, al abrir la puerta de mi "hogar" esta acción tuvo el mismo efecto que el haber abierto la caja de pandora. Salí de casa solo para toparme con un montón de personas mirándome sanguinariamente.

—¿A qué hora regresa su marido, señora Himura? —Pregunto Nitto con ojos mordaces—

NOTAS DE AUTOR:
si lo sé es muy corto pero…no tuve mucho tiempo ya que tengo muchos planes de improvisto para el fin de semana… así que, disculpen y nos leemos la próxima semana.