El intruso
Pasaron varios días después de que regresamos y aun no nos atrevíamos a decir nuestra noticia, todos estaban tan entusiasmados con él bebe que no nos parecía correcto importunar con eso.
Con la reagrupación de la casa de armas no solo llegamos nosotros si no también caras nuevas, aunque pareciera increíble que con la situación anteriormente vivida trajeran gente nueva, pues, las personas siempre son necesarias después de todo ¿una espada sin una mano que la guie no sirve de nada, verdad? una de esas caras nuevas era la de Makoto Shishio. Un chico un poco mayor que Kenshin y yo. Caminaba como si la facción fuera suya, como si el país fuera de el, lucia arrogante, pero, esa arrogancia lo hacía lucir increíblemente atractivo y tenía una sonrisa magnética, una sonrisa capas de convencer al diablo de que compre el infierno y una mirada que podría hacer a kami-sama suspirar. Era realmente lindo, no tanto físicamente pero, esa sonrisa y esa confianza lo hacían verse así.
En cuanto entro distrajo muchas miradas femeninas y unas cuantas masculinas que lo miraban ya sea con gusto o con sumo desagrado, Kenshin era de esos que lo miro con desagrado.
—Perfecto.—solo atinó a decir Kenshin—
Shishio empezó a hablarme mucho y a mí me resultaba cómodo hablar con él, era bastante agradable hacer más amigos.
Casi de inmediato Kenshin empezó a comportarse extraño, supuse que tal vez tenia algunos problemas, así que quise preguntarle y ver si le podía ayudar a aligerar su carga o simplemente ayudarle a desahogarse un poco de esa tensión que se notaba lo mantenía agobiado.
—Kaoru, ¿cuantas veces tengo que decirte que no tengo absolutamente nada?—Dijo kenshin, fastidiado y un poco molesto comenzó a caminar en el cuarto—
—Te conozco, sé que algo te pasa, dímelo, puedes confiar en mí, después de todo seré tu esposa.
—Claro…
—Kenshin…
—No tengo nada y no quiero que vuelvas ¡JODERME! con esas preguntas.
Kenshin salió del cuarto hecho una furia, hacia tanto que no veía uno de esos desplantes de ira que en este momento me sentía como si todo lo que había logrado se hubiese borrado de inmediato. En estos momento mi madre me diría "¿lo quieres? Si es así, es porque lo quieres en todos los sentidos y eso incluye sus ataques de ira, es parte de él y como el soporta las cosas malas y extrañas de ti, tú debes de ser tolerante con él, dale tiempo al tiempo, todo estará mejor." En estos momentos extrañe a mi madre más que nunca.
Sanosuke y Megumi estaban en su nube rosa mientras Kenshin y yo comenzamos a vivir en una montaña rusa de emociones, pero no era por mi parte, era por parte de Kenshin, cada vez que intentaba averiguar que pasaba, el solo se cerraba y se molestaba, cambiaba de tema o simplemente se iba.
Empecé a sentirme mal y no tenía con quien hablarlo, con Megumi, no podía lanzarle líos cuando ella no los necesita y cuando pueden hacerle daño, la señora Tsubaki y la señora Tsubame no podía decirles nada, aunque les quiero mucho no son muy discretas cuando se trata de Kenshin y de mí.
La única opción que me quedo fue ese chico con el que empecé a hacer amistad… Makoto Shishio
Shishio se presentó ante mi como un confidente, un gran amigo en el que podía confiar para todo y cuando Kenshin se ponía más huraño conmigo Shishio se volvía mi pilar, cuando Kenshin no estaba para atraparme en una larga caída es ahí donde Shishio corría en mi auxilio.
De manera casi inevitable, casi como una premonición empecé a sentir cosas por Shishio, cosas que entre amigos no se sienten.
Con forme pasaba el tiempo empecé a sentirme rara, yo sabía que amaba con todo mi ser a kenshin, pero no podía dejar de sentir esas molestas mariposas en el estómago cuando estaba con Shishio.
Pocos días Kenshin estaba de buen humor, pero siempre que Shishio se acercaba, podía ver en sus ojos una mirada vacía y en sus labios una sonrisa de compromiso. No sé mucho de hombres, no sabía que era lo que tenía.
—Kaoru, sabes que yo te amo mucho ¿verdad?
—Sí, yo lo sé, aunque últimamente no me lo demuestres muy a menudo.
—Lo lamento, pero, no está en mí, tengo algo, que no sé qué es, pero, no se… discúlpame si me eh comportado mal contigo.
—Está bien, solo, habla conmigo y dime que necesitas yo estoy más que dispuesta a ayudarte.
—Está bien.
Kenshin de manera cariñosa y un poco a modo de "cachorro regañado" me abrazo y me beso en la hendidura del cuello, dejo su cabeza recargada ahí durante varios segundos, después se recostó en el futon y me acostó sobre su pecho…
Se sentía mal por algo y yo me sentía mal por no saberlo, aunque le daba vueltas y vueltas al asunto no podía deducirlo.
—Que cara te cargas Kenshin—Hablo Megumi de repente, sacándolo de sus pensamientos—
—¿De qué hablas Megumi?
—No te hagas, tienes una cara de odio… ¿Qué te pasa?
—Nada.
—Si, a ti te pasa algo, ni siquiera me estas mirando a los ojos.
—Estas embarazada, no debo mirarte mucho, podría verse mal…
—¡Así que eso es!—Megumi pego un grito que hiso que Kenshin pegara un salto gigantesco hacia atrás—
—Megumi no grites, me asustas.
—Hay Kenshin que tierno eres… y al mismo tiempo que horrible eres.
—¿De qué me hablas Megumi?
—Si sigo tu mirada, estas mirando a Kaoru…
—¿Y eso que? ¿acaso no puedo mirarla?
—No, que la mires no es el problema… el problema es que la estas mirando… mientras habla con Shishio y tus gestos son de puros celos.
—¿Celos?
—Si, el verla tan amigable y confianzuda con él te causa celos.
—Así que eso era—Dijo Kenshin en voz muy baja, solo él se escuchó.—no estoy celoso
—Claro que si lo estas.
—Megumi, dime ¿Cómo porque yo estaría celoso?
—No sé, dímelo tú. —Megumi se acercó al oído de Kenshin—
—Aunque me lo niegues, tus gestos y tus ojos te delatan, los celos te carcomen por dentro—dijo susurrando—
—Claro que no.
Mientras Megumi y Kenshin discutían si estaba celoso o no, Shishio y yo conversábamos bastante lejos de ahí.
—¿No crees que es un poco drástico pensar así?
—¿Y tú no crees que no pensar de esa manera, es aún más drástico?
—Pues, estoy consciente de que nos regimos por la ley del más fuerte y por la de la evolución, pero igual no creo que debamos deshacernos de las personas así como así. Todos tenemos algo que nos hace mejor hablando de evolución y esas cosas.
—No es verdad, solo algunos son fuertes, los demás son débiles y merecen ser pisoteados.
—Que drástico eres, debería molestarme por esos comentarios, pero, irónicamente me causa mucha gracia.
—No sé porque te ríes, si te hablo en serio.
—Lose, pero…
Shishio me tomo del hombro y comenzó a reír… y en eso.
—Hola Kaoru—llego Kenshin y me tomo por el otro hombro— hola Shishio—Dijo con una sonrisa falsa—
—Hola Himura.
De inmediato Kenshin hiso como si Shishio no estuviese ahí parado y comenzó a abrasarme y hacer comentarios en broma para excluir a Shishio.
Shishio simplemente se retiró.
—¿Por qué hiciste eso?
—¿Hacer qué?
—Excluir a Shishio de la conversación.
—¿Y era muy necesario que el estuviera?
—Eres increíble Himura—Me retire molesta—
Kenshin también se fue molesto a enfrentar a Shishio.
Tomo a Shishio por el cuello de su gi y lo bajo a su altura.
—Mira imbécil, ten cuidado con las cosas que haces y dices, a Kaoru no te le acerques de esa manera…
Shishio se soltó de su agarre y lo tomo por el cuello de su gi, pero, este lo subió hasta su altura.
—Deberías de controlar tus ímpetus "sempai" no puedes controlar a las mujeres, yo tengo intenciones de que Kaoru sea mi mujer, así que no te metas, pigmeo.—soltó a Kenshin de golpe—Lamento ser yo… de hecho no, me da gusto ser yo el que te baje de esa nube de fantasía, Kaoru es mi prometida y te conviene alejarte si no quieres que tu "sempai" te deje hecho trizas en la puerta de esta casa.
—Lo que digas.
Shishio se retiró con ese porte arrogante que lo caracterizaba y Kenshin se fue dejando tras de sí huellas llameantes de ira.
—Si quieres yo te ayudo a alejar a Shishio de Kaoru.
—¿Escuchaste?
—Claro.
—¿Qué tanto escuchaste?
—TO-DO.
—Sanosuke…
—¡De mi cuenta corre que ese mal parido de Shishio no te quite la mujer!—Decía agitando decididamente un puño al aire— ¡o si no, dejo de llamarme Sanosuke Sagara y me cambio el nombre a Sakura!
—Sano, esto es raro.
—Oye, nadie debe de meterse con una mujer comprometida y menos si es TU prometida.
—Pero…
—Nada, nada de peros, hay que hacer un plan para alejar a ese bruto de ella, pocas veces se te hace tener una mujer que si te quiera… espera, nunca te ha pasado—Dijo Sanosuke con los dedos en la barbilla en forma pensativa— ¡en ese caso es más urgente, esto es prioridad!
Después de organizar todo Sanosuke ya tenía su equipo para esta misión tan importante.
El equipo estaba compuesto por:
Su mujer, o sea Megumi. La cual estaba más que sensible por su embarazo.
Y las dueñas de la casa, las señoras Tsubame y Tsubaki.
Definitivamente no era el mejor equipo, pero creo que era el que había.
—Me parece perfecto, con tanta presión Shishio no tendrá oportunidad de acercarse a Kaoru.
—Esta perfecto, Shishio se va a arrepentir de haberse metido con la futura esposa de mi amigo.
—Si es necesario, Sanosuke, mándalo al templo más lejano de Japón.
—Mándalo a china.
—Ya veremos que será necesario.
En este punto Kenshin ya no sabía de boca de quien salían tantas ideas y comentarios raros, quería que la tierra se lo tragara, pero quería todavía más alejar a Shishio y sus intenciones de su Kaoru y juraba que lo conseguiría, aun si tenía que matarlo, quemarlo y tirarlo en el rio.
Mientras ellos hablaban de esto yo conversaba con Yunko, esa espía que había entrenado a Gein.
—Kaoru, no has pensado que lo que Kenshin tiene, son celos.
—¿celos? Pero… Kenshin no es celoso.
—Eso es mentira, todos somos celosos, algunos más que otros, pero todos tenemos celos, es algo natural, es de humanos.
—Pero…
—No es necesario ser pareja para celar a alguien, entre amigos se pueden celar, es perfectamente normal… ¿me dejarías darte un consejo?
—Sí, claro que si, a eso vine.
—Me dijiste que querías a Kenshin, pero Shishio te parecía atractivo… yo creo que antes de hacer o tomar una decisión verifiques todos los pros y los contras de ambos.
—Pero, yo amo a Kenshin.
—No te precipites, lo de Shishio tal vez sea fugaz pero tienes que asegurarte que Kenshin es tu todo, convive con ambos y mira que pasa, ¿entendido?
—Yo sé lo que siento por Kenshin, Shishio, para mí, es un chico guapo.
—Entonces no dudes.
—No dudo, solo me parece atractivo Shishio, ¿eso es normal, no?
—Sí, eso también es normal, después de todo la vista es natural… y Shishio no esta tan mal.
Ambas soltaron una estrepitosa carcajada por el comentario sorpresivo de la siempre seria y formal Yunko.
—Pero tranquilízate—Continuo, Yunko— que si sigues dándole vueltas te provocaras un dolor de cabeza de los mil demonios.
Asentí y continúe ayudando a Yunko con sus tareas domésticas… no tenía por qué preocuparme de que Shishio me pareciera atractivo… ¿o sí?
…..o…..o…o…
2018.
— ¿Ya decidiste que investigar Yuriko?
—Si, de eso quería hablarte… veras cuando investigue sobre la casa de armas entre la información salió la biografía de un samurái y cuando la leí, entre las fotos salió una en particular que me tiene un poco incomoda.
Yuriko saco su celular y le mostro a su amiga la fotografía que la mantenía incomoda, en dicha fotografía se mostraba al dichoso samurái con una mujer a su lado…una mujer que tiene un parecido abismal con su prima desaparecida.
—¿Qué tiene la foto? ¿Porque te incomoda? Solo es un samurái.
—El samurái, era un asesino muy fuerte por lo que investigue había que tener cuidado con él, fue el asesino de un Nikura Otomo, el hombre que tenía a mujeres de esclavas sexuales y las vendía en los caminos de Kumamoto… le clavo la katana en la cabeza como si fuera una aceituna y su katana un pica dientes.
—¿Es él? Vaya, eso de no poner atención a las clases de historia.
—Pero… el samurái no me incomoda... mucho, lo que me incomoda es la chica junto a él.
—¿Por qué?
—Por esto
Yuriko cambio la imagen y puso una foto de Kaoru.
—¿Lo notas?
—Tal vez sea una casualidad.
—Pues…
—¿En qué estás pensando Yuriko? no me digas que crees en el viaje en el tiempo, eso es imposible.
—No, no creo, bueno no sé, tal vez, es que la foto me incomoda mucho, la chica es idéntica y el samurái me da una sensación muy rara, lo siento como muy familiar, pero, me da algo de miedo.
—¿Miedo? ¿Por qué?
—Hay algo en sus ojos que me provoca escozor en el corazón.
—Pero… es una fotografía muy vieja y no se aprecian muchas cosas.
—Si pero, es lo suficientemente nítida para ver a la mujer que me incomoda tanto, y, verlo a él, y, aunque sus ojos no se aprecien mucho, me da un poco de miedo su mirada. No puedo evitar sentirme así.
—Tal vez deberías dejar de pensar en eso, solo te hará doler la cabeza.
—Tienes razón, tal vez, tal vez solo la… extraño e intento encontrarla en todo lo que hago y el samurái, puede que le tenga miedo por todo lo que leí de él, solo, solo estoy sugestionada.
—Sí, es lo más probable.
—Si, solo… la extraño y es cosa de que se me pase ¿verdad?—Dijo volviendo a mirar la fotografía en la pantalla de su celular—
—Si—Respondió su amiga, regresando su vista a su cuaderno—
Por más que Yuriko lo intento no pudo dejar de pensar en ello, y siguió investigando sobre la vida de ese samurái que le causa ese temor tan familiar y la vida de esa mujer que la incómoda tanto por su increíble parecido con Kaoru.
Había algo en aquella foto que le hacía estremecer.
Para su desgracia, la información que encontraba siempre era la misma con pequeñas y casi nulas variantes.
…..o…o…o….
—¿Así que? Problemas en el paraíso—Decía el ser mutilado—
—Así es—Respondió el espía—
—vaya que lastima, con esto solo se nos escapa de entre los dedos la mejor arma que podríamos desear, espero de manera sincera que todo se solucione… ya que a mí me conviene que eso sea así—Decía, mientras reía maliciosamente—
…o…o…..o….
NOTAS DE LA AUTORA.
Por cuestiones de que mis guiones no se subieron tuve que editar de nuevo y re subir, les pido una disculpa, y le agradezco a zury el haberme avisado.
Lo lamento, tengan buen día.
