¡Ayúdenme!
Un puñetazo al aire fue el último vestigio de aquella feroz pelea de titanes.
Sanosuke había corrido a detener aquella masacre provocada por los celos masculinos. Dos hombres que se debatían a puños el corazón de una mujer estaban ahora en el suelo; uno con la garganta adolorida y el otro con mucho dolor en las costillas.
—… Kenshin, Shishio, ¿¡que mierda significa esto!? ¿Por qué mierda están peleando así?
—Sanosuke…—Hablo Kenshin, solo para ser callado por Sanosuke—
—Claro—Dijo Sanosuke molesto— ya entendí que pasa. ¡Te dije que confiaras en mí, que no hicieras cosas como estas! ¡Pero no! tu no confías en nadie… Podrás ser mi amigo y mi mano derecha, pero, actitudes como esta no se las perdono a nadie ¡y menos a ti! Y tú, Shishio, no creas que esto solo va para Kenshin. Comportamientos así ¡nadie! ¿Me oyes? ¡Nadie! … los dos a la sala de juntas ¡ya!
—Siempre me había preguntado el porqué de que Sanosuke fuese el líder y no otro—Dije llamando la atención de Megumi—
—¿A qué te refieres?—Contesto—
—Pues… no quiero que te ofendas Megumi, pero Sanosuke no es el más listo del mundo.
—Estoy consciente de ello, lo que pasa es que Sanosuke piensa bien bajo presión y no tiene pelos en la lengua, además de que cuando alguien comete actos como es el caso de Kenshin, no tiene favoritismos y los castiga como se debe y de manera equitativa.
Sanosuke se encontraba con su pose de padre molesto e inmutable frente a los dos hombres que permanecían como lo hijos egocéntricos, tercos e indignados de aquel padre furico que les regañaba por sus acciones.
—De esto se va a enterar el señor Takemura y les aseguro que castigo más ejemplar no habrá, así que, que no se repita ¿entendido?
—Entendido—respondieron ambos hijos rendidos al unísono—
—Kenshin—llamo Sanosuke— quédate, necesito hablar más seriamente contigo.
—Bien.
Shishio salió de la sala con una sonrisa ganadora y se dirigió al patio con los demás hombres que ya le esperaban ansiosos.
—Shishio— le llamo Kaoru—¿y kenshin?—pregunto con sincera preocupación—
Shishio al ver esta reacción de Kaoru borro su sonrisa ganadora y poso sobre sus labios una sonrisa que intentaba ser una mueca y ocultar su disgusto.
Sanosuke se había sentado en el suelo aun con ese gesto de pocos amigos y al ver que Kenshin hacia caso omiso de su invitación a sentarse decidió acompañarlo de pie.
Después de hacer un rápido escrutinio para asegurarse de que Shishio ya no se encontraba ahí. Sanosuke salto cual conejo de fantasía y atrapo a Kenshin por el cuello con una sonrisa tan enorme como la del gato Cheshire.
—¡Somos unos verdaderos genios!
—¿Enserio vas a pasar el reporte?
—Claro que no tonto, al menos el tuyo no, solo digamos que diré que Shishio no es adecuado para esta facción y pediré que se lo lleven a otra.
—Creo que esto no es correcto, sano…
—No me digas que te arrepientes.
—Un poco a decir verdad.
—¿En serio? Pues él no se arrepiente, te lo aseguro.
Sanosuke había dado indicaciones a Kenshin de fingir haber sido regañado, para evitar sospechas, y, al salir de la casa había visto a Shishio tal como había dicho Sanosuke, sin arrepentimientos y con tanta naturalidad hablando y tocando a Kaoru.
—Definitivamente hay gente que no aprende—Dijo en voz baja—
—Te dije…
—¡Sanosuke deja de pegarme sustos!
—Deja de hablar solo.
—Así que todo esto es una treta—dijo Enishi, saliendo de entre las sombras, acomodando sus lentes—vaya que son unos niños que crecieron de más.
—Enishi, que costumbre la tuya de hacer eso… nos asustaste.
—Sí, sí, escuche todo el plan… y por muy infantil que sea, ¡quiero ayudar!
—En ese caso—Dijo Kenshin— ¿Qué esperamos?
—Yo entretengo a Shishio, Sanosuke, escribe el reporte y Kenshin te largas pero ya a hacerle ojitos a la damita.
—¿Ojitos?
—Enishi, sabes que esta tonto y no sabe tratar con mujeres… yo distraigo a Shishio con alguna misión y tú le ayudas a este zopenco a que le haga ojitos a la damita y si puedes… que le haga más que ojitos—Sanosuke le guiño un ojo a enishi—
—Oigan—hablo Kenshin nervioso— me están poniendo muy nervioso, sus caras no me dan confianza.
—Kenshin—dijo Enishi, con un rostro de auténtica serenidad—sino confías en nosotros entonces ¿en quién lo harás? De verdad que tenemos la intención de ayudarte, ahora vamos a que te pongas serio con la damita.
—Tu que vas a saber de mujeres, Enishi.
—Si Sanosuke me pidió que te diera consejo es porque obviamente se mas que tú de mujeres.
—No, de hecho lo dije porque no había nadie más a quien pedírselo—dijo Sanosuke pasando con unas hojas en las manos—
Después de que Sanosuke los llamara zopencos, en cuanto a cosas de mujeres, Enishi y Kenshin se fueron al patio trasero y empezaron a inventar un plan de acción.
—Tal vez no se tanto de mujeres, pero definitivamente se mas que tu…
—Ve al grano Enishi…
—Sí, sí, tranquilo, bueno esto siempre me funciona lo llamo "táctica del puente colgante"
—Táctica ¿de qué?
—El puente colgante, te explico, cuando vas a un puente colgante con una mujer…
—Enishi, no eh ido a un puente colgante con una mujer.
—Tu vida es muy triste… bueno el punto es que obviamente el puente se mueve y las mujeres tienden a asustarse y buscan que TU las cuides, entonces están tan asustadas y distraídas que prácticamente te dicen si a casi cualquier cosa que les digas, por lo tanto, tú tienes que llevarla a "un puente colgante"—Enishi le guiño el ojo a Kenshin, puso sus pulgares arriba y con una palmada dio por concluida la lección de la tarde—
Kenshin camino buscándome y pensando en donde podría encontrar un "puente colgante"
—¡Ah! Kaoru, oye ¿puedes acompañarme a… al rio?—lo recordó ahí había un puente colgante— Sanosuke me mando ahí, supongo que quiere que me despeje de todos estos líos, pero, no quiero ir solo ya que le iré dando vueltas a lo mismo y llegare peor de como Salí y pues…
—Seguro, no tengo nada que hacer hoy, así que te acompañare con gusto.
Después de mucho caminar y conversar de trivialidades llegamos a un puente colgante.
—¿Eh? Kenshin, sabes podemos pasar por el otro camino.
—No te preocupes, este es más cercano a dónde vamos.
—¿Seguro?
—Si—kenshin comenzó a avanzar por el puente como si nada, esperando un grito de ayuda o que yo comenzara a tiritar de miedo, pero, eso nunca pazo—¿oye Kaoru no te da miedo pasar por aquí?
—No, de Hecho es una distancia muy pequeña y el rio es muy calmo así que, ¿Por qué habría de tener miedo? Además el puente se ve muy estable.
Avance como si nada y Kenshin se quedó atrás haciendo no sé qué.
Mientras yo avance Kenshin se quedó atrás refunfuñando lo idiota que era Enishi y refunfuño tanto que no se dio cuenta de que llego al final del puente.
—Kenshin ¿y a donde vamos ahora?
—¿Eh?— Kenshin se quedó pensando, hasta que recordó donde había otro puente colgante, pero este, si sería capaz de helarle la sangre a la más valiente de las mujeres— vamos a… con el Herborista, Megumi, necesita algo para su… sus pies.
—Pobre mujer debe tener los pies tan hinchados.
—¿Hinchados?
—¿No sabes? Cuando las mujeres se embarazan retienen mucho líquido y se les Hinchan los pies, las piernas y los senos les duelen y cosas así, es bueno que Sanosuke se preocupe por buscarle algo que le relaje los pies… bueno vamos con el herborista, tu guíame porque yo no sé dónde queda.
—Si seguro" yo no sabía que si les pasaban cosas en los pies a las embarazadas, yo solo lo dije como una excusa, pero, al menos lo creyó eso es bueno"—pensó Kenshin, mientras guiaba a Kaoru al puente que dividía el pueblo del herborista que frecuentaban ellos—
Llegamos al puente, era un puente en mal estado, bueno, se veía en mal estado, tenia de caída al menos unos siete metros y el lago que estaba abajo se veía muy cristalino así que, por lo menos debía tener unos diez metros de profundidad, en ese momento recordé mi fobia a las alturas, seguramente no ayudo el estado del puente, a decir verdad, la escena se veía un poco tétrica ya que el cielo se mantenía con nubes de oscuro color. Como si le hubiesen puesto un manto de color gris rata encima.
Con toda la valentía que puede juntar de un segundo a otro, comencé a avanzar por el ahora más extenso puente colgante con las piernas tiritándome de miedo, con los pasos más inseguros que eh dado en mi vida y con los latidos y la respiración congelados.
Por otro lado Kenshin iba como si el puente fuera el mejor de todo Japón y como si el mismo estuviera despegado del suelo apenas un metro. Quise decirle de mi miedo pero ya era muy tarde de alguna manera ya habíamos llegado casi a la mitad del puente y cuando reaccione, tuve un ataque de miedo.
Me aferre a las cuerdas y comencé a respirar cual asmático en pleno ataque de asma, Kenshin se percató de mi respiración y se me acerco muy calmo, con una gran sonrisa y ojos curiosos.
Decir que fue una buena decisión seria completamente desatinado. Cuando estuvo lo suficientemente cerca de mi salte cual conejo de cuento a sus brazos, arañándolo y pateándolo; todo al mismo tiempo; tal fue la fuerza de mis acciones que termine por hacerlo trastabillar y finalmente caer. El puente estaba en tan mal estado que se quebraron las maderas que tenía por suelo y fuimos a dar al lago. Siete metros de caída.
En cuanto Salí del agua entre en pánico y comencé a mover mis manos frenéticamente, sabía nadar pero en ese momento lo olvide completamente, Kenshin me detuvo los brazos y me acomodo en su pecho.
—No me sueltes—Dijo Kenshin mientras nos mantenía a flote—
—¡Obviamente no te voy a soltar grandísimo imbécil!—Dije después de pellizcarle la espalda—
Después de pegar un ligero gritito de dolor, Kenshin nos sacó del agua y así todos empapados llegamos con el herborista.
—Himura ¿pero qué te paso?
—Bueno… el puente colapso.
—¿El puente fijo? ¿Cómo? si está prácticamente nuevo.
—¿Puente fijo? ¡¿Había un jodido puente fijo?! ¡¿Y me hiciste pasar por el colgante, Himura?!
—Olvide por completo que ya estaba el puente fijo… a… además si nos fuimos de espalda es porque tu empezaste a pegar de brincos y a…—lo golpee en la nuca y me seguí hablando con el herborista—
—Olvidando este "pequeño detallito" veníamos a recoger la mezcla que encargo Sanosuke Sagara.
—¿Mezcla? Él no me ha encargado absolutamente nada.
—¿A no? bueno Kenshin dame la receta.
Kenshin estaba pálido, su plan se acababa de ir escurriéndose hasta el lago.
—No… no tengo receta.
—¡Como que no tienes! ¡Himura!
Después de una pequeña pelea con Kenshin logre comunicarle al herborista que era lo que quería, después de esperar siglos para que estuviera lista y pagarle al hombre, al menos llevábamos dinero, nos fuimos ahora si por el puente fijo.
—Cómo pudiste haber olvidado que había un puente de estos, si son enormes.
—Bueno, no es que pase muy seguido por aquí, además sabes que la memoria no es una de mis virtudes.
—No me mientas, recuerdas rostros de gente que has visto una sola vez en la vida.
—Bueno, supongo que mi memoria es selectiva, no la culpes.
—No es selectiva, esta defectuosa.
Después de mucho caminar regresamos a casa ya secos y con la infusión de Megumi.
—¡Megumi, megumi! ¡Tú medicamento!
—¿Medicamento?
—Sí, el de tus pies hinchados…
—Kenshin, ya mande el reporte es cosa de esperar unos días y adiós mosca muerta…
—¿Con que pies hinchados, Sanosuke?
Megumi, literalmente, se llevó a Sanosuke de las orejas, dando pisotones tan grandes que dejaban agujeros.
Megumi me cito a mí a Kenshin, Enishi y por supuesto Sanosuke a la sala de juntas.
—¿Qué traman ustedes tres?—Pregunto Megumi cual policía en interrogatorio—
—Nada—contesto el trio al unísono—
Después de un muy largo rato Megumi los dejo ir.
—es una lástima que no averiguáramos lo que traman.
—¿De qué hablas?
—Esos tres tienen algo entre manos y no creo que sea nada bueno.
—¿Tu crees?
—Definitivamente.
Mientras Megumi y yo seguíamos hablando, los hombres estaban afuera a punto de hiperventilarse,
—¡Eres un idiota! Lo del puente no era tan literal.
—Pues explícate mejor la próxima vez.
—Los dos son unos idiotas, tú por no explicarle bien y tú por ser tan idiota y no entender una explicación metafórica.
—Cállate Sanosuke—Dijo Kenshin—
—No me calles, no tienes derecho, me metiste en un lio enorme con Megumi.
—Como ese tipo de cosas si las piensas rápido—Dijo Enishi, acomodando sus gafas—
—Cierren la boca, par de idiotas, no necesito que me estén dando consejos yo puedo solo.
—No es verdad—Contestaron Sanosuke y Enishi—
—Bueno… ¿Qué me van a dar indicaciones hasta para coger o qué?
—Pues con lo bruto que eres, habrá que decirte por dónde tienes que meterla.
—¡Eres un idiota!
Kenshin se había lanzado a los puños, hecho una furia y los otros dos ni lentos ni perezosos se lanzaron cual fieras enjauladas a defenderse.
Todo faltaba menos puñetazos hasta que llegaron Kaoru y Megumi, o mejor dicho Kaoru, ya que Megumi no podía andar pegando de brincos como si nada.
—¿¡Pues que les pasa!?—Grite—
—¡Sanosuke y Enishi se han estado metiendo en lo que no les incumbe, diciéndome hasta lo que no deben… me dijeron que ni siquiera sé por dónde metértela!
—¿Meterme qué?—Pregunte estúpidamente—
—Pues que más va ser, la verg… ya hable de más ¿verdad?
Kaoru me miraba con ojos de poseída y un aura que sería capaz de hacerme caer y empezar a sangrar por cada orificio y cada cicatriz de mi cuerpo.
Esperaba lo peor de su parte, porque pues, la ofendí y ella lo único que hiso fue… reír, reír a carcajadas.
—¡Hay Kenshin! Pero que "linda" forma de decir que estamos comprometidos.
—¡Kaoru! Que gusto—me decía Megumi emocionada—
—Bueno, ya lo saben, no quería que se enteraran así pero bueno.
—Después de todo no necesitabas que te ayudáramos verdad
—Claro que no, imbéciles
—¿Ayudarte a que Kenshin?—Preguntamos Megumi y yo—
—¡A nada!—Respondieron rápidamente Enishi, Sanosuke y Kenshin—
Notas de la autora
Hola, disculpen la hora no había tenido oportunidad de nada… Salí a comprar varias cosas que me hacían falta, en cuanto Salí del trabajo así que no tuve chance… de hecho el cap aún no estaba completo y tenía que terminarlo, bueno… mañana me iré a ver la live action de RK ¡llego el día! ¡Yey! Estoy emocionada, en fin, nos vemos hasta el próximo viernes/sábado/domingo… espero.
No olviden dejar review, un beso.
P.D. gracias a todas por tenerme tanta paciencia.
