Con la misma luz.

Kenshin la había cagado, y la había cagado en grande.

—¡Que linda forma de decir que estamos comprometidos!

—¡No era necesario… ni siquiera sé porque lo dijiste!

—Serás idiota, lo dije con la intención de que se les olvidara el pleito y ¿sabes qué? Funciono, pero mira a que precio.

—¿De qué hablas?

—Yo quería que se enteraran de una manera linda, no teniendo que salvarte el pellejo de que te crean un impotente sexual o un niño tarado que no sabe por donde meter su… ya sabes qué cosa.

—¿Qué cosa?—Pregunto de una manera en la que me obligaba a decir el nombre.

—Pues una cosa, una cosa cuyo nombre empieza con PE y termina con NE.

Kenshin se quedó callado, mirándome e intentando no soltar una carcajada, pero, para su desgracia su "seductora" risa salió de su boca desesperada, no pude evitar reír, pero seguía molesta.

Pasaron días después de eso antes de que perdonara a kenshin, por la tremenda humillación que nos había hecho pasar durante todo ese día.

Cierto día Sanosuke salió de su cuarto pegando saltos al estilo de Hansel y Gretel por el bosque, había recibido respuesta a una carta importante, tan importante que podría o no costarle el matrimonio a su amigo y mano derecha. Brincoteo y brincoteo con la carta en mano, entro a la sala de juntas a leer tan esperado resultado.

Sanosuke,

Eh recibido tu carta y aunque pensé que Shishio era el indicado para tu facción, veo que eh cometido un error, pido tus disculpas y las de tus hombres, el día que recibas esta carta puedes empezar a preparar a Shishio para ser reubicado.

Takemura.

Después de leer salió de la sala como poseído por Belcebú a informar las buenas nuevas a Kenshin y Enishi.

—Kenshin, Enishi vengan.

—¿Qué pasa?

—Si ¿Qué sucede?

—miren que tengo en mis manos.

—una carta—Contestaron al unísono.

—Si, pero no cualquier carta, esta es la carta que dice si Kenshin se casa con Kaoru o si se casa con ella batallando como el infierno por culpa de Shishio.

—¿Qué dice?—Pregunto Enishi.

Kenshin rápido como el solo le arrebato la carta a Sanosuke y procedió a leerla en silencio.

La leyó y salió corriendo dejando tras de sí una triste carta en el viento.

Llego hasta a mí y me abrazo por la espalda haciéndome tirar un balde con agua justo en el pie. El mayor dolor de mi vida.

—¡Imbécil, imbécil, imbécil! ¿Pero qué te pasa? Dios acabas de destrozarme el pie con el balde.

—Lo lamento, pero, ¡no puedo evitar estar feliz!

—¿Y se puede saber porque tanta felicidad?

—No, no puedes saber la razón.

—¿Por qué no?

—Por que no.

—Esa no es una razón válida.

—Esa, es una razón válida para mí.

Kenshin Salio corriendo a la misma velocidad con la que llego, no entendí absolutamente nada.

Horas más tarde Shishio llego para hablar con migo, me había dicho lo siguiente.

"El señor Takemura ha recibido el reporte y ha decidido transferirme… tranquila, Kenshin se quedara, aparentemente su servicio fuera de problemas internos lo han salvado de la reubicación, pero, a mí no me salvo nada, hoy por la tarde me iré"

Se me partió el corazón en mil y un pedazos, y Kenshin había sido enviado a una misión todo el día y regresaría por la madrugada.

Shishio se fue sin siquiera decirme adiós, pero fui más lista y lo alcance en el puente, un puente solo, puesto que esa hora hacia tanto calor que nadie quería estar sobre sus maderos ardientes.

—¡Shishio! ¿por qué no te despediste de mí?

—No puedo, no puedo hacerlo.

—Pero…

—Porque si lo hago, hare esto.

Shishio se giró tan rápido que no pude si quiera parpadear o si quiera terminar de cerrar la boca bien; cuando él ya me estaba besando.

No pude evitarlo, le correspondí el beso y comencé a llorar, me sentía una traidora con Kenshin porque yo lo amo, pero, no podía evitar besar de esa manera Shishio, lo quería y me dolía el que se fuera.

El beso termino, no porque yo lo detuviera sino porque él lo detuvo. Limpio una lagrima que escapo traviesa por mi mejilla, me dio un beso en la misma y dijo:

"no me perteneces, no eres mía y dudo que con ese carácter pertenezcas a alguien, pero, no podía irme sin intentarlo y tampoco puedo irme sin decirte que Himura es y será tu mejor opción siempre y lo sabes, y tu corazón lo sabe, y el mío también lo sabe, te quiero y te deseo lo mejor que un asesino puede desear… una vida, una vida plena y feliz aunque sea al lado de otro asesino."

Y con una tenue luz en el cielo lo deje partir para ya no verlo en mucho, mucho, mucho tiempo.

Una pequeña depresión me invadió. De un segundo a otro sentía que me faltaba algo en el corazón; no podía dormir, no podía estar en mi cama, así que, me levante y me senté en el porche para que el viento de la madrugada me arrullara.

Y por la puerta empezaron a entrar aquellos que se había ido a una misión; y con la misma luz con la que despedí a Shishio recibí a Kenshin. Podrán decirme que soy una loca o que intento sacar un clavo con otro clavo, pero él era eso que a mi corazón le faltaba.

Entro cubierto de sangre, cerró la puerta en silencio ,y, cuando me miro el rojo de su cabello o el de las manchitas de sangre que le cubrían el rostro no eran nada comparadas al rojo de sus mejillas, estaba avergonzado y podía ver en sus ojos ese temor a mi reacción, la muerte nunca ha sido mi mejor amiga y la sangre no es mi sabor preferido, pero, con toda la valentía de mi alma me acerque a él y le di un beso, lo abrace y jugué con su cabello sin importarme el hecho de que estaba lleno de sangre y de que mis ropas e incluso mi cara se cubrirían de la misma, no me importo, ni me importa.

—Te eche de menos—Dije, dándole un abrazo y una caricia en el hombro.

—¿Enserio?

—Si— le sonreí.

—Te vi, te vi esta tarde, con Shishio… pero no importa, porque escuche la conversación, considéralo un regalo de despedida que a partir de este momento ignorare y borrare de mi memoria.

—Kenshin… yo…

—Me gustaría tomar un baño ¿quieres entrar con migo?

—Ken…

—Vamos, entra con migo— me tomo de la cintura y me arrastro hasta dentro de la casa.

Kenshin no me decía nada y yo sentía que debíamos de hablarlo.

—Ya te dije que no importa.

—Pero es que…

—No importa porque igual yo gane.

—¿Ganar?

—Solo digamos que es algo entre Shishio y yo; y ya gane.

—Intentare comprender, tal como tú lo intentas con lo que viste.

Entramos en una tina que casi podría ser una piscina pequeña, vestidos con una especie de yukata blanca y delgada.

Me sentía muy incómoda, no por estar en esa tina con él, sino por el hecho de que había algo entre nosotros que debía ser discutido seriamente.

Después de mucho persuadir logre que Kenshin hablara de ello y todo el lio termino en un

"no me importa porque tu no lo quieres igual a como me quieres a mí, y él no te quiere igual a como te quiero yo, no veo ningún problema en un beso, que el dio, aunque lo hayas contestado, pude ver que ese beso era un beso triste, no era un beso como los que nosotros nos damos, el de él era un beso que dolía con solo verlo, por esa razón él se quitó, si hubiese sido un beso de amor no se hubiese quedado."

De manera muy extraña el trato de reconfortar mi incomodidad, de verdad que es un hombre en oro molido.

El asunto fue olvidado completamente y continuamos con nuestras vidas y planes a futuro como si nada.

prepare mi boda, mi shiro-maku ya estaba guardado en nuestro cuarto, mi wataboshi estaba sobre la caja de madera que guardaba mi shiro-maku, en el templo ya estaba todo organizado, sacerdote, sacerdotisas, baile y sake para el san san kudo e incluso la pintura blanca con la que teñiría mi piel para parecer un fantasma enamorado.

Kenshin ya tenía sus ropas con los escudos de la familia, todo estaba listo y entre menos lo pensaba la fecha se acercaba cada vez más y más rápido, hasta que el tan ansiado día se llegó.

Hoy, por fin hoy me casaba con Kenshin, dejaba atrás todo mi "pasado", mi apellido y me preparaba para mi "futuro" con él.

—¡Buenos días muchacha!—entraron gritando las señora Tsubaki y Tsubame despertándome y medio despertando a Kenshin.

Me desperté exaltada por el tremendo grito que pegaron ambas mujeres y Kenshin, bueno, Kenshin se sentó en la cama de golpe, observo su alrededor un momento y se lanzó de nuevo a los brazos de Morfeo, un Morfeo que lo hacía roncar.

—Llego en la madrugada de una misión, está cansado, discúlpenlo pero, en estos momentos lo único que conoce es el futon.

—Comprendo, pero él se alista en mucho menos tiempo que tú, así que él puede dormir todo lo que quiera, tu no,—Dijo la señora Tsubame—,así que levántate.

Empecé por tomar un baño en agua floral, olía a cerezo y jazmín o a algo muy dulce, después del baño me llenaron de un talco aromático que daba un olor a lirios y después me pintaron de pies a cabeza con esa pintura blanca, me puse mi shiro-maku, y el obi del mismo, tenía un nudo tan extraño que tuvimos que traer a alguien para que me vistiera, en hacer el moño duraron casi una hora, después fuimos a que me peinaran con cera caliente, el mayor dolor de mi vida, el golpe en el pie no era nada, regresamos y terminaron de maquillarme y adornarme, cuando por fin terminaron el extenso proceso de mujer a futura esposa y me pude ver en un espejo no me reconocía, lo que veía en ese espejo no se parecía a mí en lo absoluto, pero, aun así, sentí que me veía linda y me sentía tan feliz.

Megumi me saco de ese sueño de piel blanca y ojos azules que me presentaba ese espejo.

—Por si te interesa saber, Kenshin ya está listo, y ya va camino al templo. Pobre hombre llevaba una cara de cansancio, pero debes saber que con esos ojos cansados iba la más grande sonrisa que le eh visto en mucho tiempo.

Me sentí tan feliz de escuchar eso y a la vez tan culpable por su cansancio, aunque no fuese mi culpa realmente.

Salimos de la casa con todo un sequito de mujeres que se encargaban de aconsejarme, cuidarme el shiro-maku, wataboshi, maquillaje, peinado y postura por todo el camino.

Llegue al templo y Kenshin ya me esperaba afuera, el sacerdote salió acompañado de todo su sequito y procedimos a acomodarnos de acuerdo a la tradición.

El sacerdote iba enfrente de todos y atrás de el otro hombre que le ayudaría con todo, después íbamos Kenshin, yo y la señora Tsubame puesto que mi madre no está aquí para acompañarme al altar, atrás nuestro, estaba otro hombre, encargado de cubrirnos a Kenshin y a mí con una sombrilla roja por todo el trayecto, y, detrás de este estaban Sanosuke, Megumi, Enishi, la señora Tsubaki y los demás. Comenzamos a caminar y cada paso me ponía más nerviosa, ¡por kami-sama, es mi boda!

En el templo había bastante gente, misma que nos observaba con curiosidad y/o ternura.

Entramos y el sacerdote nos ordenó sentarnos juntos, cuando por fin todos estuvieron en su lugar el viaje dio su inicio.

El sacerdote ordeno a Kenshin que se levantara y se sentara en frente de mí, bastante, bastante separado para que las sacerdotisas pudieran hacer sus cosas sin estorbar. Las mismas se levantaron y caminaron hasta el otro lado del templo para preparar el sake para el san san kudo y en ese mismo instante otras dos sacerdotisas sentadas tras la sombra de Kenshin comenzaron a tocar música instrumental; las sacerdotisas regresaron con el sake y se lo entregaron primero a Kenshin, este bebió tres veces, dijo sus votos y se quedó de pie.

Las sacerdotisas me dieron el sake, bebí tres veces, dije mis votos y me quede de pie.

Regresaron con Kenshin y le entregaron el sake para que repitiera el proceso y lo mismo con migo, oramos frente al altar y regresamos a nuestro lugar. el sacerdote le dio a Kenshin un libro en el que debía escribir su nombre y la fecha de hoy, cuando termino lo pusieron en mi lugar y me pidieron solo escribir mi nombre, el libro regreso con Kenshin y junto a "Kamiya" escribió "Himura"

Kenshin Himura.

Kaoru Kamiya, Himura.

Las sacerdotisas entregaron los últimos tres tragos de sake y los más importantes a Kenshin, los bebió y él ya era mi esposo, pero yo aún no era su esposa.

Me entregaron a mí el sake y di los primeros dos tragos, me detuve a pensar en lo que podría pasar.

¿Qué tal si el destino me la jugaba y yo tenía que regresar a mi tiempo?

¿Cómo va a tomar las cosas cuando le intente explicar que no soy de este tiempo? ¿Me creerá o me tachara de loca?

Tantas dudas y tan poco tiempo. De repente, las sabias palabras de mi abuela llegaron a mi cabeza "atrévete, sino, jamás sabrás lo que es la vida y este hermoso regalo que te dio el cielo no será más que un desperdicio."

Tosí para despistar mi tardanza y le dije en voz baja a una de las sacerdotisas que estaba intentando no toser para no arruinar el momento, pero al final no pude contenerlo.

La mujer me creyó y me dijo que no había problema.

Di el último sorbo y el sacerdote nos dio por casados.

Salimos del templo y comenzamos a caminar de regreso entre un montón de ojos curiosos que presenciaron nuestra boda.

—Tardaste en beber ¿dudaste?

—No, pero no quería toser, porque se arruinaría y trate de contenerlo, pero, no pude y lo eche a perder.

—Para nada, solo casi me haces reír, tuve que pensar en otra cosa para no empezar a reír por tu tos tan extraña.

Solo le sonreí y de manera discreta con la ayuda de tanta tela que nos cubría logre tomar su mano y entrelazarla con la mía.

Llegamos a casa, donde una pequeña recepción nos esperaba. Subí a cambiar mi ropa, deje el shiro-maku y me puse un kimono rojo con bordados en color dorado como dictaba la tradición y me quite el wataboshi para dejar ver mi peinado y adornos, baje las escaleras y Salí a jardín.

—¡Kaoru! Mira Yunko trajo un… ¿Cómo se llama?

—fotógrafo—Contesto.

—¡Así! Un fotógrafo para ti y Kenshin.

—¡Damita! Esas cosas te roban el alma no le hagas caso.

—Sanosuke, esas cosas no te roban el alma, son mitos,—Dijo Megumi—, ¿no es así Yunko?

—Tienes toda la razón Megumi.

—¿Fotógrafo?—salí corriendo, cual perro perseguido por un auto, hacia Kenshin—, Kenshin vamos, hay que tomarnos una foto.

Con mucho esfuerzo lo convencí de tomarnos una foto, una foto donde el lucia como todo un samurái, un samurái con una mirada peculiar.

Después de unas horas la celebración termino y de un paso difícil y decisivo pasamos a otro aún más difícil y el que determinaría el curso que seguirían nuestras vidas si se nos era otorgado un regalo.

Nos habíamos vestido para dormir, levante las cobijas para que Kenshin entrara en el futon, después entre yo.

—Es un poco extraño entrar a la cama así ¿no crees?

—Sí, es un poco extraño, pero después haremos costumbre.

—Supongo que si…

Tenía el corazón agitado y estaba segura que mi respiración sonaba a puros nervios, Kenshin no se veía en mejor estado que yo, pero, él tenía un poco más de experiencia en esto, y yo, yo venía como salida de convento en cuestiones técnicas, en cuestiones de literatura sabia más que Kenshin pero, en cuestiones prácticas no sabía nada.

No era ninguna puritana y tenía contacto con la sexualidad todos los días… televisión, novelas, internet, escuela y hasta la misma ropa que usaba tenía la intención de hacerme ver más atractiva física y sexualmente, pero aun con ese "buum" de información y sensualidad no podía dejar de sentirme intimidada por el tema, y tampoco podía dejar de pensar ¿y yo que carajos voy a hacer aquí? Sabia ser sexy, pero nunca pasaba del coqueteo y ahora todo iba a pasar del coqueteo, tenía que pensar rápido.

Me decidí, adiós pelos en la lengua.

Aquí empezaban los juegos adultos.

GLOSARIO Y CURIOSIDADES.

Shiro-maku: kimono nupcial o traje de la novia.

Wataboshi: sombrero que utilizan las novias durante la ceremonia.

San san kudo: básicamente la ceremonia de matrimonio.

Hombre con sombrilla roja: según la tradición nipona el rojo es un color que aleja a los demonios y malos espíritus y todo eso, en las bodas es costumbre cubrir a los novios con una sombrilla de dicho color.

Madre: es común que la madre de la novia la acompañe al altar.

Trate de representar la boda tradicional lo más que pude, o sea investigue bastante, espero les gustara, si tienen alguna dudilla díganme y les contestare.

NOTAS DE LA AUTORA…

M.A.L. ¡MAL!

Lo siento pero lo que sigue es para el siguiente capítulo. Buajajajajaja.

No se crean, no lo quise poner aquí puesto que aun trabajo en los últimos detalles de ese momento tan importante, solo les digo que no será un lemon hard, ni sweet o como se diga, lo que tengo contemplado para esto es algo más fuera de lo común a mi consideración, puesto que no soy tan fanática del lemon, si me gusta, pero, no lo creo tan necesario en mis historias, espero no defraudarles y que les guste mucho cuando lo suba.

Cambiando de tema paso a explicar el motivo de mi extensa ausencia.

Verán estaba en el último año de preparatoria y casi el 90% de las cosas no salieron de acuerdo a mis planes, a grandes rasgos, ya que es mucho como para contarlo aquí esto fue lo que paso.

—un profesor sexista que gozaba de humillarnos a mí y a mi equipo (de puras mujeres) él decía que no hacíamos nada y que pagábamos porque nos hicieran el trabajo siendo que nosotras le solucionamos muchos problemas en la clase, además de que siempre que le llegábamos a pedir ayuda, porque ya de plano no podíamos solucionar el lio nos miraba de una manera despectiva y hacia un gesto que solo daba a entender "son unas pendejas buenas para nada" y pensar que me dio tanto gusto cuando me dijeron que ese hombre me daría clase.

—hice el examen en la universidad (si me quede, de las pocas cosas buenas)

—mi perro enfermo y eh tenido que estar dedicándole muchas atenciones.

—me enferme una semana entera con fiebre de 40 grados.

—todos los tramites de inscripción y papelería de la universidad como es mi costumbre los hice yo, pero, ahora moviéndome de mi casa a la preparatoria a recoger "x" cosa y de la preparatoria a la universidad, aun me falta entregar uno, pero ese no me lo entregara la escuela hasta después de mi graduación.

—y cientos de kilos de estrés, tuve un colapso nervioso por unos malos tratos de ese profesor.

Y miles de cosas más en fin, espero disfrutasen la historia y espero me disculpen.

P.D. QUEDE EN EL TURNO DE LA TARDE EN LA UNIVERSIDAD POR LO QUE LOS HORARIOS DE PUBLICACION VAN A CAMBIAR, PUBLICARE EN LAS MAÑANAS O LOS FINES DE SEMANA, AUN ESTOY REVISANDO ESO.