Juegos adultos, macabros y accidentados.

No podía dejar de sentirme intimidada por el tema, y tampoco podía dejar de pensar ¿y yo que carajos voy a hacer aquí? Sabia ser sexy, pero nunca pasaba del coqueteo y ahora todo iba a pasar del coqueteo, tenía que pensar rápido. Me decidí, adiós pelos en la lengua.

Aquí empezaban los juegos adultos.

Tan rápido como mi condición física me permitía me lance hacia Kenshin con la intensión de robarle un beso y derribarlo en la cama, para así, yo quedar sobre él.

Lo habría logrado de no ser por un punto "B" que no tome en cuenta, Kenshin, Kenshin tenía mente propia y si él quería se movería a donde más le placiera, así que, se movió un poco por la pequeña impresión que le di y gracias a ese ligero movimiento el beso apasionado que yo tenía en mente, fallo, fallo rotundamente.

No había nada tan poco romántico y sensual como la nariz respingada de tu amado llena de sangre, lo había golpeado en la nariz.

—¡Kami, te quebré la nariz!

—No, tranquila no me la quebraste.

—¿Cómo sabes?

—Si la hubieses quebrado habría más sangre, eh visto fracturas de nariz y así no se ven, además si la muevo y el tabique sigue intacto.

—Perdóname, no te quise lastimar, soy una tonta y una bruta… maldito hollywood y sus perfectamente ensayadas coreografías de película romántica—Dije agitando un puño al aire.

—¿Maldito qué?

—Nada, nada, olvídalo.

Kenshin tomo un trapo que tenía en mi cajón y se limpió la sangre de la nariz.

—Creo que esta hinchada—Dijo, mirándose en un pequeño espejo de mí pertenecía.

—Solo un poco—Dije— pero, se ve linda, es una nariz de bolita.

—Bueno, bueno, eso no importa, igual tú y yo tenemos cosas más interesantes de las que ocuparnos ¿verdad?—Dijo en voz sensual.

—¿Eh?

—Rio—Alguien quiere empezar a jugar, corrígeme si me equivoco.

No tuve oportunidad de negar o de aceptar lo de los juegos porque Kenshin ya me tenía recostada en el futon y había comenzado a besarme la boca y el cuello.

Era una sensación agradable hasta que llego a un punto muy específico de mi cuello que me hizo retorcerme cual caracol en sal.

—Espera, espera—Dije con voz chillona.

—¿Qué pasa?—su voz era extraña, ronca y me asustaba un poco saber él porque de ese tono de voz.

—Creo que antes de comenzar a hacer esto, creo, que… deberíamos hablar.

—¿Hablar? ¿Hablar de qué?

—Sexo.

—¿Para qué hablarlo si podemos hacerlo?

—Te hare una pregunta.

—Muy bien, hablemos—se sentó en el futon exasperado.

—Si me la contestas daré por hecho que sabes todo lo que hay que saber y seguiremos con esto, pero, si no la contestas me pondré a darte una muy buena plática del tema.

—Bien, pregunta.

—¿Por qué el pene se levanta cuando te excitas?

—¡¿Kaoru que pregunta es esa?!

—Contéstame.

—No, no te interesa saber eso.

—Kenshin, yo si se la respuesta.

—¡¿Qué?!—me miro sorprendido y un poco molesto.

—Kenshin, antes de conocer mi cuerpo necesitas conocer el tuyo y si no sabes eso que es básico, como se yo que trataras el mío con todos los cuidados que hay que tener.

—Haber señorita sabelotodo, dime que cuidados tendrías que tener con mi cuerpo si ya no tiene arreglo y esta echo mierda.

—Bueno, primero que nada debo tener cuidado con tu pene, es cartílago y está lleno de terminaciones nerviosas, cualquier movimiento brusco de verdad que te puede lastimar y te aseguro que te dolerá como el tridente de Poseidón clavado en el trasero, y no digas eso, es tu cuerpo no lo degrades así.

—¿Cartílago?

—De lo que están echas las orejas y el tabique de la nariz—señale mi nariz con el dedo índice de la mano izquierda.

—¿Tienes idea de lo horrible que es enterarse de eso?

—¡Uy! Y lo que te falta por saber… primero… el pene es un cartílago, está compuesto por dos "cuerpos cavernosos" que al haber una estimulación se llenan de sangre provocando la erección

—¿Cuerpo qué?

—Cavernoso, los cuerpos cavernosos… piensa en una esponja, solo imagina que lo que está dentro del pene es esponja y cuando tienes una erección la "esponja" se llena de "agua" o… en tu caso sangre y básicamente ayudan a que durante la erección no aplastes otra cosa que está dentro de ti...

—Suficiente, ya no quiero saber de eso.

—Bueno, pero igual debes de saber de mí.

—No…

—No importa y escucha… debes de saber que la penetración duele, en la mayoría de los casos, el hecho de que tu pene entre en mí es como tratar de meter un pepino por un hueco del tamaño de un chícharo, esa acción tan linda y que los hombres presumen tanto que se le conoce como desvirgar o desflorar, duele, la vagina como el pene está llena de terminaciones nerviosas, solo que estas están distribuidas de manera sumamente diferente a las del pene, básicamente tú tienes que buscar puntos muy específicos para estimularme, lo cual debo admitir es una tarea ardua que se agradece, no solo debes de hacer la acción también debes de ocuparte del estímulo auditivo, las mujeres somos más sensibles y que nos bajen la luna y las estrellas ayuda mucho, con ustedes las caricias y sonidos más… guturales, son grandes estimulantes, pero en el caso de las caricias no pueden ser iguales a las que ustedes nos dan, las de ustedes son dulces y delicadas y a veces más firmes y bruscas y las de nosotras deben ser firmes y bruscas siempre puesto que su piel es más gruesa que la de nosotras y las "cosquillitas" no funcionan como deberían, los senos son delicados al tacto, si haces las cosas muy fuerte dolerá… ambos, tanto tu como yo debemos de ocuparnos de escuchar al otro y tratar de cumplir sus deseos en tanto no nos moleste o incomode a nosotros, esto es un trabajo en equipo en el que nos tenemos que ayudar a llegar a donde tenemos que llegar y nos tenemos que cuidar y respetar tanto como el amor mutuo y personal nos permita.

—Comprendo, es mucha información, pero, comprendo.

—Está perfecto que así lo veas.

Estaba un poco pálido y con esa conversación seguro le mande el libido por los suelos… le di un beso y con gran valor me pose sobre el dejando que mis senos se posaran sobre su pecho semidesnudo a causa de su yukata medio abierta. Empezamos con caricias y los juegos se fueron tornando más adultos con forme avanzábamos, Kenshin, en un descuido mío, me abrió la parte delantera del yukata dejando mis pechos al aire y a la vista de sus oro/violáceos ojos.

—Grite en voz baja—¡no soy tan valiente!

Me cubrí los pechos con las manos y me baje de un ya jadeante Kenshin para hacerme bolita en el futon.

Al ver mi reacción Kenshin se levantó de golpe del futon.

—¿Te lastime?

—No, pero, pero me da vergüenza que las veas.

—¿Por qué?

—Cuando empiezas a desarrollarte como mujer, a veces tu piel no está preparada para el "cambio" y cuando menos lo esperas ya tienes senos y con ellos estrías y no solo ahí, también en otras partes del cuerpo.

—¿Estrías?

—Son unas cosas que se ven y se sienten horrible, no es como en los libros,—me senté en el futon dándole la espalda a Kenshin—, esos senos perfectos con un pezón rosado y la suavidad de la seda pocas veces son vistos, dichosas aquellas que los tienen en su poder, pero el resto siempre tenemos un defecto, son pequeños, son muy grandes e incomodos, tienen estrías, no son firmes y algunas veces son muy insensibles o ese pezón de ensueño solo es eso, un sueño, la piernas largas y bien torneadas y la cintura de una avispa con la piel tan blanca como la luna, todo eso, todo eso solo son armas para acomplejar multitudes.

—Si se ven mal y se sienten mal, deben ser como… como cicatrices ¿verdad?—Dijo acongojado—

—Sí, algo así.

—No importa, siempre me han parecido lindos con tanta tela encima, no creo que sin esa tela me parezcan feos, de verdad no me importa, igual yo no necesito todo eso que me cuentas, como sean los tuyos para mi serán perfectos igual con tus piernas o tu cintura.

—¿Debes estar bromeando?

—Para nada—aseguro.

El tacto de sus pechos era extraño, se sentía lleno de bordes se sentía como mi piel entera pero, en una cantidad y con una textura y grosor más agradable.

De un segundo a otro me perdí mirándolos.

—¿No te gustan verdad?

—No es eso, si me gustan, me gustan y por eso los miro.

Regrese a su boca y seguimos jugueteando, ella ya estaba desnuda, yo ya podía observar cada rincón de su cuerpo, no era perfecto, no tenía una piel de porcelana fina, no tenía la suavidad de la seda, era suave pero no como ella lo describía y sus senos no eran como ella describió los de "ensueño" una muchacha de cuerpo sencillo y a mí ya me tenía encantado.

Llegamos a un punto donde ella que empezó tan tímida ya estaba jadeante, intento desvestirme.

—¿Qué pasa?—me besaba el cuello.

—Si tú tienes líos con tus "cicatrices" imagina que pensare yo.

—Tú podrás pensar, pero yo no pensare nada más excepto que te amo y así como a ti no te importo a mí no me importara, yo ya te lo dije, no somos perfectos y jamás lo seremos.

Kenshin rio con un poco de sarcasmo y al querer lanzárseme enzima pateo sin querer mi pequeño peinador, se dio en el dedo meñique del pie.

—¡Carajo! Eso me pasa por arrebatado—Decía con el pie entre las manos.

No pude evitar reírme, primero la nariz, luego la plática de sexo, un par de acomplejados con su cuerpo y al final se golpea con el mueble en el pie, esto será digno de ser contado a nuestros nietos.

—No te rías, si me dolió.

—Perdóname, pero, no puedo evitarlo.

—Estas consiente de que te estas burlando de mí, desnuda.

—¡Ah! Calla y ven acá.

Lo hale hacia mí y lo bese en los labios, entre risas y recuerdos regresamos a los juegos, ahora con toda intención de terminarlos.

Esperaba que doliera más, si dolió, pero no como todo el mundo contaba.

Un beso, una caricia, una palabra y llegamos a un punto donde el ya no podía más, el culmino y yo aún seguía en ascuas, me daba pena decirle y no le dije.

Aún estaba jadeante y quise disimularlo, creo que él no lo noto.

—Kaoru—me llamo.

—¿Qué pasa?

—Te amo mucho.

—Y yo a ti—le di un beso en la frente.

Después de un rato por fin calme las ansias que me habían quedado, me gire en la cama para verlo y él ya estaba empezando a quedarse dormido, me recosté de lado y lo acomode en el hueco que hay entre mi barbilla y mi busto.

—Duerme—le dije.

Me levante de la cama dejándolo dormido y me senté junto a la ventana abierta después de mucho pensarlo todo había salido bastante bien, el había sido muy dulce y considerado conmigo, espero haberlo sido igual, no fue ese "hacer el amor" que nos venden por todos lados pero fue casi perfecto y aunque no "llegue" como es costumbre relatar, quede muy contenta, no por la acción, si no por lo previo a la acción, las sensaciones fueron muy buenas, en los libros dicen que los samurái no son buenos amantes y la verdad yo no tengo ninguna experiencia con la que comparar, así que para mí él fue muy bueno.

Ensimismada en mi propia burbuja no sentí que Kenshin ya se había despertado y me miraba desde el futon, se levantó apenas medio vestido y se sentó a mi lado.

—¿Qué haces aquí? Pescaras un resfrió.

—Si lo pesco valdrá la pena, me gusta estar junto a la ventana.

—Rio—eres muy rara.

—Perdóneme señor normal—Dije sarcástica.

—Sí, yo soy el señor normal y tú la señora anormal… "la dupla perfecta"—Dijo con sarcasmo.

—Eres un estúpido—Reí con furia discreta.—

Empezamos a reírnos de nuestros comentarios y de repente… Sanosuke entro por la puerta blanco, amarillo, azul y rojo.

—¡Megumi! ¡el bebe! ¡Vístanse ya les vi todo el mandado!

—¡El bebe, el medico!—se levantó cual resorte Kenshin.

—¡Que te vistas Himura! carajo.

—¡Ah! ¡Así!

—Sanosuke, ¡sal de aquí de una puta vez!—Grite, tapándome como podía mis cositas.

—Sanosuke, te dije que fueras por la partera, déjalos en paz a ellos—Grito la señora Tsubame.

Sanosuke ni se despidió cuando corrió en busca de la partera.

Me vestí y arregle lo mejor que pude, entre con Megumi y las demás mujeres, hoy tenía que conocer muchas cosas y una de ellas es un parto sin epidural, médicos cirujanos y parteros ni un ambiente esterilizado, un parto al estilo del mil ochocientos, un parto donde mi mejor amiga podía morir.

—Megumi, estoy contigo—le tome la mano y le di un beso en la frente.

—Gracias—me respondió.

Notas de la autora.

"aprobado por Denisse"

Gracias shaba, como siempre me echas la mano con estas cosas.

Hola, espero que les haya gustado, que no decepcione y sobre todo espero que si sea realista como lo tenía contemplado (fuera de lo cómico).

En otras noticias:

A todas las personas que le dedican un tiempo a este fic leyéndolo y comentándolo les agradezco de corazón, muchas gracias por todo.

P.D: lo escribí hace unos días (el jueves estaba listo) Salí de la ciudad todo el fin de semana y me paso algo que considero cruel o irónico (no sé si aplique el termino) puse que Kaoru pescaría un resfrió junto a la ventana y la que termino con resfrió fui yo y ni siquiera estuve junto a la ventana, como diría Kenshin ¡carajo!