Vida

Megumi sudaba frio y Sanosuke no llegaba con la partera, Kenshin estaba a punto de hacer una zanja en el frente de la casa esperando a que Sanosuke llegara.

Cuando Sanosuke regreso por fin, la partera fue guiada al cuarto de Megumi y Kenshin tomo a Sanosuke por la manga de su ropa llamándolo.

—¿Qué pasa?—Dijo Sanosuke.

—¿Qué fuiste a parir una partera? ¿Por qué te tardaste tanto?

—Oye, no fue cosa mía, la partera se puso a preparar sus cosas.

—Más te vale.

Ambos corrieron a alcanzar a la partera pero una de las mujeres estaba haciendo guardia en la puerta, era Yunko.

—¡Ey! Los hombres tienen prohibido pasar, solo mujeres y solo las que sean útiles.

—¿Entonces? ¿La damita que hace ahí?

—¡Oye!— Dijo molesto Kenshin.

—¡Ay! Lo siento, se me olvida con que víbora se casó.

—¡Ay! Que entretenido, pero, no se pongan a hacer disturbio, adentro necesitan tranquilidad.

—Pero, ¿pero porque no me dejan entrar? es mi esposa.

—Será tu esposa, pero si intentan entrar par de bebes, les rebano el cuello… y no quiero dejar ni viudas ni huérfanos, ¿entendido?

—¡Si señorita!—Respondieron al unísono, Yunko si sabía mantener al margen a la gente.

—Gracias, ahora váyanse a caminar al patio o haber que hacen, yo les avisare cualquier cosa que pase, largo, largo—agitaba las manos frente a ella indicándoles la retirada.

Sanosuke y Kenshin comenzaron a caminar en dirección al patio.

—Ella no sería capaz de matarnos—Decía Sanosuke confiado.

—¿Tu crees? Yo si la creo más que capaz, Gein es una prueba, fue su maestra y lo adoraba.

—Pero ella no lo mato.

—No, pero estuvo a punto de hacerlo y yo no la vi titubear ni un solo segundo, así que yo sí creo que nos mate.

—¿Y no se detendría por Megumi y Kaoru?

—No.

—Pero ella las quiere mucho y no creo que las haga sufrir matándonos o…

—Te dije que no, si nos tiene que matar lo hará y ya cierra la boca que no quiero hablar de eso, me pones nervioso.

Cuando la partera entro comenzó a dar órdenes como señora de la casa a la sirvienta.

—Tu—señalo a la señora Tsubaki— quiero que vayas a la bodega y traigas otro futon, usted—ahora a la señora Tsubame— ve a calentar agua y trae algunos trapos limpios, niña—me miraba a mí— eres la más joven así que lávate las manos, recoge tu cabello y quita del camino las mangas de tu yukata, rápido y trae una cubeta de agua limpia.

—Sí, si está bien.

Salí despedida a hacer lo ordenado, corrí al pozo por agua para limpiarme.

—¡Damita, damita!

—No tengo tiempo Sanosuke.

Me lave las manos rápido y tome la cubeta, Kenshin me ayudo a llevarla hasta la puerta porque Yunko no lo dejo entrar.

—Tranquila Yunko, solo la vine a ayudar, solo dejare la cubeta aquí… no me mates, ella está aquí.

—Te doy tres para irte, una, dos

Kenshin corrió tan rápido como sus pies lo dejaron.

Ya estaban ahí todas, con el futon, el agua caliente y los trapos.

—Niña, ayúdame a cambiarla de futon.

Con esfuerzo levantamos a Megumi y la cambiamos de lugar.

—Una de ustedes saque ese futon al pasillo, déjeselo a la guardia, bien, ahora querida voy a revisarte no te espantes—Megumi solo asintió.

La mujer le abrió las piernas y metió unos dedos.

—Aun te falta bastante, tendremos que esperar.

La mujer le revisaba alrededor de cada quince minutos y le daba un masaje en el vientre para aligerar las molestias, hasta que por fin estuvo lista.

—Bien, sé que te duele querida pero, ya estamos listas así que empieza a pujar, una de ustedes sosténgale la mano y no deje que se levante.

—Pero así le va a doler más…—Dije asustada.

—Niña ¿Quién sabe más de esto tu o yo?

—Pero…

—¡Detenla! ¡Ya! ¡Muévete niña!

—Tranquila Meg, tranquila.

—Kaoru, Kaoru no dejes que Himura te embarace, no lo dejes.

—¿Eh? Gracias por el consejo, lo tomare en cuenta.

—¡Niña! deja de distraerla, querida necesito toda tu atención en esto ¿entendido?

—Sí, lo siento—Respondió Megumi.

Megumi comenzó a acatar las órdenes de la partera y yo lo único que hacía era evitar que se levantara, sostenerle la mano hasta que casi me la destrozaba, pedirle que respirara profundo y gritar con ella.

—Meg si quieres gritar, grita, es más yo grito contigo, una, dos, tres.

A la cuenta de tres pegamos un tremendo grito que estoy segura que a los más interesados haya afuera les bajo el alma a los talones en forma de hielo.

—¿Qué pasaría?—Pregunto Kenshin.

—No sé, no me preguntes que me pones más nervioso.

—¿Porque grito Kaoru?

—¡Que no se y no me preguntes! ¡Carajo!

—Cálmate delicadito.

—Ya te quiero ver cuando sea Kaoru la que este ahí adentro pegando de gritos y tú no puedas hacer nada.

—Gritos ya pega—Aseguro.

—De dolor imbécil, de dolor.

—Ya, ya está bien, solo bromeaba.

Megumi estaba más que cansada y él bebe aun no daba señales de existencia.

—Qué diablos, esto está mal… cielo quiero que des otro esfuerzo, más grande si puedes.

—Ya no, ya no, ya no puedo—Susurraba.

—Si puedes Meg, otro esfuerzo, quiébrame la mano si quieres pero, otro esfuerzo.

Me harte y puse a Megumi recargada en mi regazo para levantarla un poco y que le doliera menos, le sostuve ambas manos y conté hasta tres nuevamente.

—Perfecto, ya lo puedo ver, cielo otro más, otro más.

Megumi gritaba de desesperación y con tanta fuerza que seguro ella se quedaba muda y Sanosuke sordo.

—Vas muy bien, vas muy bien… ahí está, cielo ya lo tengo ya puedes dejar de pujar ¡niña deja que se recueste y ayúdanos!

Deje a Megumi recostada con más miedo del que jamás sentí. La partera corto el cordón umbilical con unas tijeras muy feas y que a mis ojos se veían sucias, aunque claro, ante mis ojos todo se veía mal, la mujer nalgueo al bebe y lo reviso.

—Es una niña,—Musito—, avisen a la guardia.

Yo iba a avisar pero la mujer me entrego a la niña y me pidió que se la llevara a la señora Tsubame para que la limpiara.

Le entregue la niña y esta me pidió ayuda para sostenerla mientras ella la lavaba y secaba. La señora Tsubaki aviso a la guardia.

Yunko salió despedida al patio donde Kenshin intentaba salvar la vida del padre primerizo.

—Sano, no pasó nada, tranquilo.

—Dejo de gritar, algo paso, algo paso, tengo que ir a ver que paso.

—Muchachos si pasó algo—Dijo Yunko desde los escalones de la casa.

—¡¿Qué paso?!— Contestaron ambos rápidamente.

—Pasa que Sanosuke es el padre de una preciosa señorita.

Con una gran sonrisa Sanosuke decía "fue niña" jaloneando de las ropas a Kenshin.

—¿Y Megumi como esta?

—No me pasaron reporte de eso, iré a preguntar.

Yunko entro solo para ver una situación de pánico puro; yo me encontraba de pie con una recién nacida en los brazos y la sangre hasta los pies, la partera, pálida y desesperada atendiendo a Megumi y las señoras Tsubame y Tsubaki mas desesperadas aun, Megumi se había desmayado.

Yunko como auxiliar comenzó a llamar a Megumi hasta que regreso a este planeta y se puso estable.

Mucho tiempo después Yunko regreso con los hombres, que ahora en vez de dos eran tres.

—Ella se puso mal…

—¡¿Qué tiene?!— pregunto Enishi incluso más rápido que Sanosuke.

—Se desmayó, pero ya está bien, no fue más que un susto.

—¿Puedo verla?—Pregunto pálido Sanosuke.

—No, no hasta que me digan que puedes hacerlo.

Yunko se retiró del lugar para regresar a su puesto de guardia.

Megumi ya se encontraba en un futon limpio, con ropa limpia y su pequeña al lado.

—¿Cómo te sientes Meg?—Pregunte.

—Muy cansada y adolorida, pero, muy feliz,—me respondió, con una sonrisa cansada—¿sabes una cosa?

—¿Qué pasa?

—Mejor si deja que Himura te embarace, vale la pena.

Reí, reí con mucho alivio.

La partera se quedó con Megumi y su pequeña.

Las demás pudimos salir, ya no éramos necesarias.

Corrí con Sanosuke y Kenshin.

—Sanosuke, felicidades, esta tan fea e hinchada y rojita y, es adorable—Dije con genuina emoción.

—Kenshin—lo llamo— ¿lo debo de tomar como cumplido?

—Creo que sí.

—Kaoru—me llamo Kenshin— tienes sangre en la manos.

—Así, lo olvide, me iré a lavar las manos.

—Kenshin ¿Por qué tenía sangre?

—Y yo que voy a saber, no soy mujer, no estoy embarazado y no di a luz.

Me lave las manos y regrese a ver como estaba Megumi.

—Niña, que bueno que llegas necesito que me ayudes un poco.

—¿En qué le ayudo?

—Mira, necesito que le des un masaje en el vientre de esta manera, de arriba hacia abajo, es para terminar de limpiarle el vientre, es para sacarle lo que sea que le quedara ahí adentro.

—Entiendo.

—Bien, iré a lavarme las manos.

La mujer se retiró de la habitación.

—No sé para qué te puso en un futon limpio si iba a hacer esto.

—Más que nada es por mi comodidad, además puso algunas sabanas para no ensuciar el futon.

—Ya veo… ¿y cómo estás?

—Cansada, pero bien, ya es la segunda vez que me preguntas lo mismo.

—Perdona, pero, me preocupo por ti.

—Tranquila estoy bien—giro su rostro para ver a su pequeña—… estamos bien.

—¿Y ya tienes nombre?

—Lo eh estado pensando y tengo varios que me gustan pero me inclino más por Chizuru.

—Es lindo ¿Qué significa?

—Significa "mil cigüeñas"

—¿Y a Sanosuke le gusta?

—No lo sé, los hombres siempre piensan en nombres de varones, aunque tal vez tenga alguno de niña que le guste, le preguntare cuando lo vea.

Al poco tiempo la mujer regreso y yo pase a retirarme nuevamente. Pasó un rato y por fin dejaron entrar a Sanosuke.

—Megumi ¿Cómo estás?

—Estoy bien, ya perdí la cuenta de las veces que me preguntaron eso.

—Perdóname pero, me preocupo por ti.

—Y también de cuantas veces me respondieron eso, pero, olvidemos eso, mira ¿no es preciosa?

—No,—Respondió este— es más que eso.

Con una bonita imagen, digna de una postal de recuerdo, el cielo de la mañana remplazo al cielo nocturno.

Junto con ese cielo una pareja de casados llego a la facción, con ropas elegantes y el ceño fruncido.

Tocaron a la puerta una criada llamada Yuno respondió al llamado.

—Hola, estoy buscando a Himura Kenshin y… señora… ¿aquí viven?

—Así es, ¿quién le busca?

—Unos viejos amigo ¿podrías llamarlos?

—Sí, permítanme.

Yuno igual de desvelada que nosotros, corrió a avisarnos de la visita que nos aguardaba en la entrada.

—¿Viejos amigos?—Pregunto extrañado Kenshin— ¿no te dijeron sus nombres?

—No señor.

—Bueno, gracias Yuno, iremos a ver.

Kenshin y yo más extrañados, curiosos y exhaustos que nunca bajamos las escaleras y nos dirigimos a la entrada a ver quiénes eran esos viejos amigos que nos buscaban.

Al verlos no logre reconocerles, me sentía una grosera por ello, hice un gran esfuerzo por intentar recordarlos, hasta que por fin note un pequeño detalle que me dejo helada y cuando vi a Kenshin este estaba igual.

Pálido, confundido y hasta… molesto dijo…

—Mama, papa ¿Qué hacen aquí?

¿Cómo no pude notarlo desde un principio? Un hombre puramente japonés junto a una mujer pelirroja.

—Vaya, si nos recuerdas, Kenshin—Respondió agria y sarcástica la mujer de facciones similares.

Una mujer pelirroja, que de japonesa tenia lo que yo tengo de africana y que en su dominio del idioma maneja un acento, pelirroja con acento "extranjera"… su madre, mi suegra, mi madre política…

—Kenshin, tenemos que hablar—Musito la mujer.

NOTAS DE LA AUTORA.

Hola, a decir verdad no tengo mucho que decir lo cual es raro puesto que yo hablo hasta por los codos y entre dientes XD

A excepción de lo siguiente.

En general el capítulo anterior tuvo buena recepción, aunque claro está que hubo muchos errores y sobre todo la manera en que se guiaron en ese evento importante, con inseguridades y de más, de manera personal aclaro, sin afán de ofender ni nada por el estilo, yo nunca eh tenido relaciones y lo que plasme no fue más que lo que yo creo que pasa, además de lo que creí conveniente por el historial de ese par ( sin experiencia de Kaoru y demasiado conocimiento del tema y con un par de traumitas de Kenshin, ya saben las prostitutas y eso), no es lo que pasa de eso estoy segura, porque incluso me llegaron a decir "eso no me paso a mi" pero, bueno es lo que yo creo, cuando me llegue el momento supongo que me desengañare de la idea que tengo XD, en fin les agradezco sus críticas tanto buenas como constructivas, con el tiempo mejorare.

Les mando un beso y un abrazo, nos leemos luego.