—Estoy embarazada.
Me miraba como si fuera un niño al que le explicabas las tablas de multiplicar por primera vez en su vida.
No lograba reacción alguna de su parte, solo me miraba fijamente.
Después de unos minutos y de que la furia se disipara me di cuenta de una cosa: me precipite.
Una arcada matutina no significa embarazo automáticamente, debía verificar antes de siquiera mencionarlo, así que, puse mi mejor cara de chiste y le dije.
—ya que tengo tu atención… ¿ahora si vas a ayudarme a guardar la ropa de invierno?
De repente un tono apiñonado regreso a su piel, rio con nervios, se levantó y comenzó a acumular bonches de ropa para doblar.
No tardó mucho en dirigirme la palabra.
—hay mejores maneras de llamar mi atención.
—¿De qué hablas?
—Pudiste simplemente llamarme.
—Bueno… Lo siento, estaba molesta.
—Controla tu carácter un poco.
Guardamos silencio unos minutos, minutos suficientes como para pensar en ¿Qué pasaría si de verdad estuviera esperando? Así que pregunte.
—¿No quieres tener hijos?
Se quedó inmóvil unos segundos.—No es eso, solo creo que no es momento.
¿y cuándo será el momento?
No lo sé, es difícil determinarlo.
No es difícil, en estos tiempos es imposible planificar la familia, estas a merced de la suerte, podría llegar de sorpresa o incluso jamás llegar…
A mi esos temas no me interesan mucho.
Guardamos la última prenda y se fue a dormir.
Lo seguí al poco tiempo, estaba tenso, toque una fibra sensible sin desearlo del todo.
Exagere con el asunto de la planificación familiar, pero, quería una respuesta inmediata e irónicamente no la conseguí.
Me quede quieta mientras lo miraba "dormir" y al final me recosté a su lado.
Tarde unos segundos en que la imprudencia me llenara la garganta con preguntas que se apañaban en salir directo a sus oídos, luche contra ellas y al final cedi ante la presión que yo sola ejercía ante mi misma.
—¿Por qué no quieres hijos?—Pregunte, fingiendo ligera inocencia y curiosidad pura; la curiosidad mato al gato.
—Soy malo con los niños—Contesto en seco.
—¿A qué te refieres?
—Soy un asesino, soy frio de naturaleza, de carácter dominante, no me gustan las contradicciones sin sentido, los niños hacen todo eso, para mi seria problemático, al igual que para un hijo mío yo sería problemático como padre, además de poco agradable.
—Pero… estando casado es natural que los hijos lleguen, ¿Por qué te casaste entonces?
—Te quiero a ti no a los niños… y a menos de que de verdad estés embarazada no toques ese tema, ni trates de educarme, no está en mi ser alguien "paternal"—Decía con un sarcasmo amargo.
La curiosidad no mato al gato, lo que lo mato fue lo que encontró.
Se quedó dándome la espalda, incluso más tenso que antes y yo, solo quería dormir, no me sentía nada bien después de esa declaración, por algo dicen que el que busca encuentra y eso hice, busque de más y encontré lo que no quería.
Antes de quedarme dormida me rondo un pensamiento ¿Por qué dice que no está en su naturaleza ser paternal? Él es muy paternal, nos protege a todos los que le importamos, es amable, es estricto con nosotros… es… es violento, pero no lo es como para matar a un hijo suyo en algún momento de desespero ¿será ese su miedo? ¿Tiene miedo de sí mismo? ¿Tiene miedo de lo que pueda hacer a un hijo suyo?
Mire a mi alrededor y estaba junto al rio, cerca del puente que lleva al mercado, no había gente, ni una sola persona, todo estaba muy quieto, las calles se veían raras y cuando fijo bien la vista estaba Kenshin parado a media calle, una calle pavimentada y con un semáforo de luz intermitente amarilla con la señalización de "paso escolar" colgada del mismo; mirándome fijamente, vestido y peinado como siempre, con algo en brazos.
Con la mirada me indico que viera lo que tenía en brazos, lo mire, era un bulto de tela, el descubrió el pequeño bulto y resulto ser una cabecita de cabellos rojo caoba, un bebe…
Antes de que lograra moverme un camión de doble remolque paso sobre ellos y cuando por fin se alejó, Kenshin no estaba, ni el pequeño bulto.
Me desconcerté y me tome por la cabeza, quería llorar, no entendía que pasaba.
Escuche voces, mi madre, mi padre, mi tía, mi prima, Kenshin, Sano, Meg, Chizuru y otro llanto de bebe que no reconocía, todos me decían cosas a la vez, no lograba entender el mensaje, sentía que la cabeza me iba a explotar.
Sentí que alguien me toco la espalda y me gire, no había nadie; escuche pasos del otro lado y ahí estaban mis padres, Kenshin y un niño pequeño y pelirrojo en brazos de mi padre, el niño estaba de espalda y no logre ver su rostro, Kenshin se acercó a mí y me dijo "estoy cerca… estoy cerca de saberlo todo"
Yo no podía hablar, me pesaban las palabras y solo pude llorar sin hacer más que sonidos guturales.
El niño comenzó a girar el rostro, no tenía nada, era solo piel y en mi pánico la voz de mi prima pequeña me dijo al oído "yo lo sé todo"
Me tome de la cabeza y vi como mis manos traían mechones pelirrojos y negros de mi cabeza.
Me asuste más, volví a mirar mis manos y estas comenzaron a carcomerse, hasta que empezaron a hacerse polvo, los demás solo repetían una y otra vez "ya lo sé, estoy por saberlo" mientras yo gritaba de miedo.
Desperté gritando, muy agitada, apenas y respiraba, Kenshin se asustó.
—¡Kaoru! ¡¿Qué te pasa?! ¡Despierta!
Reaccione, empecé a respirar mejor, Kenshin me miraba asustado y antes de que pudiera explicar algo, sentí que la boca del estómago me ardía, me empezaron los ascos y corrí al baño.
Vomite.
Kenshin me detenía el cabello —¿Estas segura de que no estas preñada?—Dijo seriamente.
Ni siquiera pude contestar, las arcadas no me permitían hacerlo.
—Yo creo que si lo estas.
Pude empezar a hablar.
—¡Claro que no!
—Claro que sí, las arcadas, los ojos te brillan y esas preguntas tan raras de anoche…
—¡¿Y si lo estuviera qué?! Ni siquiera lo vas a querer.
—¡Yo no dije eso!
—¡Claro que sí!
—Lo mal interpretaste.
—¡No! fueron tus palabras… yo no escuche mal.
—Kaoru…
—¡Cállate! ¡Lárgate de aquí!
—¡No!
—Déjame sola— lo empuje con la fuerza más mínima, el acepto salir.
A través de la puerta me dijo:
—Yo no dije eso.
—Si lo dijiste— Respondí entre lloriqueos.
Tarde alrededor de treinta minutos en calmarme y poder salir.
Cuando llegue a la habitación Kenshin estaba rebuscando entre mis cosas, tuve miedo, en el último cajón que le faltaba por revisar estaban las cosas que yo aún no podía explicarle.
Corrí y lo taclee.
—¡¿Qué diablos te pasa?! ¡¿Porque revuelves mis cajones?!
—¡Quiero tu jodido diario!
Me desconcertó enormemente—¿Para qué lo quieres?
—Ahí están las respuestas que necesito y tú no quieres darme.
—Tu razonamiento es estúpido.
—¿A quién le dices estúpido?
—A ti y a ¡tú estúpido razonamiento de mierda!
Kenshin se irguió con esa cara de querer imponerse—A mí no me vas a tratar así ¿¡me escuchaste!? Conmigo no te vas a desquitar…
—Lo mismo digo, yo no tengo porque quedarme aquí mientras tú haces tus pataletas de niño consentido…
—Consentido, por favor, no seas ridícula…
—Sí, niño mimado y malgeniado.
—Si tanto te molesta mi genio, ¡no te hubieras casado conmigo!
—Si tú no querías niños, no me la hubieras metido, ni te hubieras venido dentro ¡mal parido!
Kenshin estaba a punto de contraatacar a mi acido comentario cuando Sanosuke abrió el shoji de nuestra habitación.
—¿Qué carajos está pasando aquí? ¡Parecen dos gatos en celo!
—Sanosuke, no te metas.—sentencio Kenshin con la mayor calma que pudo, la cual no era muy notoria, estaba realmente enojado.
En la distracción corrí hacia Sanosuke y con toda la malicia que tengo me puse tras su espalda y solloce.
—Sano, sácalo de aquí por favor.—rogué.
Kenshin me miraba estupefacto—Bruja manipuladora.—Dijo mientras se acercaba a Sanosuke.
Sanosuke se paró cual muro frente a la cara de Kenshin—¿Que vas a hacer? ¿La vas a abofetear?
—¿Que diablos Sanosuke? Por supuesto que no, yo no golpeo mujeres y lo sabes.
—Entonces quédate ahí y no te muevas.
Sanosuke me ayudo a entrar a la habitación y saco a kenshin de la misma.
—¿Qué diablos pasa aquí, battousai?—Dijo enishi saliendo en pijamas de su habitación, aun medio dormido.
—Discusiones maritales matutinas, mi querido albino cuatro ojos—Respondió Sanosuke.
—Qué diablos, es ¿enserio? Kenshin, no jodas, hay más gente viviendo aquí, ¿estas consiente de eso, no?
—Sí, lo estoy y lo lamento.
—Que, espera, ¿te disculpaste? ¿Sigo dormido o estoy enfermo?
—Cierra la boca—Dije, con la garganta comprimida.
Me senté en los escalones que dan al jardín central de la casa, ya no sabía ni que sentía, enojo, frustración, odio, tristeza… tristeza y odio a mí mismo… ya no sabía.
Enishi y Sano me miraban con espanto, supongo que mi rostro debe verse muy demacrado.
—¿Qué paso?—Pregunto Enishi sentándose a mi lado.
—No lo se, despertó de una pesadilla y corrió al baño con ganas de vomitar, la seguí y pregunte si estaba embarazada o algo así; se molestó mucho y de ahí solo fueron gritos sin sentido e insultos que no iban al caso.
—¿Seguro que solo fue eso?—Decía Sanosuke.
—No—Respondí—Dije algo muy cruel, algo que hubiera preferido guardarme.
—¿Qué cosa? Digo, si se puede saber.—Comento Enishi.
—Ya da igual—me levante— Ella me sugirió tener hijos a lo que yo respondí que no quería porque para mí sería una situación estorbosa y para el niño no sería mejor.
—Bueno, entiendo que se molestara pero…
—El asunto aquí es, que… creo que si está embarazada y básicamente rechace a mi hijo mucho antes de que naciera.
—…
—…
Notas de la autora:
Pinche Kenshin TnT que cruel es.
Hola, y lamento la tardanza, de nuevo…
Ahora que estoy de vacaciones de semana santa termine este capítulo y planeo subir otros dos más, así que si sale bien habrá dos más y si no sale bien solo uno más, pero, algo es algo…
En fin me gustaría decir que después de las vacaciones estaré más activa pero la verdad es que no, no quiero mentirles así que, lo seguro es que este activa de nuevo hasta junio-julio o talvez uno que otro día festivo (no prometo nada con los festivos).
Así que, gracias por la espera y la lealtad ;3
