La noche estaba despejada y el pueblo casi vació, todas los negocios empezaron a cerrar, la mayoría de la gente debería estar ahora mismo tratando de entrar a la fiesta, Yuri acostumbraba ir caminando hasta sus lugares de destino, aquella noche era especial, no se había acercado tanto al palacio desde hace un tiempo. En realidad hace tanto que apenas podía recordar la razón de aquello, el palacio de cerca lucia diferente, lucia mas vivo, se podría decir, los jardines estaban repletos de flores, las luces del lugar iluminaban todo el pueblo, la gente pasaba en sus lujosos carruajes, Yuri siempre detesto a esas cajas llevadas por caballos, se sentía de lo mas incomodo. Los guardias recibían a la gente, a ratos ni siquiera pedían sus invitaciones, conocían a casi toda la gente importante invitada a la fiesta, seria una perdida detiempo esperar a que revisen su invitación, así que simplemente paso de largo, para el, llevar esa tarjeta era una simple formalidad.
Al entrar no pudo evitar fijarse en la gente que se acumulaba en dirección a un solo sitio, intento ver por la aberturas que dejaban, su altura no ayudaba mucho, una suave risa inundo el enorme salón, las mujeres gritaron emocionadas, el rey podía hacer temblar el corazón de cada damisela. El demonio sonreía con picarda mientras observaba «así que el sera mi presa ahora» se dijo así mismo mientras lamia sus labios, sintió una mirada pesada sobre el, al girar un poco su cabeza noto a un hombre, no era muy mayor, en su brazo llevaba a una elegante mujer «su rostro parecía como si todo le oliera a mierda» rió con su propio pensamiento. Se dio vuelta sin antes sonreirle y guiñar el ojo, solo seria cuestión de tiempo para que fuera hacia el, camino hasta alejarse de la multitud la cual dependiente comenzó a esparcirse, fue por un amplio pasillo, las alfombras eran rojas y las paredes estaban llenas de pinturas y columnas que parecían oro, o tal vez lo eran, a la realeza le gusta hacer todo en grande. Escucho las pisadas tras el y se detuvo al sentir como aquel hombre lo agarraba de la muñeca empujándolo contra la pared, Yuri alzo la mirada, la mirada del hombre se volvió mas sucia, tanto que casi le daba asco «los humanos son criaturas realmente inútiles».
—¿Se te ofrece algo? —No respondía, se acerco mas a el y comenzó a respirar agitadamente sobre su cuello, intento safarse lentamente pero el tipo lo sujetaba con todas sus fuerzas, a pesar de lo fácil que fue apartarlo sus muñecas dolían ademas de su espalda por el impacto— Hey, no te sobrepases maldito —Lo que lo perturbaba mas es que actuaba a conciencia, todo el tiempo había permanecido en silencio «los aristócratas no son tan pulcros como dicen».
—No he dicho que podías irte.
—¿Ha? —Se limito a mirarlo con altanería, no iba a soportar que lo traten así a pesar de que formara parte de un plan, aunque no podía causar un alboroto en aquel lugar, ignoro las exigencias del viejo y regreso al salón.
—Si quieres puedo acompañarte, el cumpleañero no puede pasar solo en su día…—Dijo de manera sugerente la acompañante de Viktor mientras bebía una copa bien cargada de vino, era atractiva, pero no podía pasar por alto aquel perfume que parecía veneno para hombres.
—¡Déjame de una vez! —Grito el muchacho, la gente comenzó a apartarse para darle paso a el y a un hombre quien lo agarraba de manera agresiva.
—Llama a los guardias, que ellos se encarguen de esto —Susurro el Rey a la mucama quien hizo caso, había dejado aun lado aquella escena pero después escucho un gran estruendo, bajo la mirada y vio al dulce muchacho tirado en el piso y el vino ensuciando sus ropas.
—¡¿Es que eres un imbécil?! ¡Has ensuciado mi vestido! —Exclamo la mujer que había estado acompañando a Viktor durante la velada —Exijo que tomes la responsabilidad, fue hecho a la medida, esto si que te costara —El chico intentaba hablar pero las palabras no le salían, los guardias irrumpieron la escena llevándose al hombre que le había estado siguiendo.
—¿Te encuentras bien? —Dijo Viktor tendiéndole la mano, sin antes mirar a su acompañante y hacerle un gesto para que se vaya, por un momento parecía que iba a volver a gritar pero se mordió los labio y se fue— Alicia, lleva unas toallas y un cambio de ropa a mi habitación —Lo agarro de la cintura para levantarlo y llevárselo.
—Pero su Alteza, nosotras podemos encargarnos —Dijeron las mucamas preocupadas.
—Descuiden, puedo hacerlo yo —Dicho eso continuo con lo suyo.
—Puede simplemente dejarme ir, prefiero no ser una molestia —Dijo débilmente Yuri.
—Solo eres una pequeña excusa para salir de la fiesta, así que para compensarte me dejaras atenderte —Le sonrió y lo hizo entrar a una gran habitación «al menos no es tan ostentosa como la de Chris, nadie puede superar esas sabanas afelpadas»— Siéntate —Le indico mientras lo acomodaba sobre su cama, por un momento creyó que se hundiría en ella, ya se había sacado su saco hace un momento— Ahora…—Dijo de rodillas al frente suyo, comenzó a desabotonar la camisa desde abajo.
—Vaya, tan rápido quieres desvestirme —Dijo el demonio divertido, su dulce y traviesa sonrisa atrajo a Viktor, pudo haber hecho una tontería si la mucama no hubiera tocado la puerta llevando una nueva camisa y toallas, para cuando se volvió a Yuri el ya se había quitado la camisa, pero el color carmesí aun manchaba su pálida piel. Al pasarla por su espalda soltó un quejido.
—Lo siento ¿Te hiciste daño?
—Tal vez fue aquel hombre hace un rato, no te preocupes —A Yuri no le interesaba el hablar correctamente con la gente, pero esto no incomodo al Rey, quien miraba el cuerpo del mas joven detenidamente, sus muñecas y su espalda llevaban moretones, cuando subió al rostro de Yuri se dio cuenta que el también lo observaba atento. Al quitar por fin aquellas manchas de vino le tendió la camisa que la mucama había traído y lo cubrió con ella.
—Regresa cuando quieras por tu ropa, si es molesto entonces la enviare a donde vivas —Dijo ayudándolo a abotonarla.
—Vendré —Dijo rápidamente, nadie podría ir a donde el vive, ni siquiera la Guardia Real— En serio lo agradezco —Dijo despidiéndose.
—Espera, te acompañare —Dijo preocupado.
—Descuida, ahora estoy mejor —Antes de irse se acerco a la mejilla del peliplata y la beso— Nos vemos —Susurro y antes de separarse por completo de el lo miro fijamente y desapareció de su vista.
—Eso espero.
