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Si alguien creia que el pequeño Yuri alguna vez se cansaria de gritar y quejarse estaba en lo correcto. Su respiracion estaba agitada, sabia que estaba exagerando pero por culpa de aquel accidente con el chico aquella mañana no hubiera tenido que regresar a la ciudad vecina para volver a hacer algunas compras especiales que le habia pedirdo el estupido Viktor.

—Veo que ya te calmaste —Al escuchar la voz grave de Otabek se giro hacia su direccion e hizo una mueca, no queria que su amigo lo viera de esa manera, al pensar la vergüenza que pasaria ahora se sonrojo cosa que en su palida piel se noto claramente.

—Mierda, sabes que no me comporto asi todo el tiempo —Dijo sin querer mirarlo a la cara.

—Claro —Dijo divertido, Yuri sabia que lo hacia solo por no contradecirlo pero de igual forma estaba agradecido con el gesto— Cuentame lo que paso, escuchare todo —Dijo de manera amable y el rubio no pudo negarse.