Al fin llego con una actualizacion. De verdad espero que les guste! :D
Noches de Arabia
Su hermoso cuerpo se movía de un lado a otro. Seductoras caderas se sacudían de una manera que debería ser en contra de alguna ley Árabe, y sus ojos... sus hermosos ojos me llamaban a ella. Ella había hecho eso apropósito. La manera en la que movía aquel velo no podría ser otra cosa sino que una clase de hechizo para hipnotizarme para destruirme y a mi reino.
-Su nueva sirvienta sabe como complacer el ojo de un hombre, mi Señor,- dijo uno de mis invitados sin quitarle los ojos de encima a mi nueva esclava.
-Me encantaría que complaciera mas que mis ojos,- dijo, Abdul, otro de mis invitados causando leves risas a mi alrededor.
Mis manos se hicieron puños al notar que esa hechizera también estaba hechizando a mis invitados. Rápidamente me puse de pie y me paré frente a ella haciendo que la música cesara y ella dejara de bailar, y de hechizarnos a todos. Sus grandes orbes color cafe me miraron con confusión y temor agachando su mirada evitando la mia. El enojo y la satisfacción de verla temerme de tal forma dibujaron una sonrisa en mi rostro, pero cuando estaba a punto de dejar mi rabia salir contra ella un delicioso aroma atacó mis sentidos.
Un exquisito, exótico e intoxicante aroma nublo mis sentidos haciendo que me olvidara por completo del enojo y de la rabia que sentía. Pero mi paz no duró por mucho tiempo. Ese endrgogante aroma venía de esa perversa mujer que seguramente lo hacía apropósito para hacerme caer.
-Largate de mi presencia,- dije con voz llena de odio pero solo lo suficientemente fuerte para que solo ella me pudiera escuchar.
Me miró con ojos confundidos y cristalinos, ojos que hicieron que algo dentro de mi se derritiera. Mis manos se volvieron a hacer puños al darme cuenta que denuevo estaba siendo hechizado por esa mujer. La bruja bajó su mirada y salió corriendo de la habitación dejando atras una atmósfera muy tensa. Mis sentidos extrañaban ese exquisito olor que emanaba de su perversa, suave y delicada piel, lo que causó que solo me enfureciera con esa hechizera aun más. Me senté en mi trono de nuevo e hice un movimiento con mi mano ordenando a los músicos que comenzaran a tocar.
-¿Ahora quien nos va a complacer los ojos, mi Señor?- preguntó Abdul, estudiando con la mirada a mis demas sirvientas.
-Mi Señor te acaba de salvar de un embrujo y ¿ya estas buscando otro, Abdul?- la voz de Rashid era seria y fria, algo no muy común en él.
-Como mensajero de Alá deberías protegernos de embrujos de mujeres, Rashid,- dijo Abdul con reproche que no iban con sus cabellos blancos como la luna.
-Y como varón de Arabia y sirviente fiel de Alá no deberías dejarte embrujar por las mujeres de esa forma,- la voz de Rashid seguía seria y fria, pero un velo de enojo envolvía cada palabra,- uno diría que a tu avanzada edad ya sabrías como comportarte ante las mujeres.-
La atmósfera se volvió tensa de nuevo y un silencio pesado incomodaba a todos en la habitación. Bueno, casi a todos puesto que Fakhir no podria estar más divertido con este intercambio de palabras entre Rashid y Abdul. Cuando se trataba de guerras y de aplastar al enemigo, Fakhir se volvía la persona más seria de la habitación, pero no se podía esperar tal seriedad de él cuando se trataba de otros temas.
-Vaya ustedes si que me entretienen mejor que aquella danzante,- dijo Fakhir rompiendo el silencio y con una enorme sonrisa en su rostro.- Un varón de Arabia comportandose como un niño y el mensajero de Alá siendo irrespetuoso con un varón de Arabia ¿qué más entretenimiento puedo pedir?-
Y todo por culpa de esa bruja... pensé molesto, mi ira regresando haciendo que mis manos se volvieran a hacer puños.
Rashid y Abdul desviaron la mirada de nuevo creando una tensión y un silencio que hacian que los segundos parecieran horas. De nuevo, los musicos comenzarón a tocar sus instrumentos, y después de unos minutos la atmósfera regreso a su ambiente alegre. Al menos para los invitados.
Mi mente era invadida por la seductora figura de aquella mujer. La manera en la que su cuerpo se movía al ritmo de la musica envolvía mis pensamientos, nublandolos. Aquella mujer que había defendido a una esclava no podía haber tenido tan fuerte efecto en mi, el Sultán.
-Parece un poco molesto, mi Señor,- Khadija, mi fiel sirvienta y cuidadora desde la infancia, preguntó en un bajo susurro con voz que reflejaba preocupación.
-No es nada,- respondí con voz seria y firme,- ve y busca a la esclava y asegurate que no haga nada.- como intentar hechizarme mientras duermo.
-Si, mi Señor,- respondió y desapareció en las sombras de los invitados.
-Tiene sirvientes muy fieles, mi Señor,- dijo Kaliq, uno de mis invitados e hijo de uno de los varones importantes de Arabia.
-Alá me ha bendecido,- respondí cortante.
-Y si que lo ha hecho,- dijo con una sonrisa que no aspiraba confianza,- sirvientes fieles que entretienen con su... danza,-
Mis manos se volvierón a hacer puños recordandola.- ¿Deseas algo, Kaliq?-
-A su esclava de bella danza,- dijo directo y con voz seria.
-Lo lamento, Kaliq, pero como ya se lo dije a varios de los invitados, eso no sera posible,- dije con una sonrisa llena de satisfacción,- Aquella mujer me debe una vida de esclavitud por perdonarle la vida a una mujer Egipcia.-
-¿Que valor tiene la vida de una Egipcia?- preguntó con voz envuelta con ligera desesperación.- Le dare todos los caballos que me pida, mi Señor,-
-No hay nada que tu tengas que me puedas dar acambio de ella,- le sonrei con prepotencia.
-Le dare lo que usted deseé,- dijo sonando aun mas desesperado, yo solo le sonrei.
La deseo a ella...
Abrí mis ojos de repente, mi frente estaba bañada en un sudor frío, mi garganta estaba seca, mi respiracion estaba agitada y la cicatriz que esa estúpida me había hecho en la espalda me calaba como recién hecha. Salí del basurero que llamo habitación por la ventana y comencé a sobrevolar la pobre y mediocre ciudad de Caravilla. A eso había sido rebajado el líder de la mejor banda de criminales de Slatadilla.
A vivir como una rata entre las ratas.
El cangrejo afeminado nos sacó de su castillo ayer cuando regresamos de combatir a las chicas porque no las habíamos destruido en ese instante. El muy estúpido no entendía que yo tenía un plan y que ya lo había hechado a andar. Lo único que le interesaba era que las destruyeramos en una batalla campal. Ese idiota no aprendía de sus errores, por eso seguían con vida esas pestes. Al parecer nadie entendía que las "batallas campales" solo resultan en ellas triunfando galantemente. Un imperio no se destruye en un día.
Esas estúpidas no se destruyen en un día...
Un gruñido se formó en mi garganta mientras que en mi mano se formaba una bola de energía roja. Tenía que destruir algo de ojos rosas y cabello anaranjado, lo que fuera, tenía que destruirla a ella. A la Superpoderosa que casi me causa la muerte a mi y a mis hermanos. Arrojé la bola de energía contra al vasto lago frente al cual me encontraba creando un gran chapoteo. La ciudad de Saltadilla brillaba a lo lejos llena de paz y serenidad mientras esa estúpida aun respiraba.
Pero esos respiros ya estaban contados.
-Yo me encargare de hacerte experimentar la muerte más lenta y dolorosa posible,-
-No me dejes fuera de la fiesta, hermano,- la sonrisa engreida de Butch era lo último que necesitaba ver,- yo también quiero saborear mi dulce venganza.-
-Todo a su debido tiempo, Butch,- dirigí mi mirada a la ciudad iluminada por la luna.
-Vamos a terminar siendo ancianos sin haber hecho nada, Brick,- su voz sonaba llena de reproche y enojo. No lo culpaba, yo también quería simplemente atacar y destruir a esas pestes pero la venganza es un plato que se come frio.
-Hay que esperar,- fue lo único que dije ordenandole con la mirada que dejara el tema.
Sus ojos brillaron con rabia mientras fruncía el ceño ferozmente. -¿Esperar a qué, Brick? A que nos vuelvan a ma...-
-¡Callate!- en menos de un segunto ya estaba cara a cara con mi hermano. Mi puño estaba levantado y listo para golpearlo si se atrevía a desobedecer mi orden y terminaba esa oracion que me calaba oir.
Me enfurecía recordar que había fallado como líder y como hermano. Esa noche que Bombón ejecutó su plan "perfecto" casi perdí mas que otra batalla, casi perdí a mi única razón de seguir adelante; a mis hermanos. Butch no retrocedió ni un milimetro, y no esperaba que lo hiciera. Él era orgulloso y terco y odiaba perder contra quien fuera. Pero retroceder sería como rendirse y no había nada en el mundo que Butch odíara más que rendirse.
La atmósfera seguía tensa entre nosotros, pero al final siempre sedía,- Me voy a dormir, mañana va a ser un largo día,- dijo, aunque sonabla más irritado que molesto.
-Nos vemos mañana,- dije bajando mi puño ganandome una mirada confusa de él pero no hizo ninguna pregunta y se fué.
No iba a ir a dormir denuevo, tenía otras cosas que hacer primero.
El principio de tú fin va a comenzar...
Estaba sentado en mi lugar observando el reloj con peculiar diversion. Justo antes de llegar a clase hice que Butch dinamitara otro edificio aun más cerca de la ciudad. Eso debería confundir y molestar a la estúpida y también liberar a mi hermano de un poco de su íra. La tonta solo tenía menos de cinco minutos para llegar a tiempo y conociendola, ver su record de asistencia perfecta arruinada la destrozará.
Pero para mi mala suerte la molestia de ojos rosas llegó a unos segundos de que tocara la campana. Lo único que me causó un poco de gozo fue su ceño fruncido y el hecho de que su ropa estaba llena de ceniza y su cabello estaba alborotado. A pesar de que lo intentó cepillar con sus dedos, aun se veía todo un lio. Ahora solo faltaba que Princesa hiciera su trabajo.
-¿Explotaron tus químicos, doctora Frankenstein?- el comentario de Princesa hicieron que todos se rieran.
Para mi enorme felicidad Bombón solo encogió la cabeza y sigió cepillando su cabello con sus dedos. Justo entonces entró el Director acompañado de otro señor que también se veía de mayor edad. El Director presentó a su acompañante como el Superintendente que venía a hacer una evaluación de la institución. Me llené de inmensa alegría al ver que Bombón solo se encogió aún más y murmuró una maldición que de no haber sido por mi super oído no la hubiera podido escuchar.
-Superintendente Cordova, permitame presentarle a mi mejor estudiante, la señorita Bombón Utonio,- el director dijo con orgullo, el cual se desvaneció al ver a su alumna perfecta sin el uniforme escolar.- Señorita Utonio ¿dónde esta su uniforme?-
-Vera...-
-Y tampoco vino en uniforme ayer, Director,- interrumpió Princesa con una sonrisa pervesa adornando sus labios solo causando que mi contraparte agachara la mirada.
-Este si que es un gran día- pensé sonriendo.
-Estamos esperando su respuesta, Señorita Utonio,- la voz del Superintendente sonaba un tanto irritada, lo que me hizo sonreir aun mas.
-Si me permite, mi compañera sufrió un terrible accidente que causó que su uniforme de colegio quedara en completas ruinas,- la pedante voz del bobo "genio" hizo que hasta mis mas leve sentido se retorcíera.- Vera, la Señorita Utonio y yo estamos trabajando en encontrar la respuesta al gran misterio de la Energía Obscura.-
-¿Es eso cierto?- el superintendente miro a Bombón con asombro y respeto.
Bombón asintió sin levantar la mirada, pero una vez mas habló el idiota de Dexter,- Lo que pasa es que a mi compañera no le gusta anunciar que es en lo que esta trabajando sin tener resultados solidos para presentar.-
-Entiendo,- dijo el Superintendente, denuevo observando a la molestia con admiracion,- jovencita, usted y su compañero van a llenar a este colegio de orgullo si este experimento es exitoso,- sentí mi estomago revolverse,- de ser asi, la escuela recibiría una generosa donacion del Gobierno lo que significa remodelaciones, mas talleres extracurriculares completamente gratis y mejor comida.-
Fue entonces que me di cuenta que el Superintendente no solo se estaba tratando de ganar el apoyo de mis compañeros, sino ahora estaba presionando a Bombón y a Dexter a que fueran exitosos. Escondí la sonrisa que se quería apoderar de mis labios cuando entendí que tantos alagos servían a mi favor. Si Bombón llegara a fallar con este experimento todos en la escuela la odiarian por "privarlos" de todos aquellos premios que mencionó el superintendente.
Excelente.
-No se preocupe, Superintendente,- una vez mas, la voz de ese inepto me hizo rabiar,- Bombón y yo no le fallaremos.-
-¡Estupendo!- dijo el Superintendente,- bueno, creo que nuesta precencia aqui ya no es necesaria, que tengan un buen día.-
-Señorita Bombón,- la voz del director sonaba firme,- quiero verla en uiniforme mañana. Sin excusas.-
-Si señor,- dijo ella en voz baja haciendome sonreir puesto que yo me había desecho se su uniforme anoche.
En ese momento entró la señorita Abra para despedirse cordialmente del director y del Superintendente. Mire con rabia a aquella mujer. Ella había intensificado mis sueños y se negaba a darme una explicación. Ayer llegué tarde a Química por quedarme a discutir con ella, y digo discutir puesto que negaba tener algo que ver con mis sueños y la historia que nos estaba contando. Esa mujer me iba a volver loco. Si tan solo la pudiera usar en contra de Bombón no me molestaría pero parecía como si solo me quisiera enloquecer a mi.
La clase concluyó como de costumbre excepto que en cuanto salimos del aula Bombón le dió un fuerte abrazo al estúpido de Dexter agradeciondole haberle salvado el pellejo. Fue entonces que me di cuenta que debía deshacerme de esa nueva plaga para que mi plan funcionara a la maravilla. De no haber sido por Dexter, Bombón no hubiera sabido como reaccionar ni como actuar ante el Superintendente y la humillacion seguramente la hubiera hecho llorar.
Pero ese inepto...
No podía permitir que ella tuviera a alguien en quien apoyarse y menos cuando mi plan incluia hacerla sentir sola. Tenía que deshacerme de él, el problema sería saber como. ¿Como hacer que el bobo de Dexter odie y aborrezca a la peste de Bombón?
El día transcurrió excesivamente lento para mi, puesto que al parecer noticias habían llegado al Profesor de Química Avanzada sobre los planes de Nerd numero uno y dos sobre la Energ¡a Obscura y no hizo mas que alabarlos y hablar de eso durante toda la clase.
Asi fue durante todo el día, alago tras alago por parte de todos los profesores y alumnos con suficiente matería gris en el cerebro para entender lo complicado de su experimento. Mi cabeza estaba a punto de explotar, si escuchaba otro alago mas hacia ella no me har¡a responsable de mis actos. Pero mi día mejoró un poco a la hora del almuerzo.
La cara de Bellota estaba llena de marcas moradas y cortadas. Me sorprendió no ver a Bombón con marcas de nuestro encuentro de ayer, pero un edificio de varias toneladas es mucho mas compasivo que mi hermano Butch, especialmente cuando tiene tanto odio guardado. Mi día mejoró aun mas cuando la vi cojear para llegar a con sus hermanas.
-Le diste una buena golpiza,- le dije a mi hermano Butch en voz extremadamente baja.
El solo sonrió orgulloso y siguió comiendo su almuerzo, mientras que Boomer frunció el ceño puesto que el no había tenido la oportunidad de savorear un poco de su venganza contra la torpe rubia. Al parecer, Burbuja se quedaba después de escuela ha dar una sesion de arte con sus "fans," lo cual había arruinado la diversion de mi hermano menor.
-Si no hubieras sido una orgullosa engreida nada de esto hubiera pasado,- grito Bellota con el mismo odio haciendo que mi sonrisa creciera aun mas.
-¿Ahora todo esto es mi culpa?- se escuchó el grito furico de Bombón. Todos giraron sus cabezas al lugar de donde había provenido el grito para ver la mirada llena de odio que la peliroja le dedicaba a su hermana Bellota.- ¿Donde estabas mientras me caía encima un edificio?-
-¡Evitando que me mataran!- Bellota no podria haberlo gritado con mas fuerza; escuché a Butch soltar una leve risa.
-Y yo estaba paseando por el parque ¿no?- trate con todas mis fuerzas no reirme, esto era mejor de lo que me hubiera imaginado. Hacer que se enojen la una con la otra haría que fuera mas fácil destruirlas. Dividir y conquistar.
Justo entonces la llorona de Burbuja emprendió vuelo con lagrimas saliendo de sus ojos dejando atras una atmósfera tensa ademas de su usual rayo azul. Pronto fue seguida por sus otras dos hermanas dejando a todos los alumnos preguntandose que podría ser tan malo como para causar una pelea asi entre ellas. Mis hermanos y yo nos limitamos a sonreir y a terminar el resto de las clases con una gran sonrisa en nuestros rostros.
Mi día no podría estar mejor, especialmente cuando la molestia de ojos rosas ni su llorona hermana se presentaron a la sexta clase. Boomer y yo no nos detuvimos en mostrar nuestra alegria puesto que nadie sabía que causaba nuestra felicidad. Al terminar las clases decidí tomar otro rumbo en vez de regresar al basurero en el que mis hermanos y yo ahora vivíamos.
Después de quitarme el disfraz llegué al Teatro abandonado de Saltadilla, donde el payaso mas loco llamado Zaid vivía. La historia de su tío Mohamed me intrigaba y quería saber a que punto de locura lo habían llevado esos sueños.
-¿Viniste a escuchar la historia de la vida de mi tío Mohamed?- preguntó con cierta emoción en cuanto me vió entrar.
-No,- dije cortante,- solo quiero saber que tan loco murió.-
-Para eso necesitas saber la historia entera,- dijo emocionado sentandose en la misma silla donde se había sentado la primera vez que nos conocimos.- Vamos sientate que es una historia larga. Todo comenzó cuando el tio era solo un muchacho...-
Bla... bla... bla... gire mis ojos y caminé a mi asiento asignado. Zaid solo hablaba y hablaba y esperaba pretender escucharlo hasta que dijera algo relevante pero en cuanto me senté en la silla en frente de él un gran sueño puso pesar en mis párpados hasta que mi cuerpo una vez mas se dejo llevar.
Mis manos estaban hechas puños, siempre lo estaban desde que vi a aquella mujer bailar para mis invitados. Su solo recuerdo envolvía mi mente y la memoria de su aroma me intoxicaba como aquella vez. La tenía lavando, barriendo, limpiando todo lo que pudiera rebajarla a la mas insignificante de mi servidumbre para borrar su bello cuerpo de mi mente, pero no servía de nada. Todas las noches su hermosa figura se metía en mis sueños y bailaba para mi, solo para mi.
Su hechizo había funcionado en mi y ahora tenía que pagar por las consecuancías de haberme hechizado. Y ahora, evitaba dormir para no tener que verla y evitar que me hechizara mas. Tenía que pensar en alguna manera de hacerla escarmentar y el unico lugar en el que podía pensar seriamente era el ahora muerto jardin de mi madre. Para mi desgracia cuando llegé alli estaba ella y para empeorar la situacion alli estaba Kaliq junto a ella.
Al ver mas de cerca me di cuenta que ella estaba bailando para él. A pesar de que tenía sus tunicas cafes puestas, su cuerpo aun era seductor e hipnotizante. Su cabello bailaba con ella moviendose de un lado a otro al ritmo de una musica imaginaria, mientras que movía su velo al rededor de él. Lo que me hizo rabiar fue ver como bailaba para él de una manera distinta a como había bailado para mi. Bailaba para Kaliq de una manera mas seductora, algo que me hizo rabiar hasta mis mas leve sentido.
-¿Que hacen aqui?- dije con voz dura al notar la proximidad del cuerpo de Kaliq con el de ella.
La esclava bajo la mirada avergonzada mientras se ponía su velo mientras que Kaliq sonreía con prepotencia,- Le contaba a tu adorable sirvienta sobre la belleza que alguna vez tuvo este hermoso jardin.-
-No tienes porque contarle eso a una simple esclava,- dije mirandola con la frustracion que me causaba que me robara el sueño.
-No veo cual es el problema,- dijo encogiendo los hombros,- a su difunta madre le encantaba traer visitantes, mi señor, no creo que le hubiera molestado que alguien capaz de sacrificar su vida por otros visitara su bello jardin.-
-Largate,- le ordené a Kaliq.
-Como usted ordene, mi señor,- dijo con una pequeña reverencia y despidiendoce de la esclava mientras ella contestaba lo mismo.
En cuanto él se fue la volví a mirar con molestia,- ¿Que te dijo?-
-M-me d-dijo que s-su difunta madre amaba este lugar y q-que era una pena que nadie cuidara de el, mi señor,- respondió con la mirada baja.
-¿Eso es todo lo que te dijo?- pregunté con enojo.
-Si, mi señor,- dijo levantando un poco la mirada,-
-¿Por qué bailabas para él?- le pregunté en seco.
Sus mejillas se tornaron rosadas mientras agachaba la mirada,- porque me lo pidio...- dijo en un susurro haciendome rabiar.
-No puedes bailar para nadie a menos que yo te lo ordene, ¿entiendiste?- mascullé entre dientes mientras tomaba su barbilla en mis dedos para hace que me mirara a la cara, haciendo que lagrimas salieran de sus ojos.
-Si señor...- dijo en un susurro, mientras mas lagrimas rodaban por sus mejillas.
La solté y caminé a donde una vez hubo una flor exotica que unos extranjeros de unas tierras llamadas España le obsequiaron a mi madre. Aquella hermosa flor era conocida como "la rosa" y recordarla me recordaba a mi madre. Hermosa, fina, delicada, aquella flor era como si hubiera nacido para brindarle homenaje a mi madre. Pero, como mi madre, había muerto varios años atras y solo me quedaba su recuerdo.
-Es una pena que nadie cuide de este lugar, mi señor.- me gire a verla y ella observaba unos arbustos secos con suma atención.
-No vale la pena,- dije con amargura,- este lugar esta muerto y nada lo va a cambiar.-
-Yo pienso, mi señor, que si alguien se tomara su tiempo y le diera cuidados y cariños a este lugar, regresaría a ser lo que una vez fue,- dijo en voz baja pero segura.
-Muy bien, esa es tu nueva tarea,- dije con una sonrisa prepotente mientras sus ojos se llenaron de confusion,- si logras revivir hasta la ultima planta te dare tu libertad.-
Sus ojos me miraron sorprendidos y llenos de confusion. Claro que no le iba a dar su libertad tan facilmente.
-Khadija,-
-Si, mi señor,- ella salió de detras de un pilar. Khadija era como mi sombra.
-Dale a esta esclava una cubeta de agua y un trapo,- mi sonrisa se lleno de arrogancia,- quiero que limpie el salón principal y sin ayuda de nadie.-
-Pero señor...-
-Sin peros, Khadije,- me molestaba que mi fiel sirvienta me cuestionara por una esclava. Dirigí mi mirada a la hermosa danzante,- y tú, que Alá te bendiga reviviendo un jardin muerto.
Abrí mis ojos de repente, una cierta satisfaccion que sentía era remplazado por un extraño miedo mientras un escalofrio recorría mi cuerpo.
-Sabes, muchacho, es de muy mala educacion quedarse dormido mientras alguien te esta hablando,- reprochó Zaid desde el otro lado del teatro.
No contesté, solo emprendí el vuelo hacía mi nuevo "hogar" para descubrir como deshacerme de estos sueños. Tenía que acabar con esto antes de que acabara conmigo.
Continuará...
**NOTA: Este capitulo fue editado el 10 de Junio del 2011 para añadir nuevo discurso entre la esclava y el Sultán entre otras cosas**
Espero que les haya gustado. Les quiero pedir inmensas disculpas por tardarme tanto en actualizar y como recompensa pueden votar hacer cualquier pregunta sobre la historia y se les sera contestada incluso si arruina capitulos futuros. Se que no es mucho pero no se me ocurre que otra cosa puedo hacer para recompensarlos.
No me gusta responder preguntas porque hablo de mas y termino arruinando la historia para los que preguntaron pero, como dije, no se me ocurre nada mas con que recompensarlos.
Muchas gracias por sus reviews :D. Y por favor disculpen las faltas de ortografia... son las 5:42am mientras escribo esto.
