Los capitulos pasados fueron editados y eso se refleja un poco en este. Asi que les recomiendo que lean la última vision de Brick del capitulo pasado para poder entender este un poco mejor.

Disfrutenlo.

Noches de Arabia

Sentí el miedo recorrer hasta el ultimo centimetro de mi cuerpo. El Sultán me había llamado al salón principal y había ordenado que me vistiera con mis ropas de danzante. Quería que bailara para él y quien sabe para cuantos invitados más. La vergüenza de tener que bailar para hombres extraños hacía que me ardieran las mejillas del sonrojo.

Mi cuerpo comenzó a temblar de miedo de nuevo, puesto que el Sultán estaba furioso conmigo. Su odio hacia mi por haber salvado a Mandisa parecía no tener limites, puesto que sus "castigos" se hacían cada vez mas pesados. Había noches que no conciliaba el sueño porque no había terminado mis deberes que él me habia impuesto. Incluso Khadija me había admitido que todo lo que el Sultán me ponia a hacer necesitaba minimo cinco personas para terminar.

-El Sultán te vera ahora,- dijo Khadija abriendo la puerta al salón principal. Me miro con preocupacion y asintió su cabeza para que entrara.- Que Alá te proteja.-

Cerré los ojos y suspiré para calmar mis nervios, y después de abrir mis ojos de nuevo caminé hasta donde me esperaba el Sultán. Para mi sorpresa, no había nadie, solo estaba él sentado en su trono. Su ceño estaba fruncido observando los contenidos de una copa dorada que sostenia en su mano derecha. Levantó la mirada y, en cuanto sus ojos se posaron en mi, su enojo se hizo sentir a flor de piel.

-Baila,- me ordenó.

Parpadeé confundida,- pero, mi Señor, no hay música.-

Su rostro se torno duro y lleno de odio,- no necesitaste música para bailar para Kaliq,- me estremecí al oirlo decir el nombre de mi prometido con tanta rabia.

Asentí un poco avergonzada y comencé a bailar. La música me ayudaba a superar mis nervios, solo escuchar el ritmo me hipnotizaba y me olvidaba para quien estaba bailando. Pero en este caso, sin musica como mi apoyo y acompañante, solo escuchaba mis pies delcalzos en el marmol, los adornos de mis vestidos mi respiracion agitada y mi corazón latiendo a mil por hora. Esuché el eco de la copa que sostenía chocando contra el marmol y preferí detenerme antes de hacerlo enojar más.

Me giré para observalo, pero pronto agaché la mirada después de haber visto su rostro furioso. Se había puesto de pie, la rabia brillando en sus ojos como los de un animal enjaulado. Lo escuché caminar hacia mi y utilicé toda la fuerza que tenía dentro de mi para quedarme parada y no correr a la seguridad de mi habitacion. Tomó mi barbilla en sus dedos con cierta brusquedad haciendo que diera un leve quejido y me obligo a verlo a los ojos llenos de odio y rabia. Mi cuerpo se congeló al contacto de su piel y a la conección que se estaba formando entre sus ojos y los mios, tenía miedo de él, de su poder y de su odio.

-Baila para mi como bailaste para él,- masculló entre dientes mientras unas lagrimas comenzaban a formarse en mis ojos. Yo no podía hacer tal cosa.

Mis mejillas se sonrojaronal recordar que había bailado para Kaliq para complacerlo de una manera distinta. Kaliq era mi prometido, mi padre y su padre habían arreglado nuestro casamiento antes de que empezara la gran guerra y aun estabamos unidos hasta que los Dioses dieran una señal de desacuerdo. Por eso me era fácil bailar para Kaliq de esa forma. Pero hay otras maneras para bailar cuando se baila para invitados, y eso era lo que yo estaba haciendo para el Sultán. Este baile envolvía menos movimientos de cadera ni tan seductores movimientos de las manos, pero al parecer, el Sultán no quería este baile.

Quería que bailara para él como para mi prometido y eso era imposible. Si cumplía su capricho la memoria de mis padres seria manchada y los Dioses me darían la espalda y en estos momentos es lo peor que me puede pasar.

-No puedo,- dije en un murmuro.

Las orbes del Sultán se obscurecieron.- ¿Por qué no?-

Porque no lo amo... pensé con lagrimas saliendo de mis ojos,- Estoy agotada, mi Señor, todos los deberes que me ordena hacer acaban con toda mi energia.-

Solo me miró a los ojos, como tratando de buscar algun rastro de mentira en mis palabras. Mis ojos se perdieron en su suave color cafe que parecía brillar en un extraño rojo como el fuego. Pasando la cortina de rabia y odio podía ver un vacio en su alma que parecía calar su corazón. Cerré mis ojos, tratando de romper esa coneccion que me atrapaba en los de el. El dolor y la tristeza que invadían su corazón comenzaban a invadir el mio y no podía soportar la soledad que comenzaba a sentir.

Fue entonces que sentí sus labios sobre los mios y me congelé.


Abrí mis ojos rapidamente, sentandome derecha sobresaltada a lo real de mi sueño. Mi mano se fue a mi boca mientras mis dedos sentían lo increiblemente sensible de mis labios. Era como si de verdad hubiera besado a alguien aunque jamas lo haya hecho antes. Tratando de buscar una explicacion lógica solo llegue a la conclusion de que no podria haber manera de que fuera una memoria de mi subconciente.

¡Estos sueños me van a volver loca!

Me levanté de mi cama, aun sientiendo un poco de dolor de la pelea con Brick, y fue que me di cuenta de un vulto que se había quedado con mis cobijas. Fue hasta que mis ojos se ajustaron a la obscuridad de mi habitacion que pude ver a Burbuja acostada junto a mi.

Siempre que ella tenía miedo, se iba a dormir a mi habitacion o a la de Bellota. Cuando los chicos "murieron" tenía pesadillas todas las noches y siempre se iba al cuarto de Bellota. Y ahora que los chicos estaban de regreso ella estaba aterrorizada, puesto que, a juzgar por las heridas que le causó Butch a Bellota, tenían mucho rencor guardado.

Acaricié su rostro sonriendo amargamente, desconecté mi despertador y regresé a la cama. Mañana iba a ser un largo día e iba a necesitar todas mis energias.


-Oye, líder,- dijo Bellota en un tono monotono,- ¿no vas a ir hoy al colegio?-

Abrí mis ojos para darme cuenta que Burbuja también apenas se estaba despertando.

-No,- respondí enderesandome haciendo que mis hermanas me miraran confundidas,- Ninguna de las tres vamos a ir al colegio. Hoy es nuestro día de descanso,-

-¿De verdad?- Burbuja preguntó tallandose los ojos.

-De verdad,- dije sonriendole maternalmente.

Bellota arqueó una ceja,- ¿quien eres y que le hiciste a mi hermana?-

Deje salir una leve risita,- Aprovechen mi buen humor porque no va a durar,- era cierto y ellas lo sabían,- quiero que pasemos el día juntas, haciendo lo que ustedes quieran, lo que sea, pero creo que necesitamos distraernos un poco.-

Bellota puso su mano sobre mi frente,- ¿no tendras fiebre?-

-Hablo enserio,- dije quitando la mano de mi hermana morena de mi frente.

-¿Podemos ir... a donde sea que queramos?- la vocesita de Burbuja estaba llena de emoción aunque hablara en un murmuro.

-A donde ustedes quieran,- agaché la mirada,- les debo... una disculpa por... por lo que paso ayer.-

-Ahora si estoy preocupada por ti,- dijo Bellota con una sonrisa en su rostro.

-Tomenlo o dejenlo,- dije finjiendo seriedad,- aun podemos llegar al colegio a tiempo,-

-Lo tomamos,- Burbuja me abrazó y salió de mi cama volando a su habitacion.

Bellota se me quedo viendo después de que Burbuja se había ido,- ¿cual es la verdadera razón por la que estas haciendo esto?-

-Necesitamos estar unidas para enfrentar a los chicos-

-¡Ja!- su sonrisa estaba llena de amargura,- cuando creaste tu magnifico plan no creiste necesario que estuvieramos unidas, ¿por qué deberíamos de estarlo ahora?-

-Porque si no lo estamos mas edificios nos van a caer encima,- dije usando lo que me hizo Brick como un ejemplo.- O peor, ¿o es qué ya te sientes mejor de la golpiza que te dió Butch?-

Bellota se estremeció y agachó la mirada, -Lo tenía todo bajo control,-

-Si claro por eso estas cojeando,- dije seriamente sin levantar la voz,

-Al menos a mi no me cayo encima un edificio,- dijo con veneno envolviendo cada palabra.

-¡Basta!- dije seriamente tratando de no gritar,- ya tuvimos esta discusión ayer, no es necesario repetirla.-

Bellota rodó sus ojos,- como quieras,- el veneno de su voz me calaba el corazón,- si sigo tu pequeño juego es por el bien de Burbuja asi que no abuses,-

-¡Estoy lista!- Burbuja dijo entrando a mi habitacion con una enorme sonrisa en sus rostro,- vamonos ya,-

-Espera, aun tengo que arreglarme yo,- dije sonriendole fingiendo que la discusión con Bellota nunca ocurrió.

-Entonces te esperamos en la sala,- dijo Bellota, su tono mas suave pero el enojo aun evidente.

Suspiré agotada al escuchar la puerta de mi habitación cerrandose detras de mis hermanas mientras se iban a la sala. La verdad es que no estoy de muchos animos de salir, pero necesito distraerme y a mis hermanas tambien. Burbuja se ve tensa y Bellota esta mucho peor, honestamente me sorprende que aún pueda estar de pie después de la pelea que tuvo con Butch. Se que si no me gano su confianza de nuevo ahora, no vamos a durar ni un segundo en contra de ellos cuando ataquen a matar.

La pelea de antier fue solo un juego para ellos, una oportunidad para demostrar que ahora tenían mas fuerza que nosotras. Y con ese solo juego, esa sola demostracion, yo había tenido que ponerme plastas de maquillaje para que nadie notara los goldpes en mi rostro. Cuando un edificio de varias toneladas te caen encima tu cara no sale como recien bañada.

Suspiré y después de vestirme y cepillarme los dientes y cabello, bajé a la sala para encontrar a mis hermanas esperando en la puerta. La sonrisa de Burbuja creció al verme mientras que Bellota observaba sus zapatos con el ceño fruncido. Levantó la mirada y sacudió las llaves del Profesor con una sonrisa un poco traviesa.

-El Profesor me dio permiso,- dijo haciendo que mirara a Burbuja para ver si Bellota estaba mintiendo.

-Es cierto,- dijo ella en una voz dulce que ya hacía mucho que no escuchaba,- dijo que quiere que si este día es de descanso entonces no tengamos ni que volar.-

Yo le sonreí sabiendo que el Profesor solo había hecho eso para que los chicos no nos pudieran encontrar por los rayos de colores que creamos al volar.

-Nos vamos entonces,- dije tomando las llaves de la mano de Bellota haciendo que frunciera el ceño.- Te prometo que te dejo conducir de regreso,-

-¿Me darías eso por escrito?- dijo bromeando y yo solo le sonreí.

Como extrañaba estos momentos entre las tres, sin tenciones, sin peleas, sin rencores, solo tres hermanas disfrutando un buen rato. Pero estos momentos eran raros y escasos por culpa de... ellos. Como los detestaba, y ahora aun más que habían regresado y demostrado que mi plan no había sido tan perfecto.

Nos subimos al auto verde y viejo del Profesor y comencé a conducir por la ciudad disfrutando- la bastante- aburrida vista. Burbuja estaba sentada junto a mi, sus ojos brillaban con emocion y alegira. Bellota, en la otra mano, estaba sentada en el asiento trasero mirando por la ventana con aburrición. Sus ojos verdes aun escondiendo el enojo que debió haber sentido en nuestra última discusión.

-¿Y ya saben a dónde quieren ir?- pregunté dando vuelta en la calle principal, esta calle conectaba con todas las calles principales.

-Yo estaba pensando ir al cine,- dijo Burbuja dijo muy emocionada,- he escuchado muy buenos comentarios de la nueva película que acaba de salir,-

-¿Tu que dices, Bellota?- pregunté mirandola por el espejo retrovisor.

Ella solo encogió los hombros,- Me da igual,-

-Entonces vamos al cine,- dije sonriendo dando vuelta en la calle que nos llevaría directo al cine.

Mire a mi hermana morena de reojo, se veía molesta y el brillo en sus ojos solo reforzaba mi teoría. Aun no entendía el porque del enojo de Bellota por el hecho de destruir a los chicos. Hicimos lo que teníamos que hacer. Ellos eran una amenaza para todos los ciudadanos de Saltadilla y no podíamos simplemente no hacer nada en contra de ellos. Nuestras peleas llegaban a costar millones de dolares en reparaciones y el Alcalde, y menos el Profesor, estaban dispuestos a pagar esas deudas. Eran ellos o nosotras y yo no iba a permitir que fueramos nosotras.

Di la última vuelta pero tuve que detenerme porque la luz del semáforo estaba en rojo. Rojo. Como sus ojos, su cabello, su gorra, su todo. Lo odiaba, lo detestaba, no podía creer que estuviera vivo y ese hecho me llenaba de rabia. Él era una amenaza inminente al bienestar de mis hermanas y de la ciudad y no podía permitir que le hiciera mas daño a mi familia.

-Oye líder,- la voz de Bellota me sacó de mis pensamientos,- la luz verde significa que ya puedes avanzar.-

Mire al semáforo para darme cuenta que, efectivamente, la luz ya estaba en verde. Mis mejillas se sonrojaron un poco mientras pisaba el pedal para poner el auto en movimiento de nuevo.

Llegamos al cine el cual estaba completamente vacio, como era de esperarse tomando en cuenta que todos estaban trabajando o en el colegio, y vajamos del coche para entrar. Después de comprar los boletos, Burbuja insistió en comprar golosinas y decidimos acompañarla mas por protección que por otra cosa. Bellota y yo no queríamos dejarla sola y vulnerable a que cualquiera de esos chicos salieran de la nada y la atacaran.

Mientras comprabamos los dulces, sentí escalofrios como si alguien me estuviera observando. De la manera mas disimulada posible, inspeccioné el area solo encontrando a un hombre de mantenimiento barriendo el piso a lo lejos. Lo mire por unos segundos intentando ver si era un disfraz pero parecía quesolo estaba perdiendo mi tiempo.

Después de que Burbuja al fin terminó de comprar su monton de golosinas al fin nos metimos a ver la dichosa película que mi hermana pequeña había escogido. Era una historia de amor que segun estaba basada en una historia real. Cuando entramos a la sala estaba completamente vacia y los cortos ya habían terminado para dar inicio a la funcion principal. Mostraron un hermoso paisaje verde con flores exoticas. Los subtitulos anunciaban que el lugar era la China Antigua y la historia comenzaba con el actor principal siendo dejado en el altar. El muchacho, Liang se llamaba, decidió vengarse del hombre que le había quitado a su prometida enamorando a su hermanita menor.

Rode mis ojos al saber a donde iba la historia y me limité a cerrar mis ojos y solo escuchar lo que estaba pasando. De pronto un enorme sueño me invadió y pronto deje de escuchar el dialogo.


Deje el agua correr por mis dedos mientras exprimía el último uniforme del ejercito del Sultán para ponerlo a secar. Mis brazos entumecidos se revelaron en mi contra haciendose aun mas pesados al notar la luna brillando reflejada en el agua frente a mi. Mis ojos añoraban el descanso de mi cama y mi corazón añoraba el amor de mi hogar. Extrañaba a mi padre comtandome antiguas leyendas Egipcias, mientras mi madre besaba mi frente implorando a los Dioses que bendicieran mis sueños.

Pero eso ya era pasado.

Ahora era una esclava más que tenía que lavar sola los uniformes de los soldados del Sultán por haberme negado a bailar para él. Bueno, también el hecho que lo había abofeteado tampoco ayudaba a mi causa. Pero me llenaba de rabia que se hubiera atrevido a besarme cuando ni mi prometido no se había atrevido a tal... insulto.

-No debiste haberle abofeteado,- Me dijo Khadija entregandome más trapos para lavar.

-¿Entonces que debía hacer?- pregunté con enojo ahora tomando las ropas de los sirvientes para lavarlos,- No se como son las leyes Arabes, pero a mi podrían matarme por haber sido besada por un hombre que no es mi prometido.-

-¡Niña! No digas esas cosas en voz alta,- dijo mirando alrededor para ver si alguien había escuchado.- Aqui eso es considerado un gran pecado castigado por Alá, pero como el Sultán fue hechizado por un genio maligo...-

-Espera, ¿me estas llamando genio maligno?- pregunté anonadada mirandola esperando que me dijera que estaba bromeando.

-No... bueno...- pareció sonrojarse como si con pena,- el punto es que si tan solo lo hubieras empujado y hubieras corrido no estarías en este problema.-

-Lo dudo...- dije en un murmuro lavando ahora las ropas de los demas sirvientes.

Se formó una atmosfera tensa entre las dos mientras los segundos pasaban lentamente dejando un aire incomodo tras de ellos. Khadija sabía que su adorado Sultán me odiaba, y ella sabía que yo lo sabía, entonces eso hacía aún más dificil decirme cosas para hacerme sentir mejor.

-Veo que el jardin del Sultán ya esta recuperando su verdoso color,- dijo tratando de aliviar el silencio pesado.

-¿Cual es el punto?- dije sintiendo lagrimas formandose en mis ojos recordando su promesa como una mofa,- ¿de que sirve que le dedique un día entero en tratar de regresarle la vida a ese jardin si el Sultán me va a poner tareas que no me permitan cuidarlo como debido?-

El Sultán me había prometido darme mi libertad si le regresaba la vida al jardin de su difunta madre pero esa promesa se había convertido en un castigo. Cada vez que el jardin comenzaba a recobrar vida, el Sultán me mandaba a hacer deberes más dificiles que me mantenían alejada del jardin por varios días. Para cuando regresaba, la poca vida que ya había regresado a ese pobre jardin se había ido de nuevo por falta de atenciones.

Era una mofa. Un truco para emocionarme y arracarme las alas cuando ya estaba a punto de emprender el vuelo. Era como si fuera un pajaro enjaulado, a la cual le habían prometido su libertad si cantaba la cancion más bella, pero ¿que pajaro puede cantar si le sellan el pico?

-Hay niña, si no hubieras escogido esta vida estarías mucho mejor en donde sea que vivías,-

Agaché la mirada recordando el pesimo estado en el que los soldados habían dejado mi hogar. Tenía que encontrar y rescatar a mis sirvientes, especialmente a Mandisa, tenía que saber si estaba bien y si había llegado al escondite a salvo.

-¿Interrumpo?-

-No señor,- dije en un murmuro sintiendo mis mejillas ardiendo de la vergüenza que mi amigo de la infancia me viera reducida a lavar las ropas de los sirvientes.

-Khadija, avisale al Sultán que necesito hablar con él urgentemente,- dijo Rashid seriamente.

-Enseguida, señor Rashid,- escuché a Khadija tartamudear,- Iré a avisarle al Sultán que esta aqui,-

-Dile que lo espero en el jardin de su difunta madre,- dijo Rashid en un tono no muy comun en su persona.

Suspiré cansada al escuchar el eco de los pasos de Khadija desaparecer, pero la presencía de Rashid me preocupaba.

-Kaliq tiene prohibido entrar al palacio,- dijo fuera de la nada con cierto enojo, como si fuera mi culpa.- No se que o quien causó esto, pero ahora el padre de Kaliq se siente ofendido y quiere que el Sultán le pida disculpas a su hijo.-

-Yo no hice nada, Rashid, te lo prmeto,- dije soltando las prendas y poniendome de pie.

-El punto es que si el Sultán no pide disculpas y le permite la entrada a Kaliq de nuevo, comenzará otra guerra,- Rashid continuó como si no me hubiera escuchado,- Lo que le voy a aconsejar es que invite a Kaliq y a su padre a un festín en su nombre, pero si el padre de Kaliq te ve como una esclava tu compromiso con Kaliq terminará. Tienes suerte de que no hubiera estado presente la ultima vez.-

Sentí algo helado correr por mi cuerpo. Me paré en frente de él para mirarlo a los ojos mientras lagrimas rodaban por mis mejillas.- Rashid... eso no puede pasar... mi padre... porfavor ayudame...-

La memoria de mi padre era lo unico que me quedaba de él y yo tenía que hacer todo lo posible por mantenerla intacta. Yo no podía dejar que la gente dijera que mi padre era hombre de palabra por jamas cumplir sus promesas. Por eso tenía que encontrar a nuestros viejos sirvientes y llevarlos a la "seguridad" de mi casa en Egipto como mi padre se los había prometido. De la mimsma manera tenía que casarme con Kaliq porque así lo había acordado mi padre con el suyo.

Y ahora, un Sultán mimado quería que bailara para él sin saber que si cumplía su capricho sería como escupir sobre la tumba de mi padre.

-Lo se,- aun parecía molesto, pero su voz se había suavisado.- Hare lo que pueda para convencer al Sultán de algo que nos beneficie a todos.-

-Gracias Rashid...-

-Pero,- me interrumpió mirandome a los ojos seriamente,- lo que sea que hayas hecho para enfurecer al Sultán de esa manera, no lo vuelvas a hacer.-

Y con eso, se fue para su encuentro con el Sultán. Mis ojos se llenaron de lagrimas la pensar que el Sultán no solo me había quitado a familia sino también a mi prometido. ¿Que daño le había hecho yo como para que el me hiciera esto? Ahora, el Sultán había ofendido al padre de Kaliq y las consecuencias podrían ser mortales para más gente inocente.

Que vida la mia...


Abrí mis ojos para encontrar mis mejillas empapadas de lagrimas. Esos sueños no solo me confundían, sino también llenaban mi corazón de una enorme tristeza. La soledad y desesperanza que esos sueños me hacían sentir apretaban mi corazón con fuerza cais asfixiandome. Esos sueños me hacían pensar que si algun día perdiera a mis hermanas y al Profesor ese dolor, vacio y desesperanza sería lo que sentiría por el resto de mi vida y no lo podría aguantar.

-Que vida la mia...- dijo la actriz principal llorando en sus manos.

Mire a mi lado, Burbuja estaba atenta a lo que estaba pasando mientras que Bellota tenia su telefono celular afuera y, a juzgar por la expresión de su rostro, ni eso la entretenía. Suspire y disimuladamente escaneé la zona de nuevo, el que me hubiera quedado dormida y que mis hermanas no estuvieran prestando atención a nada incrementaba las posibilidades de ser emboscadas.

Mire a mi alrededor para asegurarme de nuestra seguridad. La sala entera estaba vacia, como cuando entramos, solo me sorprendió encontrar al mismo señor de limpieza viendo la película como si fuera un viejo recuerdo.

-Mei, no es tu culpa, si tu hermnano no le hubiera quitado a su prometida a ese joven nada de esto hubiera pasado,- algo en su dialogo me sonó muy conocido pero lo ignore al sentir de nuevo una mirada sobre mi.

Era aquel hombre de mantenimiento, un anciano cuyos ojos me veían con cariño y tristeza al mismo tiempo. Desvié mi mirada para posar mis ojos en mi hermana rubia quien seguia atenta a la pelicula con ojos brillosos a punto de llorar.

-Qiong, tienes que ayudarme a escapar de aqui,- preguntó la actriz principal llorando en los brazos de la señora.

-No puedes escapar tu destino,- mis ojos se posaron en la escena, parecía como si me estuviera hablando a mi,- Lo que ya fue planeado para ti no se puede cambiar, sin importar cuanto luches en su contra, si algo no es para ti no lo es. Punto.-

Mire de nuevo a donde el hombre de mantenimiento una vez se había parado para notar que ya no estaba. Mis ojos regreason a la pantalla, aunque ahora estaba mas atenta a nuestros alrededores.

Continuará...

**NOTA: Este capitulo fue editado el 16 de Agosto para arreglar detalles menores.**

Primero que nada quiero pedir disculpas si no paso mucho en este capitulo pero asi fue planeado. Es un capitulo neutral el cual puede llevar a distintos caminos dependiendo a donde yo la quiera llevar. Si quieren saber porque lo hice sigan leyendo hasta el final :)

Bueno como no todos quisieron hacer preguntas se me hizo injusto darles a unossi y a otros no, cuando era una manera de pedir disculpas al publico general. Asi que mejor, para pedir disculpas por mi tardancia en actualizaciones les dejo otra opcion. Ustedes escojan de quien quieren que sea el punto de vista en el proximo capitulo.

Quieren que sea del punto de vista de Brick, Bombón (de nuevo), Boomer, Burbuja, Butch o Bellota. Ustedes escojan en una votacion y tratare de no tardarme tanto en escribir.

Diganme lo que piensan en los reviews.