¡Muchisimas gracias por sus hermosos reviews! No saben lo feliz que me han hecho :D Especialmente después de que mis actualizaciones son cada vez menos frecuentes, les prometo que hago lo mejor que puedo. Bueno aqui esta la continuación y espero que les guste :D pero mas importante, que no los confunda :)

¡Disfruten!

Noches de Arabia

El palacio estaba hecho un caos y el Sultán una furía. El general de su ejercito y su mano derecha, Fakhir, había salido a pasear tres noches atras y aún no regresaba. Los rumores decían que había ido a Egipto y que había sido atacado. Una parte de mi estaba comtenta ya que al parecer se había hecho justicia contra ese cruel asesino, pero mi malvada alegria pronto fue castigada cuando el Sultán liberó su ira contra mi pueblo.

El poco consuelo que recibía mi pobre corazón era saber que el Sultán no le había quitado la vida a nadie... aún. Más bien, el Sultán, siguiendo el aviso de Rashid, anunció un toque de queda con amenaza a muerte al que se atreviera a desobedecer y una recompensa a quien encontrara a Fakhir. Claro que la recompensa para los Árabes era mas generosa que la recompensa para los Egipcios, pero al menos mi pueblo no estaba derramando sangre.

Una buena noticia era que el Sutlán había olvidado mi existencia. Ya no me ponía a hacer tareas imposibles y extremadamente exhaustivas. Ahora usaba cada segundo de mi tiempo para cuidar al jardin del Sultán y jamás se había visto tan verde como ahora y, para ser honesta, jamás me había sentido tan relajada como cuando estaba en ese jardin. El cruel Sol era bloqueado por las hojas de las altas palmeras las cuales creaban una refrescante sombra que permitía que otras plantas crecieran. También había una pequeña fuente en medio del jardin, que ayudaba a regar las plantas para no tener que acarrear agua desde el río. La verdad era que este lugar había sido construido especialmente para que su dueño estuviera lo más comodo posible mientras cuidaba del jardin, y para mi eso era una gran ventaja.

Eso no importaba en este momento ya que, como el Sultán estaba lejos del palacio, hoy iba a ser mi día de descanso. Hoy iba ha aprovechar mi tiempo para retomar mi lectura en la biblioteca que el Sultán me había hecho desempolvar puesto que necesitaba ejercitar mis ojos antes de que perdiera practica, aunque no leyera muy bien el Árabe.

En estos momentos me estaba bañando a pesar de que el Sol ya estaba puesto al medio día, normalmente me bañaba antes de que se escondiera la Luna pero Khadijah no me había despertado. Desde el primer día que llegué al palacio, era Khadijah quien siempre me despertaba, pero no me quejaba que hoy no lo hubiera hecho puesto que hacía mucho tiempo que no dormía tan bien. El Sultán me hacía trabajar hasta muy tarde y me tenía que despertar muy temprano todos los días, asi que las horas extras de descanso habían sido mas que bienvenidas.

Vacié un jarrón de agua sobre mi cabeza dejando que el agua recorriera my cuerpo. Rápidamente tomé una sabana blanca y la envolví en mi cuerpo mojado para que el agua la empapara y mantuviera mi cuerpo húmedo. Sumergí un trapo en el agua fresca y comencé a tallar mi cuello y nuca con el. Mi cabello ya estaba hasta mis caderas y se había vuelto muy estorboso, mañana temprano le pediré a Khadija que me lo corte.

En ese momento escuché la puerta de mi habitación abrirse con fuerza. Mi cuerpo se congelo cuando mis ojos se encontraron con unas orbes cafés, casi rojas como el fuego, mirándome fijamente. El Sultán no dijo nada, solo se quedo quieto mirándome con seriedad mientras su mandíbula se tensaba. Crucé mis brazos sobre mi pecho girando mi cuerpo para evitar su que sus ojos, que bajaban con lentitud, vieran algo que solo mi marido podía ver. Agaché mi mirada mientras mis mejillas se sonrojaban al sentir la delgada tela pegándose a mi piel por culpa del agua. Así nos quedamos por varios minutos, que para mi fueron como años, en un incomodo silencio que hacia que escuchara los fuertes latidos de mi corazón haciendo eco por toda la habitación.

Levanté mi mirada y vi que había cerrado sus ojos y parecía estar aguantando la respiración. Él abrió sus ojos de repente, algo brillaba dentro de ellos, haciendo que escalofríos recorrieran mi cuerpo mientras que ese algo se convertía en enojo poco a poco hasta que su nariz se arrugó en un gruñido.

-Khadija esta enferma,- él dijo dándose la vuelta,- te esperan en la cocina para que hagas su trabajo por hoy.-

Agaché mi mirada, mis mejillas más rojas que las manzanas,- Si, mi Señor.- dije en voz minúscula, brincando asustada cuando él asoló la puerta cerrándola con fuerza.


Abrí mis ojos sorprendida al escuchar my ventana cerrarse con fuerza y una fuerte rafaga de viento se colaba a mi habitación. Tallé mis ojos con la parte de atrás de mis manos y me levanté para cerrarla, la brisa del mar acariciaba mi rostro. En otro intento para protegernos, el Profesor decidió sacarnos de la ciudad con el pretexto de que necesitábamos vacaciones. El Alcalde no se quejo, puesto que tenía años intentando poner a prueba sus nuevos policías Las Fuerzas Especiales de Saltadilla, y después de unas cuantas llamadas estábamos de camino a una cabaña cerca de la playa que el Profesor había rentado.

El Profesor temía que los chicos volvieran a atacarnos, especialmente ahora que apenas habíamos terminado de sanar. Bellota aún estaba un poco débil, pero comparado con el daño que le causó Butch era de esperarse. Yo estaba en mucha mejor condición, claro solo me había caído encima un edificio, pero el gran temor era de proteger a Burbuja. Si al Profesor le daba miedo que peleara Bellota o pánico que peleara yo, le daba pavor que Burbuja cayera en las manos de esos monstruos. Mi hermana menor podía ser fuerte si se enojaba lo suficiente, pero ellos eran aún más fuertes sin sentir una sola emoción y sin derramar ni una sola gota de sudor.

Tomé un respiro hondo, el aire húmedo y lleno de mar inundaba mis pulmones, y fue entonces que lo vi entre los arbustos. Ulrick. Sus ojos cafés y sonrisa perfecta hicieron que mi estomago girara de emoción por una extraña razón. Por alguna razón el hacía que mi corazón latiera con más rapidez cada vez que lo veía. Una extraña sensación se apoderaba de mi cuerpo y mi mente y hacia que me dieran ganas de abrazarlo y sentir sus labios sobre los míos. Agaché la mirada sintiendo como se sonrojaban mis mejillas y cuando la levanté de nuevo él ya no estaba.

Sacudí mi cabeza sintiéndome como una tonta ¡Claro que él no iba a estar ahí! Ya hasta alucinaba con su presencia. Pero no podía evitarlo, algo de él me intrigaba especialmente por su gran parecido con el Sultán de mis sueños. Su cabello castaño, sus ojos cafés y su voz eran como si ese "Sultán" hubiera salido de mi cabeza y tomado forma humana. Volví a sacudir la cabeza, esta vez con mas seriedad, no podía dejar que unos tontos sueños y un chico extraño me distrajeran de la verdadera misión que era destruir a los chicos antes de que nos destruyeran a nosotras.

Cerré la ventana poniendo bien el seguro para que no volviera a azotar y regresé a la cama cayendo en un pesado sueño.


El sonido de las olas inundaba mis oídos mientras observaba a mis hermanas divirtiéndose con sus amigos en la playa. El Profesor había tenido que regresar al trabajo a causa de una emergencia y no regresaría sino hasta en la noche. Para mis hermanas, eso significó permiso para hacer una pequeña reunión con sus amigos y como el voto fue de dos contra una se salieron con su capricho. La verdad era de que yo no les había hecho batalla a mis hermanas.

Habían pasado ya cuatro días desde que permití que faltaran mis hermanas al colegio para llevarlas al cine. No había perdido mucha informacion... Pero el enojo de Bellota y el temor de Burbuja me tenían extremadamente estresada lo que no permitía que me concentrara en mis clases completamente. Ellas necesitaban relajarse y yo necesitaba ganarme de nuevo su confianza, especialmente la de Bellota.

En menos de media hora la mayoría de los invitados llegaron a la no tan concurrida playa. A pesar de estar cerca las vacaciones de primavera, no había mucha gente y menos niños. Era mejor así, entre menos gente hubiera no sería muy difícil evacuar por seguridad en caso de que Brick o sus hermanos hicieran una aparicion. No pude evitar fruncir mi ceño por culpa de ese demonio oji-rojo. Lo odiaba con todo mi ser y no podía evitar preguntarme como había sido posible que sobrevivieran. Mi plan había sido perfecto.

-Juzgando por la expresión en tu rostro, uno pensaría que no eres una persona que le gusta el mar ¿verdad?- una voz dijo detrás de mi, y me di media vuelta para encontrarme con sus intrigantes ojos cafés.

-No es eso... solo... pensaba,- contesté relajando mi expresión a una sonrisa. Agaché la mirada con dirección a mis pies,- Que bueno que hayas podido venir con tan corto aviso.-

-No me lo perdería por nada,- dijo con su resplandeciente y sincera sonrisa. Sentí mis mejillas calentándose mientras se tornaban color carmín cuando tomó un mechón de mi cabello entre sus dedos y lo puso detrás de mi oreja,- Te ves hermosa.-

-Gracias,- respondí sintiendo mis mejillas tornandose aún mas rojas, aunque yo sabía que solo lo había hecho por compromiso.

Había puesto mi largo y molestoso cabello en chongo despeinado y un chaleco rosa sobre el traje de baño de dos piezas que Burbuja me había obligado a usar. No había manera de que un chico como Ulrick se fijara en mi, especialmente cuando había chicas mucho más bellas con menos tela cubriendo su cuerpo alrededor.

-Oye...- la voz de Ulrick sonaba un poco nerviosa mientras sus mejillas se tornaban un poco rosadas, haciendo que un nudo se formara dentro de mi,- hay... rumores... de qué van a haber fuegos artificiales... y bueno yo... quería saber si... ¿te gustaría verlos con... migo...?-

Sentí mi corazón latir con tal fuerza que me preguntaba si todos los demás lo podían escuchar... si él los podía escuchar.- Yo...- mi corazón se detuvo por un instante a la posibilidad de pasar la tarde entera con él pero esa idea desapareció cuando vi a mi fiel amigo Dexter bajar del auto de su madre.- Me encantaría pero... yo ya había quedado con Dexter de qué pasaría la tarde con él.-

No sabía sí alegrarme o entristecerme por la mirada de sincera decepción en su rostro. Ulrick de verdad quería pasar la tarde conmigo y eso había hecho que algo dentro de mi se llenara de extrema felicidad.

Esa felicidad se fue al notar la nueva seriedad de su rostro,- Ya veo,- sus labios se volvieron una línea recta,- entonces te dejo para que te diviertas con tu amigo.-

Quise decirle algo, pero al parecer mi cerebro y mi boca habían olvidado como decir palabras coherentes. Sentí una extraña sensación recorrer mi cuerpo, como si hubiera un hoyo negro en la boca de mi estómago y se estuviera comiendo tono mi interior dejándome vacía. La decepción de sus ojos me habían causado más dolor que alegría.

-¿Sucede algo?- escuché la voz tranquila de Dexter junto a mi.

-Nada,- dije sonriéndole con sinceridad.

-¿Estas segura?- su tono tranquilo sonaba un poco preocupado.- Sabes que no me puedes mentir.-

-Lo se,- dije sonriéndole,- es algo de lo que no quiero hablar en este momento. De todos modos te agadezco tu preocupación.-

Dexter sonrió amablemente y nos fuimos a sentar junto al grupo de compañeros que ya habían llegado. Fue entonces que vi como Ulrick tomaba la mano de una chica de cabello castaño y besaba sus nudillos con delicadeza. Una parte de mi sintió enojo hacia Dexter puesto que de no ser por él tal vez Ulrick hubiera besado mis nudillos, pero la otra parte sintió vergüenza y enojo conmigo misma por enojarme con el. Dexter había sido siempre mi mejor amigo, desde que lo conocí me había ayudado cada vez que yo me metía en apuros y jamás me había dado la espalda. Incluso cuando confesó sus sentimientos por mi y yo lo rechacé lo más amablemente que pude, el no dejo de hablarme como otros chicos lo hubieran hecho. Yo le debía mucho y el significa mucho par mi y no iba a dejar que un chico que acababa de conocer cambiara eso.

-Oye líder,- una seria Bellota estaba parada frente a mi con una mano en su estómago,- tengo apetito, haz algo de comer.-

-Tu cocinas mejor que yo,- dije sonriendo,- aún recuerdo esa avena que nos preparabas.-

-La última vez que yo cociné descubriste un nuevo poder,- su sonrisa era extrañamente amigable,- te toca regresarme el favor.-

Le sonreí y disculpándome con Dexter me dirigí a la parrilla donde carnes y vegetales comenzaban a cocinarse, con Burbuja como mi ayudante. A mi no me gustaba cocinar, y preferiría ir a una obra de la vida de Princesa Muchaplata escrita y dirigida por ella a pararme cerca de una cocina o un horno, pero una extraña ansiedad crecía en mi estómago al pensar que él probaría mi comida.

Una vez ya cocinados la carne y los vegetales, tome un plato y puse lo que yo había cocinado específicamente. La ansiedad y el miedo que me daba que no le gustará lo que había cocinado hacia que me dieran ganas de mejor tirarlo y dejar que Bellota, o Burbuja ya que hasta ella cocinaba mejor que yo, se hiciera cargo de los alimentos. Di la vuelta, mis ojos buscando discretamente a Ulrick, y vi como aquella chica que al que el le había besado los nudillos, se ponía de puntas para besar su mejilla muy cerca de sus labios. Sentí un nudo en mi garganta y desvíe mi mirada solo para encontrar la mirada molesta de mi mejor amigo. Le sonreí y camine hacia el ofreciéndole la comida, pero el no la quiso aceptar. Me senté en la arena junto a el poniendo el plato a un costado, tratando de observar con la mayor discreción a Ulrick y su nueva amiga.

-De verdad te molesta que el se haga de nuevas amigas.- no era una pregunta. La voz sería de Dexter me preocupo por un momento.

-No se de que...-

-No ofendas mi inteligencia pretendiendo que no sabes de lo que te estoy hablando,- su voz se mantenía monótona, pero sus ojos mostraban cierto enojo y... celos.

Le sonreí de la manera más dulce y amable que pude,-Tu eres muy importante para mi.-

-Pero no lo suficiente.- dijo poniéndose de pie y caminando donde estaba su auto.

Yo lo seguí para no levantar sospechas y para asegurarme que este enojó fuera pasajero.- Por favor no te vayas.- No molesto conmigo por algo que no puedo controlar.

-Yo...- se detuvo clavando sus ojos en los míos. Dejo salir un suspiro y una leve sonrisa se apoderó de su rostro,- tengo muchas cosas que hacer,- sus dedos pusieron un mechón de mi cabello detrás de mi oreja mientras una leve risa se escapaba de sus labios,- incluyendo nuestro proyecto asignado por el superintendente.-

Le sonreí y le di un fuerte abrazo agradeciéndole por su amistad y regresé a la fiesta con mis hermanas mientras escuchaba su auto alejarse. Pase mis dedos sobre la misma oreja que Dexter, y que previamente Ulrick, había acariciado y no pude evitar comparar las emociones que habían surgido. Dexter de verdad nunca iba a ser más que mi amigo pero Ulrick...

Una vez más mis ojos se posaron sobre el para encontrar un brazo al rededor de la cintura de la chica mientras hablaba con otros invitados. Regresé a mi asiento solo para darme cuenta que mi plato de comida había desaparecido.

-Ogh,- escuché a alguien quejarse detrás de mi. Di la vuelta para encontrarme con los ojos verdes de mi hermana y mi plato de comida en sus manos,- tu de verdad no sabes cocinar.-

Una sonrisa se apoderó de mi rostro,- entonces regresarme mi comida.-

Sacudió su cabeza,- si he de morir, mejor que sea a manos de una de ustedes.-

-¿De verdad esta tan mal?- sentí una enorme alegría al poder bromear con mi hermana de nuevo.

-As-que-ro-so.- dijo haciendo pausas para dar énfasis a cada sílaba mientras comía el último pedazo de carne que quedaba en el plato. Chupando sus dedos me entregó el plato lleno de vegetales.- creo que ya estoy muriendo.-

-Vaya que conveniente,- una risa escapó mis labios,- que pena creo que los vegetales no estaban tan mal.-

-Debería enseñarte a cocinar,- dijo con una sonrisa arrogante pero juguetona.

-Eso significaría que pasaras mucho tiempo conmigo,- dije sonriendo, inaudiblemente admitiendo mi falta de talento en el arte de la cocina. Su cara se puso seria, y sus labios se volvieron una linea recta, y me pregunté si tal vez había cruzado alguna linea.- Estaba jugano...-

-Pasar tiempo contigo... no suena tan mal,- fue lo último que dijo con una sonrisa algo forzada y dando la vuelta caminando a la red de voleibol que alguien había puesto levantando el balón y exigiendo que alguien jugara con ella.

Yo me senté en la arena bajo una palmera escondiéndome del sol. Yo no era una persona que le gustará el aire libre, mi talento eran los libros, pero últimamente estar mucho tiempo bajo el Sol me causaba mucho cansancio y sueño. Mis ojos se pusieron pesados y poniéndome mis lentes de Sol un pesado sueño me arrastro a pesar de mi lucha de quedarme despierta.


Ya me había acostumbrando al incesante murmurar de los demás sirvientes. A todos les gustaba opinar tras mis espaldas como había sido una tonta al dar mi libertad por mi querida Mandisa. Por eso era extraño cuando la cocina estaba en silencio, y aún más cuando ese silencio había llegado de repente. Escuché un chasquear de dedos y los pasos apresurados de los sirvientes saliendo de la habitación. Dejé lo que estaba haciendo y, con la mirada agachada, di la vuelta para también salir, pero me choqué con un fuerte pechó varonil.

-Disculpe,- dije en un murmuro intentando rodearlo y escapar pero él me detuvo poniendo sus manos sobre mis hombros.

Levanté mi mirada para encontrarme con esos orbes como el fuego que sólo le pertenecían al Sultán, y mirándome fijamente dijo,- baila para mi.-

Mis pupilas se dilataron de la sorpresa ante tal petición pero mi rostro se llenó de confusión al recordar nuestros alrededores. Normalmente me obligaba a ponerme mis ropas de danzante y me llevaba al salón principal. Pero esta vez me había pedido que bailará para él en mis ropas de esclava y en la cocina.

-N...no puedo...-

Soltando una risa amarga me miró con frustración,- Te he dado días de descanso, ya no te pongo a limpiar o a lavar de sol a sol ¿Cuál es tu excusa ahora?-

-No es una excusa, mi Señor,- dije sintiendo como mis manos temblaban,- la verdad... no puedo...-

Su rostro comenzó a acercarse al mío, como ya había hecho antes, pero yo giré mi rostro para evitar que me volviera a dar una razón para abofetearlo. Sin embargo, sus labios no se detuvieron y se posaron sobre la piel de mi sonrojada mejilla. Sentí como mi cuerpo se estremecía al contacto de sus cálidos labios y mi corazón casi explotó cuando comenzó a besar suavemente mi mejilla hasta llegar a mi oído.

-Baila para mi como bailaste para él,- dijo una vez más, pero con voz enronquecida,- si lo haces te daré tu libertad en este mismo instante.-

Sentí lágrimas formarse detrás de mis ojos. ¿Por qué era el destino tan cruel? Mi libertad estaba atada al capricho de un hombre y la deshonra de mi amado padre.

-... No... no puedo,- dije en un murmuro luchando con todas mis fuerzas para que las lágrimas no rodarán por mis mejillas.

De pronto sentí como el Sultán me soltaba y como daba pasos atrás retrocediendo y poniendo distancia entre nosotros. Su rostro había cambiado, sus facciones estaban rígidas, como si paralizados por la rabia, y sus ojos brillaban con odio ardiente. Sus labios que se habían sentido tan cálidos contra mi piel, habían formado una helada línea recta mostrando su incomprensible desagrado hacia mi.

-¿Por qué no?- preguntó mirándome con odio fijo-¿Por qué si puedes bailar para él y no para mi? Yo soy el Sultán, yo te puedo dar lo que tu desees él no. Aun asi, tu bailas para él cuando sea y donde sea. ¡Exigo una explicacion! ¿Por qué él si tiene ese derecho y yo no?-

Ya no pude contener las lágrimas y con la poca dignidad que me quedaba le dije.- Porque no lo amo.-


Abrí mis ojos de repente, mis ojos se sentían hinchados y mis mejillas se sentían húmedas.

-Hasta que al fin despiertas, Bella Durmiente,- la voz de mi hermana morena me hizo recordar mis alrededores. Aún estábamos en la playa, yo aún estaba sentada bajo la palmera y mi hermana estaba sentada junto a mi. Después de unos segundos me di cuenta de había recargado mi cabeza en el hombro de Bellota.

-Disculpa,- dije limpiando mi rostro sintiendo .

-¿Por qué llorabas?- su voz era sería pero podía jurar que escuché un poco de curiosidad en sus palabras.- Las pocas palabras que dijiste dormida eran en otro idioma.-

Una gran confusión me inundó al escuchar el último comentario de Bellota, ya que Burbuja había dicho lo mismo, y me concentré en aprovechar esta oportunidad para mejorar mi situación con mi hermana.

-Recordaba... como era nuestra familia... cuando las cosas no eran... así...- dije limpiando mi rostro de cualquier resto de lágrimas que quedarán,- jamás quise que las cosas llegarán tan lejos.-

-No confiaste en mi.-

-Lo se,- dije sintiendo como sí un daga atravesara mi corazón.- Y fue mi error. Debí escucharte, a ti y a Burbuja, pero deje que mi orgullo me controlara y ahora...-

-Basta,- dijo con voz serena mientras yo trataba de ahogar un sollozo en mi garganta,- hiciste lo que tu penaste era lo mejor para nosotras. Pero la próxima vez, no pretendas hacer todo tu sola y aún esperes mi apoyo.-

-La próxima vez no te enamores de uno de ellos.- mordí mi lengua pero ya era demasiado tarde y las palabras ya habían salido de mi boca.

Sus ojos verdes se llenaron de enojo, pero por una extraña razón no parecía dirigido hacia mi, y bruscamente se puso de pie,- Eso no es algo que yo podía controlar en esa época pero las cosas han cambiado. Así qué mejor, la próxima vez no te voy a decir nada.-

-Perdona,- dije antes de que se fuera,- no debí hacer ese comentario de la misma manera de que no debí...-

-Tienes razón, no debiste.- me dio la espalda, su cuerpo tensandose como sí estuviera luchando para mantenerse bajo control,- tal vez no nos llevamos muy bien, pero nunca te voy a dejar sola.-

-Gracias,- dije agachando la mirada fijándola en mis manos temblorosas,- por no ser como yo.

Escuché como Bellota se alejaba y tuve que usar todas mis fuerzas para evitar que las lágrimas salieran de nuevo de mis ojos. Odiaba llorar en público, y el hecho de que mi hermana hubiera sido testigo de mis lágrimas me hacia sentir peor. Yo era la líder y tenía que ser fuerte y madura para ellas, no una débil llorona que se dejaba llevar por sus sueños.

-Bombón,- hablando de sueños, aquel muchacho que tanto se parecía a mi Sultán se sentó junto a mi.- ¿No le molestará a tu novio que me siente junto a ti?-

-Dexter no es mi novio,- dije si entiendo mis mejillas sonrojarse por su comentario. No lo culpaba, toda el colegio pensaba que seríamos la pareja del año para cuando nos graduáramos.

-Entonces ¿por qué tiene tantos privilegios contigo?-

-¿Privilegios?-

-Le das tu completa atención,- dijo con un sonrisa picada,- ese es un gran privilegio del cual no todos disfrutan.-

Sentí mis mejillas sonrojarse una vez más, y agaché mi mirada esperando que no se diera cuenta.- Tú, por otra parte, eres muy generoso con tu atención, se la das a cualquiera.-

-Tienes razón, cualquiera llama mi atención,- dijo soltando una leve risa,- pero sólo pocas la mantienen más de cinco minutos.-

-¿Cuantos minutos llevamos tu y yo?-

Levantó su brazo observando su desnuda muñeca como sí tuviera un reloj,- cuatro minutos y medio.- Fue entonces que me tomó de la mano y se puso de pie, haciendo que yo también me pusiera de pie.- Vamos a completar los cinco minutos. Además ¿quien viene a la playa solo para sentarse y no meterse ni una sola vez al mar?-

Con su mano en la mía, me llevó al mar donde estaban todos los demás, mis hermanas incluidas. Después de divertirnos en el mar, uno de los amigos de Burbuja prendió una fogata y nos sentamos a cocinar malvaviscos. El día pasó demasiado rápido para mi gusto, y el haberme quedado dormida no ayudó, pero a pesar de que al principio no me había gustado la idea, esta reunión había relajado a mis hermanas y al menos Bellota ya no parecía estar tan enojada conmigo.

Despedimos a todos los invitados, pero me di cuenta de que Ulrick había desaparecido de repente. Sacudí mi cabeza intentando no darle tanta importancia pero no pude evitar sentirme algo decepcionada. Ese muchacho que había llegado de la nada se había metido hasta lo mas dentro de mi mente y no podía evitar sentir miedo de que pasaría si mis peores enemigos se enteraran... si él se enterara. Vi los arbustos sacudirse, así que formé dos bolas de energía rosas en mis manos y me preparé para lo peor... para él. Si Brick había descubierto nuestra locación no permitiría que se acercara a mis hermanas aunque eso significara la muerte.

Una figura salió de los arbustos y me prepare para disparar...

-¡No me mates!- salió alguien con su rostro cubierto y un tono de broma en sus palabras.

-¿Ulrick?- deje que la energía en mis manos se detuviera dejándonos en la obscuridad poco alumbrada por la débil luz del fuego. Gracias a mi súper visión aún lo podía ver.- ya es muy noche como para que aún estés aquí.-

-¿De verdad quieres que me vaya?- dijo con una sonrisa picara que hizo que me sonrojara.

-N...no, no es eso... lo digo por...-

-Oye,- dijo interrumpiendome poniendo su dedo índice sobre mis labios. De la misma manera que yo le había hecho al Sultán de mis sueños.

El tiempo se detuvo por un instante y todo dentro de mi comenzó a temblar. Mi corazón latía a mil por hora al sentir como la calidez de su otra mano se posaba sobre mi hombro desnudo. Lo miré a los ojos, sintiendo como era rodeada por una profundidad color café que parecía rojo por el brillo del fuego aún encendido en la fogata. A pesar de que su sonrisa había desaparecido, sus labios se habían vuelto aún más incitantes. El humor había sido remplazado por seriedad, aunque sus ojos mostraban otra emoción que hacía que me temblaran las rodillas.

Quito su dedo para agarrar mi nuca mientras acercaba su rostro al mío, pero cuando sus labios estuvieron a punto de tocar los míos giré mi cabeza haciendo que se detuviera al instante. Dexter y yo éramos como hermanos y no me gustaría perderlo jamás y si el escucgaba de esto nuestra amistad se vería seriamente dañada. Su nariz acariciaban delicadamente mi mejilla, y cada respiro que daba, cada vez que su cálido aliento acariciaba mi piel, mi corazón latía con aún más velocidad.

-No me digas que también me vas a rechazar en esta vida.- dijo en un susurro, dolor y tristeza envolviendo cada palabra.

-¿Qué?- pregunté confundida. Era imposible que él supiera de mis sueños extraños y que menos que soñé que rechazaba al Sultán al cual él se parecía mucho.

El me soltó y sacudió su cabeza para después mirarme con ojos desconcertados, como si hubiera salido de un trance.- Nada... creo que será mejor que me vaya.-

-¿Quieres qué te acompañe?-

-¡No!- exclamó dando un paso para atrás, mi corazón se lastimó con su reacción, el no se veía bien y pensar que yo lo había causado dolía un poco más.- Es mejor que me vaya sólo, tu tienes que estar a salvo.-

Mis ojos no ocultaron la sorpresa al escuchar las palabras que salieron de su boca.- ¿Cómo lo sabes?-

-Todo mundo lo sabe,- contestó manteniendo su distancia conmigo,- su ausencia en el colegio, los golpes de tu hermana y sus repentinas vacaciones no dejaron mucho a la imaginación.-

-No es nada,- dije con mi tono de la protectora de la ciudad y sus ciudadanos que era,- mantendremos la ciudad a salvo y destruiremos esta amenaza. Ya lo hemos hecho antes.-

-¿Ah si?- extrañamente, su cara se volvió sardónica,- ¿Y es por eso que corres como una cobarde?-

Lo observé sorprendida, como si me hubiera abofeteado, sintiendo un extraño dolor recorrer mi cuerpo. Su mirada se mantuvo molesta, y por un instante llena de odio hacia mi, hasta que se dio la vuelta y caminó al único auto que estaba estacionado en la playa. Sentí como mis rodillas perdieron sus fuerzas haciéndome caer sobre la arena mientras su auto se perdía en la obscuridad de la noche. Algo cálido corría por mis mejillas mientras el eco de sus palabras resonaban en mi cabeza, y con manos temblorosas acariciando mi rostro descubrí que eran lágrimas. Estaba llorando pero ¿por qué?

Un sollozo se escapó de mis labios,- Porque tengo miedo.-

Continuará...

En honor a la actualización de ShinobuByako decidí actualizar este capítulo... Pero fue más tardado de lo que esperaba y la verdad no creo que es de la calidad que ustedes se merecen. Si los hace sentir mejor ya comencé a escribir el nuevo capítulo y espero que este no tarde tanto como el anterior. Por favor perdónenme por tanta tardanza y diganme lo que piensan en los reviews.

En el proximo capítulo:

-Escuché que te gusta uno de nosotros,- mi sonrisa creció al ver como el rostro de Bellota se ponía pálido.

-¿Dónde lo escuchaste...?-

-Estoy en todos lados, Betonta. Ahora se una chica buena, como siempre, y dime quien de los tres te robó el corazón.-

Hasta la proxima ;D