¡Al fin termine esto! Estoy orgullosa de mi, sin embargo, este capítulo no va a avanzar la trama ni tampoco es un capítulo de relleno, es más bien un capitulo que espero de información vital sobre los personajes, porque son como son y que los llevo a ese punto en su vida - por eso lo llamo un 'Capitulo Perdido.' La razón por este tipo de capitulo en esta ocasión fue porque me rehusó a usar flashbacks en esta historia - ya que todo viaje al pasado pertenece a las vidas pasadas de los chicos- y siendo honesta conmigo misma, no poseo el talento para poner flashbacks sin hacer que la historia sea menos confusa de lo que ya es.

Con eso dicho, este capítulo va a tener varias etapas de la vida de Boomer, desde momentos importantes de su infancia hasta su situación actual en la continuidad de Noches. Por lo que he decidido hacer este capítulo del punto de vista del narrador, ya que el punto de vista de Boomer sería muy limitante, lo cual solo pasara en esta ocasión, aun así, las últimas dos partes del capítulo son del punto de vista de Rashid y de Boomer. Así que espero no resulte muy confusa, ya que si lo es, pido disculpas de antemano.

Este es un regalo especial para maniaca muajaja porque dejar el review #100 (mejor tarde que nunca ^ ^U). Tengo más cosas que decir, pero las voy a poner al final ya que si no nunca llegaran a la historia.

Fuegos Fatuos: son espíritus malignos de muertos u otros seres sobrenaturales que intentan desviar a los viajeros de su camino, alejándose cada vez que alguien trata de acercarse. A veces se cree que son espíritus de niños sin bautizar o nacidos muertos, que revolotean entre el cielo y el infierno.

¡Disfruten!

Noches de Arabia

El lugar era obscuro, frio y lúgubre y un extraño aire pesado sofocaba el lugar, mientras que el constante sonido de gemidos de almas en pena causaba que su piel se erizara. A pesar de tantos siglos, él nunca se había acostumbrado al Limbo. Sintió como su cuerpo se volvía pesado de repente, un sentimiento que había llegado a odiar amargamente, y con un pesado suspiro se puso de pie esperando a que abrieran su celda.

Una vez más regresaría al mundo de los vivos.

Se escuchó como el seguro de la puerta de su celda era abierto mientras que el quejido de la reja hacia echo en las pequeñas paredes de su prisión. Un fuego fatuo lo esperaba al otro lado, a pesar de haber pasado tanto tiempo aquí no podía descubrir si ese fuego fatuo que lo seguía era de un espirito cualquiera, o el de su hijo no nacido. Desvió la mirada amargamente, sintiendo odio por el Sultán una vez más, al recordar el día de su muerte, que también era el día que había descubierto que iba a ser padre.

Mientras se acercaba a su destino, sus ojos azules pudieron notar que tres de las seis vidas envueltas en este lio, ya habían regresado al mundo de los vivos. El mundo de los vivos se encontraba arriba de este inframundo como un sol, y como una cruel mofa a su situación. Solo el agua de la fuente de la vida conectaba a los dos mundos, y esa agua brillaba con la esencia de las personas conectadas a ella. Sus ojos se enfocaron en el arroyo de agua que brillaba con un aura azul como el cielo que el añoraba, y dijo el nombre de su amada en un suspiro. También no pudo evitar notar que el aura de la princesa y de su amiga de la infancia ya iluminaban dos arroyos más juntos con los de su amada, lo que significaba que ellas también ya estaban del otro lado. Cuando al fin llego a su destino, el fuego fatuo desapareció con una risilla de infante que siempre le rompía el corazón, tal vez era un espíritu maligno burlándose de su desgracia o podría ser su hijo tratando de comunicarse con él. Observó aquella puerta tan familiar con disgusto y no pudo evitar hacer una mueca mostrando su descontento.

-¿Qué pasa mensajero de Ala?- aquella voz, lúgubre que hacía que su cuerpo entero se retorciera de temor, susurro en su oído.- ¿Acaso no me vendiste tu alma con tal de darte la oportunidad de verla de nuevo?-

-No más… por favor…- respondió Rashid débilmente, ya que, a pesar de que le causaba mucha alegría volver a ver a su amada, le causaba mucho dolor saber que su fin seria el mismo y él solo le haría mucho daño.

La entidad, que solo se mostraba a él como una nube negra, dejo salir una carcajada cruel que le caló los huesos,- ¿No más? ¿Acaso no es ella el amor de tu vida?- dejo salir otra carcajada más y le entrego al muchacho de piel tostada una pequeña piedra azul flotando enfrente de él,- no te preocupes mucho, Mensajero de Ala, esto es lo último que queda de tu alma… esta es tu ultima oportunidad… si no superas esta prueba… tu alma me pertenecerá… para siempre…-

La entidad desapareció dejando escapar una última risa burlona y cruel que le estremeció el corazón al muchacho de ojos azules. Él tomó la piedra, que aún estaba flotando en el aire, y abrió la puerta resignado a su destino. El lugar estaba completamente obscuro, pero él ya no tenía miedo de caer, ya que cualquier cosa sería mejor que enfrentarse con la vida de nuevo. La fuente de la vida, que también era la única fuente de luz, lo esperaba al final de la habitación para hacerlo repetir sus mismos errores y hacerlo vivir el mismo infierno.

A pesar de haber caminado con lentitud, llego a la fuente y con desdén lanzó la piedra azul, lo que quedaba de su alma, causando un pequeño chapoteo en el agua cristalina. Fue entonces que el agua que había estado tranquila hasta entonces comenzó a burbujear mientras comenzaba a brillar con la luz de su esencia, azul como el de ella, pero obscuro como la noche. Un arroyo se disparó de la fuente al mundo de los vivos que significaba que Rashid, Mensajero de Ala, volvería a caminar como ser vivo solo para encontrar su mismo fin. Rashid se llenó de sorpresa al notar que un arroyo con auras verde como el bosque y otro rojo como el carmín, también se disparaban al mismo tiempo que el suyo, lo que significaba que Fakhir y el Sultán también enfrentarían su destino al mismo tiempo.

La unión de los tres arroyos con el mundo de los vivos fue anunciando por una onda sónica que se expandió hasta el infinito, trayendo luz a esa completa obscuridad. Rashid concentro sus ojos en el agua que comenzaba a calmarse para no volver a cometer el error de mirar a su alrededor y encontrarse con las almas que ya habían perdido contra la entidad, el cual sería su futuro si volvía a fallar. El agua se tranquilizó por completo permitiéndole ver en ella su nueva vida, y siendo honesto consigo mismo se sorprendió y disgustó con lo que se encontró.

Rashid no había regresado al mundo de los vivos como un bebe, sino como un niño de cinco años con ojos grandes, como de mosca, y sus manos no tenían dedos. Estaba en lo que parecía ser una celda hablando con lo que parecía ser una especie de chimpancé con una gran cabeza. Si eso no era lo suficientemente confuso, el Sultán y Fakhir estaban ahí parados junto a él, con la misma apariencia de ojos grandes sin dedos como él.

Eran hermanos.

La vida había decidido unirlos con sangre en esta última ocasión… tal vez así, apreciarían sus vidas mutuamente. Rashid se llevó su mano a su costado, donde la espada del Sultán lo había atravesado por haber concebido un hijo con una mujer Egipcia, lo que su Señor consideraba la peor traición que cualquiera pudiera cometer. Su mueca se volvió a torcer de disgusto al ver su imagen en su nueva vida, no parecía humano y juzgando por sus habilidades como… ¿volar? ¿Estaba volando? Y dejaba un extraño rayo detrás de él mientras lo hacía, era un azul como el que iluminaba el agua de su fuente.

¿Qué clase de jugarreta le había hecho la vida?

Su reencarnación... ¿Boomer se llamaba? Aterrizo en frente de un pulpo gigante donde él y sus hermanos observaban a dos niñas paradas sobre del monstro, mientras una tercera de cabello dorado como el sol, atravesaba su ojo cubierta en un líquido verde. Con gran sorpresa descubrió que aquella niña era su amada Mandisa, y que al parecer ella estaba en la misma situación: sus ojos eran grandes y sus manos tampoco tenían dedos, y su cabeza era del mismo tamaño de su cuerpo. Sin embargo, no pudo evitar sentir ese mismo calor en la boca de su estómago cada vez que la veía, pero se llenaba de tristeza al saber que a ella solo le esperaba sufrir por culpa de él.

Estiro su mano para tocar el rostro enojado de la pequeña a través del agua, a Rashid nada se le hacía más adorable que el rostro tierno de Mandisa pretendiendo enojarse, ya que la bondad tan inmensa en esa mujer no le permitía sentir ese sentimiento. Su acción solo causo que la imagen desapareciera por unos segundos, tenía que esperar a que el agua se calmara de nuevo para que la imagen regresara… pero no lo hiso. El agua se mantuvo obscura mientras un extraño calor invadía su mejilla, pero aun brillaba con aquel azul que significaba que el aún estaba vivo.

-Has muerto de nuevo…- dijo aquella voz que el tanto detestaba detrás de su oído con falsa simpatía,- no duraron ni un día… que pena… al parecer tu alma me pertenece para siempre…-

-Haces trampa,- fue lo único que salió de su boca sin quitar los ojos de su reflejo en el agua.- no he muerto aun, y ambos lo sabemos.-

Solo dejo salir una carcajada que causo que hasta el agua de la fuente temblara,- No eres tan ingenuo como yo pensaba.- La entidad se introdujo al agua de la fuente y una extraña criatura roja con pinzas de crustáceo en vez de manos le sonrió con burla, la maldad misma brillaba en sus ojos.- Yo arreglare esto… te la debo después de todo… tu apariencia tan… peculiar… en esta vida es mi culpa al fin y al cabo…-

Se hacía llamar ÉL y le regreso la vida después de que un beso inocente en la mejilla de la vida nueva de Mandisa se la hubiera arrebatado.

Si así era como había empezado su nueva vida, no podía esperar a ver como terminarían las cosas.


Boomer aún se estaba acostumbrando a sus nuevos dedos y a encontrar su equilibrio con sus nuevos pies. A Mojo Jojo se le había ocurrido crear un suero que cambiaría la anatomía de él y de sus hermanos para poder pasar más desapercibidos. Después de todo, cada vez que los chicos entraban a cualquier establecimiento público, por su apariencia eran fácil de reconocer, y las personas entraban en pánico causando que llamaran a sus contrapartes antes de que pudieran cometer cualquier plan maligno de Mojo. Así que, después de siete largos y dolorosos días, Boomer y sus hermanos parecían niños normales sin poderes súper-humanos– claro, asumiendo que los ojos rojos de Brick pudieran pasar como normales algún día.

Aunque, para ser sinceros Boomer sabía que Mojo solo los había hecho pasar esa transformación después de que el Profesor Utonio hiciera lo mismo con sus contrapartes no mucho tiempo atrás. La razón al cambio de las chicas fue por culpa del nieto del alcalde de la ciudad vecina de Megavilla, ya que en una visita rutinaria a la ciudad de Saltadilla, el niño de cuatro años se asustó al ver a tres pequeñas de siete años con ojos enormes y manos sin dedos y al parecer lo atormentaban pesadillas desde entonces. El alcalde de Megavilla exigió de manera no muy cortés que el alcalde de Saltadilla hiciera algo al respecto o terminarían todas las relaciones entre ambas ciudades. El alcalde de Saltadilla tuvo una audiencia con el Profesor Utonio y las chicas, y lo demás fue historia.

Boomer no pudo creer la imagen en la televisión cuando vio por primera vez a su contraparte con ojos como almendra, cara ovalada, nariz respingada, y cachetes grandes que solo añadían a su ternura. Desde ese día su corazón latía de una manera muy extraña cuando la veía en la televisión, ya que por alguna razón, sus rodillas temblaban siempre que pensaba en enfrentarla cara a cara. Después de todo, le dolía admitir que le daba vergüenza que ella lo viera con una apariencia tan distinta a pesar de que cuando ella se veía igual a él no le importaba.

Ahora que el también ya parecía un niño normal, con nariz, ojos pequeños, dedos y pies, no podía esperar a verla cara a cara. Un sentimiento muy dentro de él hacía que una extraña anticipación se formara en la boca de su estómago al pensar que ella lo viera y sintiera lo mismo que él, un sentimiento que a Boomer sinceramente le aterraba.


Su nueva vida, aquel niño que al fin parecía un ser humano en el exterior, era lo menos parecido a Rashid que cualquiera de sus otras vidas. El pequeño no era muy inteligente, era lento en aprender, algo débil en términos de pelea y fácil de manipular por sus hermanos. Aquel pequeño ya tenía nueve años y aun actuaba como si tuviera seis. Al parecer no tenía una verdadera figura materna o paterna o al menos a alguien que le hiciera diferenciar lo bueno de lo malo.

Pero lo que más le aterraba a Rashid era ver como su reencarnación trataba con aquella entidad maligna con tanta familiaridad. El pequeño Boomer se veía cómodo con aquel ser, y no mostraba ningún tipo de desagrado o temor en su presencia, de lo contrario, parecía estar más contento en su presencia que en la de aquel chimpancé mutante con el que vivía. Esa familiaridad no le daba buena espina a Rashid, ya que esa entidad nunca hacia nada sin esperar algo a cambio- y en este caso, ese algo era su alma.

Cuando el Sultán le quito la vida a Rashid, después de quitarle la vida a su amada y verla morir, su único pensamiento era poder tener otra oportunidad para hacer las cosas diferentes para protegerla de la ira y el odio del Sultán. Fue entonces que aquella identidad que ahora se hacía llamar ÉL se acercó a Rashid y le ofreció un trato, mejor dicho, un intercambio: su alma por una oportunidad para salvarla. Rashid no lo pensó dos veces y acepto aquel trato con tal de poder rescatar a Mandisa de las manos de la muerte. Sin embargo, aquella entidad no menciono que no regresaría a instantes de que perdiera la vida, sino que reencarnaría en una persona completamente distinta y sin memoria alguna de aquel acuerdo, de su vida pasada, ni de Mandisa.

Aquella vez el reencarno como el mejor amigo y consejero de un muchacho que estaba destinado a ser rey en un lugar conocido como Inglaterra. Como si hubiera sido escrito, la guerra comenzó cuando el rey fue asesinado y dos familias se enfrentaron por tomar posesión de la corona. Por una despiadada jugarreta del destino, o por mal sentido del humor de aquella deidad maligna, él se encontraba en medio del caos bajo la Rosa Roja de Lancaster mientras su amada pertenecía a la casa enemiga de la Rosa Blanca de York. Se conocieron desde la infancia, de la misma manera que lo habían hecho la primera vez, mientras Rashid, en aquella vida conocido como Richard, visito a la familia de su querida amiga Lily, la que estaba destina a convertirse en esclava del futuro rey.

Una vez más, su historia se repitió y cayo perdidamente enamorado de Mandisa, en esta vida conocida como Jane, desde el momento que puso sus ojos sobre ella cuando eran niños. Una vez más su amor se puso a prueba cuando se reencontraron en líneas opuestas de las trincheras y el futuro rey estaba segado de cólera cuando le llego noticias de que no solo habían atentado contra la vida de su madre, sino le habían arrebatado la vida a su otro mejor amigo, Edward. Edward, la reencarnación de Fakhir, encontró su misma suerte en las manos de la misma mujer que lo había asesinado la primera vez, Ahmanet. Y como en la primera vez cuando el Sultán libero su contra el pueblo de Egipto, su reencarnación, Henry Tudor, desato su ira contra todos los aquellos que cargaban el emblema de la Rosa Blanca, incluyendo a su amada Mandisa y a la mujer que le había robado el corazón al Sultán, Amisi.

Mientras Rashid moría, esperaba encontrarse en la presencia de aquella entidad que le causaba escalofríos cuando lo veía, sin embargo, regreso a su celda en el limbo. Con furia escondida en mofa, la entidad le informo que no había podido apoderarse de su alma por culpa de su buena acción. Su vida pasada, Richard, se había sacrificado para salvar la vida de Jane quien, gracias al sacrificio de su amado, vivió por muchos años como la esposa de un aristócrata que le dio mucha felicidad el resto de sus días. Sin embargo, la deidad le recordó que ese no había sido el acuerdo y tenía que salvar la vida de ambos, si no su alma le pertenecería para siempre.

Rashid no tuvo manera de argumentar su situación así que no tuvo opción más que aceptar los términos de aquella deidad. Así que ahora, no tenía opción más que observar a través de una fuente como volvía a perder a la mujer que él amaba.


Cuando Boomer vio a Burbuja en persona por primera vez después de su transformación, decidió que ese pacto entre hermanos que hizo con Brick y Butch de que las niñas eran asquerosas era ridículo. No entendía porque su corazón se había acelerado de tal manera, o porque la sangre corría por sus mejillas, pintándolas de color carmesí. Lo único que él podía comprender, era que ver a Burbuja sonreír era la visión más hermosa que podía existir.

-¿Por qué me miras así?- le pregunto la rubia, su inocencia y sincera confusión resplandecía en sus ojos, azules como el cielo.

-Yo… no te estoy mirando de ninguna forma,- desvió la mirada, frunciendo el ceño al piso percibiendo como el calor invadía sus orejas.- Solo creo que… eres muy bonita…-

La había encontrando por casualidad en el parque durante uno de los paseos que daba cuando se pealaba con sus hermanos. Había aprendido a retirarse de una batalla, en lugar de intentar defenderse, ya que sus hermanos solo lo molestarían más. Siempre eran dos contra uno y Boomer siempre las llevaba de perder, así que su mejor manera de lidiar con Brick y Butch era simplemente no hacerlo y desaparecer en cuanto tuviera la oportunidad. Boomer estaba decidido a ser más sigiloso hasta volverse casi invisible, de una manera que sus hermanos nunca notaran cuando entraba o salía de una habitación, solo para que lo dejaran en paz.

-Pues… a ti… tampoco te quedo mal la transformación, Boomer,- los oídos de Boomer fueron invadidos por la melodiosa risa de Burbuja, pero lo único que hacía eco en su cabeza fue como ella dijo su nombre.

El pequeño de once años fue invadido por una extraña sensación que comenzó en la boca de su estómago y se expandió a todo su cuerpo como una llamarada. Sintiendo sus manos sudando y sin saber que decir o hacer, saco una pequeña bolsa con chocolates que le había robado a otro niño, algo que ella no necesitaba saber, y lo puso en las manos de su contraparte para después salir corriendo sin decirle nada. Desde entonces, Boomer esperaba a Burbuja en el parque para regalarle chocolates solo para verla sonreir una vez mas.


Podía sentir la adrenalina corriendo por sus venas y como el enojo, la frustración y el miedo invadían cada centímetro de su cuerpo al ver los eventos que estaban tomando lugar frente a él. Sintiendo como su cuerpo se entumecía por completo se levantó de su lugar frente a la fuente y con toda la fuerza que le quedaba, comenzó a correr a aquella puerta que esperaba no tener que abrir jamás. La puerta que lo llevaría a enfrentarse con un pasado que el odiaba.

Rashid la encontró sentada, observando fijamente lo que él pensaba era la escena que el mismo había visto. Los ojos de su amiga de la infancia, Amisi, eran fríos y calculadores y una sonrisa adornaba sus labios, lo que hizo que Rahid se enojara aún más.

-¿Qué es lo que has hecho?- grito enfurecido tomándola del brazo y jalándola para que lo enfrentara, sin embargo sus ojos se quedaron pegados a la escena en su fuente que brillaba con una extraña luz rosa.

-Mira,- fue lo único que ella dijo con voz tranquila, lo que lo obligo a posar mis ojos en las imágenes que se presentaban frente a ella.

La chica de ojos rosas y cabello naranja observaba por su ventana como el volcán se activaba con cara neutral, a pesar de haber llevado a cabo su plan sus ojos no mostraban ningún tipo de orgullo o felicidad por su victoria. Rashid rápidamente entendió que esta chica y sus hermanas, la reencarnación de Amisi, Mandisa y Ahmanet, eran sus enemigas en esta vida, y su único propósito era destruirse entre ellos. Eso no detenía a que su vida pasada, Boomer, le regalara chocolates a la pequeña Burbuja todos los días esperando que así ella se enamorara de él y reciprocara sus sentimientos. Fue por eso que cuando una pequeña caja blanca con un moño azul llego a su puerta, se llenó de alegría al pensar que al fin sus sentimientos eran correspondidos.

Sus hermanos no perdieron oportunidad para burlarse de él y comerse los chocolates del pequeño rubio para molestarlo. Butch fue el que más chocolates comió, seguido por Boomer mientras que Brick solo se comió uno e inmediatamente se dio cuenta que algo no estaba bien con esos chocolates. Fue entonces que sintieron como todo a su alrededor temblaba, literalmente, mientras la temperatura del lugar comenzaba a subir. Ni Boomer ni sus hermanos sospecharon que esos chocolates que Boomer tanto había esperado traerían su perdición.

Y ahora estaban a punto de morir.

Fue entonces que Rashid observó como su vieja amiga Amisi sacaba un pequeño pendiente de una flor blanca del agua y como aquel brillo rosa que alguna vez envolvió la escena desaparecía. La chica de ojos rosas parpadeó varias veces llevando su mano a su frente, como para poner sus pensamientos en orden, y se congeló mientras sus ojos se llenaban de horror.

-¿Qué he hecho?- los labios de la pequeña de trece años temblaban y su voz se quebrantaba con lágrimas que salían de sus ojos.

La líder salió volando, literalmente, de su habitación al sótano de su casa, en donde no dejo de buscar hasta que encontró tres pequeñas jeringas con un líquido negro dentro. Los metió en su bolsa y salió a toda velocidad con dirección al volcán que estaba humeando listo para hacer erupción. Cuando llego al lugar, se dio cuenta que había un agujero a un lado de la casa que la lleno de esperanza, hizo un rápido escaneo con su visión de rayos X y sin perder más tiempo, voló a toda velocidad adentrándose al bosque.

No tardó mucho en encontrar a los tres hermanos desmayados boca abajo en el suelo, alarmándose al encontrar un charco de sangre debajo de ellos. Rashid se llenó de sorpresa al ver como su reencarnación fue la prioridad de aquella chicha, tal vez por la herida de su nuca que había empapado sus cabellos dorados con aquel liquido carmesí. Notó como la chica lo volteaba con delicadeza y enterraba una de las jeringas en su pecho, directo en su corazón, y Rashid se sorprendió aún más al notar lo rápido que aquel liquido negro había funcionado ya que las heridas en su rostro desaparecieron al instante.

-Nuestra amistad supera al tiempo, querido amigo.- Amisi dijo con voz suave y avergonzada.

Rashid mantuvo la mirada sobre Bombón que, con manos temblorosas, inyectaba la siguiente jeringa en el pecho de la reencarnación de Fakhir. Para después concentrarse en el Sultán. Con mucho cuidado y con ojos llenos de lágrimas lo tomó en sus brazos y repitió sus mismas acciones que con los otros dos. Sin embargo, Rashid no pudo evitar notar la manera en la que ella sostenía al pequeño de cabello rojo con más delicadeza. La escucho sollozar pidiéndole perdón una y otra vez tomando su mano y limpiando la sangre de su muñeca. Una vez Bombón noto que la herida había sanado, dejo al joven muchacho en el suelo y se dio la vuelta para empezar su camino de nuevo en casa.

Cuando llego, sus hermanas la esperaban con caras llenas de preocupación y curiosidad, y aunque Amisi rompió la conexión entre ellos, borrando la imagen de su fuente, Rashid entendía lo que había sucedido.

-¿Por qué lo hiciste?- No pudo evitar preguntar de una manera seca. Su amiga lo había traicionado y el necesitaba saber porque.

-La reencarnación de Ahmanet… Bellota… le confesó a mi pequeña que estaba enamorada de Fakhir…- parpadeó un poco dejando salir una leve risita,- bueno… de su reencarnación.-

-¿Y eso es tan malo como para causar su muerte... y la mía?- su voz era fría y calculadora, algo no muy común en él, pero ahora estaba molesto.

-Ahmanet no se ha permitido experimentar ese tipo de amor en ninguna de sus vidas,- dijo Amisi observándolo con una pequeña sonrisa.- Ella siempre ha permitido que el odio gane en su corazón y tal vez sea parte de su personalidad, pero ahora, su odio será dirigido a mi pequeña, lo que permitirá que el amor que siente por aquel chico florezca.-

-¿Qué esperabas conseguir con esto?- sintió su sangre hervir del enojo. El casi pierde la vida por una razón tan estúpida.

-Que al encontrar amor, Ahmanet ya no quiera crear más guerra,- la cara de Amisi se llenó de tristeza y por primera vez, Rashid vio un gran vacío en los ojos de su amiga.- Nuestras vidas, nuestros destinos, están en manos de Ahmanet y… Ptolemy… y eso lo sabes bien, Rashid.- Las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos,- y si no puedo evitar que mi Señor me odie por quien soy, si puedo hacer todo lo posible para que Ahmanet deje ese camino de destrucción y tengamos una oportunidad de vivir.-

-Hare todo lo posible para que el Sultán no se deje vencer por el odio,- Asintió Rashid, entendiendo el plan de su amiga y, aunque no pudiera prometerle que el Sultán la amaría, podía al menos prometerle que lo intentaría.

El notó como el bello rostro de su amiga se llenó de tristeza y amargura mientras sus ojos se posaban en la luz roja que se conectaba con el mundo de los vivos. Ptolemy la había asesinado al descubrir su herencia Egipcia, pero lo que más le había dolido a su amiga fueron sus palabras llenas de odio y asco a su linaje.

-Yo solo quiero que él sea feliz… con alguien que lo ame y… que él ame…- una pequeña sonrisa adorno sus labios a pesar de las lágrimas que rodaban por sus mejillas.

Rashid le sonrió con un poco de lastima, y con una pequeña reverencia regresó a su fuente dejando a su amiga. Desafortunadamente, sus emociones se habían vuelto frías y ya no sentía la misma empatía que antes, parecía ser parte de su castigo por tentar a la muerte. Sus ojos se posaron en un rayo azul como el cielo que se conectaba con el mundo de los vivos. Solo ella podía hacerlo sentir vivo con solo pensar en su sonrisa, pero no podía visitarla como a Amisi, si así fuera, este no sería un tormento si no el mismo cielo.


Boomer no sabía que había cambiado en el que lo había vuelto tan frio, pero algo dentro de él había dejado de procesar emociones como antes. Tal vez era porque él y sus hermanos casi habían perdido la vida, o tal vez que no se podía perdonar que sus estúpidos sentimientos por una chica habían sido la causa. Sin importar, Boomer se había ganado las miradas aterradas de muchas personas por romperle la muñeca a una inocente chica cuyo unico error fue ofrecerle chocolates. Con solo verlos se le había revuelto el estómago y había perdido control de su fuerza por unos instantes, tomando la mano de la chica y torciendola hasta que escucho como si madera hubiera sido partida en dos. Solo que no fue madera la que se rompio, y fueron los llantos de la chica que lo hicieron reaxionar.

Sin decir nada, ni ayudar a la chica que lo había invitado a salir, se dio la vuelta y comenzó su camino de regreso a casa, después de todo, estaba pretendiendo ser un joven Ingles cualquiera en la bella Inglaterra sin ningún poder sobre humano. Como odiaba todo. Era extraño, era como si todo dentro de él se hubiera marchitado después de la traición de… ella. Después de más de cinco años aun le afectaba la memoria de aquella chica de cabello rubio y ojos azules como el cielo. Su contraparte con sonrisa de ángel pero con corazón de demonio. Dejo salir un fuerte gruñido mientras su rostro se torcía con rencor a la memoria de aquella cajita blanca con el moñito azul.

La odiaba a ella.

Si ella nunca lo iba a amar, si nunca iba a corresponder sus sentimientos, entonces no debió usar los de el para asesinarlo junto con sus hermanos. Él hubiera preferido que le rompieran el corazón a vivir con la vergüenza y la culpabilidad de que casi perdía a sus hermanos por su culpa.

-El odio es amor que ha sido volteado de cabeza,- los ojos de Boomer se abrieron como platos al escuchar aquella voz. Rápidamente encontró que provenía de un televisor de una tienda de electrónicos. Era ella, junto con sus hermanas, en un programa dando una entrevista.- El odio es amor que ha sido negado, es amor que ha sido lastimado y por eso no podemos dejarnos vencer por el odio.-

Como si una cruel broma del destino, Burbuja se encontraba frente a él, en un monitor de televisor, pero el efecto fué el mismo. Sus dorados cabellos, ahora mas largo que antes, se econtraban atados en unas coletas bajas. Sus dientes blancos brillaban como diamantes que destellaban con su sonrisa, y sus ojos azules como el cielo, mostraban inocencia y pureza que hacían creer al iluso que los finales felices si existían. Boomer sintió su sangre hervir de nuevo y no pudo controlar la bola de energía que se formó en su mano, ni como hizo explotar el local entero. Dejando salir otro gruñido, siguió su camino a casa ignorando los gritos de horror y la conmoción alrededor suyo.

De verdad la odiaba.

Siguió su camino hasta que al fin llego a la casa que compartía con sus hermanos, sintiendo las miradas aterrorizadas de sus vecinos sobre de él. Boomer dejo salir un profundo suspiro preparándose para la reprimenda que Brick le iba a dar por haber perdido el control y ponerlos al descubierto.

Cuando entro a su casa todas las luces estaban apagadas, todas menos la de la oficina de Brick, lo que significaba que lo estaba esperando. Dejando salir un pesado suspiro una vez más, entro a la oficina listo para que lo fuera que su hermano le fuera a decir. Para su sorpresa, Butch también estaba allí, sentado en el marco de la ventana, observando la lluvia caer, mientras que Brick no quitaba la mirada del fuego ardiendo en la chimenea. Ninguno de los dos lo volteo a ver cuando entro y el ambiente en la habitación se puso pesado con el silencio que los envolvía.

-¿Qué esperabas ganar con lo que causaste hoy?- La voz de Brick sonaba cansada, pero aun corto el silencio como un filoso cuchillo.

-Quiero venganza…- Boomer dijo con voz fría, sin poder controlar la rabia que aun corría por sus venas.

-¿Venganza?- esta vez fue el turno de Butch para hablar. Sus ojos verdes miraron a Boomer de arriba a abajo por unos instantes, pero regresaron a la lluvia perdiendo interés en su hermano menor.- ¿Seguro que tienes la fuerza para hacer algo como eso?-

Boomer quería responder, pero la voz de Butch, tan vacía y sin lucha, le hacía entender que no se estaba mofando de él o de su debilidad sino de que Butch sabía lo que significaba para Boomer volver a verla.

-Regresaremos a Saltadilla.- Brick dijo sin quitarle los ojos de encima al fuego frente a él antes de que Boomer pudiera contestar.- Prepara tus maletas… y espero que de verdad puedas llevar a cabo tu venganza…-


Desde el momento que Boomer encontró a Burbuja de nuevo, el tiempo paso en un abrir y cerrar de ojos para Rashid. Tal vez era porque podía sentir la muerte acechándolo o porque ella hacia que el tiempo corriera más rápido al nunca ser suficiente en su presencia. Rashid había visto como Boomer, pretendiendo ser otro, había perdido la batalla antes de empezar. Rashid había sentido como el corazón de Boomer corría a gran velocidad cuando ella le dedico una sonrisa de bienvenida a su escuela. Sintió las rodillas de Boomer temblar cuando Burbuja lo vio sin disfraz, como Boomer, por primera vez y el primer instinto de Burbuja fue abrazarlo y llorar de alegría que estaba vivo. Rashid sintió su amor por Mandisa trascender toda barrera de tiempo, todo el odio que Boomer pudiera sentir por Burbuja, y todo lo que alguna vez los pudo separar desaparecer al instante que Boomer poso sus labios sobre los de Burbuja. Rashid sabía que si algo se repetiría por toda la eternidad sería el amor que sentía por Mandisa y que nada podría cambiar eso.

Fue entonces que aquellos acontecimientos que siempre marcaban el principio del fin se volvieron a repetir.

En su vida, Fakhir había sido asesinado por una Egipcia, que luego descubrieron fue Ahmanet, lo que causo que el Sultán enloqueciera de rabia al perder a su mejor amigo y liberara toda su ira contra Egipto y sus aliados. Después de la muerte de Fakhir, el Sultán llamo a Rashid al gran salón del palacio donde lo interrogó sobre sus conexiones con Egipto. Rashid evito dar respuestas directas, pero perdió la cordura cuando el Sultán ordenó a sus soldados que trajeran a su amada, Mandisa, a su presencia. Khadija, en su infinita humanidad y bondad, le rogó al Sultán que perdonara a Mandisa ya que se encontraba en cinta y la creatura en su vientre no era nada más que inocente. Fue entonces que Rashid descubrió que Mandisa cargaba a su hijo en su vientre, y su mundo se vino abajo cuando el cruel Sultán ordeno la muerte de su amada.

Rashid murió desenvainando su espada contra el Sultán después de que sus hombres le hubieran quitado la vida a Mandisa mientras lo detenían a él y a Khadija para que no pudieran intervenir. Rashid no era un hombre de batalla y el Sultán era un maestro en las artes de la esgrima, así que el resultado fue de esperarse que el Mensajero de Ala perdiera la vida en manos de la persona que el considero su hermano. Ese fue el día que Rashid hizo aquel estúpido trato de dar lo que fuera, su alma misma si fuera necesario, para volver a intentarlo y salvarla esta vez.

Rashid noto con ansiedad como la luz de Fakhir desaparecía, subiendo por el agua de la fuente que lo conectaba con el mundo de los vivos, y dejando salir un breve, pero fuerte destello verde. Aunque por lo regular, la luz bajaba a la fuente de vida del inframundo significando su muerte, o más bien su regreso a este encierro. Esta vez era distinto, ya que al morir en esta su última oportunidad ya no regresarían a este purgatorio, sino serian devorados por la obscuridad misma.

-Es hora…- le dijo el fuego fatuo que tanto lo había seguido en sus eternidades en este encierro.

Su hora de morir de nuevo había llegado, y como castigo por desobedecer a su Dios y crear un trato con aquella entidad maligna que se hacía llamar EL, tenía que experimentar la muerte una vez más. Esta vez, su final sería encontrado en la obscuridad y la frialdad de las garras de aquel demonio ya que su alma le pertenecería en cuanto muriera.

Dejo salir un suspiro sabiendo que eso no era lo que le aterraba, sino la muerte que le esperaba a su amada Mandisa lo que lo hacía temblar. Rashid sabía que la ira del Sultán no tenía límites y haría lo que fuera para que ella pudiera vivir, aunque él no pudiera. Rashid se metió a la fuente que le llegaba hasta las rodillas sintiendo su cuerpo entumiéndose del temor. El caminó al arroyo que se había disparado cuando aventó el ultimo fragmento de su alma para conectar con el mundo de los vivos, y se dejó envolver por la luz. Cerrando sus ojos, dejo que su mente fuera invadida por memorias de Mandisa, de su sonrisa, de su mirada, de su amor, mientras que sentía como su propia existencia desaparecía.

Fue entonces que el sintió aquella sensación tan familiar, una que había llegado a odiar, ya que eso significaba que había vuelto al mundo de los vivos.


Tome un respiro profundo, sintiendo como mis pulmones se llenaban de oxigeno mientras una sensación extraña invadía mi mente. Sentía como si no hubiera respirado en mucho tiempo o como si esta fuera la última vez que respiraría el aire mañanero, y eso me llenaba de temor. Abrí mis ojos con lentitud y me encontré con el bello rostro de mi amada Mandisa, sus ojos estaban cerrados y su respiración era calmada, una pequeña sonrisa se formaba en su rostro lo que me hacía creer que estaba teniendo un sueño agradable.

No sabía que hora era, ni cuánto tiempo había pasado desde que desperté, ya que podía pasar una eternidad viendo su rostro descansando, sin importarme mis responsabilidades o si había comido o bebido en ese tiempo. Salí de la cama, vistiéndome en silencio para no despertarla, y salí de la habitación para ordenar a los sirvientes que prepararan el desayuno. Sin embargo, no pude llegar ni a la cocina cuando sentí mi alma dejar mi cuerpo cuando pasé por el salón de invitados. Él estaba sentado, sus ojos cansados y preocupados, fijos en el piso, mientras un té y unas galletas recién orneadas se enfriaban en la pequeña mesita frete a él. Mis sirvientes no me habían buscado para anunciar su presencia, lo que me preocupaba.

-Mi Señor…- aclaré mi garganta mientras toda la sangre de mi cuerpo se congelaba al sentir como los ojos del Sultán se clavaban en mi. Trague saliva y, encontrando un poco de valor, pregunte con inocencia,- ¿Que lo trae a mi humilde morada?-

-No dormí bien anoche,- sus manos cubrieron su rostro y no pude evitar sentir lastima por el Sultán, que nunca se le había permitido mostrar sus emociones como cualquier otro ser humano.- Toda la noche tuve un mal presentimiento de que Fakhir iba a morir y no pude descansar hasta que Khadija anuncio que él me esperaba en el gran salón. Por eso vine… para que el Mensajero de Ala me de orientación…-

-¿Por qué tenía ese presentimiento, mi Señor?- Sentí de nuevo aquel sentimiento de muerte envolverme y no pude evitar sentir preocupación por Mandisa.

-No lo sé…- contestó dejando salir otro suspiro poniéndose de pie,- Fakhir tiene muchos enemigos y aquel obsequio que le di, la bailarina, no me da mucha confianza…- El Sultán desenvaino su espada y la enterró sobre la mesita de la sala sin quitarme los ojos de encima.- ¿Por qué no le preguntas a la Egipcia que comparte tu cama?-

Me estremecí al escuchar la madera crujir bajo el filo del arma del Sultán, y mi sangre se helo al escuchar aquella acusación, pero un extraño calor en la boca de mi estómago me hizo decidir.

-Yo la amo.- salieron las palabras de mi boca con firmeza a pesar de que mi cuerpo estaba congelado de terror.- Siempre la he amado. Desde que éramos niños, mi corazón le ha pertenecido a ella.-

Sus ojos se entrecerraron con desconfianza,- ¿Y tú lealtad?-

Su pregunta me tomo por sorpresa, pero no dude en contestar,-Esa siempre le ha pertenecido y le pertenecerá a usted, Mi Señor,-

-Júralo…- su voz era firme y su rostro se retorcía con ira.

Me acerqué a la espada que aún estaba clavada en la mesa, envolviendo mi mano sobre el filo la deslicé causando una cortadura profunda haciendo que mi sangre empapara la espada. Extendí mi mano hacia él y esperé su respuesta la cual el imito sin mostrar una pisca de dolor cuando su propia espada cortaba la palma de su mano y la estrechaba con la mía. Era un juramento de sangre, no solo en la guerra sino también en la hermandad, ya que nuestra sangre no solo se mezclaba en su espada, sino también en nuestras manos estrechadas.

-Tu eres como mi hermano, Ptolemy,- le dije sinceramente,- tu opinión sobre mí es muy importante, y no hay nada que no haría por ti y tu bienestar, no solo como mi Sultán y soberano sino también como mi amigo… pero… ella…-

-Lo sé,- interrumpió tomando su espada y limpiándola con su capa, la envaino de nuevo.- Pero dime… si aquella chica es una Egipcia… entonces… su señorita…-

Sentí un vacío en mi estómago al notar el brillo de sus ojos,- También es Egipcia.-

-¿Desde cuándo lo sabes?- su rostro se volvió serio y parecía estar en batalla consigo mismo.

-Desde siempre,- le conteste sin dudar notando como su cuerpo se tensaba,- ella ha sido mi amiga desde la infancia. Mi familia se ha encontrado en términos de amistad con la suya desde antes de que su padre, y el padre de su padre, hubieran nacido o tomado el trono, mi Señor.-

-Kaliq estaba comprometido con una Egipcia.- sus ojos se enfocaron en la sangre que aun salía de su mano.- Una Egipcia cuya familia era muy cercana con el antiguo Faraón… ¿Es ella esa Egipcia?-

-Sobre su asociación con el Faraón no estoy muy seguro,- le conteste con sinceridad,- yo solo era un niño cuando visitábamos a su familia y mi padre nunca hablaba de sus negocios o relaciones con la gente. El padre de la señorita de Mandisa era un comerciante que viajaba lejos por los más bellos tesoros, como su padre y su padre antes de él. Así fue como mi familia se asoció con ellos, y no me sorprendería si sus tesoros hubieran llamado la atención del Faraón.-

-¿Y… su compromiso?- La voz del Sultán mostro incertidumbre, algo que nunca había visto en él.

-Eso es verdad,- conteste dejando salir un suspiro, notando con curiosidad el dolor que se reflejó por unos instantes en su rostro.- Cuando había rumores de guerra su padre y el padre de Kaliq hicieron un trato de que le dejaría todas sus riquezas a Kaliq si ellos la protegían si él llegaba a fallar.- Sentí un inmenso odio hacia ellos crecer en mi estómago,- fue decidido que Kaliq y ella contraerían matrimonio para protegerla, sin embargo, cuando comenzó la guerra y sus padres fallecieron a culpa de eso, el padre de Kaliq falto a su promesa y dejo que las riquezas de su amigo se perdieran. Mi padre y yo intentamos ayudarla,- los ojos del Sultán se posaron sobre mí por primera vez,- ella se negó ya que temía por nuestro bienestar si usted descubría que habíamos ayudado a una Egipcia. Y lo perdió todo. La única razón por la que aún tiene a Mandisa fue porque Kaliq le rogo a su padre que no la vendiera y le permitiera a su 'prometida' quedarse con ella, como un obsequio de bodas.-

La cara del Sultán se torció con rencor,- tu Egipcia me dijo…-

-Lo que a ella le contaron,- interrumpí antes de que pensara que Mandisa le había mentido.- Su señorita aun piensa que fue usted quien causo la desgracia de su casa, que fue usted quien ordeno que se vendieran sus bienes para pagar los impuestos. Eso fue lo que le dijo Kaliq y eso fue lo que ella le dijo a Mandisa. En realidad, fue el padre de Kaliq quien vendió todo y se quedó con todo para asegurar su posición como señor de Arabia y no ser afectado por la guerra.-

Su rostro mostro un extraño sentimiento que jamás había visto antes en él, parecía ser… temor…- ¿Ella me… odia?-

Sus pregunta me lleno de sorpresa, y no pude evitar titubear por unos instantes,- No… no lo se… ella… no me ha dicho nada… malo sobre usted… sino lo contrario… ella está muy agradecida que permita ver a Mandisa.-

-Si… ya me lo dijo…- se quedó pensativo, como dudando sobre la situación en la que se encontraba.- Quiero que busques todos los registros sobre negocios, mercaderes y comerciantes, antes y durante de la guerra. Encuentra especialmente a aquellos cuyos negocios no deberían traer muchos ingresos y sin embargo disfrutan una buena posición… como el padre de Kaliq.-

-Si, mi Señor,- dije dando una leve reverencia notando su rostro lleno de determinación mientras caminaba a la puerta.

-Algo más,- se detuvo mirándome antes de salir y me dedico una mirada llena de ira,- si tu… ella… me traiciona… le traeré la muerte a esta casa y a todos los que la habitan… ¿entendiste?-

-Si mi, Señor,- respondí agachando la mirada y me estremecí al escuchar la puerta azotarse.

Deje salir un profundo respiro, que no me había dado cuenta había estado aguantando la respiración y me deje caer en uno de los sillones agotado y aliviado, como si hubiera evitado la muerte misma. Mis ojos se posaron en la mesita y la sangre que aun fresca manchaba los escombros de la madera y la alfombra. De verdad habia evitado la muerte, no solo la suya, sino tambien la de ella.

-¿Por qué le dijiste lo de Amisi?- la voz de Mandisa era pequeña y llena de temor.

-Él ya lo sabía… solo estaba probando mi lealtad.- le conteste dedicándole una mirada avergonzada por no poder defender a su amiga. Ella estaba envuelta con una manta, y su cabello aún estaba suelto, al parecer mi conversación con el Sultán la ha de haber despertado.

-¿Qué va a pasar con ella? Él no le haría daño… ¿verdad?- su rostro estaba llena de temor y sus ojos brillaban con las lágrimas que salían de ellos.

-No lo se…- conteste poniéndome de pie y caminando hacia ella, envolviéndola con mis brazos.- Ya no sé que esperar de él.-

Yo debí de haber muerto hoy, junto con ella, por compartir mis aposentos con una Egipcia, sin embargo el Sultán se había seguido su camino como si nada, solo con una advertencia. Algo no encajaba bien, y apesar de estar agradecido con la vida por esta segunda oportunidad, no podia evitar sentir un mal presentimiento en lo mas fondo de mi mente.

¿Qué estaba pasando con Ptolemy? ¿Qué le estás haciendo Amisi?


Abrí mis ojos sintiendo todo mi cuerpo pesado, como si hubiera muerto y regresado a la vida, y respiraba con dificultad. Otra pesadilla más me había acechado en la noche y no había podido descansar, lo que solo empeoraba mi mal humor. Había visto como Burbuja era bañada con regalos de admiradores secretos cuando regreso de su escondite para resumir sus clases en el colegio. Me había llenado de ira al notar como algunos habían tenido las agallas para besar su mano y yo no podía hacer nada.

No como Caleb. Y menos como Boomer.

Ella ya sabía quién era yo, pero Brick no sabía que Burbuja me había descubierto y quería poner el plan en peligro. Tenía que comprarle el más tiempo posible para que pudiera escapar de las garras de mis hermanos y su odio. Ella iba a vivir aunque yo perdiera mi vida asegurándome de eso.

-¿Boomer?- la suave voz de Burbuja me saco de mis pensamientos.

Estábamos en la vieja cabaña de Fuzzy Lumpkins que había sido abandonada después de que todos los villanos fueran exiliados de Saltadilla. Este lugar se había vuelto nuestro escondite donde nos encontrábamos para pasar el tiempo juntos sin ser descubiertos. Aunque mi alter ego había sido creado para que interactuara con ella en publico, a Brick no le gustaba que pasara mucho tiempo con ella y por eso nos teníamos que esconder.

-¿Qué sucede?- pregunte, mi voz saliendo más seca de lo que esperaba, sus hermosos ojos como el cielo me miraron con un poco de tristeza.

-Sigues enojado,- no fue una pregunta, pero solo se acurruco más en mi pecho.

-Si, Burbuja, sigo enojado,- conteste dejando salir un suspiro.- Sabes que no me gusta como los chicos te persiguen como moscas a la miel.-

-Soy una figura publica,- dijo alzando su mirada de nuevo mirándome con el puchero que siempre me hacía ceder.- No puedo ser grosera con la gente que me apoya.-

-¿Y por que no pones algún tipo de límite con ellos?- pregunte causando que volviera a esconder su mirada en mi pecho.- No les des ilusiones aceptando sus regalos con tanto entusiasmo.-

Ella se quedó callada y podía sentir la frustración hervir mi sangre al no poder hacer más para poder estar con ella como un verdadero…

-Si fueras mi novio, podría decirles que me dejen en paz sin ser grosera…- Su voz sonaba picara y la sonrisa que adornaba sus labios lo era aún más. Sentí la sangre invadir mi rostro, seguramente pintándolo de un fuerte color rojo.

-Tu eres mía,- dije tomando su mentón entre mis dedos alzando su mirada para encontrarla con la mía. Sus mejillas se tornaron de un color carmesí que contrastaban con su piel de porcelana.- Yo pensé que eso era obvio.-

-Tienes que deletrearlo para mi,- dijo haciendo otro puchero y mis ojos no pudieron alejarse de sus labios.- No se si estas enterado pero yo no soy la mas inteligente de las tres.-

Deje salir una risa, que por primera vez en mucho tiempo sonaba sincera, pero esa felicidad se envolvió con amargura al saber lo que nos esperaba. Me senté sobre la cama, haciendo que ella se enderezara también, mirándola a los ojos fijamente.

-Burbuja Utonio…- mi corazón se llenó de un caliente vacío, de una extraña alegría amarga, que me llenaba y entumecía al mismo tiempo- ¿Quieres ser mi novia?-

Una sonrisa pícara se apodero de sus labios,- Bueno si tu insistes, no tengo opción más que decir que si.-

Mis labios se posaron sobre los de ella y todo sentimiento de duda dejo mi mente y por unos instantes pude pretender que ella y yo podríamos estar juntos. Sentí una inmensa felicidad que nunca había sentido antes al saber que ella correspondía mis sentimientos y que yo le traía la misma felicidad que ella me causaba.

-Prométeme que nunca me vas a olvidar.- ella dijo entre besos, helando mi piel y regresándome a nuestra triste realidad.

-No digas eso,- dije separándonos para poder verla a los ojos. Una extraña resignación brillaba en ellos que me partía el alma.

-Solo prométemelo,- ella pidió, sus ojos brillando con lágrimas que amenazaban con salir de ellos.

-Prometo que nunca te olvidare,- le dije dándole un beso en la frente y envolviéndola en mis brazos.- Y prometo firmemente no permitir que nada malo te pase.-

"No hagas promesas que no puedas cumplir… mi pequeño…" La fría y cruel voz de Él me estremeció, pero sus palabras solo me decidieron más a que era lo que estaba a dispuesto a hacer por ella.

Aunque me enfrente a mis propios hermanos, aunque ellos mismos me destruyan, Burbuja viviría y sería feliz, aunque no fuera conmigo.

Continuará...

Muchas gracias a todas las personas que dejaron Review, me causa gran alegría que, a pesar de tantos años sin actualizar, aun tomen tiempo de su día para escribirme lindas palabras. Agradecimientos especiales a:

Lectora-fantasma, M. J. Anissa, Lihraz, Lucite, blossiclove3, Mary y Stephanie.

También, si podrían hacerme el gran favor de ir a la página de Lihraz y dejar muchos reviews en Iliria se los agradecería mucho, es que amenazó con no actualizar en seis meses y con los sentimientos de la gente no se juega jaja. Se cuanto me motivan sus hermosas palabras en los reviews y espero que a ella le recuerde su obligación con nosotros sus lectores. Aunque siendo sinceros, yo no tengo derecho de exigir nada. De todos modos ¡muchas gracias por su apoyo!

Espero que este capítulo haya aclarado otras dudas o al menos que no haya empeorado las cosas.

Nota 1: Hasta ahora, no tengo planeado ningún capítulo de Boomer para la trama oficial, fue por eso que el 'Capitulo Perdido' fue de su punto de vista.

Nota 2: No estoy segura de querer hacer más 'Capítulos Perdidos,' ya que los demás personajes han tenido más oportunidad de exposición, pero si hago otro no será de Brick o Bombón ya que ellos son los personajes principales.

Nota 3: Si no lo he escrito aun las chicas tienen 17 años y están a meses de cumplir los 18 lo que hace que la trama de la historia tome lugar a finales de Agosto o principios de Septiembre. Lo que hace que los chicos también tengan 17 a pesar de que las chicas son mayores por causa de la continuidad de los episodios. Más de esto será explicado en Notas 4 y 5.

Nota 4: Para mí, los chicos tienen dos cumpleaños, el 7 de abril- la fecha del episodio de 1999 cuando fueron originalmente creados por Mojo Jojo- y el 6 de Noviembre - la fecha del episodio del 2003 cuando fueron resucitados por El. Dependiendo la historia que pasa por mi cabeza en el momento, los chicos deciden cual cumpleaños quieren celebrar. En el caso de 'Noches' solo festejan el cumpleaños de Abril por la tensión que tienen con El, aunque no me imagino a Brick celebrando su cumpleaños por el sino por sus hermanos ya que es un viejo cascarrabias. En cualquier otra situación, me imagino a Butch celebrando ambos cumpleaños simplemente porque le gusta la excusa para emborracharse y a Boomer celebrando el de Noviembre por estar agradecido de volver a la vida- una vez más reitero que para mí Brick es un viejo cascarrabias.

Nota 5: El primer episodio de las Chicas Superpoderosas salió al aire el 18 de Noviembre de 1998, lo que convierte el 18 de Noviembre el cumpleaños de las chicas, para mí. Esto causa que las Chicas sean 5 meses mayores que los chicos- a pesar de que ellos decidan celebrar el cumpleaños de Noviembre ellos siempre reiteran que no son casi un año menores que las chicas. Siempre me he imaginado una historia donde Bombón le hace burla a Brick por ser menor que ella y lo llama 'niñito' para molestarlo causando que Brick se enoje y le demuestre que ya es un hombre (y luego mi mente pervertida no sabe cómo convertirlo en palabras para un fic y por eso se queda en mi mente jaja).

Nota 6: En México, y quiero pensar que también en el resto de América Latina, los nombres de los chicos fueron Bandido (Boomer), Bajeza (Brick) y Bacteria (Butch) en la traducción del primer episodio de 1999. Afortunadamente, el equipo de traducción decidió dejarles sus nombres originales en el episodio del 2003 cuando regresaron a la vida en adelante y creo que todos podemos estar de acuerdo que esa fue la mejor decisión.

Muchas gracias una vez más y espero no tardarme tanto para el próximo capítulo.

PD: Si los hace sentir mejor, yo también tuve que leer Noches desde el principio porque se me olvido la apariencia que les di a las vidas pasadas de los chicos y a sus alter egos, así que, si encuentran errores de continuidad, por favor háganme saber y yo las arreglare.